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Hans Karl Rudolf Hermann Gebser
Hans Karl Rudolf Hermann Gebser (Foto: Archivo)

¿Unos libros nos llevan a otros?

sábado 06 de febrero de 2021, 08:00h

«No se hallaba sobre mi mente como el cielo sobre la tierra o el aceite flotando sobre el agua, sino que estaba por encima de mí porque era mi creador y yo por debajo porque era su criatura» San Agustín, Confesiones, VII, 10.

Estamos rodeados una y otra vez de distintos puntos de vista y al mismo tiempo de columnas que generan una amplia opinión en cada uno de nosotros. Seguimos enclaustrados en nuestras casas y muchos, visto lo visto hasta el momento, no sabemos bien lo que podemos o no podemos hacer en estas circunstancias en ocasiones tan deprimentes. Pero siempre nos quedará el lujo de poder leer no una sino todas aquellas lecturas que hasta ahora por una responsabilidad atribuida al tiempo no hemos podido o simplemente no hemos querido leer. Hace ya unos años que Richard Lannoy «dejo su cuerpo» y en su nombre se han realizado no una sino varias obras. Para esta ocasión lo podemos descubrir en inglés siendo publicada por IndicaBooks una editorial con sede en Benarés «Benarés. A World Within A World. The Microcosm of Kashi. Yesterday and Today» o en castellano «Benarés un mundo dentro de otro mundo. El microcoscomos de Kashi. Ayer y hoy» (Una obra que podría y porque no ser traducida al castellano) en donde según su autor: «La mezcla de religión y la vida mundana ha sido un rasgo característico de la India desde los primeros tiempos. Esto es lo que ha garantizado el incesante entusiamo de los hindúes por su religión en una época de crisis espiritual global y en una sociedad totalmente secularizada. Lo mismo ocurre con Benarés la durabilidad de la leyenda y la popularidad de la peregrinación depende de que la ciudad se entreteja hacia lo religioso del mundo»

¿Inquietudes?

¿Por qué empezar a escribir sobre este libro...? La respuesta es sencilla por que estamos ante una obra que pese al tiempo transcurrido él mismo habla de un tema totalmente atemporal por emplear un termino muy de nuestros días. Su autor recorrió en varias ocasiones la India y se sumergió en sus aguas sacando lo mejor de ella. Pero no solo existen autores como Lannoy. El editor y escritor Álvaro Enterría ha hecho lo mismo y al comenzar a vivir en dicha ciudad sacó a la luz su «La India. Una guía cultural para el viajero» que según los cálculos efectuados ya tiene en su haber más de quince ediciones siendo algo muy útil para los viajeros que quieren visitar dicho país. También coordinó «Benarés. La ciudad imaginaría» en donde varios autores realizaban una semblanza de dicha ciudad. Uno de ellos, la poeta y profesora Chantal Maillard acaba de sacar bajo el sello de Pre-Textos su «Arena entre los dedos. Diarios Reunidos» y uno de esos diarios precisamente toca el tema de Benarés o Varanasi en donde ella misma escribe: «Benarés no tiene cuarenta y ocho ghats o escalinatas que llevan al Ganges. Tiene bastantes más. Mi intención era recorrerlos todos desde el extremo Noroeste de Benarés, que toca con las tierras impuras de Nagawa, cercanas al fresco recinto de la Banaras Hindu University, hasta su extremo opuesto. Pero no pude cumplir la totalidad del recorrido, en parte por la falta de fuerzas que presagiaba una grave enfermedad, en parte por la conciencia del absurdo de seguir con el ejercicio del masoquismo que aquello suponía, dada mi terca voluntad de permanecer esta vez, con mi atuendo occidental y en actitud de paseante muda y solitaria» Nos faltan autores que nos hablen de lo que realmente les pasa por dentro o de determinados países y que nos cuenten sus distintas experiencias sobre los mismos. «En los años sesenta del siglo pasado, los laboratorios de neurología se llenaron de todo tipo de animales. Acurrucados en escuetos terrarios de cristal, alumbrados por frías lámparas de calor, había conejos, ocas, gallinas, tortugas, serpientes, iguanas, borregos, cocodrilos..., con un manojo de cables brotando de sus cabezas» Así comienza el editor Jacobo Siruela su libro «El mundo bajo los párpados» Una línea de libros con el sello de Atalanta fundado por el propio Siruela e Inka Martí en el año 2005 que se aparta un poco de lo convencional en donde prima la calidad más que la cantidad. Y tan solo basta una mirada para darse cuenta del bagaje tanto social como cultural. El editor y el autor se deben de conocer a la perfección y eso solo se ve al pasar las distintas páginas de sus obras.

