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Nuria Verde
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Nuria Verde (Foto: cortesía de la autora)

Entrevista a Nuria Verde: “Graham Greene valoraba por encima de todo la lealtad y Leopoldo se la daba al cien por cien”

Autora de “El verdadero tercer hombre”
Por Javier Velasco Oliaga
jueves 22 de abril de 2021, 03:00h

La periodista y escritora Nuria Verde ha publicado una novela donde cuenta la desconocida historia de la que son protagonistas su padre Aurelio Verde, profesor universitario, y el célebre escritor y espía británico Graham Greene. La novela de autoficción lleva por título “El verdadero tercer hombre”, el título hace referencia a la obra más popular del escritor “El tercer hombre”.

Graham Greene y Aurelio Verde en el bosque
Graham Greene y Aurelio Verde en el bosque (Foto: cortesía de la autora)

Nuria Verde ha querido sacar del anonimato a su padre que durante más de 10 años estuvo compartiendo viajes veraniegos con Greene y el sacerdote tradicionalista Leopoldo Durán, que escribió varios libros sobre los viajes con el inglés en las que apenas mencionaba a Verde. Su hija ha querido poner esa historia en su justo término narrando lo que año tras año le contó a su hija. El resultado es una novela muy personal donde los sentimientos están a flor de piel. Un gran homenaje tanto a Graham Greene como a Aurelio Verde.

En los libros sobre los viajes de Graham Greene por España se obvia la figura de su padre. ¿“El verdadero tercer hombre” es su intento de reconocimiento del papel Aurelio Verde en los viajes por nuestras tierras del autor británico?

Sí, quería recuperar la memoria de mi padre y rescatar la historia de mi familia, las anécdotas que tantas veces había oído contar en mi casa. Leopoldo Durán siempre ninguneó la figura de mi padre en su libro “Graham Greene, amigo y hermano” y en las entrevistas que dio sobre su amistad y viajes de Graham Greene. Empecé a escribir “El verdadero tercer hombre” antes de que mi padre muriera pero su muerte también un acicate para terminar la novela.

¿Participó Aurelio Verde en todos los viajes de Graham Greene y Leopoldo Durán por España? ¿Y cuántos fueron?

Sí, viajó con Leopoldo y Greene por España a lo largo de la década de los 80, fue una maravillosa vía de escape para mi padre que era muy fantasioso y le encantaba viajar al lado de un hombre tan carismático como Greene. Fueron once viajes, once veranos.

¿Cómo le surgió la oportunidad a Verde de viajar con Greene y Durán?

Durán necesitaba alguien que supiera conducir y hablara inglés, mi padre era profesor en la Universidad Complutense como él, era su hombre. Se lo recomendaron a Durán. Mi padre aceptó, encantado porque le fascinaban la idea de salir de la familiaridad, de viajar y vivir aventuras. Durante los viajes eran los únicos momentos en los que mi padre desconectaba de su mente y era feliz.

¿Cuál fue la relación personal de su padre con el escritor británico?

Entrañable y muy divertida. Mi padre y Greene vivieron una gran amistad, les encantaba pasar los veranos juntos, viajar, bromear, beber, las mujeres, tenían la misma afición por los juegos, la imaginación, y por hacer de la realidad, una ficción.

¿Se llevaba bien su padre con Leopoldo Durán?

Sí y no. Sí, porque mi padre era un tipo bondadoso que quería a Durán, incluso cuando a éste le operaron de una grave enfermedad en la garganta mi padre fue a Vigo a cuidarlo. Y no, porque Durán también le irritaba con su pesadez. En realidad mi padre hacía mejores migas con Greene. Además el sacerdote tenía celos de mi padre y le gustaba echarle broncas cuando veía que había demasiada complicidad entre mi progenitor y el escritor británico.

¿No es extraña una amistad entre un escritor alcohólico y mujeriego con un sacerdote católico y reaccionario?

Si conoces en profundidad a Graham Greene, no. Greene valoraba por encima de todo la lealtad y Leopoldo se la daba al cien por cien. Por otra parte el escritor inglés era profundamente religioso y su gran terror en la vida era morir solo. Leopoldo le prometió que él estaría a su lado en el momento de su muerte y lo cumplió. Leopoldo era un buen amigo pese a su ideología y el hecho de que fuera tan diferente a Graham.

La novela tiene una clara influencia del escritor noruego Karl Ove Knausgård. ¿Ha creído que su historia era mejor contarla como auto ficción que como novela?

