El contador de historias
18/01/2026@11:11:00
Con esta vida que llevamos de vorágine y rapidez, de prisas, que parece que vamos perseguidos o persiguiendo a alguien, en esta huida hacia adelante que no nos reporta, en realidad, nada, a veces, cuesta darse cuenta de lo que tenemos.
Poeta de corbata
Sola en la sala, versos con faldas, tus manos me atrapan, isla ignorada, fui partícipe de tu soledad acompañada, viniste conmigo a decirme que la poesía no es un cuento, mientras yo te leía en voz alta.
Un mundo onírico lleno de equívocos
Las pequeñas compañías de cómicos, titiriteros, saltimbanquis, faranduleros y mil nombres más que les podemos dar a esos representantes de textos dramáticos, trágicos y divertidos, musicales, vodeviles, dancísticos, mímicos… siempre depende de que alguien esté interesado en financiarlo o, al menos, pagar lo estipulado, lo convenido, lo ajustado para hacer las delicias y ser el deleite de propios y extraños, para ahondar en la raíz de la cultura, del entretenimiento, del solaz y la diversión, de la justicia poética, de la denuncia social, de engrandecer el panorama emocional y sentimental de los espectadores.
Una realidad oculta
Euforia, júbilo, notar que se pueden hacer las cosas, a pesar de la desazón, de la penumbra. No se dan facilidades, hay que ganarse la forma de vivir, cada cual como puede, o le dejan. Todos sabemos que la felicidad no existe, eso es una engañifa por parte de la publicidad y las empresas que siempre quieren vendernos algo.
Explorar el amor
French Kiss. Tengo la incertidumbre de que otros viven en mí. Están lejos o cerca, posiblemente sin espejos, y siento los labios cerrados, los ojos abiertos, las manos que buscan.
A pesar de todo
Diariamente nos llegan, nos alcanzan, noticias del conflicto, genocidio, Israel-Gaza. Es un silencio que se llena de bombas, de llantos, de destrucción, de muerte, de ondas expansivas, de terror, de escombros, de sangre, de familias destruidas. Es el horror de la humanidad, que ha desaparecido.
Un poeta, una palabra, un silencio
Un poeta, una palabra, un silencio. Me despojo de vanidad y engreimiento, no pongo límites al sentimiento, intento mirar más allá de mí mismo y de mi ombligo, requiero del verso para ello. Ese verso suelto que me abofetea, a veces, que me deja desnudo y en cueros, que me hace un quiebro y, entonces, me quedo en silencio en mi rincón de los poemas tímidos, en las palabras agazapadas sin movimiento y, sin nada externo, grito mis palabras al viento, al aire de tu nombre, al cristal que me devuelve el vaho de mi triste aliento.
Mientras la lluvia cae
Cuando estás a punto de desaparecer para siempre por voluntad propia, en pleno uso de tus facultades mentales, sin problemas de salud, mientras la lluvia cae, la víspera del 7 de noviembre de 1925, nos cuentas que no volverás a encontrarte en el espejo, que has soportado toda clase de injerencias externas, pero que también has disfrutado de los mejores sentimientos y has tenido la suficiente sensibilidad para razonar sobre lo bueno y lo malo, sobre los límites del éxito y del fracaso, sobre la soledad y el amor, nos dices que has admitido tus luces y tus sombras, pero que tienes una pistola cargada cuya bala irá directamente a tu corazón.
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“Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte” escribía en el primer verso del poema ‘Hombre’, Blas de Otero. “Al borde del abismo”, continúa, en el poemario ‘Ángel fieramente humano’.
Voluntarios de acompañar al viento
Si las abejas se extinguieran, las consecuencias serían catastróficas, provocando una crisis alimentaria, la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas. Pero no solo las abejas, son tantos los aspectos de la naturaleza que debemos cuidar para no revertir en un planeta inhóspito e inhabitable, que no terminaríamos nunca de enumerarlos. Árboles, céspedes, ríos, montañas, mares, campos, cuevas, minas…
Nos estamos quedando sin campo. Por especulación inmobiliaria que se expande cual sombra del espectro de Brocken o porque se va quedando sin labradores, sin trabajadores que recogen el sueño con las manos.
Una conferencia que no lo es
Os cuento el día en el que asistí a una conferencia sobre La cultura y, sorprendentemente, no tenía nada de aburrida. Era una conferencia que no era una conferencia.
La ambición desmedida
Las palabras también pueden matar, asesinar, conspirar en la sombra para obtener el poder, para que nadie esté por encima del rey, y ese rey quiere ser Ricardo III.
Como si la poesía dejara de tener sentido
El mar está en todas partes. A través del mar llegan refugiados, cadáveres, esperanzas que se truncan, y cuando pueden, se refugian en poblados marginados, en templos desacralizados, en casas sin ventanas, en habitaciones de colchones hacinados, y llenan el alba desesperadamente, silencio por silencio.
El poeta y dramaturgo madrileño Alberto Morate lleva una vida plenamente entregada a la literatura. Dio sus primeros pasos adaptando guiones y dirigiendo obras de teatro. Dedicadas al público infantil, pero ya como autor, fueron sus publicaciones A franquear en destino (2005), ganador del XIV concurso de textos teatrales de la Escuela Navarra de Teatro y el Ayuntamiento de Pamplona. Ha publicado con la editorial CCS Juan quiere tener miedo (2007), El avión de papel (2012), Voces Unidas (2006), Alegorías (2009) y con la editorial don Bosco, Por amor a la vida (2001).
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