Salimos de nuestras cuevas internas y personales solamente para relacionarnos en medio de un estruendo y un estrépito vital que no nos lleva a ningún sitio.
No solo no nos lleva a ningún sitio, sino que ni siquiera nos planteamos ¿De dónde venimos? Parecemos asustados, cada vez más aislados, a pesar de Redes Sociales o precisamente por ellas, no escuchamos al viento, ni siquiera nos damos cuenta del aire que estamos respirando.
Consideramos a los sueños falsos por no cumplir las expectativas. Pero hete aquí, que un cómico, un histrión, un farandulero, un mimo, un representante, tiene que venir a recordarnos que primero fue La Palabra. Y que a través de ella podemos comunicarnos, hacer visible el pensamiento, y ralentizar por un instante, aunque sea, tanta parafernalia estridente de intentar alcanzar un futuro que no llegará nunca. Porque todo siempre es presente a lo que añadimos los recuerdos del pasado.
Ni siquiera nos damos cuenta de la persona que tenemos al lado. Sí, la nostalgia nos hace recordar aquel amor, aquel profesor que nos marcó de por vida, aquellos momentos que hoy consideramos casi mágicos, porque todos tenemos una historia detrás. Y algunas de esas historias, de esos cuentos, nos lo cuenta Santiago Sánchez, de L’Om Imprebís, junto con Víctor Lucas que también nos cuenta historias con las palabras de su música.
De cuerpo, pensamiento y alma está construido este montaje. Dirigido por Hassane Kouyaté, en el que cantan “VIDA”, el poema de José Hierro, y la canción de Serrat, “De vez en cuando la vida”, y está Eduardo Galeano y Pepe Mújica y don Quijote y su libertad, y todo el bagaje de los buenos creadores, para que no nos durmamos en unos laureles que no nos corresponden y este contador de historias, Santiago Sánchez, bululú sin petulancias, nos hable de filosofía, del tiempo que dejamos pasar, o qué nos agobia, del tiempo que nos queda pensando que “La vida es sueño” y los sueños, sueños son.
¿De dónde venimos? No lo sé. ¿A dónde vamos? Quizá haya que averiguarlo todavía o, mejor, será sorpresa, lo iremos descubriendo poco a poco, sin apenas darnos cuenta. Ya León Felipe decía, “yo no sé muchas cosas, es verdad, pero me han dormido con todos los cuentos y sé todos los cuentos”. Y este es un cuento, ‘naturalmente, naturalmente’, que repica en nuestras mentes, que nos hace mejores personas, que nos permitirá volar mientras caminamos.
Desde la época clásica, la grecolatina, se decía que en el teatro había que conseguir aquello que se denominaba catarsis. El concepto aristotélico de purificación, de liberación de emociones, de identificación con lo que están representando. Pues he sentido esa catarsis, durante el espectáculo en sí, y después. Al marcharme, al caminar por las calles mojadas de una ciudad de sábado por la tarde, y se han quebrado mis estructuras sólidas de horarios estrictos y normas sociales, y se ha apoderado de mí la emoción de la palabra, de las historias, de los sueños, de la vida, del entendimiento hacia los demás, y no me ha hecho falta más que un poco de humo haze, una mesa, una silla, un banco… y un piano, un músico y un actor que me han dicho, sin decírmelo personalmente, no te detengas, pero date cuenta de todo lo bueno que tienes alrededor. Y eso estoy haciendo. Disfrutando.
No sé de dónde venimos, pero sé hacia dónde no quiero ir.
INFORMACIÓN
¿DE DÓNDE VENIMOS?
Una creación de: Hassane Kouyaté y Santiago Sánchez
Dirección: Hassane Kouyaté
Intérpretes: Santiago Sánchez / Víctor Lucas
Música en directo: Víctor Lucas
Verso: Pepa Pedroche
Trabajo actoral y máscaras: Mar Navarro
Espectáculo estrenado en Centro Niemeyer – Asturias y creado en Residencia con Teatro Off
Teatros del Canal – Sala Negra