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"Historia de la Biblia", de John Barton

Ático de los Libros. 2024
viernes 25 de septiembre de 2026, 21:20h
Historia de la Biblia
Historia de la Biblia

Realmente la colección de Historia de Ático de los Libros presenta un esfuerzo y rigor muy paradigmáticos. En este caso el estudio sobre el Libro de los Libros es de lo mejor realizado hasta ahora y, sobre todo, muy necesario y pertinente; y más a un servidor que le interesa una enormidad este hecho bíblico, por cuestiones históricas y religiosas. La Biblia nos llega a Occidente desde el Oriente del Mediterráneo. Es muy probable que se escribiera, aquello que los cristianos católicos o protestantes u ortodoxos denominan como el Antiguo Testamento en las tierras de la Palestina definida así por el emperador Adriano, al ser el lugar conquistado por uno de los más belicosos Pueblos del Mar, es decir los filisteos, venidos desde el mar Egeo, hoy tierras de Israel y de Palestina.

Quizás se pueda añadir a algunos textos llegados desde los territorios de los reinos de Asiria-Subartu o de Babilonia, a los que los israelitas fueron llevados como derrotados, prisioneros y deportados, hacia el siglo VI a.C.; asimismo narrando hechos referidos a una posible estancia en el Reino del Alto y del Bajo Egipto del Imperio Nuevo, durante las dinastías, quizás, XVIII y XIX, aunque las narraciones serían realizadas por los escribas hebreos en ese mismo siglo VI a.C., y siempre fueron bien acogidos los israelitas en Egipto. Puede ser que algunos de los pasajes veterotestamentarios se han escrito en los siglos XI o X a.C., aunque en la actualidad se circunscriben a no más allá del siglo VIII a.C. Es muy probable que las narraciones del Génesis, cuyo lenguaje de la Creación del Universo y específicamente de La Tierra es de una cadencia delicada y emocionante, y asimismo del Éxodo, hayan tenido unos antecedentes de transmisión oral lógicos, como ha ocurrido con algunas obras literarias Antiguas o Medievales. En el Antiguo Testamento se narra, a veces de forma bastante pormenorizada, los orígenes del pueblo de Israel, el Elegido del Dios Absoluto y Eterno, el Ego Sum Qui Sum, el Yhawéh de la zarza ardiente e incombustible mosaica. Es un Dios misterioso que sobrecoge. Con estas narraciones se pretende dar la impresión de que los israelitas nacen para la historia bíblica hacia el año 2000 a.C.

En el Génesis estos israelitas nómadas emigran desde Mesopotamia, desde la ciudad de Ur de los caldeos, con su primer patriarca, Abraham, hasta la Tierra Prometida por su divinidad, la futura Canaán, aunque seguirán teniendo relaciones con sus parientes mesopotámicos. Durante lo que se supone una época de enorme hambruna en las tierras de los cananeos, que curiosamente no se citan en el Egipto faraónico como emigrantes, los diez hijos del patriarca Jacob, llamado Israel por Yahwéh, comandados por el primogénito Rubén, se presentan ante la corte regia egipcia para poder obtener alimentos, serán recibidos por su hermano José, al que por envidia habrían vendido como esclavo a priori. Obtendrán todo lo que necesitan. Hacia el siglo XIV a.C., las relaciones con los egipcios se han deteriorado y un nuevo guía político y religioso, Moisés, los conducirá, nuevamente, hasta Canaán, la tierra donde mana leche y miel. En el trayecto, que durará 40 años, recibirán los Diez Mandamientos de su Dios, que marcarán la normativa sociológica y religiosa, para siempre, de estos nómadas, a los que en ocasiones se les define como hebreos. En el siglo XI a.C. ya estarán comandados por caudillos tribales denominados como Jueces, el primero de ellos, Josué, será con el que penetren en la Tierra Prometida, la cual será dividida en doce zonas de influencia para cada una de las tribus. En un momento determinado entran en colisión con sus irredentos enemigos, los filisteos, por lo que necesitarán una nueva forma de gobierno para defenderse, y nacerá su monarquía con su rey Saul.

En el sur, la tribu de Judá será independiente, y de ella provendrá su nuevo rey de la totalidad israelita, David, que dará origen al reino de Israel con capitalidad en la antigua capital jebusea, Jerusalén. Cuando su hijo Salomón llegue al trono, la expansión israelita llega a lo máximo, dominando a pueblos próximos como Moab, Edom y Amurru. La construcción del templo jerosolomitano es la máxima expresión del poder israelita. Sus enemigos de los imperios de Asiria y de Babilonia se encargarán de poner orden en la zona, no solo contra Israel sino contra las ciudades rebeldes fenicias de Tiro, Biblos y Sidón. Los profetas anuncian siempre catástrofes, por la desviación del pueblo de la obediencia a su Dios, Elías, Eliseo, entre otros de mayor o menos enjundia. En su libro de los Reyes/2 se escribe: “El rey de Asiria subió por toda la tierra, llegó a Samaria y la asedió durante tres años. En el noveno año de Oseas, el rey de Asiria tomó Samaria y deportó a los israelitas a Asiria”. A partir de estos momentos ya aparecen nombres regios historiográficos de la zona, tales como Salmanasar, Assurbanipal, Nabucodonosor II, Asuero/Jerjes, Baltashar, Holofernes, Ciro el Grande, etc. “De forma similar, varios nombres asociados con el éxodo desde Egipto son inequívocamente egipcios. El nombre de Moisés aparece como sufijo en nombres egipcios bien conocidos como Tutmosis; y Aarón y Pinjás, otros personajes del relato del Éxodo, también tienen nombres egipcios”.

En la Estela del faraón Merneptah se indica, claramente, que Israel está agostada y no tiene semillas, aunque no se puede colegir si se refiere al grupo palestinense proveniente de los patriarcas. «La historia definitiva del libro más influyente del mundo. La Biblia es el libro central de la cultura occidental, pero, por sorprendente que parezca, hasta el momento ninguna obra ha contado su historia. Para los creyentes, es la piedra angular de su fe, pero para los no creyentes también tiene un estatus imponente; está entretejida hasta un grado sin parangón con nuestra forma de ver el mundo. En este libro excepcional, escrito por John Barton, uno de los principales eruditos bíblicos del mundo, descubriremos, entre otras cosas, cómo se escribieron las distintas partes de la Biblia, qué se incluyó en ella y qué se quedó fuera, cómo la Biblia se difundió e interpretó a lo largo del mundo y cuál ha sido su repercusión en todo el planeta. Barton demuestra que la Biblia no es un texto fijo desde un principio, como solemos creer, sino el resultado de una larga y fascinante evolución, y que tanto el cristianismo como el judaísmo no derivan solamente de la Biblia sino también de otras fuentes y tradiciones. Historia de la Biblia es una portentosa y detallada investigación, una obra de referencia imprescindible tanto para lectores laicos como para creyentes».

Fue ganador del Premio Duff Cooper y Libro del Año para The Guardian. La segunda parte está dedicada al Nuevo Testamento, radicalmente diferente al Antiguo, asimismo de lectura obligatoria. La obra concluye con La Biblia en sus textos y los significados de la Biblia. Conclusión con la Biblia y la fe. Estamos, por lo tanto, ante una obra magnificente y rigurosa. «Quousque tandem abutere, Catilina, patientia nostra? ET. Ubi sunt aquilae meae, Quintilii Vare?».

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