Nuestro poema de cada día
La miga y la pedagogía del castigo de doña Domitila. A lo largo de esta segunda semana de septiembre, niños y adolescentes vuelven a sus colegios e institutos para iniciar un nuevo curso escolar. Afortunadamente, la educación ha abandonado los procedimentos punitivos para sancionar el bajo rendimiento de los escolares, y nada tiene que ver con la escuela a la que se refiere Juan Ramón Jiménez en el capítulo VI de Platero y yo; una escuela en la que la maestra (la [a]miga), doña Domitila, impone una severa disciplina que incluye castigos físicos para los niños. Por eso, el poeta, irónicamente, no quiere que Platero participe de la crueldad de ese modelo pedagógico, y prefiere llevárselo al campo para enseñarle a disfrutar de la Naturaleza.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos, II. Con independencia del carácter poético de la prosa de Platero y yo, rica en imágenes sensoriales, nos parece oportuno subrayar esa maestría de Juan Ramón Jiménez en el uso del léxico para conseguir crear los oportunos climas afectivos. Así sucede, por ejemplo en los capítulos titulados “La carretilla” y “La cuadra”, que reproducimos y analizamos seguidamente.
Nuestro poema de cada día
La exaltación de los sentidos. Leer cualquier página de “Platero y yo” implica sumergirse en un mundo de belleza en el que las experiencias sensoriales tienen un destacado papel poético. Abrimos el libro y nos topamos con un capítulo, elegidos al azar, en el que podemos comprobar cómo las sensaciones, procedentes de cualquier ámbito sensorial e incluso entremezcladas, gracias a las sinestesias, son fundamentales para poder disfrutar de la estética juanramoniana: “El pozo” (capítulo LII), un nombre que se va a cargar de insospechadas resonancias líricas.
Nuestro poema de cada día
Un texto saturado de sonoridad: “El pan”.
Nuestro poema de cada día
Con esta nueva entrega sobre Juan Ramón Jiménez, Fernando Carratalá celebra su primer año como autor de "El rincón de la poesía". Su pasión por la poesía no solo se refleja en sus escritos, sino también en su compromiso con la difusión de la literatura a través de iniciativas como esta sección. Carratalá ha dedicado gran parte de su vida a explorar los matices del lenguaje poético. Su estilo se caracteriza por una profunda sensibilidad y una búsqueda constante de nuevas formas de expresión. Su objetivo es fomentar el amor por la poesía y proporcionar un espacio donde nuestra poesía. Fernando Carratalá y "El Rincón de la Poesía" representan un esfuerzo significativo por revitalizar el interés en la poesía. Felicidades por este primer año y esperamos que cumpla muchos más.
«El Quijote es, entre otras cosas, nuestro campo de entrenamiento para
aprender métodos de aproximación a Dickens, Flaubert, etcétera»
(Vladimir Nabokov, “Curso sobre el Quijote”)
«A lo largo de todas las demás novelas que leamos, el Quijote,
en cierto modo, seguirá estando con nosotros»
(Vladimir Nabokov, “Curso sobre el Quijote”)
¿Ganó o perdió el hidalgo más famoso de la literatura? Un profesor ruso enamorado de las mariposas, del ajedrez y de Cervantes se sentó a contar, uno por uno, los 40 combates del Caballero de la Triste Figura. El resultado, digno de una final de infarto, lleva setenta años esperando a que alguien le encuentre refutación.
Estela Barrenechea nació el 17 de febrero de 1938 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, República Argentina. Es Contadora Pública Nacional, por la Universidad de Buenos Aires, egresada en 1961. En 1984 completó el curso de Metodología de la Investigación, por la Universidad de Belgrano. Ejerció la docencia en Filosofía a partir de sus ensayos y de su condición de miembro de grupos de investigación, tanto en instituciones públicas como privadas. Participó en los volúmenes “La filosofía en los laberintos” (1994), “El pensamiento en los umbrales del siglo XXI” (1994) y “La filosofía, los filósofos, las instituciones filosóficas. Una perspectiva generacional en la Argentina de fin de siglo” (1995). Además de organizadora de jornadas de filosofía, fue expositora en el lapso 1991-2000. Obtuvo primeros premios y otros reconocimientos de orden literario en su país y en el exterior. Fue incluida, entre 2001 y 2018, en diversas antologías: “Homenaje a Oliverio Girondo”, “No toda belleza redunda en felicidad”, “XXVIII World Congress of Poets” (Acapulco, México, 2008), “Ceremonias de la luz”, “Poetas sobre poetas IV”, etc. En 2007 se editó la plaqueta “Clinamen y otros poemas”. Poemarios publicados: “La distancia y el foco” (2003), “En los confines” (2005), “Del silencio” (2009), “El filo de la grieta” (2012), “El revés de la luz” (2014) y “De claros y de sombras” (2016).
