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"Un ‘like’de Bob Trevino": Puedes confiar en mí

jueves 17 de julio de 2025, 07:06h
Un like de Bob Trevino
Un like de Bob Trevino

El debut cinematográfico de la guionista y directora Tracie Laymon se inspiró en su propia amistad on-line que mantuvo con un desconocido con el que topó mientras buscaba a su padre. Los mensajes de apoyo que se entrecruzando se convirtieron en pequeños gestos de bondad altruísta que realmente llegaron a marcar la diferencia en la vida de quienes los protagonizaron. La directora quiso dejar patente en pantalla aquellosinstantes, y le ha salido un guion que carece de sutileza, y en donde la insensibilidad egoísta y desmesurada del padre de Lily roza la maldad. Eso sí, la dirección de actores parece ser su fuerte, y la actuación de Barbie Ferreira (conocida por su participación en la serie Euphoria) y John Leguizamo (quien no necesita presentación), tan conmovedora por cómo influyen mutuamente en la vida de sus personajes, te conquista.

La amable y optimista Lily, quien trabaja como asistente a domicilio para Daphne, quien se encuentra impedida en silla de ruedas, está tan desprovista de apoyo moral que es capaz de hace llorar a su psicóloga al final de su primera sesión terapeútica. Pero después de hacerse amiga de Bob Trevino a través de Facebook, la obtención de respuesta por parte de este a una de sus inocentes publicaciones la alegra enormemente y a la vez le supone un chute de moral para afrontar sus problemas, tanto familiares como de empatía hacia los demás. Le escribe preguntándole si podrían ser familiares, lo que lleva a ambos a hablar sobre la pérdida de sus respectivas madres. La cosa va ganando en intensidad emocional hasta que llega un punto en el que se plantean conocerse personalmente.

Cuando el inodoro de Daphne se desborda y las dos jóvenes no tienen a quién recurrir, Lily le pregunta al gerente de construcción si puede ayudarlas, lo que lleva a un encuentro cara a cara donde sus sentidos del humor conectan, cada una tomando una foto de la reacción de dolor de la otra al reparar los percances. Bob reacciona de manera un tanto irascible al enterarse de que Lily ha sugerido que él es su padre, pero después de aclarar las cosas, ambos se acercan más y Bob empieza a dedicar tiempo para sí mismo y para su nueva amiga, compartiendo momentos de intimidad compartida que les lleva a practicar deporte o charlar tranquilamente sobre sus sinsabores vitales.

Laymon también nos presenta a base de pequeños retazos la vida que lleva Bob: un hombre que trabaja muchas horas en un lugar donde no se encuentra a gusto y donde tiene que hacer más horas que un reloj mientras su esposa Jeanie se dedica a tiempo completo a la afición del scrapbooking (método a través del cual se plasman recuerdos, emociones o acontecimientos importantes en un álbum perfectamente decorado), un hobby que, como descubriremos más adelante, tiene sus raíces en la pérdida de un hijo a los pocos meses de nacer de la que la pareja nunca se ha recuperado. La escena en que el matrimonio repasa el libro con las pocas fotos que conservan del bebé es para tener la caja de Kleenex al lado. Avisados quedáis...

Jeanie, quien ha estado presionando a Bob para que haga amigos, se muestra escéptica al enterarse de la existencia virtual de Lily, pero tras ver las publicaciones de Facebook de la joven, se asegura de que no le están engañando. Cuando Bob le sugiere acompañarla a un campeonato en Las Vegas, Jeanie le recuerda que es el mismo fin de semana de su adorada lluvia de meteoros Perseidas, así que Bob invita a Lily a un viaje de campamento con una sorpresa inesperada al regreso: el segundo Bob Trevino corrige el error del primero.

Ferreira es tan sincera y emotiva como Lily y Leguizamo tan decente y compasivo como Bob que es un verdadero placer ver a los dos actores forjar su relación en pantalla. Como espectador, sientes como si estuvieras viendo a dos personas forjar un vínculo en tiempo real, sin que parezca guionizado ni forzado. El problema aquí es el personaje de French Stewart, cuyo rol como padre es tan horrible que resulta incomprensible que Lily le diga que lo ama después de sus últimas y más atroces acciones en el último acto de la película. No hay nada remotamente agradable en este hombre, pero también se espera que creamos que podría atraer a múltiples mujeres en citas (a una de las cuales, vemos que también trata de forma reprensible).

Bob Trevino nos recuerda que el acto más sencillo de humanidad puede dejar una huella imborrable. Ser amable con los demás no requiere mucho esfuerzo y puede cambiar la vida de alguien para mejor. La historia real de Tracie Laymon inspira a los espectadores a dejar de buscar la validación de quienes nos tratan mal y a acoger conexiones inesperadas que encarnan la compasión. Y es que aunque nos cueste reconocerlo, todos necesitamos alguna vez un Bob Trevino de verdad que se cruce en nuestras vidas.

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