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Olga Romay
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Olga Romay (Foto: Javier Velasco Oliaga)

Entrevista a Olga Romay: “Ptolomeo I Sóter robó el cadáver de Alejandro Magno y lo enterró en Egipto”

Autora de “Cuando fuimos dioses” y “Bajo el cielo de Alejandría”
Por Javier Velasco Oliaga
domingo 09 de enero de 2022, 12:24h

La escritora Olga Romay es natural de Lugo. Economista y máster en Historia Antigua ejerce como profesora en la Comunidad de Madrid. Es colaboradora de las prestigiosas revistas Clío Historia y Más Allá. Ha publicado varios libros como “Los hijos del senador” y “El jugador de ajedrez y Pericles “, entre otros. Su última obra es “Bajo el cielo de Alejandría” que ha presentado en la ciudad jienense de Úbeda hace escasas fechas.

  • Olga Romay y Javier Velasco Oliaga

    Olga Romay y Javier Velasco Oliaga

Olga Romay
Olga Romay (Foto: Javier Velasco Oliaga)

La novela trata sobre el reinado de Ptolomeo I Sóter, general de Alejandro Magno, que después de que Alejandro conquistase todo el mundo conocido, soñó con ser faraón y devolver el esplendor al país del Nilo. Durante su reciente visita a Úbeda tuvimos ocasión de participar en la presentación de sus libros “Cuando fuimos dioses” y “Bajo el cielo de Alejandría” y charlar largo y tendido sobre sus magníficos libros sobre el Egipto de Ptolomeo.

¿Cómo surgió la idea de la novela?

Un viaje a Egipto hace veinte años dejó una huella que no pude olvidar. El tópico se convirtió en un deseo: escribir una novela que sucediese en el país del Nilo. Pero los planes se fueron posponiendo porque no encontraba a mi héroe: quería un protagonista más humano y menos épico, más pecador que virtuoso y más desconocido que célebre. Difícil y además se sale del canon de la novela histórica actual.

Sucedió que hace tres años, buscando documentación para un artículo en una revista, descubrí casi de forma casual a Ptolomeo I Sóter. Entonces me pregunté: ¿por qué nadie ha escrito sobre este singular general de Alejandro? Reunía muchos rasgos históricos y literarios que lo hacían atractivo. Como historiadora, Ptolomeo era un experimentado general que había sido capaz de adaptarse al gobierno de Egipto y fundar una dinastía faraónica. Pero como escritora tenía cierto halo romántico: una ajetreada vida amorosa, había llevado su capital a la ciudad de Alejandría, se había inventado al dios Serapis y tenía cierta una forma de combatir bastante astuta, como cuando conquistó Jerusalén aprovechando el Sabbat.

Pero hay algo que me fascinó todavía más: cómo robó el cadáver de Alejandro Magno y lo enterró en Egipto. Me dije que ese cadáver debía ser el centro de la novela, un espíritu protector de Ptolomeo. Ese es el lado fantástico de esta novela, un Alejandro Magno que se niega a abandonar el reino de los vivos y cuyos consejos y órdenes hacen que Ptolomeo cuente siempre con una suerte extraordinaria.

¿Dónde transcurre la novela?

La novela está ambientada en dos mundos paralelos: Babilonia y Egipto. En Babilonia se disuelve el Imperio de Alejandro y en Egipto se espera al nuevo gobernador Ptolomeo.

En Babilonia los protagonistas viven en el palacio de Nabucodonosor, en el de Darío, con su burocracia, el harén, los eunucos y las intrigas de las viudas de Alejandro.

En Egipto el lector se adentrará en Tebas en el templo de Karnak, la ciudad de Menfis y asistirá a la construcción de Alejandría. Pero también hay sucesos que transcurren en Macedonia, Tiro y Jerusalén.

“No todo en Babilonia fue cruel y no todo en Egipto fue espiritual”

¿Quiénes son los personajes además de Ptolomeo y Alejandro Magno en sus novelas?

Al principio los generales de Alejandro Magno cobran gran protagonismo: Pérdicas, Antígono el Tuerto, Demetrio y Antípatro. Son ambiciosos y duros, sólo les mueve el poder.