Editores y autores

Uno no es editor o escritor por que sí. De ser así sería algo totalmente contrario a estas palabras. Es como si uno se sube a un púlpito por poner un ejemplo o es padre de familia mintiendo tanto a sus hijos como en el caso del clerigo a sus fieles- aunque sinceramente no sabemos muy bien que calificativo emplear. A lo mejor ya no estamos en los tiempos de Jaime Salinas y sus «Travesías» publicadas por Tusquets Editores o de un Pedro Salinas (1891-1951) y su «Pedro Salinas y su circunstancia» en su momento realizado por Jean Cross Newman para Páginas de Espuma. Su autora, la profesora canadiense Newman, ofrece al lector una biografía cercana que «hará las delicias de los amantes de la Literatura con mayúsculas y aportará un espléndido material para todos aquellos estudiosos de la figura del poeta madrileño con sus decenas de entrevistas con familiares, amigos, colegas o alumnos que lo conocieron y trataron»

Lo que nos hace preguntarnos ¿no será el editor un verdadero biógrafo del autor?

Atalanta

Volviendo a ella junto con tres o cuatro autores españoles cuenta con un elenco de obras internacionales vertidas a la lengua castellana. Nos llama la atención entre otros Gary Lachman un escritor y músico nacido en Bayone, Nueva Jersey que desde 1996 vive en Londres. Actualmente este bajista y autor colabora para The Guardian entre otros medios. Sus libros publicados al ser leídos atentamente nos han hecho ir a otras lecturas que si no fuera por ellos nos pasarían totalmente desapercibidas. Desde Rudolf Steiner (2007) «Comencé a interesarme por las ideas de Rudolf Steiner a finales de la década de los ochenta. Por entonces, estaba a punto de licenciarme en Filosofía y para subsistir trabajaba en una conocida librería new age de Los Angeles.Había oído antes hablar de Steiner (ojeó los libros realizados por Colin Wilson con el título de «Rudolf Steiner. El hombre y su visión. Una introducción a las ideas del fundador de la Antroposofía») pero dentro de un contexto muy distinto. Siempre me había atraído el expresionismo alemán, el movimiento artístico y literario que floreció en los años previos a la Primera Guerra Mundial y atrás, descubrí una fotografía del primer Goetheanum de Steiner en un libro de arquitectura expresionista. Sus formas orgánicas, fluidas, sus extrañas curvas y su turbador juego de sombras captaron mi atención» o «Una historia de la Conciencia» (2003) donde Lachman nos pasea por su interior y cuenta al lector sus inquietudes y como ha sido la forma y el modo de llegar a ellos a lo largo de los años. «Este libro no trata de explicar la Consciencia, ni es en ningún sentido una explicación cientifica del cerebro o de nuestro mundo interior. Ya existen muchos libros de ese tipo, excelentes y elaborados por manos más capaces que las mías. Al contrario uno de mis motivos para escribir este libro es el de exponer que el actual monopolio sobre la consciencia por parte de los científicos y filósofos académicos es infundado y que éstos excluyen de sus explicaciones oficiales toda una historia de pensamiento sobre la consciencia y su posible evolución» A lo que añade «Las características de esta nueva consciencia son conocidas desde hace siglos. Los místicos hablaron de ellas, y las ideas de una consciencia superior o de estados alterados de consciencia forman parte de nuestro lenguaje corriente» Unas palabras que parecen haber sido pronunciadas por el filósofo y traductor español Fernando Mora quién en sus libros parece advertir alguna de estas mismas palabras expresadas por Gary Lachman solo que uno lo hace en Londres y otro en España. En su «Tierra de Nadie» entre otras publicaciones Mora escribe «Espero que el lector disfrute de estas páginas y que las palabras en ellas contenidas sirvan de acicate para seguir profundizando en lo que para mí es uno de los temas más relevantes de cualquier tiempo y lugar, la espiritualidad de todas las épocas y lugares» a lo que añade al referirse a Ibn Arabi «realmente todos los autores islámicos han estado olvidados desde Al Ándalus. Fue a partir del siglo XIX con Asín Palacios cuando empezaron a recuperarse. Este olvido es incomprensible cuando hablamos de figuras como Ibn Árabi que tiene 300 libros y que debería de ser estudiado en todas las Facultades»

