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Miguel de Cervantes Saavedra
Miguel de Cervantes Saavedra (Foto: Archivo)

Miguel de Cervantes Saavedra es «el número uno, el Príncipe de las Letras Españolas, el autor emblema» de nuestra querida España según el escritor alcalaíno José César Álvarez García, “Premio Ciudad de Alcalá de Narrativa Histórica”

domingo 05 de julio de 2026, 12:11h
Alcalá de Henares, cuna de Cervantes y del Siglo de Oro español, es defendida por José César Álvarez García como su lugar de nacimiento. Su obra "La disputada cuna de Cervantes" argumenta la importancia histórica y literaria de esta ciudad, resaltando la necesidad de reconocer su legado cultural.
ALCALÁ DE HENARES
«Alcalá de Henares,
Cuna de santos y cuna de reyes
Civitas librorum,
por ser cuna de las primeras imprentas,
Y de la Biblia Políglota Complutense,
Civitas Dei
por ser reclamo de observantes
y cuna de oración
cuna de la primera ciudad universitaria del mundo
Según el reconocimiento de la UNESCO,
cuna del Siglo de Oro español,
conserva también el orgullo de ser
cuna de MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA»,
José César Alvarez García

El meritorio escritor, novelista, poeta y cervantista «par excellence» José César Álvarez García, ejemplar periodista del semanario Puerta de Madrid, miembro de la Institución de Estudios Complutenses y de la Asociación UNIVERSIS de la insigne Universidad de Alcalá de Henares, Premio Ciudad de Alcalá de Henares de Narrativa en cuatro convocatorias: Sonatina. Las cartas de Mauro García, La Noche de las Estatuas y Letanía en la Iglesia Magistral (Cultura municipal años 70), y autor de los espléndidos libros, entre otros, «El alcalaíno que quería ser poeta, Cervantes vivo» (Adarve, 2025); «Alcalá, gota a gota» (Domiduca, 2021); «Travesía de ensueño» (Almuzara, 2021); «Cervantes desde la cuna» (Domiduca, 2016); «Voz de Bajo» (Premio Internacional de Novela Juan Valera, 2015); «Poeta en Alcalá» (EM, 2012); «Sonatas Complutenses» (Bornova, 2004), puso en letras de molde su espléndida obra: «La disputada cuna de Cervantes» (2004), prologada por el magnífico empresario Bartolomé González Jiménez, exalcalde-Presidente del Excelentísimo Ayuntamiento de Alcalá de Henares, quien declara que:

«desde hace tiempo Alcalá necesitaba este libro. Son los verdaderos argumentos de nuestro paisanaje con Cervantes, que a veces se nos niega arbitrariamente como si nos corrieran el suelo que pisamos. Saber el lugar de nacimiento de alguien, demostrarlo, es un dato importante y básico en cualquier biografía. Y si de Cervantes se trata, con mayor razón. El pueblo de cada cual sigue siendo santo y seña, orgullo de cada uno y referencia obligada… empero el tema de la patria de Cervantes es una cuestión no muy bien vista y que tachan enseguida de tema menor o localista, principalmente si de lo que se trata es de explicar la tesis oficial. Ir contra el dogma es algo que está bien viso, pero explicar el dogma, no» (J. C. Álvarez García, La disputada…, 9).

De igual manera, el admirable político Bartolomé González Jiménez, ex presidente del Partido Popular de Alcalá de Henares, afirma que:

«José César Álvarez, al principio del libro, hace un recorrido por las patrias que él llama “apócrifas”, es decir, aquellos lugares que han querido ser patria de Cervantes en alguna circunstancia. Esto podría haber servido de ocasión, para que se formara en este libro una especie de patio de vecindad, donde “disputarse” a Cervantes. Nada de eso ocurre aquí… el autor se pasea por los lugares cervantinos sin hacer negatividad de las ciudades que quisieron ser patria de Cervantes y va recogiendo todo lo que cervantinamente se ofrece. El paseo por estas ciudades “apócrifas” es un pretexto para entrar en el perfil humano y biográfico del alcalaíno más universal».

El benemérito novelista José César Álvarez sostiene que Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Quijote, donde entran en duelo la literatura y la vida-, el ganador absoluto de las mejores 100 obras de la literatura universal de todos los tiempos entre un centenar de escritores de 54 países, reunidos en el Congreso de Escritores de Oslo en 2002-, es «el número uno, el Príncipe de las Letras Españolas, el autor emblema» de nuestra Lengua. Tanto que su nombre es sinónimo identificativo, y decir «la lengua de Cervantes» es tanto como decir la Lengua «Española» o «de España» (J. C. Álvarez García, La disputada…, 13).

