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"Sensory Overload / Sobrecarga Sensorial": nueva entrega del destacado poeta estadounidense Sasha Reiter

miércoles 17 de febrero de 2021, 00:00h
Sobrecarga sensorial
Sobrecarga sensorial

Dentro de su colección Cruzando El Agua / Crossing The Water, la pujante editorial estadounidense Nueva York Poetry Press (nuevayorkpoetrypress.com), ha publicado en diciembre pasado el poemario bilingüe Sensory Overload / Sobrecarga Sensorial (ISBN-13: 978-1-950474-91-2, 2020, 116 pp.), con una muy lograda traducción al español del también poeta, así como novelista y crítico literario, Pedro Granados Agüero (1955).

Este, el volumen Nº 3 de la colección, es de la autoría de Sasha Reiter (1996), quien anteriormente ya alcanzó una marcada repercusión en cuanto a lectores y crítica con su primera colección de poemas, la titulada Choreographed in Uniform Distress/Coreografiados en uniforme zozobra (2018).

En esta, su segunda entrega, Reiter no solamente ratifica las condiciones demostradas en su poemario de 2018 –muy lejos de la novatada poética que muchas veces cabe esperar de una obra inicial-, sino que avanza decididamente para convertirse en una de las promesas que mejor cumplen con las expectativas del género en esta primera parte del siglo XXI, a escala internacional.

Ello tiene lugar debido a que en el breve lapso de dos años la voz de Reiter se ha tornado aún más personal, destacándose la autonomía lograda respecto del marco de influencias –aunque por demás bien digeridas- que podrían observarse en su obra primera, aspecto por otra parte muy esperable en la primera compilación de los trabajos de un autor joven. Desde luego que esta maduración de los recursos empleados por Reiter para su expresión, así como el manejo experto de los núcleos de sentido que evoca, no alcanzan para definir la importancia de su segundo poemario.

En mi opinión, esta estriba mayormente en la capacidad de Reiter para interactuar en dos planos. Por una parte, el sujeto común y propio de un topos determinado, el área geográfica, social y política donde obra y autor se han originado, en su caso concreto la experiencia vital de un estadounidense por nacimiento, que es hijo de un triple cruce de culturas: la propia de su país natal; la judía, de índole ancestral, y la latina provista por su padre argentino y su madre peruana. Si bien todo entrecruzamiento y mestizaje cultural implica un formidable caudal de enriquecimiento conceptual e ideológico que se precipita sobre el individuo en formación –somos los seres humanos, primordialmente, una construcción cultural- ello conlleva inevitablemente un margen mayor de confrontación, evaluación y discernimiento, establecido en la conciencia de un solo sujeto que se halla librado a sus exclusivas capacidades para hacer una síntesis posible de tales aportes.

Amén de tal encrucijada, la conciencia del individuo –y en este caso estamos hablando específicamente de la correspondiente a uno dotado de las capacidades de Sasha Reiter- debe enfrentarse en lo externo y medioambiental, el de ninguna manera soslayable entorno cotidiano, a su constante y notoria otredad, inocultable en un ser pensante que expresa permanentemente, a un nivel más profundo y por más vías que el común de las personas en su misma situación, tanto los nexos que lo enlazan con los otros como los conflictos, los propios y los ajenos, que lo distancian al tiempo que lo identifican, lo tornan evidente, en definitiva, le otorgan la condición de ser en tanto que somos porque así nos reconoce el otro, tanto desde una óptica positiva como negativa o bien mixturada, según sus capacidades de comprensión de la otredad.

En este marco el triple otro que es Sasha Reiter, el hombre joven que escribe los versos que estructuran Sensory Overload / Sobrecarga Sensorial, debe presentar cara no solo a las tensiones derivadas de su propio Dasein heideggeriano, su ser en el tiempo y el espacio que le fueron dados, sino también a las fronteras que lo distancian de otras construcciones culturales, léase sujetos, instituciones, ideologías, prejuicios y creencias que difieren, no condicen o francamente se enfrentan a su misma conformación. Su “ser en el mundo” no escapa a las pugnas y los conflictos que esta diferencia establece.

No es el sujeto expresado en Sensory Overload / Sobrecarga Sensorial alguien que, cómodamente, transcurre y deja que las cosas y los seres que lo rodean hagan lo propio. La poética reiteriana se establece –así como por otras características- sobre un antagonismo palpable entre una conciencia provista de ética y estética en una mixtura compleja, y un entorno que no cree en ellas, las niega, no las entiende, las rechaza o hasta puede llegar a combatirlas.

El otro plano en que ejerce su acción la capacidad autoral de Sasha Reiter, más evidente todavía en Sensory Overload / Sobrecarga Sensorial que en su anterior Choreographed in Uniform Distress/Coreografiados en uniforme zozobra, consiste en su don para reflejar esa hibridación ontológica y tanto sus confrontaciones internas como externas en el contexto de la diégesis poética, sin que medien distancias mayores entre su discurso y la sensibilidad del lector, apelando a un lenguaje que se muestra capaz, y en porciones de la presente obra resulta increíblemente idóneo, para transferir a lo impreso una gama tan amplia de sensaciones, conceptos, ideas, afirmaciones, metáforas e imágenes que jamás se equivocan en cuanto a cuál es el eje central del sentido final de cada poema, del que no deben apartarse ni un solo instante. Y así lo hacen.

