El Arcipreste de Hita elabora su propio retrato literario por boca de TrotaconventosEn las coplas 1485-1489 del "Libro de Buen Amor", Trotaconventos describe al Arcipreste, resaltando su robustez y características físicas. Aunque el retrato puede ser autobiográfico, se ajusta al canon medieval del "doñeador". Se destaca su vitalidad, habilidades musicales y temperamento festivo, a pesar de sus problemas con la iglesia.
1485 “Señora”, diz la vieja, “yol veo amenudo: el cuerpo ha bien largo, mienbros grandes, e trefudo; la cabeça non chica, velloso, pescoçudo; el cuello non muy luengo, cabelprieto, orejudo.
1486 “Las çejas apartadas, prietas como carbón; el su andar enfiesto, bien como de pavón; su paso sosegado e de buena rrazón; la su nariz es luenga, esto le desconpón.
1487 “Las eriçías bermejas e la fabla tunbal; la boca non pequeña, labros al comunal, más gordos que delgados, bermejos como coral; las espaldas bien grandes, las muñecas atal.
1488 “Los ojos ha pequeños; es un poquillo baço; los pechos delanteros; bien trifudo el braço; bien conplidas las piernas, del pie chico pedaço. Señora, dél non vi más; por su amor vos abraço.
1489 “Es ligero, valiente, bien mançebo de días; sabe los instrumentos e todas juglerías; doñeador alegre, para las çapatas mías; tal omne como este non es en todas erías.” [1] Arcipreste de Hita: Libro de Buen Amor. Barcelona, EDHASA, 2016-Madrid, Castalia, 1988. ColecciónClásicos Castalia, núm. 161; págs. 416-417. G.B. Gybbson-Monnypeny, editor literario.
En las coplas 1485-1489 -escritas en cuaderna vía, las estrofa mayoritaria en el Libro de Buen Amor-, la vieja Trotaconventos describe la monja Garoza al Arcipreste de Hita, cuya amistad pretende. Podría tratarse de un retrato autobiográfico, aun cuando tal descripción se ajuste al canon retórico medieval del hombre “doñeador” -galanteador-, tanto en lo referente a su fisonomía como a su temperamento. Y es, en efecto, un retrato en el que alcanzan más relieve los aspectos prosopográficos -es decir, las “prendas físicas” que pudieran interesar a la monja Garoza (coplas 1485 a 1488) -y de ahí que la descripción puramente física termine con el abrazo de Trotaconventos a Garoza, en nombre del “doñeador” que la requiere: “por su amor vos abraço”-, que los etopéyicos (de los que solo se hace referencia en la copla 1489). Para una mejor comprensión del texto, presentamos la versión en castellano moderno:
Trotaconventos hace el retrato del Arcirpreste
1485 -“Señora -dijo la vieja-, yo le veo a menudo; el cuerpo tiene alto, piernas largas, membrudo, la cabeza no chica, velloso, pescozudo, el cuello no muy alto, pelinegro, orejudo.
1486 Las cejas apartadas, negras como el carbón, el andar muy erguido, así como el pavón, el paso firme, airoso y de buena razón, la su nariz es larga; esto le desconpón.
1487 Las encías bermejas, sonora voz usual, la boca no pequeña; son sus labios, tal cual, más gruesos que delgados, rojos como coral; las espaldas muy anchas; las muñecas, igual.
1488 Ojos algo pequeños; de color, morenazo; abombado su pecho y poderoso el brazo, bien cumplidas las piernas; el pie, chico pedazo. Señora, no vi más; en su nombre os abrazo.
1489 Es ligero, valiente, y muy joven de días; en música, maestro; sabe de juglarías; galante, muy alegre. ¡Por las zapatas mías!, un hombre así no anda hoy por las travesías”. [2]
María Brey Mariño: Libro de Buen Amor. Texto íntegro en castellano actual. Madrid,Ediciones Castalia, 2011 (1965), págs. 208-209. Colección Odres Nuevos, núm. 2.
Pasemos ahora revista, grosso modo, a lo más significativo del retrato -auténtico o no- que el Arcipreste de Hita hace de sí mismo; y comprobaremos que es hombre jovial, de vitalidad exuberante, y aficionado a actividades que no están en consonancia con su condición eclesiástica, lo que le acarreó serio disgustos con sus superiores (de hecho, estuvo largo tiempo encarcelado en Toledo por orden del arzobispo Gil de Albornoz). Es hombre corpulento, robusto, musculoso, fornido (“trefudo”, 1485b), de pescuezo grande (“pescoçudo”, 1485c), de cabello negro (“cabelprieto”, 1485d); con cejas negras (“çejas prietas”, 1486a), enhiesto, erguido, como pavo real (“enfiesto, bien como de pavón”, 1486b), de paso proporcionado, rítmico (“su paso sosegado e de buena rrazón", 1486c), con la nariz larga (“nariz luenga”, 1486d [3]), y ello le afea (“esto le desconpón”, 1486d [4]; las encías rojas (“eriçías bermejas”, 1487a), el habla grave, retumbante -que suena como una trompa- (“fabla tumbal”, 1487a), los labios corrientes (“labros al comunal”, 1487b), las espaldas bien grandes, así como las muñecas (“las espaldas bien grandes, las muñecas atal”, 1487d); de tez morena (“baço”, 1488a [5]), el pecho saliente (“los pechos delanteros”, 1488b; [6]), el pie chico (“del pie chico pedaço”, 1488c [7]); joven de edad (“bien mançebo de días”, 1489a), experimentado en artes juglarescas (“sabe los instrumentos e todas juglerías”, 1489b), galanteador festivo (“doñeador alegre”, 1489c). El retrato concluye con un juramento popular bastante difundido (“Para las zapatas mías”, 1489c [8]) y la constatación de que hombre de tal natuzaleza no lo hay en todas partes (“tal omne como este non es en todas erías”, 1489d). [9] NOTAS.
