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Nuestro poema de cada día
Fray Luis de León
Fray Luis de León

Anotaciones para una lectura comprensiva de la “Oda a la vida retirada”, de fray Luis de León

Fray Luis de León -escribe el padre agustino Ángel Custodio Vega- es sin duda un gran escriturario, un gran teólogo, un gran filósofo, un gran tratadista moral y un escritor castellano de primer orden. Pero es ante todo y sobre todo Poeta “por inclinación de su estrella”, por don generoso y especial del cielo. Él, con su contemporáneo y simpatizante san Juan de la Cruz, mantiene la jefatura de la poesía lírica -poesía por excelencia- desde el siglo XVI; y no parece que surja por ahora un nuevo rey de la lira castellana, que pueda arrebatarles el cetro de la misma con derecho. Son muchas las condiciones humanas y divinas que se requieren para ello, difíciles de darse, si no es en un momento de exaltación fáustica de todos los valores raciales y religiosos, como fue la de aquel siglo dichoso llamado con justicia de Oro”. (Cf. Fray Luis de León: Poesías. Barcelona, editorial Planeta, 1975. Colección Hispánicos Planeta. Introducción, I, IX).

Poesías completas
Poesías completas

La oda “Vida retirada” -titulada también “Vida solitaria”-, está inspirada en el “Beatus ille...” del poeta latino Quinto Horacio Flaco (n. 65 a.C,/+8 a.C.). Así comienza su Épodo II (combinación métrica grecolatina formada por un verso largo y otro corto:

Beatus ille qui procul negotiis,

ut prisca gens mortalium,

paterna rura bubus exercet suis

solutus omni faenore

neque excitatur classico miles truci

neque horret iratum mare

forumque vitat et superba civium

potentiorum limina.

Y esta es la traducción de fray Luis de León:

Dichoso el que de pleitos alejado,

cual los del tiempo antiguo,

labra sus heredades, no obligado

al logrero enemigo.

Ni la arma en los reales le despierta,

ni tiembla en la mar brava;

huye la plaza y la soberbia puerta

de la ambición esclava.

Y, en efecto, recoge el poeta agustino en esta oda el tema horaciano del “Beatus ille...”: el ansia de paz espiritual, el deseo de sosiego en un marco rural, como contrapunto a la vida convulsa de la ciudad. Esta oposición entre “vida natural en el campo, llena de paz y tranquilidad” (manso ruido/senda escondida), en armonía con la Naturaleza, y contrapuesta a la “vida civilizada, símbolo de agitación y desasosiego” (mundanal ruido/mar tempestuoso) es uno de los temas fundamentales del Renacimiento. Y en la oda “Vida retirada” queda patente su anhelo de serenidad y paz interior de fray Luis de León, que encuentra en la finca “La flecha”, situada a 8 km de Salamanca, junto al río Tormes, donde se encuentra “libre […] de odio, de esperanzas, de recelo” (versos 39-40), y escuchando la armonía del universo manejado sabiamente por la Providencia divina (versos 83-85).

La oda consta de 16 liras (en total, 80 versos), de acuerdo con el esquema métrico que Garcilaso de la Vega empleó en la Canción V (“Oda ad florem Gnidi”): cinco versos, de los cuales son heptasílabos el primero, el tercero y el cuarto, y endecasílabos el segundo y el quinto; y esta es la combinación de rimas consonantes: aBabB. [Hay que tener presente que fray Luis emplea la diéresis en los versos 2 (“la del que huye el mundanal ruïdo”), 32 (“con su cantar süave no aprendido”), 59 (con un manso ruïdo”) y 78 (“en sed insacïable”); es decir, el ruido del mundo -con su ajetreo-, frente a la mansedumbre del ruido de los árboles que el aire orea, y que permite olvidarse de las riquezas y del poder; y el suave canto natural de las aves, que proporcionan un mejor despertar que aquel que tienen quienes no dependen de sí mismos, sino de la voluntad de otros; y la ambición insaciable de aquellos que solo aspiran a poseer mando y poder, a los que el poeta renuncia en favor de la paz espiritual… Recordemos que, en cuanto que recurso métrico de naturaleza fonética, la diéresis separa las dos vocales que forman un diptongo, con lo cual no solo da lugar a que cada una de ellas constituya una sílaba diferente, sino que, además, amplia la duración de la palabra sobre la que incide, con lo que su relevancia conceptual aumenta].

Vida retirada

¡Qué descansada vida

la del que huye el mundanal ruïdo,

y sigue la escondida

senda, por donde han ido

los pocos sabios que en el mundo han sido! 5

Que no le enturbia el pecho

de los soberbios grandes el estado,

ni del dorado techo

se admira, fabricado

del sabio moro, en jaspes sustentado. 10

Estrofa 2. Verso 6. Que no le da envidia (al que huye del mundanal ruido). Verso 7. Hipérbaton: “el estado de los grandes soberbios” (con su riqueza y poder). Versos 8-9. No le causan admiración los palacios más suntuosos. Versos 9-10. Construido por el sabio moro (hipérbaton: “el dorado techo en jaspes sustentado”; la suntuosidad se atribuye a las antiguas obras moras).