Fuera de España

Pero si hay algo que nos sorprende cada día más son esos autores que habiendo nacido fuera de España sienten un aprecio tanto por nuestra cultura como por nuestra sociedad. Ha sido Lachman el «responsable» de encontrarnos con una figura como la de Jean Gebser quien no ha realizado un libro sino una verdadera enciclopedia con una cantidad enorme de notas. Sus novecientas páginas han sido traducidas por el Doctor en Derecho y filósofo nacido en Madrid J. Rafael Hernández Arias (hay que valorar el trabajo efectuado por los traductores) y con el paso del tiempo es un libro de una verdadera actualidad... Se dice que un joven Ken Wilber que como ya hemos visto llegaría a escribir «El espectro de la Conciencia» se preguntaba: ¿que tienen en común el hinduismo, el cristianismo, el budismo, el psicoanálisis o la psicosíntesis?» O añadía aquellas palabras de «Yo soy un pandit, no un guru»

¿Un volumen?

Dividido en dos partes, Evolución e Involución. A lo que puntualiza «Cuando, a lo largo de todo este libro nos referimos a la conciencia como un espectro o cuando digamos que está compuesta de diversas bandas o niveles vibratorios el lector deberá tener muy en cuenta que estaremos hablando en un sentido estrictamente metafórico» Wilber se tomó en serio todos los niveles y se puso a estudiar los mismos tanto dentro del campo espiritual como del psicológico abriendo un amplio abanico sumamente amplio y desconocido hasta ese mismo momento. «Recordemos - prosigue-, que el taoísmo diferencia entre el conocimiento convencional y el conocimiento natural; que el hinduismo habla del conocimiento inferior y del conocimiento superior; que lo mismo hace de un modo u otro la literatura mística occidental y que William James (dentro ya del campo de la psicología occidental) establece también una diferencia entre conocimiento conceptual y el conocimiento intuitivo»

Volviendo a Gebser el cual nunca hemos abandonado...

Hans Karl Rudolf Hermann Gebser nació un 20 de agosto en la prusiana Posen y entre sus antepasados se encontraban Cruzados y Caballeros de la Orden Teutónica, por parte materna y descendía del teólogo y filólogo protestante Melanchon, de ahí como expone Hernández Arias «en su árbol genealógico aparezcan altas dignidades de la Iglesia reformada y su propio padre fue jurista eclesiástico» Llevaría realmente un tiempo para poder hacer una verdadera reseña en condiciones pero es tal su importancia que Gebser parece, quizás lo haya sido, un verdadero adelantado a su tiempo y Gary Lachman recurre a él en alguno de los trabajos mencionados. Cada generación cuenta con un escritor o escultor que ha hecho de la virtud una verdadera realidad y estamos ante un autor que tras pasar por varios momentos un tanto traumáticos de su vida dió a conocer su pensamiento en la obra que les estamos presentado a ustedes. Según Gebser «la conciencia del ser humano y su percepción de la realidad está en constante estado de transición y aparece a través de mutuaciones. Así, tomando envidencias históricas de todos los campos de la cultura (filosofía, religión, psicología, física, biología, música, arquitectura y artes visuales) Gebser identifica cinco estados evolutivos en la conciencia: la estructura arcaica y original, la mágica, la mítica, la racional y la que apunta para un futuro: la integral» Según el Doctor en Derecho y escritor J. Rafael Hernández Arias autor de una nota biográfica del mismo habla de Gebser como «Así el lector de esta obra comprobará que ideas sostenidas por algunos intelectuales rimbombantes de las últimas décadas muestran una más que sospechosa semejanza con las de Gebser, y no podrá sino sorprenderse de una coincidencia tan curiosa. Es posible que algunos de ellos hayan llegado a los mismos diagnósticos y conclusiones por caminos irreprochables, pero hay otros cuya honradez intelectual cabe poner en duda» A lo que añade: «Esto, naturalmente, ha supuesto un freno añadido a la difusión de la obra de Gebser».

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