«El lenguaje habla a través / del poeta. Es su instrumento. / En la gruta feroz de las palabras / no hay otra verdad que el verso. / El verso trasciende porque transmuta. / El verso es verso porque ama ser. (…) Para ser, el poeta es una / metáfora incompletea / cuyo sujeto se ha perdido. / He ahí lo infinito / de lo finito. / Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», escribe el poeta y crítico Enrique Villagrasa en su último libro En la esquina del verso. Me quedo con: «Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», que viene a conformar una sabia manera de entender el mundo, la poesía, la vida, al fin y al cabo. ![]() ![]() ![]()
Decía Borges, uno de los grandes ensayistas del tango, que estudiar el tango era profundizar en una de las vicisitudes del alma; y la historia de los argentinos es la historia del tango, su propia historia, su idiosincrasia. Será a finales del XIX; en las casas de mala vida y “los casinos de baja estofa” donde comienza el tango a despuntar. Este género inicial era alegre, descarado y valiente; un baile de cortes y quebradas asociado al honor, al guapo y al duelo a cuchillo entre compadritos. Este tango de cimitarra y resarcimiento era el que admiraba Borges. ![]() ![]() ![]()
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| También la sombra crece |
Hay una luz muy concreta que solo captan las retinas acostumbradas al modelado de las formas, al estudio del volumen y al comportamiento exacto del matiz sobre la superficie, o esa claridad aséptica y extraña que entra por la ventana de una habitación de hospital en una cuarta planta. Sergio M. Moreno Domínguez posee esa doble mirada. Creador de formas, docente de la sensibilidad, artista plástico cuyo pulso de pintor y escultor vibra sotto voce tras cada uno de sus trazos, y cada vez más pujante y reconocible voz de la poesía andaluza, nos entrega en También la sombra crece algo más que una bitácora sobre la enfermedad o la convalecencia: valiéndose de un lúcido juego de opuestos, nos regala un verdadero tratado sobre la luz y la memoria.



Decía Shakespeare en La tempestad que “estamos hechos de la misma materia que los sueños”. La afirmación adquiere una singular resonancia después de leer Crustáceos, de Isabel Torné, aunque en su caso habría que añadir que también estamos hechos de aquello que los sueños no consiguieron ser, porque por las páginas de este poemario transita insistentemente la conciencia de una vida imaginada que no coincide con la vida vivida; ese espacio intermedio, doloroso y profundamente humano, donde permanecen las decisiones no tomadas, los deseos incumplidos, los afectos perdidos y cuanto el tiempo ha ido dejando atrás.




| Miedo |
Rocío Rojas-Marcos nos invita en su poemario "Miedo" a observar el entorno con la calma que requiere la vida, para moldear nuestros sueños y nuestra libertad.



| Google Maps no responde |
En la sociedad contemporánea, existe una gran mayoría que está convencida de que bastan los dispositivos tecnológicos para orientarnos en cualquier lugar del mundo, ya sea para encontrar una calle desconocida, un restaurante escondido o el camino más corto hasta nuestro destino. Sin embargo, existen momentos en la vida en los que ninguna aplicación puede decirnos hacia dónde encaminar nuestros pasos y, mucho menos, nuestro corazón, ya sea cuando perdemos a aquellos que nos acompañaron, cuando la infancia se convierte en un territorio caliginoso o en los instantes en los que la memoria golpea nuestra puerta para susurrarnos el nombre que un día tuvimos. Es entonces cuando Google Maps deja de responder y solo queda la cartografía íntima de los afectos.



| Desecho e izquierdo |
“Desecho e izquierdo” es un juego fonético y de sentido, que evoca de algún modo los juegos de Oliverio Girondo y remite, a través del primer sustantivo, al acto de “desechar”, es decir, al residuo, al resto, lo que se acerca al concepto de descarte. A través del segundo nombre: “izquierdo”, procedente del vasco y castellano antiguo, se señala aquello que no es capaz de destreza, dado que ese vocablo nombra el brazo generalmente menos hábil para el trabajo y la lucha. En latín, izquierdo equivale a “sinistrum”, lo relacionado con lo oscuro y peligroso (la izquierda por etimología nombra características y condiciones negativas). Todo esto no deja de remitirnos a Freud, a su texto “Lo siniestro”, en el que lo siniestro no es lo desconocido y ajeno, sino lo más familiar, lo más próximo que se vuelve extraño, lo doméstico que de repente adquiere características atemorizantes.



| Despertar en la aurora |
En "Despertar en la aurora", de Alicia Aza, nos encontramos con una luminosa y sosegada poesía, concisa y rica al mismo tiempo, que actúa de manera eficaz a través de la simbología del mundo de los sentidos y de la naturaleza para expresar un camino de aprendizaje y de transformación personal necesaria. La herida, el abatimiento, el amor y desamor y la complejidad de la vida en general la empujan a la búsqueda de ese camino. El cuerpo concebido como expresión de la experiencia subjetiva del yo poético, el mundo sensorial, la feminidad, el lenguaje y la memoria se articulan en la insistencia de un espacio de autoafirmación y plenitud, de un despertar en un horizonte propio lejos de la herida, cerca de la esperanza.



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Tengo toda la estancia bien iluminada para que las sombras no asedien demasiado, pero el horror no s...
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