No cura si la fama

canta con voz su nombre pregonera,

ni cura si encarama

la lengua lisonjera

lo que condena la verdad sincera. 15

Estrofa 3. Verso 11. No se preocupa (el que huye del mundanal ruido) de la fama. Verso 12. Hipérbaton: “canta su nombre con voz pregonera”. Versos 13-14. No se preocupa de las alabanzas lisonjeras (hipérbaton: “si la lengua lisonjera encarama [ensalza]”). Versos 13-15. No se preocupa de si los lisonjeros y aduladores dicen mentiras, alabándolo.

¿Qué presta a mi contento

si soy del vano dedo señalado;

si, en busca de este viento,

ando desalentado,

con ansias vivas, con mortal cuidado? 20

Estrofa 4. Verso 16. presta: aprovecha, ayuda. Verso 18. viento: vanidad. Verso 20. cuidado: preocupación.

¡Oh monte, oh fuente, oh río!

¡Oh secreto seguro deleitoso!,

roto casi el navío,

a vuestro almo reposo

huyo de aqueste mar tempestuoso. 25

Estrofa 5. Verso 21. Alude aquí el poeta a la quinta de La Flecha, cuya naturaleza describirá en los versos 41 a 60. En efecto, esta finca se encuentra situada en la falda de una colina (“¡oh monte!”) y la atraviesa un arroyo que brota de un manantial de la ladera (“¡oh fuente!”) y que va a desembocar en el Tormes (“¡oh río!”). Verso 24. almo: santo, divino, puro, vivificador. Versos 23-25. Las alusiones metafóricas tienen el siguiente fundamento: al igual que el navío se refugia en el puerto cuando los temporales lo desarbolan -y se convierte, así, en el naufragio de la vida humana- , de la misma manera el poeta huye de Salamanca y de las refriegas universitarias -el “mar tempestuoso”- y busca amparo en la finca de La Flecha, en la soledad de la naturaleza. Versos 24-25. Hipérbaton: “huyo de aqueste mar tempestuoso / a vuestro almo reposo”.

Un no rompido sueño,

un día puro, alegre, libre quiero;

no quiero ver el ceño

vanamente severo

de a quien la sangre ensalza, o el dinero. 30

Estrofa 6. Verso 26. rompido: roto.

Despiértenme las aves

con su cantar süave no aprendido;

no los cuidados graves

de que es siempre seguido

el que al ajeno arbitrio está atenido. 35

Estrofa 7. Verso 35. arbitrio: voluntad, albedrío.

Vivir quiero conmigo;

gozar quiero del bien que debo al cielo,

a solas, sin testigo,

libre de amor, de celo,

de odio, de esperanzas, de recelo. 40

Estrofa 8. Versos 39-40. Estos son los tres motivos de amargura que a menudo sobrecogían al poeta: el odio -de los compañeros de claustro-, las esperanzas -de triunfo-, y el recelo -provocado por las rivalidades de los opositores-, y que dan una idea del enrarecido ambiente universitario en que se desenvolvía.

Del monte en la ladera,

por mi mano plantado tengo un huerto,

que con la primavera,

de bella flor cubierto,

ya muestra en esperanza el fruto cierto. 45

Estrofa 9. Versos 41-42. Hipérbaton: “En la ladera del monte / tengo un huerto plantado por mi mano”. Verso 45. La flor abundante es la esperanza de un fruto también abundante.

Y como codiciosa

por ver y acrecentar su hermosura,

desde la cumbre airosa

una fontana pura

hasta llegar corriendo se apresura. 50

Estrofa 10. Verso 47. “por-ver-y a-cre-cen-tar-su-her-mo-su-ra”: la aspiración faríngea sorda de la h impide la sinalefa y facilita el ritmo del endecasílabo -heroico- (con acentuación en 2.ª, 6.ª y 10.ª sílabas). Verso 48. La “cumbre airosa” -en la actualidad- es un montículo -de muy poca altura-, sin vegetación.

Y luego, sosegada,

el paso entre los árboles torciendo,

el suelo, de pasada,

de verdura vistiendo,

y con diversas flores va esparciendo. 55

Estrofa 11. Verso 54. Hipérbaton: “vistiendo de verdura [verdor]”.

El aire el huerto orea

y ofrece mil olores al sentido;

los árboles menea

con un manso ruïdo,

que del oro y del cetro pone olvido. 60

Estrofa 12. Verso 59. “con un manso ruïdo” es el verso con que se inicia la Canción III de Garcilaso de la Vega, compuesta en 1532, durante su destierro en una isla del río Danubio próxima a Ratisbona (Resenburg), donde permanece, por castigo directo del emperador Carlos V, desde marzo hasta el verano de ese mismo año. Y también en la Égloga II escribe Garcilaso: “aquel manso ruïdo / del agua, que la fuente clara embía” (versos 65-66). Es frecuente en los versos del poeta agustino la presencia de epítetos garcilasianos. Verso 60. “el oro y el centro” aluden, respectivamente, a la riqueza y al poder.

