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"Cristianos contra Hitler", de José M. García Pelegrín

Editorial LibrosLibres
Por José María Manuel García-Osuna Rodríguez
viernes 24 de septiembre de 2021, 18:00h
Cristianos contra Hitler
Cristianos contra Hitler
Estamos ante un libro fuera de serie, sobre un asunto siempre de candente actualidad, ya que la historiografía sesgada marxista-leninista ha tratado de dejar en fuera de juego a los cristianos-católicos, en su relación con el nacional-socialismo. Y nada más lejos de la realidad, en que se pueda indicar que los católicos militantes pactaron algo espurio e inmoral con los nazis.

Desde el comienzo fueron una espina clavada en el totalitarismo criminal planificado por el NSADP, y este partido siempre manifestó, y existe una conversación ad hoc entre Martin Bormann y Adolf Hitler con relación a que tras acabar con los judíos se ocuparían de los católicos. Grandes dirigentes del catolicismo fueron eliminados la Noche de los Cuchillos Largos, de forma total y absolutamente inmisericorde. El libro es una obra prístinamente biográfica dedicada a seis personajes de la época, todos ellos comprometidos con sus creencias religiosas, y contra el nazismo.

El primero de ellos es el del cardenal Clemens August Von Galen (1878-1946), le siguen: Wilm Hosenfeld (1895-1952); Franz Jägerstätter (1907-1943); Karl Leisner (1915-1945); Helmuth James Von Moltke (1907-1945), y Irene Sendler (1910-2008). A pesar del tiempo transcurrido se sigue analizando cual fue el camino elegido, y porqué, por la Iglesia católica frente al nazismo. No todos los alemanes estuvieron a favor del caudillo austriaco Adolf Hitler, desde el inicio algunos militares y muchos ciudadanos se colocaron enfrente del nazismo. No obstante en la oprobiosa Inglaterra nunca se les escuchó, por ese habitual enfrentamiento entre británicos y alemanes, ya desde el Alto Medioevo, lo que siempre fue un problema candente. “Setenta años después del comienzo de la Segunda Guerra Mundial, y sesenta y cinco desde el fin del Tercer Reich, el nacionalsocialismo sigue despertando un gran interés; al margen de las causas que facilitaron el ascenso al poder de Hitler, cada vez se presta más atención a la resistencia al Führer que existió dentro de Alemania. En este contexto, resulta significativo que, en 2009, una de las películas que más interés despertó precisamente tratara sobre el atentado del 20 de julio de 1944 contra Hitler, perpetrado por el conde Claus von Stauffenberg”.

Una de las cuestiones más importantes, a analizar, se refiere a que fue lo que hizo el oficialismo de los católicos frente al NSADP. En este contexto, en el año 2008 se celebró el cincuenta aniversario de la muerte del Papa Pío XII, siempre tan polémico, para algunos enemigos del Sumo Pontífice. El historiador judío Pinchas Lapide escribía sobre el número de judíos salvados por El Vaticano, dentro de la cronología de la Segunda Guerra Mundial de 1939 a 1945, un número de alrededor de ochocientos mil. En el año 1930, el comprometido cardenal Michael von Faulhaber (5 de marzo de 1869-12 de junio de 1952), metropolitano en Munich-München capital de la católica Baviera, se había atrevido, sin ambages, a calificar al juvenil nacionalsocialista como de: “una herejía, incompatible con la visión cristiana del mundo”. Este reivindicativo clérigo, que dirigía la Conferencia Episcopal de Baviera, el 10 de febrero de 1931, daba unas indicaciones claras a sus sacerdotes sobre el importante número de herejías y anatemas existentes en la ideología nacional-socialista- obrera-alemana. La fortísima personalidad del susodicho cardenal conllevó la adhesión a la condena por parte del resto de los obispos germanos.

El 19 de marzo de 1931, los prelados del land de Renania del Norte-Wetsfalia escribían, adelantándose a que en algún momento de la historia algunos de los obispos alemanes se viesen obligados a cantar la palinodia, sobre si cometiesen algún error a posteriori, lo siguiente: “No está permitido a los católicos compartir esas doctrinas, incompatibles con la doctrina católica”. En este sesgo doctrinal es en donde se produjo el hecho paradójico de que el número de votos del NSADP, en julio de 1932, en que aunque fue la primera fuerza política no consiguió la mayoría absoluta, los votos obtenidos en relación inversamente proporcional al porcentaje del global de la población católica en toda Alemania. En función de esta situación, resulta incomprensible como consiguió el dictador austriaco que los obispos alemanes mutasen esta condena previa.

A la par es inexplicable que el partido católico por antonomasia, el Zentrum, votase a favor de la ley Ermächtigungsgesetz o de otorgar plenos poderes a Adolf Hitler; por medio de dicha legislación la República de Weimar pasaba a mejor vida y aparecía la dictadura nazi. “El secretario de Estado Eugenio Pacelli –todavía el 29 de marzo enviaba una nota a Alberto Vasallo di Torregrosa, nuncio en Múnich, solicitando que, en lo relativo a las nuevas disposiciones del episcopado alemán sobre las posturas de los católicos frente al nacionalsocialismo, debería procederse ‘naturalmente, con la necesaria prudencia y moderación’. La nota llegó demasiado tarde”. No se debe olvidar que el cabo bohemio, de educación católica, era de una astucia sibilina, y, probablemente, consiguió engañar a los prelados germanos; pero asimismo también los gobiernos de la República de Francia y del Reino Unido de la Gran Bretaña firmaron, todavía en septiembre de 1938, el malhadado Tratado de Múnich, y así se apaciguaba al Führer del Reich. “Cuando Hitler exige a Lituania la entrega del territorio de Memel, el ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, escribe en su diario: “La reacción del mundo, cero. La democracia comienza a resignarse”. Estamos, con este preámbulo, ante una obra extraordinaria, que recomiendo totalmente.Patrem familias ventacem non emacem esse oportet”.

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