[1] Otras ediciones disponibles. BLECUA, Alberto, en Ediciones Cátedra (Madrid, 2014 -1992-). Colección Letras Hispánicas, núm. 70]. GIRÓN ALCONCHEL, José Luis, en Editorial Castalia (Madrid, 1991 -1985-). Colección Castalia Didáctica, núm. 8. En esta breve bibliografía no puede faltar la edición de Julio CEJADOR FRACUA, publicada por Espasa-Calpe (Madrid, 1963), y reproducida en formato digital por la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Tomo I: http://www.cervantesvirtual.com/obra/libro-de-buen-amor-tomo-i/ Tomo II: http://www.cervantesvirtual.com/obra/libro-de-buen-amor-tomo-ii/ (págs 218-219).
[2] Esta otra es la versión modernizada de Jacquet JOSET (Madrid, Espasa-Calpe, 1974. Colección Clásicos Castellanos, núm. 14, tomo II), en la que hemos separado versos (/) y estrofas (//): “Señora -dijo la vieja- lo veo a menudo, / el cuerpo ancho, miembros grandes, robusto, / la cabeza no es pequeña, velludo, / el cuello no muy largo, de cabello negro, orejudo, // las cejas apartadas, negras como el carbón, / su andar derecho, el paso tranquilo, digno; / su nariz larga le descompone, // las encías rojas y la voz de son semejante al de una trompeta, / la boca grande, los labios regulares, / más gordos que delgados, rojos como el coral, / las espaldas grandes, las muñecas igual. // Tiene los ojos pequeños, es un poco moreno, / el pecho saliente, musculoso el brazo, / bien hechas las piernas; el pie chico; / no digo más de él. // Es valiente, joven de edad, / conoce los instrumentos y todas las artes del juglar, / alegre cortejador, / un hombre como éste no lo hay en todas partes”.
Bibliografía. Juan García Única: “La escritura dual de Juan Ruiz. El Libro de buen amor desde su historicidad”. https://cvc.cervantes.es/literatura/arcipreste_hita/02/unica.htm
[3] La “nariz luenga” era una señal de la potencia sexual, y de un miembro viril grande. Nota de G.B. Gybbon-Monnypeny (op. cit., pág. 416). [4] Es decir, que no solo es feo, sino que además tiene un temperamento inestable. Nota de G.B. Gybbon-Monnypeny (op. cit., pág. 416). [5] El fisonomista árabe Rhazes dice que la tez verdosa (“baço”) indica la influencia de Saturno (con posibles insinuaciones de una sexualidad pervertida). Nota de G.B. Gybbon-Monnypeny (op. cit., pág. 417). [6] “Los pechos delanteros” pueden indicar un parlanchín poco sensato. Nota de G.B. Gybbon-Monnypeny (op. cit., pág. 417). [7] El “pie chico” puede indicar diferentes cosas, entre ellas la afeminación. Nota de G.B. Gybbon-Monnypeny (op. cit., pág. 417). [8] A propósito del juramento “Para las çapatas mías”, escribe Cejador en su edición del Libro de Buen Amor: “Juramento ponderativo, bien de aquel tiempo, que tanto empeño ponían en la galanura del calzado puntiagudo, fino, de seda de colores, y más en la tortera, cuyo oficio es gastar zapatas, así como el clérigo por su corona y el caballero por sus barbas”. Op. Cit., II, pág. 219. [9] G.B. Gybbon-Monypenny se hace eco del testimonio de Peter N. Dunn (cf. “De las figuras del arçipreste”, 1970): “Dunn demuestra que, a pesar de reunir rasgos positivos del amador sensual y eficaz, según los fisonomistas (orejas y nariz grandes, voz baja, labios gordos, cuerpo grande y fuerte...), también se insinúan en este retrato algunos rasgos siniestros que no le prometen a la amada mucha felicidad: la cabeza grande, la tez saturnina, los ojos pequeños, el cuello corto, los pechos delanteros, los pies chicos (y feminiles)... O sea, un amante destinado al fracaso, a pesar de su temperamento sensual.” (Op. cit., pág. 416). Puedes comprar el libro en:
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