Esta novela histórica está conformada por una inmensa riqueza narrativa, y trata de todo lo que ocurrió entre sus apóstoles en el tiempo de la Resurrección del Hijo de Yahwéh-Dios; por lo tanto, estamos ante una rica obra novelada sobre este hecho tan sobrenatural. Cristo presenta varios nombres en su nomenclatura. Desde el de Jeshua ben Joseph/Jesús el hijo de José para los israelitas, hasta el de Jesús de Nazaret para los cristianos, mayoritariamente aceptado por los católicos, y el de Isa ibn Maryam/Jesús Hijo de María para los mahometanos o musulmanes. Es sabido que fue alguien excepcional, diferente por su predicación y su comportamiento, ambas cuestiones tan complejas, y que sorprendía a quien lo escuchaba. Sería, probablemente, un artesano carpintero de Nazaret de Galilea, nacido en Belén de Judea durante el mandato del Emperador César Augusto, para finalizar su devenir vivencial terrestre siendo crucificado como rebelde al poder de los saduceos rectores del Sanedrín jerosolomitano, y crítico con el poder del SPQR/Senatus Populusque Romanus, todo ello lo conduciría, sin solución de continuidad a morir por la ley del derecho romano durante el mandato del Emperador Tiberio. Siempre ha sido discutido o cuestionado, pero sus seguidores cristianos han dado hasta la vida por su nombre y su doctrina, y siguen haciéndolo. Su calificativo de Cristo significa Mesías o el Ungido de Yahwéh-Dios, que era un ser enviado por Dios, casi divinizado, y que conformaba la esperanza ilusionante del pueblo hebreo para conseguir renacer nuevamente, y acabar con sus múltiples enemigos paganos. “Jesucristo, Jesús el Mesías, Jesús el Cristo. La misteriosa amalgama de Jesús y del Cristo, la conciliación de un personaje en el tiempo con aquella categoría religiosa que se encarna en el protagonismo histórico, y ello por vía de una resurrección enigmática que lo instala en la divinidad esperada y lo convierte, por la fe de sus seguidores, en ‘el redentor de los hombres’ y en ‘la palabra de Dios encarnado’. Para ellos, para los que se tendrán por cristianos, Jesucristo es Verdadero Dios, Verdadero Hombre, Uno y el Mismo. Para ellos acontece de manera indubitable que Jesús muere, resucita y asciende al Padre y, en consecuencia, con ello se cumple la profecía crística. Por tanto, la comprensión de lo que es contradictorio, la muerte y la resurrección, lo temporal y lo eterno, lo contingente y lo indispensable, solo se alcanza desde la fe, que, al decir de los que comparten esa creencia, es una gracia divina, ‘gratia gratis data’, que Dios reparte como un don solo a algunas personas, los creyentes. Esa fe personal y otorgada, cuya esencia no consiste en su coincidencia con la razón general, sino en su radical diferencia, es lo que les permitió acceder a la comprensión de esa misteriosa fusión, de esa hipóstasis que asevera que, en una sola persona, Jesús el galileo, había dos naturalezas”. Cuando los primeros cristianos consideran que la proclamación del Jesús histórico debe ser equiparada a la del Mesías, como la encarnación ya definitiva de la profecía veterotestamentaria, es porque aquella mezcla entre Jesús y Cristo ya está construida en los textos que narran, como Buena Nueva o Evangelio, la vida pública de Jesús de Nazaret o Jesucristo. La gran diversidad de textos existentes sobre la Vida de Cristo, y la coexistencia pacífica entre los nuevos cristianos israelitas, provenientes de los orígenes más diferentes, bien esenios, saduceos y fariseos, armonizan la convivencia. Asimismo, comenzarán a producirse conflictos entre las distintas escuelas helenísticas, dentro de la nueva religión cristiana, y sobre todo por los más extremistas o radicales como serían los grupos gnósticos o apocalípticos, que se saludaban con un ósculo en la boca y consideraban a las mujeres en un rango inferior. También creaban problemas, por su exigencia de un sincretismo, los que llegaban al cristianismo desde religiones mistéricas, entre ellos deseo citar al paradigma conformado por los adoradores de la diosa-solar de origen persa, Mitra, que era la divinidad por antonomasia de los legionarios de Roma. Todo lo que antecede creaba innumerables problemas jerárquicos para poder conformar un cuerpo doctrinal coherente, que se pudiese someter a una única jerarquía, que proviniese de los herederos de Simón Pedro. Frente a estos comportamientos ya claramente heréticos, nacerán diversos Padres de la Iglesia que escribirán todo tipo de obras, desde la más estricta y rigurosa coherencia teológica. Citaré a cuatro de ellos: Ireneo de Lyon (+202); Epifanio de Salamina (+403); Inocencio de Albano (+471. Roma locuta, causa finita); Orígenes (+254). Todos ellos serían los promotores y defensores de esa severa revisión crítica contra las herejías. Lo que antecede se producirá tras la diáspora de los israelitas, después de que el procónsul Tito, por orden de su padre Vespasiano, destruyese la ciudad y el templo de Jerusalén, en el año 70 d.C. El axioma de esos teólogos del final de la Edad Antigua era el de descalificar de forma prístina a todos los escritos que fuesen contra la ortodoxia cristiana-católica-apostólica-romana. “La