Según el escritor José César «hay una rica cascada de teorías localistas que pretende aunarse en un mosaico sistematizado con pretensiones de revisar la patria chica de Cervantes, dado el ambiente encontrado en muchos sectores como de algo no suficientemente aclarado, como de un debate dieciochesco aun sin cerrar y con ganas de ser retomado. En tanto, discurren por ahí lucios y apolíneos intelectos que quieren ignorar displicentemente la tesis oficial del nacimiento de Cervantes, con noticias del boca a boca para ir tirando o del último que llega, sin que tampoco nadie se haya sentado hasta el momento divulgar el nudo de esta vieja y moderna polémica» (J. C. Álvarez García, La disputada…, 19).

A pesar del descubrimiento de la patria de Cervantes en 1752, publicada por el padre benedictino Martín Sarmiento (nombre de pila era Pedro José García Balboa, 1695-1772), y revelada de esta manera:

«Así que tropecé con la noticia de la verdadera patria de Cervantes, la comuniqué, y con franqueza al librero Francisco Manuel de Mena, que viene a mi celda con frecuencia. Señálele el libro y el folio 185 de Haedo. Encarguele que esparciese esa noticia de que Alcalá era la patria de Cervantes en la Real Biblioteca y en otros congresos de literatos. Mi fin era para que, si alguno quisiese tratar ese punto, buscase antes en Alcalá la fee de bautismo de Cervantes» (J. C. Álvarez García, La disputada…, 99),

la caza de mariposas sigue, también, pese a la publicación de la Topografía e historia general de Argel, escrita por el benedictino cordubense Antonio de Sosa, cautiverio argelino y amigo de Miguel, e impresa por el sacerdote benedictino Diego de Haedo (1555-1613) en Valladolid en 1612.

Aún así y para colmo se ignoran la Relación de Cautivos, localizada por el bibliotecario Juan de Iriarte y Cisnero (1702-1771), miembro de la Real Academia Española, los documentos de la Orden Trinitaria, redentora de los cautivos de Argel, y la más antigua firma autógrafa de Cervantes, fechada el 8 de noviembre de 1580, descubierta por el magnífico historiador burgalés Jesús Villamanzo Cameno del Archivo del Reino de Valencia, donde aparece «Miguel de Cervantes, magnífico caballero, vecino y natural de Alcalá de Henares, residente de Valencia, que dice de ser de 31 años, ante la Justicia Criminal de Valencia» (K. Sliwa, Vida de Miguel de Cervantes…, 248).

El periodista José César proclama que «es creativo, imaginativo, siempre rentable, en tanto se quiere ignorar la verdad de Alcalá de Henares y se lanza desde una supuesta autoridad cervantina, ahora, en vez de topónimos concretos, genéricos de este jaez: “su inconfundible andalucismo en el vuelo y capacidad de fabulación, en su gracejo y senequismo”, lo cual, sin embargo, lleva un punto de verdad por su ascendencia cordobesa; o la identificación de la naturaleza del autor con el escenario de su obra cumbre, la Mancha, o la afirmación pronunciada en Barcelona en la presentación de una importante obra editorial cervantina: “si hay algo de cierto en Cervantes en su inequívoca catalanidad”.

Se evoca la ascendencia del pueblo Cervantes, en Lugo y en Zamora, o de Cervatos en Cantabria. Y los gallegos dicen que ese “Saavedra” es suyo. Talmente como si Alcalá no existiese. Y caso es mejor que Alcalá no exista, para que siga el juego. Abajo los rancios localismo, pero solo el de Alcalá, para que Cervantes pueda ser de aquí y de allí, y andaluz, manchego o catalán, gallego o zamorano, de todos. Si, es mejor que Alcalá de Henares, la patria oficial, deje de existir y podamos buscarla de nuevo. Buscar de nuevo la cuna de Cervantes, aquí y ahora, partiendo de cero» (J. C. Álvarez García, La disputada…, 21).

A esta nube novelesca responde el padre Sarmiento, abad del benedictino monasterio de Santa María de Ripoll, en Cataluña, al escritor portuense Juan de Iriarte y Cisnero, el 30 de diciembre de 1743, así:

«¡Qué cosa más lastimosa no saber al presente la patria de Miguel de Cervantes!”

(J. C. Álvarez García, La disputada…, 23).

En una palabra, 13 lugares disputan la cuna del escritor: Alcalá de Henares, Alcázar de San Juan, Arganda del Rey, Cervantes de Sanabria, Consuegra, Córdoba, Esquivias, Herencia, Lucena, Madrid, Madridejos, Sevilla, y Toledo, y a estos, el investigador José César añade, también, Santiago de Cervantes en Lugo y Cervatos en Cantabria, explica que «nadie que sepamos reivindicó Valladolid como cuna del “regocijo de las musas”…, de Valladolid, cuna de fabuladores, hemos de decir que nadie fabulo sobre el fabulador».