Pero el contrapeso está en Egipto, cuyos protagonistas tienen toda la espiritualidad de la que carecen los macedonios: Nimlot, Ipue y Petosiris que son sacerdotes que viven en Karnak.

Y entrelazándose en el argumento aparece un colorido abanico de mujeres: Thais, la hetaira de Ptolomeo, Artakama, su esposa persa, Roxana la viuda de Alejandro, Eurídice, la esposa política, Mirto la amante macedonia, etc.

Pero no todo en Babilonia es un mundo cruel, también encontramos al hermanastro de Alejandro Magno, Filipo Arrideo, o el sutil eunuco Bagoas. Ni tampoco en Egipto todo es espiritual: encontramos al ruin recaudador Cleómenes, o el judío Absalón que vive en Alejandría y odia a los macedonios.

Ambas tramas, la de Babilonia y la de Egipto, confluyen cuando Ptolomeo llega al país del Nilo. Es entonces cuando él tiene que aprender a gobernar y adaptarse a la cultura y a las costumbres de Egipto.

¿Qué recursos literarios encontrará el lector?

El narrador de la novela es omnisciente y está organizada en capítulos cortos para darle agilidad y que sea de fácil lectura.

Varias tramas se entrecruzan para atrapar al lector, pero la trama central sigue siendo la relación de Ptolomeo con Egipto, Alejandro Magno y su tumba.

Se utiliza el flashback en numerosas ocasiones para explicar hechos que sucedieron cuando vivía Alejandro.

Los personajes femeninos aparecen reflejados mediante el género epistolar que refleja sus sentimientos más íntimos.

No ha sido fácil la distribución de los libros con todos los problemas que trajo consigo el Coronavirus

Sus dos últimos libros han sido publicados en Corona Borealis. ¿Ha sido gratificante la experiencia?

Ha sido una experiencia bastante gratificante publicar con una editorial de tamaño mediano, el trato fue más personalizado que con mi anterior editorial que era una multinacional y han tenido en cuenta mi opinión en muchos aspectos de la publicación. He de agradecerles que hiciesen un gran esfuerzo para que la primera parte de la novela estuviera lista para la campaña de Navidad del pasado año y también para que la segunda parte se editase coincidiendo con la Feria del Libro de Madrid. No ha sido fácil la distribución con todos los problemas que trajo consigo el Coronavirus, pero al final la editorial ha conseguido que estuviese en las librerías y se hablase de la novela.

¿Cuáles han sido sus sensaciones en tu primer Certamen de Novela Histórica de Úbeda?

Me llevé una agradable sorpresa tanto a nivel humano como profesional. La organización hizo un excelente trabajo con los medios y las editoriales. Y el ambiente con los escritores y críticos fue distendido y muy acogedor. Ha sido una experiencia única compartir con otros escritores unos días relajados, fue una gran idea que almorzásemos y cenásemos juntos y por supuesto no faltó una copilla y unas risas.

¿Cuál ha sido la acogida por parte del público de sus dos últimas novelas históricas?

Los que compraron la primera parte y se la leyeron me preguntaban por las fechas de aparición de la segunda parte de la novela. Creo que he generado cierta expectación.

¿Ya se siente parte de la familia del certamen?

Por supuesto. Ha sido tan divertido y profesional a la vez que creo que todos queremos volver.

¿Tiene alguna anécdota digna de contar?

Me perdí en Úbeda dos veces después de tomar una copa y tardé en encontrar mi hotel. Juro que no estaba borracha, que es lo primero que pensará todo el mundo al leer estas líneas, hay que echarle la culpa a la noche y a un casco viejo donde confundí todos los palacios renacentistas. Mi móvil se quedó sin batería y no me sirvió para salir del aprieto, menos mal que los amables barrenderos del turno de noche me indicaron dónde ir.

Como colofón también perdí el tren de vuelta a Madrid por entretenerme en la sobremesa charlando con otros escritores. Menos mal que un caballeroso crítico a la par que escritor me trajo en su coche, y el despiste fue el inicio de una gran amistad y tal vez de una novela. Me explico, esta semana he ido a la presentación de su magnífico libro sobre los Plantaget y creo que me ha inspirado.

¿Le gustaría repetir en próximas ediciones?

¿Y quién no? Prometo no perderme en Úbeda nunca más y coger el tren de vuelta a mi hora. Seré buena.

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