Sí, absolutamente. Creo que Knausgard es el mejor escritor vivo que existe y con su saga “Mi lucha” ha construido la mayor catedral literaria de este siglo. Su literatura está viva, su texto es imperfecto pero rezuma fuerza. Él era mi modelo cuando escribía porque me ha influido mucho. No tenía sentido para mí contar esta historia siguiendo el artificio de la novela. Además Knausgard se ha expuesto tanto en su vida personal y se ha liberado del tabú del miedo a escribir mal que tiene todo escritor que es un gran referente literario para mí. Por otra parte me encanta que dedique diez páginas a contar una aventurilla banal de meter de extranjis unas cervezas en una fiesta de Nochevieja cuando era adolescente. Le admiro profundamente.

“El escritor inglés era mi caballo de Troya para meter al lector en la historia que era la vida de mi padre”

En la novela, da una importancia similar a la relación con su padre que a la de éste con Graham Greene. ¿Por qué se decidió a hacerlo así?

Sabía que tenía una buena historia que no tenía nadie, al haber vivido los viajes de mi padre con Graham Greene. Además el escritor inglés era mi caballo de Troya para meter al lector en la historia que era la vida de mi padre, su bipolaridad, cómo nos había afectado cómo familia, mi viaje interior desde mi adolescencia hasta ahora, reflexiones sobre la creatividad y la escritura, incluso mi trabajo en Televisión Española.

¿Cómo era la relación entre su padre y usted?

Era buena, aunque pasó por momentos complicado sobre todo al final de su vida cuando de alguna forma yo me rebelé contra él. Lo quería mucho y tenía mucha complicidad con él.

¿Es complicado mantener una relación con una persona bipolar?

Sí, lo es. Es mi verdad. Por supuesto eso no quiere decir que haya que estigmatizar a las personas con un trastorno bipolar en absoluto. También creo que de la dificultad y el conflicto nacen las flores más hermosas en ficción.

¿Contaba su padre muchas historias sobre Graham Greene?

Todo el rato, durante toda su vida. Mi padre era un gran conversador y le encantaba narrar, contar anécdotas, batallas, historietas, curiosidades sobre su vida, su pasado. Yo le escuchaba desde niña, incluso mucho antes de querer escribir. Amaba a mi padre y prestar atención a lo que me contaba era la forma que tenía de rendirle tributo afectivo. Era incansable hablando.

Creo que de la dificultad y el conflicto nacen las flores más hermosas en ficción

¿Tiene alguna anécdota divertida sobre ellos?

Sí. Es la anécdota sobre la tortilla de patata que no he desarrollado mucho en “El verdadero tercer hombre”. En realidad dice más de Leopoldo que de mi padre y de Greene. En uno de los viajes, los tres amigos pararon en un pueblo de España. A Greene se le antojó comer tortilla de patata a las once de la mañana y entraron en un bar del pueblo. Leopoldo se lo pidió a la dueña y esta le dijo que era muy pronto, y que la cocina no estaba abierta. Mi padre y Greene vieron cómo Leopoldo se acercaba a la señora y le susurraba algo al oído. Acto seguido, la mujer batía huevos frenéticamente. Y Greene se zampó su tortilla de patatas a las once de la mañana.

¿Conoció usted en persona a Graham Greene?

Sí, cuando era niña Greene visitó una vez nuestro piso en Madrid.

Greene no perdonaba la visita a Sintra a Mariah. ¿No escandalizaba un poco al sacerdote de esas visitas?

Mariah era una anciana y una mujer muy religiosa. Leopoldo la quería mucho, daba misa en su casa y sostenía con ella y con Greene discusiones teológicas. Además la finca en la que vivía Mariah era una maravilla.

Algún autor ha señalado que Greene hizo esos viajes a España para recabar información sobre la Transición Española para el MI6. ¿Qué sabe usted sobre este particular?

En mi opinión, no es así. Greene le dijo a mi padre que venía a España como excusa para pasar a Portugal y ver a Mariah por quien seguía sintiendo un profundo amor. Cuando Mariah murió, los viajes del escritor a España perdieron mucho aliciente. No creo que la teoría del espionaje sea cierta.

El resultado de tanto viaje fue la novela Monseñor Quijote, una de las peores del escritor inglés. ¿Eso no le hace pensar en la anterior hipótesis?

Ja, ja, ja. Como broma está bien. Pero hay que tener en cuenta que Greene no sabía español, no conocía España, Franco había muerto en 1975 (época para espiar más interesante que la Transición española) y Greene se había retirado hacía tiempo del M16. Es una teoría disparatada.

Una vez vista su novela en las estanterías de las librerías. ¿Ha quedado satisfecha con el resultado? ¿Le ha quedado alguna historia que le haya dado pudor escribir?

Sí, estoy contenta con el resultado. He escrito la novela que quería escribir, y creo que mi editor Eduardo Riestra, de Ediciones del Viento, la ha editado con muy buena mano. Las historias que dan pudor son las mejores para escribir.

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