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Agustín Pániker

En un momento en que aún alguno se pregunta si existe o no existe Dios o si la Tierra es plana o redonda o si somos una constante prolongación de lo que se ha dado en llamar el insconsciente colectivo. Han surgido y seguirán surgiendo filósofos, teólogos hasta debajo de las piedras los cuales incluso en vez de darnos una idea nos hacen llevarnos una vez y otra las manos a cabeza y preguntarnos ¿que está pasando en un mundo globalizado y cada vez más rápido en donde ha surgido internet como un sustituto del papel y en donde hablamos mucho más a través de los distintos medios que en persona. Y en donde cuando acabamos de levantarnos ya nos están diciendo si va a llover o va a hacer un día con un inmenso calor. Realmente vivimos en un mundo lleno de estimulos a todas las horas del día y de la noche.

«Lejos de cualquier cosa que pudiera resultarle familiar,

Incapaz de hallar ni siquiera un solo punto de referencia,

Descubrió que sus pasos, al no llevarlo a ninguna parte,

Lo conducían al interior de sí mismo»,

(Paul Auster- La invención de la soledad)

«Si te vas a Nueva York a estudiar Música acabarás como tu tío Henry, malgastando tu vida yendo de ciudad en ciudad y viviendo en hoteles» (Eso le dijo su madre, Ida Glass a Philip Glass cuando le contó sus planes... Palabras sin música, Editorial Malpaso) Pero vayamos a nuestro protagonista... Quizás haya sido el trabajo realizado por Ravi Shankar (Mi Música, mi Vida) el que haya abierto esa puerta a la música india en nuestro país y es ahora con la obra de Jaime R. Pombo cuando tenemos a nuestro alcance el broche de oro. Y a lo mejor hasta tenía razón el periodista Alberto Oliveras (1929-2010) cuando dijo: «La música en la India es lo que queda cuando todo se ha olvidado»

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Desde que leyó libros como «El camino del Tao» de Alan Watts o el «Paradigma perdido» de Edgar Morin, ambos publicados por la editorial Kairós en los años 1974-1976. Agustín Pániker (Barcelona, 1959) no ha parado de viajar y al mismo tiempo de documentarse con la lectura de esos lugares a donde viajaba. Su sueño con el paso del tiempo es aprender y comprender, y al mismo tiempo escribir sobre esos lugares y esos temas que le causan una curiosidad. Verlo como un complemento y no como una diferencia.


Hace 50 años, el filósofo e ingeniero Salvador Pániker tuvo la brillante osadía de fundar una editorial de no-ficción. Un proyecto que, en su origen, iba a tener una sede en Oriente (Benarés) y otra en Occidente (Barcelona). Finalmente, el proyecto sólo cuajó en Europa, y es significativo que desde sus mismos orígenes (casi que desde su ADN) Kairós haya perseguido trazar ese puente entre Oriente y Occidente… aunque también entre España y Latinoamérica, entre lo racional y lo místico, la ciencia y la espiritualidad, lo académico y lo popular...