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Azucena del Valle
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Azucena del Valle (Foto: Javier Velasco Oliaga)

ALMOST LOVER (O, CASI ALGO)

Vuelve Azucena del Valle para contarnos ciertos tipos de relaciones amorosas modernas. Gracias al gobierno, sabemos todos los posibles géneros que se aceptan hoy en día. Pero, ni que decir tiene, que no conozco ni la mitad de la mitad de todos esos tipos de relación. Menos mal que la Puri y la Vani están doctas en tales tejemanejes, nos lo cuentan en "Almost lover (o, casi algo)".

- ¡Ay, tía! ¡Qué bueno que volvimos!

- Sí, Puri. Semanas felices sin hablar del desgobierno… Y hoy tampoco toca, aunque tengamos ganas. Vamos a reprimirnos por eso de no atropellar a los que están con el síndrome postvacacional y preferirían estar una semana en Andorra. Partido a partido, ahora que el Atleti ha comenzado la liga ganando.

- ¡Cien por cien, Vani! Vamos a poner las cosas en su sitio antes de que se nos olviden las experiencias placenteras que hemos vivido este agosto de mierda.

- Tampoco hay que ser tan sincera, colega. El verano siempre aporta vivencias únicas y aprendizajes que perduran hasta los próximos calores. Debemos pontificar para que todos aquellos que han encontrado amores maravillosos durante las vacaciones, sepan a qué se enfrentan.

- ¿Y si los tenía ya…?

- Ídem de ídem, que nada es perfecto en esta vida ni dura para siempre. Las relaciones de pareja bien podrían estar reguladas por el Estatuto de los Trabajadores. Por ejemplo, si tienes un contrato indefinido, ya sea oral -que también sirve- o por escrito, significa que estas en una relación monógama y exclusiva en el ámbito afectivo y sexual, en la que hay un compromiso por ambas partes.

- Y son las parejas que más se rompen después de treinta años de convivencia aburrida y unas vacaciones largas…

- Para eso se creo el contrato fijo discontinuo, ¡ni tan mal! Es lo que podemos llamar relación intermitente -on-off-, como ya lo definió Azucena del Valle en su primer artículo, ahora sí, ahora no, ahora me la pela y vuelta a empezar, pero siempre con el/la mism@, un suponer. No se necesita al trabajador todo el año, pero sí de vez en cuando. Lo malo es que el desgobierno quiere acabar con la temporalidad… a la mierda el adulterio como vía de escape. ¡Qué diría Flaubert sobre cómo desterrar la mediocridad y la insatisfacción vital que aqueja nuestras relaciones prolongadas!

- ¡Chao pescao a las trabajadoras con domicilio! y a otra cosa, culo rosa. Al lío.

- Hay otro contrato especial, que no tiene por qué ser fijo, y que me llama la atención: Contrato de alta dirección… ¡que se lo pregunten a los insignes fichajes de una empresa que yo me sé –cuyo nombre todos conocen- que se forran en dos años! Pero descendamos mejor al barro y que suene más mundano. Tal vez podría ser el de una tal Jessica -contrato oral, seguro y oscuro- con Ábalos… aunque creo que hubo varias trabajadoras en ese puesto que también vivieron del cuento de nuestros impuestos, por lo que sería un contrato por sustitución de la persona trabajadora… y pasados los 18 meses (en 24 meses) que marca la ley, cambiaba para que no pasaran a indefinidas.

- Es el contrato típico de interinidad que, en el caso nombrado, se parece un poco al Contrato de formación en alternancia, aunque estén prohibidas las horas extraordinarias, salvo fuerza mayor. Contratos temporales o estacionales, al fin y al cabo.

- Como el Contrato eventual por circunstancias de la producción, es decir, cuando hay necesidad imperiosa de manos, tetas, o lo que sea, como en las rebajas, la recogida de la uva en Francia, la cena de Navidad con los colegas…- que, por alguna causa sobrevenida o irregular, puede dar lugar a un pase a indefinido. Desarrollo. Hay jugadores que siempre están en el banquillo y de repente el míster se da cuenta del potencial que está desperdiciando y los saca en un Madrid-Barça… y el/la fenómen@ mete dos goles. Se llama benching. Y el/la bro sigue jugando y haciendo tantos, hasta convertirse en titular. ¡Hala!

- Tía, con tanto tal vez puede, casi son preferibles las relaciones ambiguas que huyen de las definiciones y de las expectativas cruzadas. Sobre todo, si no te gustan las etiquetas oficiales ni los compromisos formales. Como la tuya con Edelmiro, que no sé qué tipo de contrato es ese…

- Se llama almost lover o casi algo, tía. Es una mezcla de amistad y romance entre dos personas que comparten momentos íntimos y emocionales, pero sin definir su relación como pareja.

- Pues a mi eso, en vez de un casi algo me parece un casi nada que nunca llegará a una relación formal y se parece a un Friends with benefits, es decir, amigo con derecho a roce, follamigo, amigos con beneficios… Y no está es el estatuto de los de las gambas.

- ¡Ya estamos! Hablábamos de los otros y tú ahora personalizas, cuando lo tuyo con Eulogio se parece más a un Situationship que a un noviazgo. Mal empezamos, colega. Apúntate al paro emocional y déjate de relaciones conflictivas.

- Apuesto por la relación LAT (Living Apart Together), o la aromática, o la poliamorosa no jerárquica, o la anarquía relacional, o…

- Tía, ¡has vuelto fatal! ¡Ahí lo dejo!

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