apoteosis de todo ese proceso revisionista sobrevino en el III Concilio de Cartago, en agosto del 397, cuando se produjo la gran purga que ya había comenzado en el año 325 en el Concilio de Nicea, el concilio de la unificación eclesial bajo el mandato de Constantino que supuso que el cristianismo pasase a ser religión oficial del Imperio romano. Desde ese momento solo quedaron reconocidos como canónicos, como inspirados por Dios, cuatro libros de evangelios: los escritos según Mateo, según Marcos, según Lucas -los tres llamados ‘sinópticos’ porque los contenidos de estos tres evangelios pueden disponerse para ser ‘vistos juntos’- y el atribuido a Juan Zebedeo, el más inteligente y que discurre por otras vías. También se legitimaron como ‘auténticos’, los Hechos de los Apóstoles y las epístolas del apóstol Pablo, en número de catorce: a los Romanos, a los Corintios, a los Efesios, a los Tesalonicenses, a los Gálatas, a los Filipenses, a los Colosenses, a Timoteo, a Tito, a Filemón y a los Hebreos; del mismo modo, el Apocalípsis de Juan y las epístolas canónicas, en número de siete: del apóstol Pedro, del apóstol Santiago, del apóstol Juan, de otro Juan, presbítero, y del apóstol Judas, el Zelote”. Pablo de Tarso sería uno de los seguidores más eximios y doctrinalmente belicoso de todos ellos, aunque partiendo de ser un fariseo rabioso y dogmático, ya que sujetó las túnicas de los que apedrearon al diácono San Esteban, el primer mártir del cristianismo; y aunque no conoció directamente a Cristo. Su preparación de una importante cultura conllevó que se enfrentase a la ortodoxia judía de Simón Pedro. Está claro que Pablo de Tarso será el innovador total de la nueva religión, revolucionando la idiosincrasia de los nuevos cristianos, la modernidad de su exposición doctrinal ganará la partida, y por ello será calificado como ‘EL APÓSTOL DE LOS GENTILES’. El tronco central de la doctrina católica sería, por consiguiente, el de los cuatro evangelios canónicos y las epístolas o cartas doctrinales de San Pablo. Por consiguiente, se puede y debe cualificar a San Pablo como el inteligente hacedor de la nueva vinculación con Dios Todopoderoso, y, por ello, lo más alejado posible de la tradición ritualista de los judíos. Voy a presentar el inicio de la obra, para que se pueda comprobar, de forma fehaciente la delicada narrativa del libro: “Por fin dejó de sentir dolor, ya no sufría. De repente, una extraña ingravidez y un oscuro silencio le hicieron creer que la muerte venía a recogerle. ‘Gracias, Dios mío. Por fin’, creyó oír de su propia boca. Nunca había imaginado cómo sería ese trance, ni siquiera estaba seguro de que hubiese un después para su martirio, pero lo deseaba. Al menos quería dejar de tanto sufrir. Anhelaba que todo terminase, y una lanzada en su costado, su último recuerdo vivo, apenas percibido, era cuanto le recordaba que, por fin, habían acabado sus horas… o su padecimiento”. El libro, por lo tanto, es una obra que pretende enriquecer la Resurrección de Cristo, desde el punto de vista de una tradición que ha enriquecido a tantos millones de seres humanos. Riqueza narrativa y soberbia delineación de la evolución de lo que ocurrió en aquella tumba estrenada para enterrar al Hijo de Dios, y regalada por José de Arimatea. «¿Qué ocurrió en los días posteriores a la resurrección de Jesús? ¿Dónde estuvo durante esos cuarenta días? ¿Quiénes lo vieron realmente? ¿Cómo fue posible que apareciese en distintos lugares a la vez? ¿Por qué los Evangelios canónicos apenas cuentan nada sobre ese tiempo crucial? La historia oficial dice que Jesús resucitó, descendió a los infiernos y, después, ascendió a los cielos…, pero ¿y si la historia no está completa? Este libro desvela un relato oculto, mistérico; una reconstrucción llena de intriga, controversia y revelaciones sorprendentes. Desde los textos canónicos hasta los Evangelios apócrifos, desde los manuscritos del mar Muerto hasta los hallazgos de Nag Hammadi, esta novela se adentra en los misterios y sombras del cristianismo primitivo, donde coexisten esenios, zelotas, gnósticos y demás familias judías, para explorar los dramáticos y sorprendentes hechos que la historia oficial ha tratado de ignorar y esconder. Siguiendo los pasos de quienes lo vieron, lo buscaron y lo ocultaron, esta obra reconstruye los días más enigmáticos de la cristiandad. En sus páginas se cruzan discípulos confundidos, enemigos vigilantes y seguidores que, entre la duda y el asombro, intentan descifrar el verdadero significado de lo que presenciaron. Y, sobre todo, se refleja la pulsión emocional de las dos mujeres más importantes de su vida su madre, María, quien lo guio en el tiempo, y María Magdalena, la primera testigo del milagro y la discípula más querida, con quien Jesús recorrió un camino iniciático y secreto por los cuatros poderes del espíritu. ¿Fue un milagro? ¿Una conspiración? ¿O el mayor enigma jamás contado?». ¡Sobresaliente, inteligente obra y ejemplarizante! «Eleanore Regina Anglorum, salus et vita. ET. Regis Regum rectissimi, prope est Dies Domini». Puedes comprar el libro en:
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