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Fernando Rueda
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Fernando Rueda (Foto: cortesía del autor)

Fernando Rueda: “El rey Juan Carlos fue intensamente espiado por Franco y sus servicios secretos”

Por Francisco J. Castañón
viernes 19 de noviembre de 2021, 12:00h

Al servicio de su majestad’ es el título del nuevo libro del periodista y escritor Fernando Rueda que acaba de llegar a las librerías. Por si alguien pudiera tener alguna duda sobre lo que descubriremos leyendo el último título de Rueda, en la cubierta del libro, bajo el escudo del CNI, se puntualiza: ‘La familia real y los espías. 50 años de conspiraciones, manipulaciones y ocultamientos’. La invitación para adentrarnos en las casi cuatrocientas páginas del libro no puede ser más persuasiva.

Fernando Rueda
Fernando Rueda (Foto: cortesía del autor)

Autor de obras imprescindibles sobre los servicios de inteligencia y la historia contemporánea del espionaje, Fernando Rueda tiene en su haber libros tan emblemáticos como ‘La Casa I’ y ‘La Casa II’, ‘El Lobo’, ‘El dossier del rey’, ´Destrucción masiva o ‘Yo confieso’ (biografía de Mikel Lejarza). La lista es larga, pero todos ellos fundamentales para conocer y comprender el opaco y muchas veces turbio mundo del espionaje.

Periodista de larga trayectoria, Fernando Rueda ha trabajado en prensa, diarios digitales, radio y televisión, siendo responsable desde hace 23 años del espacio ‘Materia reservada’ en el ya mítico programa ‘La rosa de los vientos’ de Onda Cero.

Ha escrito usted un libro sobre la monarquía en un momento en que el proceder del rey emérito, Juan Carlos I, está siendo un tema de gran controversia y debate. Lo ha hecho, además, abordando el tema desde una perspectiva diferente a la que estamos acostumbrados y que usted conoce muy bien, la del mundo de los espías. ¿Está satisfecho con el resultado?

Llevo más de 30 años haciendo periodismo de investigación sobre el espionaje y me ha encantado encontrarme con un tema del que ya sabía algo, pero que tras un intenso trabajo me ha descubierto muchos aspectos desconocidos de la historia de España. Desde el momento en el que Juan Carlos pisa suelo español en 1948 y hasta el día de hoy con Felipe VI en el trono, el mundo de la monarquía está estrechamente ligado al del servicio secreto

¿Cómo valoraría la relación o conexión entre el rey emérito Juan Carlos I con el servicio secreto durante su etapa como Jefe del Estado?

La palabra clave es protección. Juan Carlos fue intensamente espiado por Franco y sus servicios secretos. Tras llegar al poder tenía claro que solo se mantendría si el servicio secreto trabajaba para informarle, cuidarle y darle cobertura cuando los grandes problemas surgieran. Y, claro, tuvo razón.

¿Si no hubiera sido por el apoyo del servicio secreto a Juan Carlos I, cree que el anterior rey hubiera podido consolidarse y mantenerse en el trono?

Imposible. Aunque una de las conclusiones que yo saco del libro, un libro basado exclusivamente en los hechos, es que los espías le respaldaron, pero siempre con la aquiescencia de los gobiernos, de todos ellos, socialistas y populares.

El golpe de Estado fallido del 23-F ha pasado a la historia de nuestro país como un momento decisivo para la afirmación de la democracia, pero también con muchas sombras. Dígame, ¿considera que la actuación del CESID (ahora CNI) fue todo lo correcta que debía ser?

Por supuesto que no. Al margen del tribunal militar que no incluyó pruebas vitales y cuya sentencia fue absolutoria para algunos, mi opinión es que importantes altos cargos del servicio secreto fueron los organizadores. Su objetivo era evitar el desgaste que estaba sufriendo la monarquía. No era un golpe militar a la usanza de Pinochet, sino que perseguía un gobierno de concentración con la participación de todos los partidos menos, curiosamente, el de Blas Piñar.

¿Qué papel diría usted que han jugado ciertos servicios secretos extranjeros en la relación entre la monarquía y el servicio secreto español?

En los últimos años del franquismo hubo servicios como el de Alemania que apoyaron a Juan Carlos como figura necesaria para la llegada a España de la democracia. Pero los verdaderos artífices fueron la administración estadounidense y la CIA. Juan Carlos necesitaba apoyo internacional y lo consiguió gracias a su empeño y a unas vías de comunicación secretas que abrió, muy al estilo de la Guerra Fría, contratando como profesor de kárate a un militar americano cercano al espionaje.