La poesía fue un arte importante, de ilustrados hasta el final de la primera parte del Siglo XX, los lectores de la poesía suelen ser devotos de una secta en peligro de extinción. Otrora, los lectores de poesía se consideraban eruditos, admirados por el común de las personas. Era la lectura difícil, la que había que prepararse intelectualmente para comprenderla. Hoy en día en Tiempos de la Posmodernidad simple y llana, los lectores de poesía se consideran bichos raros, ratones de biblioteca.
Ayer, la Estufa de la Reina de la Finca de Vista Alegre ha sido mucho más que el escenario elegido para anunciar la IV edición de Cruza Carabanchel. Durante unas horas de la mañana del lunes 14 de septiembre, ese espacio ha servido como metáfora perfecta de lo que propone el festival: encontrarse, cruzarse, mezclarse, escucharse y, sobre todo, compartir.
El reconocimiento de Granada como Capital Europea de la Cultura 2031 es una apuesta del Festival Letrahistórica que considera que los ciudadanos de Granada representan un valor en crecimiento, y su participación será fundamental para proyectar una imagen dinámica como Capital Cultural. Es esencial que la cultura se refleje en la comunidad, por lo que nuestras actividades están diseñadas para ser participativas e incluyen rutas por la ciudad, talleres y charlas donde el público tiene la oportunidad de aprender y compartir sus opiniones. La interacción con el público se basa en la literatura y la historia, que son sus herramientas clave.
La luz que cobija las sombras
LA FAROLA. Ese objeto cotidiano del mobiliario urbano que pasa desapercibido para el transeúnte apurado, hasta que la oscuridad o el vandalismo delatan su ausencia.
Nuestro poema de cada día
Cuando redactamos estas líneas, Carlos Murciano sigue con nosotros, a sus casi 95 años de edad (nació en Arcos de la Frontera el 21 de noviembre de 1931) ¡Un monumento vivo de la mejor poesía contemporánea española!
Ed. Almuzara. 2024
Es muy interesante esta novela-histórica sobre la visión de la Reconquista del autor, que comparto, y en un extraño y paradójico momento histórico en el que algunos medievalistas consideramos el hecho y el concepto, bien documentado ya desde la época del Rey Alfonso III “El Magno” de León y sus crónicas; y otros medievalistas vilipendian la cuestión hasta tal punto de negar su existencia sensu stricto.
La miseria de esta España a la deriva ha quedado más en evidencia que nunca con motivo de la invasión de Ceuta por más de 60.000 inmigrantes ilegales, un asalto en toda regla preparado y consentido por el vecino marroquí, una violación flagrante de la integridad territorial española y un claro desafío a su soberanía. Se ha producido un asalto por las horda del mejor amigo de Pedro Sánchez, Jesús Cacho ha publicado un artículo demoledor en “Vov Populi”, titulado ” La balsa de la Medusa”, en el que muestra a España como una reproducción en vivo del cuadro del pintor Jean-Louis Géricault, un país perdido en el océano de la nada, un barco a la deriva con un incompetente en el puente de mando, que es un émulo de Hugues de Chanmareys -en palabras de Nicolás Redondo-, “una extraña mezcla de soberbia y banalidad, de atrevimiento y cobardía, de pusilanimidad y resistencia, y de irresponsabilidad y fanfarronería”. El capitán del navío ha tardado más de 10 horas en reaccionar, desbordado por los acontecimientos e incapaz de declarar el estado de sitio que se imponía, movilizar al Ejército y reforzar la presencia den la ciudad de unas fuerzas de seguridad totalmente insuficientes -había 55 guardias civiles-.
Nuestro poema de cada día
Zenobia Camprubí [Malgrat de Mar (Barcelona), 1887-San Juan (Puerto Rico), 1956] fue mujer polifacética: escritora, traductora (en especial de las obras de Rabindranat Tagore), lingüista (ya exiliada, desarrolló una fructífera labor educativa, difundiendo nuestra lengua y cultura como profesora, entre 1943 y 1951, y tal y como deja patente en su Diario, en la Universidad de Maryland), promotora y participante en todo tipo de actividades cívicas, miembro destacado del Lyceum Club Femenino (se la puede considerar una de las pioneras del feminismo español, defensora de la presencia de la mujer en todos los ámbitos de la sociedad)… y, desde 1916, esposa de Juan Ramón Jiménez (se casaron en la iglesia católica de san Esteban, en Nueva York, el 2 marzo de 1916).