Ténganse su tesoro

los que de un falso leño se confían;

no es mío ver el lloro

de los que desconfían,

cuando el cierzo y el ábrego porfían. 65

Estrofa 13. Verso 62. El “falso leño” alude, metafóricamente, a una “nave insegura”. Verso 63. “no es mío”: no me corresponde a mí, no me interesa. Verso 64. “los que desconfían”: los que sienten temor. Verso 65. El cierzo es el viento frío del norte; y el ábrego, el viento húmero del suroeste. Ambos son temibles cuando, ya sea en invierno o en verano, levantan tempestades. Versos 63-65. Su interpretación es la siguiente: “no me interesa contemplar el espanto que aflige a los que surcan los mares -en busca de riquezas-, cuando la tempestad arrecia”.

La combatida antena

cruje, y en ciega noche el claro día

se torna; al cielo suena

confusa vocería,

y la mar enriquecen a porfía. 70

Estrofa 14. Verso 66. antena: mástil del barco. Verso 70. “la mar enriquecen a porfía”; es decir: “los que de un falso leño se confían” enriquecen el mar cuando naufragan con ellos sus tesoros.

A mí una pobrecilla

mesa, de amable paz bien abastada,

me baste; y la vajilla

de fino oro labrada,

sea de quien la mar no teme airada. 75

Estrofa 15. Verso 72. abastada: abastecida.

Y mientras miserable-

mente se están los otros abrasando

con sed insacïable

del peligroso mando,

tendido yo a la sombra esté cantando. 80

Estrofa 16. Versos 76-77. “Y mientras miserable-/mente”. Encabalgamiento léxico en el que la pausa versal divide en dos partes el adjetivo adverbializado con el morfema -mente. Versos 78-79.con sed insaciable / del peligroso mando”. Con una ambición desmedida por obtener un poder que es de por sí efímero. Estos versos contrastan con el siguiente -el 80-, en el que el poeta se nos presenta descansando tranquilamente en plena naturaleza, desasido de preocupaciones terrenales, recostado a la sombra en su querido huerto.

A la sombra tendido,

de yedra y lauro eterno coronado,

puesto el atento oído

al son dulce, acordado,

del plectro sabiamente meneado. [**] 85

Estrofa 17. Verso 84. acordado: afinado. Verso 85. plectro: púa que usaban los antiguos para tocar instrumentos de cuerda. El sentido de los versos finales es el siguiente: el poeta disfruta de la tranquilidad del entorno natural -de La Flecha-, escuchando la armonía celestial que el Creador interpreta manejándola con sabiduría.

[Hemos tomado el texto de: Fray Luis de León: Poesía completas. Propias, imitaciones y traducciones. Madrid, Editorial Castalia, 2001. Colección Clásicos Castalia, núm. 262; págs. 83-89. Cristóbal Cuevas, editor literario.

Variantes de algunos versos, según la edición del padre Ángel Custodio Vega: Verso 32. “con su cantar süave [en vez de “sabroso”] no aprendido” (op. cit., pág. 10). Verso 79. “del no durable [en vez de “peligroso”] mando” (op. cit., pág. 12)].

Podemos establecer una comparación entre los versos de la “Oda a la vida retirada” y los del poema “A la salida de la cárcel”, y las coincidencias saltan a la vista:

A la salida de la cárcel
Aquí la envidia y mentira
me tuvieron encerrado.
Dichoso el humilde estado
del sabio que se retira
de aqueste mundo malvado,
y con pobre mesa y casa
en el campo deleitoso
solo con Dios se compasa
y a solas su vida pasa,
ni envidiado ni envidioso.

Material audiovisual.

RTVE, Paisaje con figuras. Fray Luis de León.

https://www.rtve.es/play/videos/paisaje-con-figuras/paisaje-figuras-fray-luis-leon/3062825/

He aquí la oda de Fray Luis de León recitada, con las imágenes del lugar que la inspiró, la finca la Flecha, situada en Cabrerizos, Salamanca. Esta finca era el lugar de veraneo de los monjes agustinos, orden a la que pertenecía fray Luis de León. Desgraciadamente, este conjunto arquitectónico del siglo XVI se encuentra en un pésimo estado de conservación, como puede preciarse en el vídeo. Por tanto, se plantea el contraste entre el encanto del paisaje acompañado de la oda, donde se alaban las magníficas características de este páramo natural, con las ruinas de lo que podría ser un Bien de Interés Cultural. Se pretende poner de manifiesto su valor estético y artístico, como parte indispensable del paisaje. Se pretende concienciar acerca del valor histórico del lugar, como parte indispensable de la memoria de Cabrerizos, así como de la biografía de fray Luis de León: no se puede comprender a dicho personaje sin tener en cuenta la importancia que supuso este lugar y su conjunto arquitectónico para él.

https://www.youtube.com/watch?v=u2DO8Irg0yE

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