“Juan Carlos llegó a tener una dependencia crónica de los espías”

¿La conexión del actual rey, Felipe VI, con el CNI es similar a la que mantuvo su padre con el servicio secreto o puede decirse que se ha producido un cambio significativo en dicha relación?

La relación ha cambiado bastante. Juan Carlos llegó a tener una dependencia crónica de los espías. En varios momentos de su mandato estuvo en manos de ellos, de las gestiones que realizaban para evitarle problemas. Por ejemplo cuando el CESID presionaba a Javier de la Rosa para que no aportara pruebas ante el juez del dinero que supuestamente había entregado a Juan Carlos procedente de Kuwait. O cuando la unidad operativa organizó una penetración clandestina en la casa de la actriz Bárbara Rey para buscar videos comprometedores para el monarca. Ahora la relación es más “aburrida” porque Felipe permanece al margen de esos asuntos.

De la lectura de ‘Al servicio de su majestad’ puede concluirse que durante el reinado de Juan Carlos I el servicio secreto protegió y sacó a la Corona de más de un apuro. ¿Cree, sin embargo, que en otros aspectos pudo interferir o extralimitarse en sus funciones?

El periodismo de investigación, según les explico a mis alumnos en la universidad Villanueva, tiene que contar a la opinión pública cómo funcionan realmente las cosas, no como los poderosos dicen que funcionan. El servicio secreto siempre protegió a Juan Carlos y nunca, nunca, actuó contra él. Lo que sí hicieron varios directores como Alonso Manglano (1981-1995) y Saiz (2004-2009) fue montar operaciones para protegerle sin pedirle permiso ni comunicárselo. Es duro constatarlo, como hago en el libro, pero protegían a Juan Carlos del mismo Juan Carlos.

Sé lo que soy, un periodista de investigación que saca a la luz lo que otros tratan de ocultar

¿Entre los diversos responsables que ha habido durante estos años al frente de la inteligencia española, quién diría que ha sido la figura más relevante para los intereses de la monarquía?

Todos los directores han trabajo para cuidarle. La inmensa mayoría –Alonso Manglano, Calderón, Dezcallar y Sanz- guiados por sus principios monárquicos y Saiz, a pesar de su militancia socialista, por lealtad al Estado. De todos ellos, el más osado en su defensa, el más arriesgado en la protección y el más amigo fue Emilio Alonso Manglano.

¿Qué le ha sorprendido en mayor medida durante la labor de documentación e indagación que ha realizado para escribir este libro?

Muchas cosas. Déjeme que le mencione solo algunas: la obsesión de Franco por controlar la vida pública y amorosa de Juan Carlos, la operación de los espías para que Alfonso de Borbón no le quitara el trono, el papel de la CIA en el atentado de ETA contra Carrero Blanco que dejó libre el camino del rey hacia el trono, el dinero árabe que llega al entorno del rey y al que ni los gobiernos ni los espías quieren prestar atención, las maniobras de Juan Carlos para conseguir colocar a gente suya al frente del servicio secreto, el papel del CNI para alertar a Juan Carlos del peligro que suponía Corinna sin que el monarca les escuchara, el espionaje a las novias del entonces príncipe,…

Como sucede en otros libros suyos, detrás de ‘Al servicio de su majestad’ hay un arduo trabajo de investigación. De hecho, para quienes hemos seguido de cerca su trayectoria, podría decirse que usted ha estado siempre ‘al servicio del periodismo de investigación’. En este sentido, la pregunta parece pertinente, ¿cómo cree que debe ser en nuestros días el periodismo de investigación?

Cuando concluí el manuscrito y me dispuse a escribir el prólogo, tenía claro que debía lanzar un mensaje en defensa propia y, quizás, de la profesión y la especialidad que tanto amo. Quería explicar que no tengo nada contra la monarquía, como no lo tengo contra la república. Que escribí mi primer libro en la etapa de González y no tenía nada contra él, y así con Aznar, Zapatero, Rajoy y Sánchez. Estoy, siempre, a favor del control social del poder, sea quien sea el que lo representa. Me han tachado de una cosa y de la contraria, y nunca me he ofendido porque yo sé lo que soy: un periodista de investigación que saca a la luz lo que otros tratan de ocultar.

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