Nuestro poema de cada día
Los problemas de salud de Zenobia Camprubí. Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez contrajeron matrimonio en 1916, y el primer problema grave de salud de Zenobia apareció en 1931: un tumor en el útero -que más tarde derivó en un cáncer agresivo- que requería una cirugía a la que Zenobia rechazó someterse. Dos décadas después, su dolencia se agravó y, a finales de 1951 fue operada en el Massachusetts General Hospital de Boston, extirpándosele un tumor de gran tamaño.
RIL Editores, Girona – Santiago de Chile, 2026
De amplia formación académica en los ámbitos filosófico y musical, Manuel Lacarta (Madrid, 1945) se ha ido convirtiendo en uno de nuestros autores más versátiles, capaz de moverse con soltura no sólo en la poesía y el ensayo –sus géneros preferidos- sino también en la novela y el cuento. Sus abundantes y atinadas letras iniciaron andadura allá por 1977 –con el poemario Reducto- y disfrutaron de un primer reconocimiento destacado en 1988, cuando el libro 34 posiciones para amar a Bambi –cuyo título resulta hoy más impactante incluso que hace cuatro décadas- fue merecedor del Premio Ámbito Literario de Poesía. Que el extenso volumen Otoño en el jardín de Pancho Villa reuniese en 2011 su producción lírica completa hasta la fecha en absoluto disuadió al autor de seguir trabajando en pos de la culminación de una obra total, entendida por encima de compartimentos estancos o de infelices marbetes. Culminación que no excluye en modo alguno la exploración o directamente la novedad: buen ejemplo de ello son, hoy, estas Flores de plástico con las que Manuel Lacarta nos ha dado a conocer su muy singular brega de aforista, casi cincuenta años después de su debut en el panorama literario y editorial de nuestro país.
Nuestro poema de cada día
Como escritora, la obra cumbre de Zenobia Camprubí son sus tres diarios: Diario I. Cuba (1937-1939), Diario II. Estados Unidos (1939-1950), Diario III. Puerto Rico (1951-1956): unos Diarios de incalculable valor: histórico, porque constituyen un testimonio del día a día de exiliados por la Guerra Civil; literario, porque están escritos en prosa de extraordinaria calidad; y humano, porque permiten conocer las interioridades de su relación con Juan Ramón Jiménez a lo largo de 40 años de matrimonio, hasta el extremo de convertirse en su “soporte creativo”.
Corría el año 1918, cuando el 19 de noviembre, en el corazón de Madrid, en pleno barrio de Chamberí, venía al mundo la benjamina de una larga familia de periodistas que sería bautizada como Encarnación Margarita Isabel Verdugo Díez. El malagueño Alfredo Verdugo Landi, linotipista y cajista de imprenta en el diario “El Sol”, y su esposa, Leonor Díez Gállego, no podían imaginar que aquella pequeña acabaría convirtiéndose en la primera mujer -y la mejor- reportera de sucesos del siglo XX en España. Llegaría, incluso, a ser tan famosa como su abuelo Joaquín Verdugo Landi, que escribía crónicas taurinas en verso en la prensa malagueña, o su tío Francisco, ambos periodistas de Prensa Española y del ABC.
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Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. I
Paisaje grana XIX. El paisaje de Moguer, en las alboradas en el los ocasos, ha sido desde siempre un elemento fundamental para trasladar a Juan Ramón Jiménez el equilibrio anímico del que tan necesitado estaba. Y si hay un capítulo en Platero y yo en el que el ocaso adquiere dimensiones que sobrepasan la pura contemplación física para adquirir un tono de eterna trascendencia, ese es el XIX, titulado “Paisaje grana”. Quienes hemos tenido la suerte de disfrutarlo -por ejemplo, en Fuentepiña, donde se encuentra la casa de verano y descanso del poeta- podemos dar fe de la grandeza de la prosa poética de Juan Ramón, que nos ha permitido descubrir sensaciones y emociones insospechadas.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos., I. “Platero y yo (Elegía andaluza)” es un libro que atrae a todo tipo de lectores, desde que se abre por su capítulo I, en el que Juan Ramón Jiménez nos presenta a Platero. Son 138 breves poemas en prosa lírica llenos de afortunadas imágenes y de toda una serie de recursos retóricos propios de la estética modernista que el autor emplea para obtener unas composiciones de gran belleza: adjetivación deslumbrante, palabras llenas de colorido y musicalidad….