La edificación literaria de Sensory Overload / Sobrecarga Sensorial es de una precisión sorprendente, tan sólida como convincente, y quiero insistir y subrayar acabadamente lo referido antes a su competencia para producir la receptibilidad de quien lee, originando un efecto contagioso generalmente inmediato. Reiter produce identificación casi instantánea, recorridas unas pocas páginas de su poemario, merced a que sentido y forma, secciones indisolubles del poema, se encuentran por la habitual en exacta correspondencia y al ser indivisibles multiplican sus efectos, los exacerban recíprocamente. En Sasha Reiter ambos elementos se muestran tan intrínsecamente unidos como “la madera en el árbol”, apelando aquí a la eficaz fórmula del genial Vicente Huidobro (1893-1948).

La amalgama que realiza Reiter entre ambas facetas de su condición única e inseparable se potencia aun más cuando apreciamos que su poética atiende a presentar en gran medida, sépalo o no el poeta (yo creo que sí lo sabe), la condición propia del hombre contemporáneo, fundamentalmente el de cuño urbano, sometido a las tracciones de una realidad interna y externa de exigencia constante, creciente e imposible de detener o ralentizar.

Tan ardua como peliaguda propuesta es resuelta mediante una hábil puesta en escena de recursos que van desde la enunciación lata y sin vueltas hasta la apelación a la ironía, el sarcasmo medido y el humor inocente que ofrecen las referencias a situaciones cotidianas y fácilmente reconocibles, las que Reiter sabe cómo hilvanar para potenciarlas hasta que alcancen niveles de significado que trascienden a las mismas alusiones puntuales, dirigiendo su sentido en la dirección correcta dentro del imaginario insinuado.

Cesare Pavese (1908-1950), en su volumen La letteratura americana e altri saggi (La literatura estadounidense y otros ensayos, Giulio Einaudi Editore, Turín, 1951), establecía a su criterio las diferencias entre un autor de EE.UU. y uno europeo, en cuanto a que el primero entendía la letra como reflejo de lo real, en tanto que el segundo tomaba su obra como una construcción paralela a la realidad. Desde mediados del siglo pasado hasta la actualidad (el ensayo de Pavese incluye escritos que van desde 1930 a 1950), sobre la afirmación de entender la letra como representación de la realidad ha corrido mucha tinta y generalizadamente reconocemos la independencia de la literatura respecto de lo real, concepto que es ya es añeja parte del dogma.

Sin embargo, autores como Sasha Reiter son capaces de solventar la posibilidad, desde la letra misma, de tender un puente sólido entre un territorio y el otro, de un modo que nos hace sospechar que, una vez más, la genuina poesía es todavía capaz de violar las reglas y alterar las normas vigentes, como en tanta medida lo hizo desde el comienzo mismo de su historia.

El autor

Sasha Reiter (Bronx, Nueva York, 1996), cursó el bachillerato en Literatura Inglesa y Creación Literaria en Binghamton University (NY, 2018) y posteriormente estudió historia y cultura británicas en Londres. En la actualidad cursa su maestría en Creación Literaria en la Sarah Lawrence University (Bronxville, NY). Su poemario anterior es Choreographed in Uniform Distress/Coreografiados en uniforme zozobra (traducción al español de Isaac Goldenberg, Artepoética Press, Nueva York, 2018; segunda edición por Grupo Editorial Amotape, Lima, Perú, 2018). Sus trabajos fueron publicados en inglés, así como traducidos al español y el coreano, en Multilingual Anthology: The Americas Poetry Festival of New York, 2018; Korean Expatriate Literature (Santa Fe Springs, California, 2019), Sol Negro (Lima, 2018), Hawansuyo (Nueva York, 2018), Letralia (Caracas, 2018), Viceversa Magazine (Nueva York, 2018), Pluma y Tintero (Madrid, 2018) y en la Yale Club Poets Anthology (2020). Como traductor, ha llevado a la lengua inglesa The Gaze/La Mirada, poemario de Pedro Granados; Identity Flight/Vuelo de identidad, de Oscar Limache (1958); y Dream of Insomnia/Sueño del insomnio, de Isaac Goldemberg (1945).

(*) El poeta, narrador y ensayista Luis Benítez nació en Buenos Aires el 10 de noviembre de 1956, ciudad donde reside actualmente. Ha recibido numerosos premios nacionales e internacionales por su obra literaria, entre ellos el Primer Premio Internacional de Poesía La Porte des Poètes (París, 1991); el Segundo Premio Bienal de la Poesía Argentina (Buenos Aires, 1992); el Primer Premio Joven Literatura (Poesía) de la Fundación Amalia Lacroze de Fortabat (Buenos Aires, 1996); el Primer Premio del Concurso Internacional de Ficción (Montevideo, 1996); el Primo Premio Tuscolorum Di Poesia (Sicilia, Italia, 1996); el Primer Premio de Novela Letras de Oro (Buenos Aires, 2003); el Accesit 10éme. Concours International de Poésie (París, 2003) y el Primer Premio Internacional para Obra Publicada “Macedonio Palomino” (México, 2007). Sus 36 libros de poesía, ensayo y narrativa han sido publicados en Argentina, Chile, España, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Italia, México, Rumania, Suecia, Venezuela y Uruguay.

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