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Reyes Magos de roscón
Reyes Magos de roscón

QUERIDOS REYES MAGOS

Como cada año, Azucena del Valle escribe su carta a las Reyes Magos. Este año, debido al colapso que dejó Leire 10 en Correos, van con retraso. ¡A quién se le ocurre poner una fontanera a llevar cartas! Están llegando todas mojadas. Más curro para esos reyes que tienen que ser muy magos para solucionar el desaguisado. Menos mal que la Azu no pide cosas tangibles, ya que se mueve en el campo de lo intangible y casi seguro que este año la nombran Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Queridos Reyes Magos:

Este año la mala pata no me ha permitido zascandilear a mi gusto buscando regalos junto a las turbas enloquecidas que lo descolocan todo. Siempre había un detalle que me venía bien…, por eso me he visto en la necesidad de pediros a vosotros unas cuantas cosas y, ¡voilà! al abrir el balcón esta mañana encontré una caja tan grande que dudé que fuera para mí. Estaba envuelta en papel de colores brillantes y al abrirla se me prendieron en el pelo sonrisas, besos y mariposas. Estaba claro, ¡dentro estaban mis regalos! Y había un cartel que ponía: Para la poli Azu. ¡Y esa soy yo! Contenía:

Unas alas blancas de espuma para perder el miedo a volar lejos

Unos zapatos de aguja rojos para caminar sobre la arena caliente

Una cometa amarilla con cintas largas para correr desnuda sobre la nieve

Un paraguas de cartón azul para bailar bajo la lluvia

Unos guantes de terciopelo turquesa para acariciar la brisa del mar

Unas gafas sin cristales para abrazar la tormenta

Nubes de azúcar de color violeta dentro de globos de colores

Una escalera de luz plegable para tocar las estrellas con la punta de los dedos

Un antifaz verde para soñar despierta y abrir los ojos dormida

Una señal de tráfico que prohíbe decir “LO SIENTO”

Otra que suprime la necesidad de tener que “PEDIR PERMISO”

Una flecha enorme que dice: “ADELANTE”

Unas orejeras para inhibir los tonos altos y que los gritos parezcan música celestial

Un espejo para mirar sin miedo dentro de mí y reconocerme

Unos calcetines de caricias para no tener los pies fríos cuando me meto en la cama

Un paquete de kleenex para por si acaso

Una navaja de Albacete para aprender a caminar sobre el filo

Una tortilla con cebolla

Una manta de sueños para tumbarme en la hierba y que me bese la locura

Una bolsa de papel reciclado para meter todo lo que la vida me ha ido prestando

Un libro que comienza diciendo tú eres suficiente para mí…

Metros de papel de arroz para tapar la boca a los abusones del mundo

¡Ah! Y lo que más me ha gustado, una sonrisa de mi querida Maque envuelta en papel de celofán brillante.

Queridos Reyes Magos, esta es una carta de agradecimiento. Como la vida, siempre me concedéis más de lo que merezco. Vuestros regalos ya tienen sitio en mi casa, unos en el cajón grande de “esto no pide pan”, el resto en el de “por si acaso”. Prometo disfrutarlos todos.

Un último favor y mi mayor deseo: que mis amigas no vuelvan a llorar. Esto me lo dejáis en el buzón envuelto en papel de esperanza.

Yo, para compensar vuestra generosidad, os cuento mi único propósito para este año y los que la vida me regale: que nunca me importe lo que piensen los demás… y crear buenos recuerdos; sirven para vivir para siempre. Y yo añado, en el corazón de los demás.

Post data:

Esta frase me la he apropiado de la película "Goodbye June", de Kate Winslet. Te hace sentir las emociones de los personajes y viene de perlas como colofón.

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