El silencio ya no es olvido
El escenario de Contemporánea Condeduque se transforma durante unos pocos días, en un mapa de ausencias vibrantes. No hay artificios en la propuesta dirigida por Juan Carlos Fisher; solo el latido descalzo y contundente de una verdad que quema.
Nuestro poema de cada día
Retrato de una etnia: Los húngaros.
Sin perder su asombrosa capacidad lírica, no todos los capítulos de “Platero y yo” ofrecen una visión idealizadora de las realidades descritas y/o narradas. Tal es el caso, por ejemplo del capítulo XXXIII, titulado “Los húngaros”. Como sobrevolando el texto, se advierte la preocupación del autor por la pobreza e ignorancia de las gentes -los húngaros son, en este caso, el mejor exponente de la falta de educación y cultura del pueblo, simbolizada, quizá, en esta escena: “el chiquillo se orina en su barriga”, reforzada con el símil “como una fuente en su taza”-, que contrasta con la belleza natural que encierra el pueblecito de Moguer y su entorno. Sin más preámbulos, transcribimos el texto y ofrecemos su comentario.
Nuestro poema de cada día
Juan Ramón Jiménez, como cualquier poeta, emplea los vocablos no solo para evocarnos representaciones intelectuales y utilitarias, sino también para transmitirnos unos determinados sentimientos. De ahí que lleve a cabo una esmerada selección léxica que traduzce la correspondencia entre sus estados anímicos y las resonancias afectivas que los signos lingüísticos empleados en él despiertan. Este conjunto de asociaciones afectivas que, junto con su significado propio o específico, conllevan los vocablos -y que determina su valor connotativo- constituye un rasgo estilístico de primer orden, capaz, por sí mismo, de caracterizar al poeta de Moguer.
Nuestro poema de cada día
Nuestro poema de cada día
En "La tarde" de Gabriel Miró, Sigüenza pasea por la naturaleza en septiembre, disfrutando del paisaje y los pueblos de La Marina Baja. Se encuentra con un gato abandonado, lo que provoca una reflexión sobre la compasión. La prosa destaca por su belleza sensorial y conexión emocional con la tierra.
Nuestro poema de cada día
Miró, amante apasionado de la belleza. Gabriel Miró (Alicante, 1879-Madrid, 1930) dedicó su vida a la redacción de una obra artística que refleja su temperamento melancólico, su aguda sensibilidad y un dominio absoluto de todos los recursos del lenguaje. Aun cuando su prosa se inscribe en la órbita modernista, se le adscribe a la Generación Novecentista, tanto por su edad como por su afán de depuración formal, exacerbada hasta el tales extremos que Ortega y Gasset llegó a definir su estilo como "fatigoso a fuerza de ser pulcro y solícito". Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia.
Espasa Editorial. 2025
Como indica el subtítulo estamos ante un retrato desconocido sobre los Doce Apóstoles del Hijo de Dios, Jesús de Nazaret. Y, obviamente, es una obra de Historia sobre los escogidos directamente por Jesucristo para que le siguiesen y predicasen su doctrina. Todos ellos, como es de rigor, aparecen con casi los mismos nombres en los Evangelios, y algunos son sumamente paradójicos e, históricamente, ejemplificadores.
Reseña de la novela "Comenzar el olvido", de Pepo Paz Saz
Escribir bien es relativamente fácil. Solo es necesario leer a los grandes escritores, Proust, Joyce, Woolf, Borges, Cortázar, Morrison, Coetzee, Mateo Díez, por ejemplo y por centrarme en el siglo XX y citar a uno español, y así ya podemos presumir de una prosa más o menos literaria, poética o lírica, académica, coloquial, de cristal o transparente, según los gustos. Lo que no es tan sencillo es crear un "mundo propio" que me diga algo diferente a lo que he leído mil veces. Eso es lo que ha hecho el escritor y editor Pepo Paz Saz con su primera novela, “Comenzar el olvido” (2026, Reino de Cordelia), al menos con la parte inicial, ya que las otras me resultan más convencionales.
Nuestro poema de cada día
El porqué de la obra. Juan Ramón Jiménez insistió hasta la saciedad en que su obra Platero y yo no tiene como destinatarios a los niños. Indiscutiblemente, la versión definitiva de 1917, con 138 capítulos, no es un libro para niños; y es muy discutible que lo fuera la versión de 63 capítulos, publicada en 1914, por la editorial La Lectura, en su “Biblioteca Juventud”. Bien es verdad que estos 63 capítulos escogidos por el autor para dicha edición, amén de la profunda lección de humanidad que encierran, resultan ser de los más alegres y poéticos del conjunto de la obra, y que en ellos se ofrece una visión idealizada del mundo de Moguer, con abundante presencia de niños y de animales domésticos. Y no es menos cierto que el libro terminó por convertirse en un clásico de la Literatura Infantil, y que su lectura llegó a ser poco menos que inexcusable en los primeros niveles educativos, tanto en España como en Hispanoamérica. Pero Juan Ramón Jiménez -insistimos- no escribió Platero y yo para los niños. Y ya que los niños del primer tercio del siglo XX leyeron la obra, se nos ocurre preguntarnos si su lectura -en la versión de 138 capítulos- está al alcance del lector infantil -y juvenil- actual.