Por añadidura, pone en claro que «la mayoría de las patrias apócrifas lo son por homónimos hallados en sus registros parroquiales. No era difícil llamarse Miguel de Cervantes. Pero buscamos a un tal Miguel de Cervantes, que escribió el Quijote, que fue soldado en Lepanto y cautivo en Argel. Esos tres Cervantes, uno y trino a la vez, están en el Quijote. Y las tres condiciones llevan sus fechas, tienen que encajar» (J. C. Álvarez García, La disputada…, 23-24).

A pesar de los documentos jurídicas y las obras cervantinas, donde se hace referencia a Alcalá de Henares, cuna de Cervantes, se ignora el lugar de nacimiento del autor del Quijote. A título de ejemplo, se ponen en el tintero los siguientes datos legales:

La relación de cautivos está numerada y en ese año de 1580 llega hasta 185 los cautivos liberados en Argel por fray Juan Gil y fray Antón de la Bella. En el número 29 dice:

«Miguel de Cervantes Saavedra de treinta y un años, natural de Alcalá de Henares, captivo en la galera “Sol” viniendo de Nápoles a España en el año de 1575» (C. Pérez Pastor, Colección de documentos cervantinos, t. II. documento 24).

El escritor alcalaíno José César Álvarez García observa correctamente que cuando se libera a Cervantes, este está a punto de cumplir 33 años de edad y no 31 años.

El 10 de octubre de 1580 en Argel, Miguel presenta un pedimiento de información con testigos sobre su cautiverio argelino, entregado a Fray Juan Gil y dice:

«Ilustre y M. R. Sr.-Miguel de Cervantes, natural de la Villa de Alcalá de Henares en Castilla, y al presente estante en esta ciudad de Argel, rescatado para ir en libertad…» (J. C. Álvarez García, La disputada…, 127).

El 5 de marzo de 1581 el notario apostólico Pedro de Rivera narra que «fray Juan Gil rescató a Miguel de Zerbantes, natural de Alcalá de Henares, por quinientos escudos de oro» (J. C. Álvarez García, La disputada…, 131).

Por último, el 18 de diciembre de 1580 en Madrid, Miguel firma el documento legítimo que reza: «Miguel de Cerbantes, natural de Alcalá de Henares, residente en esta corte, digo que a mi derecho conviene probar y averiguar con información de testigos de cómo he estado cautivo en la ciudad de Argel y cómo soy rescatado y lo que costó mi rescate y lo (que) quedó a deber del…» (J. C. Álvarez García, La disputada…, 132).

En resumidas cuentas, ríos de tinta se han derramado sobre la cuna de Miguel de Cervantes Saavedra, y la que queda, sin atisbo de duda, es Alcalá de Henares, «la ciudad mártir de España». El texto del poeta madrileño de la Ilustración Manuel José Quintana y Lorenzo (1772-1857) lo confirma así:

«Aquí nació

Miguel de Cervantes Saavedra,

autor del Don Quijote;

por su nombre y por su ingenio

pertenece al mundo civilizado;

por su cuna a Alcalá de Henares

año 1846».

Importa dejar sentado, que «La disputada cuna de Cervantes», la obra maestra del poeta alcalaíno José César Álvarez García, es un homenaje a la verdad sobre la cuna de Miguel de Cervantes Saavedra, donde José César pregona el incondicional amor por nuestra dulce España, patria querida, por Alcalá de Henares, «la capital universitaria del “Siglo de Oro”», y por la íntegra pluma del héroe de Lepanto y Argel por las Humanidades.

Sin la menor sombra de duda, su magnífica obra, muy bien documentada y magníficamente elaborada, captura el alma del lector, le embellece espiritualmente y le invita a defender la verdad sobre Alcalá de Henares, lugar de nacimiento de Cervantes, autor del Quijote. ¡Enhorabuena!

Me despido con el hermoso poema del espléndido poeta José César Álvarez García:

Torre de Alcalá

«Torre de Alcalá cruentamente exenta,

obstinado vestigio en rebeldía,

cisura en el costado que te unía

al cuerpo demolido por la afrenta.

Islote, farallón, pilar que alientas

desde la ruina de tu geografía.

Arrecife de fe, puntal, vigía,

oh faro de virtud, guardiana atenta,

Tus ojos hueros, ya sin lacrimales,

no secan un peñón que es cervantino,

cascada de sus aguas bautismales.

Sabe tú, lanza, ínsula, molino,

que Miguel, manantial de manantiales,

sólo en tu entraña brota a su destino».

Miguel de Cervantes Saavedra, heroico por Tierra y por Mar, es un diamante y su brillantez todavía no ha sido descubierta,

«Laus in Excelsis Deo»,

Krzysztof Sliwa

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