«Solo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida».
— Albert Einstein (1879-1955)
«La verdadera investigación de la vida de Cervantes debe realizarse en el archivo y nunca asimilando o interpretando los textos del escritor como una fuente inagotable de sucesos biográficos».
— Emilio Maganto Pavón (1943-2026)
Es un gran honor y privilegio presentar el legado científico, humanístico e intelectual de mi queridísimo amigo y excelente profesor Emilio Maganto Pavón, de reconocido prestigio como jefe de Sección de Urología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, exprofesor de la insigne Universidad de Alcalá de Henares, prologuista de mi segunda Vida de Miguel de Cervantes Saavedra (Barcelona, Penguin Random House, 2025) y autor de los espléndidos libros sobre el ejemplar soldado aventajado de los invencibles Tercios Viejos españoles Miguel de Cervantes Saavedra, autor del Quijote (1605 y 1615), y sus familiares y amigos, entre ellos: El poeta Pedro Laínez (1538-1584) (Alcalá de Henares, Editorial Universidad de Alcalá, 2021); La partida de bautismo de Miguel de Cervantes y sus detractores (Alcalá de Henares, Editorial Universidad de Alcalá, 2015); La familia Villafranca y Miguel de Cervantes (Alcalá de Henares, Editorial Universidad de Alcalá, 2014); Isabel de Saavedra. Los enigmas en la vida de la hija de Cervantes (Madrid, Editorial Complutense, 2013); y Ana de Villafranca. Amante de Miguel de Cervantes (Madrid, Editorial Complutense, 2011).
La llegada de Luis de Requesens a los Países Bajos marcó un cambio significativo en la política de la Monarquía Hispánica. Felipe II decidió enviar a este noble catalán de confianza para implementar una estrategia de “blandura” y conciliación, tras la dura gestión militar y fiscal del duque de Alba. Sin embargo, el libro revela que Requesens no contaba con un plan estratégico propio, sino que se encontró con una situación insostenible: un ejército desmesurado, una deuda exorbitante y una rebelión profundamente arraigada. La política de perdón general y negociación que intentó llevar a cabo fracasó no por falta de voluntad, sino debido a la imposibilidad de alcanzar una solución negociada ante la intransigencia de los rebeldes y las dificultades económicas que enfrentaba la Corona.
Nuestro poema de cada día
Del extraordinario libro La luna nueva (poema de niños) ofrecemos, en la versión de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, unos textos traducidos del inglés que constituyen una prodigiosa labor de recreación literaria. Están revisados por el propio autor. El sorprendente lirismo y la acendrada espiritualidad que emanan estos textos revela la incomparable sensibilidad de Tagore para afrontar temas con un fondo de tristeza que tienen como protagonistas a personajes infantiles.
Reseña, a modo de conversación con mi hermano, sobre "Innocentia", de Juan Tranche
Mi hermano: A ver, cuéntame bien. Últimamente me estás hablando mucho de este libro. ¿De verdad es para tanto? ¿De qué va INNOCENTIA exactamente? Porque si me dices "romanos" ya me echas para atrás. Estoy harto de gladiadores y de togas.
Nuestro poema de cada día
La biografía de Zenobia Camprubí está extensamente recogida en la web casamuseozenobiajuanramonjimenez.com, en el apartado que hay a su nombre, en el siguiente enlace:
Nuestro poema de cada día
Juan Ramón Jiménez y Zenobia Camprubí llevaron a cabo una versión de obras de Rabindranat Tagore, añadiendo su peculiar sensibilidad literaria y el extraordinario valor de su prosa poética a los originales del escritor hindú. Y como ejemplo de ello, ofrecemos tres textos de La luna nueva.
¿Quién es capaz de resumir su propia vida en trescientas palabras? Marcos, el científico protagonista de "En presencia de un payaso" de Andrés Barba, se golpea la cabeza sin descanso contra ese imposible durante unas navidades, mientras su mujer y su cuñado, un célebre cómico retirado con una delirante y compleja trayectoria política, se reúnen por primera vez cuando se cumple un año de la muerte de su madre.
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