- ¡Tía, qué equipo, qué selección! ¡España! Pum, pum, pum, ¡España! Pum, pum, pum…
- La emoción me embarga y estremece mis entretelas, Vani. Y eso que no me gusta el futbol, pero ver a esos chicos sudando la camiseta por una estrella y partiéndose el cobre como si no hubiera un mañana frente a otros que no juegan tan limpio, emociona a cualquier estatua.
- Hemos asistido a un hecho que se da en todos los grupos sanos. Los hemos visto crecer, cohesionarse, ilusionarse y disfrutar sufriendo -valga el oxímoron-. Ha sido un equipo en el que primaba la cooperación frente a la rivalidad estimulando sus competencias individuales. Olé y olé por la selección española. Todos asumen el objetivo del grupo y los papeles están distribuidos, y asumidos, de antemano. ¿Líderes? En este caso, el míster ha dirigido muy bien porque las metas grupales están por encima de las individuales.
- Volvemos a hablar de futbol sin tener ni pajolera idea. ¡Ni tan mal, tía! Menos mal que los forofos gritan los goles, si no, ni nos enterábamos cuando metían el tanto… gracias a la tele que lo repite todo. Ahora que ya pasó hasta la celebración multitudinaria, volveremos a guardar esa bandera de la que nos sentíamos tan orgullosos hace unos días. Y los chinos a esperar la siguiente manifa para vender unas cuantas.
- Son curiosos los fenómenos grupales que se dan en torno a la selección. Pura catarsis social; sentimos como nunca la identidad nacional, el orgullo por pertenecer a un país unidos por la misma bandera. Dejamos a un lado las contradicciones ideológicas y nos unimos en la diversidad…
- Es una pena que esos sentimientos se evaporen en menos de una semana. Las redes sociales, los tocapelotas y los montajes engañosos de la IA comienzan en cero coma a joder la marrana. Y a esperar otros cuatro años para ponernos la camiseta y la gorra.
- Propongo quedarnos con lo bueno, que es mucho, y no criticar tan siquiera la actitud de los subcampeones. ¿Qué les dieron la espalda mientras recibían la copa? He leído que no fue así… estaban tan centrados en los gritos y aplausos de su hinchada que solo José Manuel 'Flaco' López miraba a los nuestros.
- Claro, tía, como el pobre es sordo, no hacía caso a los bufidos de la Scaloneta…
- Y del difícil papel de los árbitros, mejor no hablar. Lo que sufren las criaturas cuando tienen que sacar una tarjeta o pitar una falta a la selección Albiceleste. ¡Qué dolor de estómago tendrían después de despacharlos con 5 tarjetas amarillas y la roja a Enzo Fernández! Sin nombrar la roja directa, tras pitar el final, al mediocampista Leandro Paredes por agredir a Eric García y Gavi.
- Son las cosas del directo y de las emociones desbordadas. Nosotras nos quedamos con lo bueno de nuestra selección. ¡Rodri, Rodri! Las estadísticas de los pases del capitán son apabullantes…
- Y los kilómetros que se marcó la criatura, aún más. Con este triunfo, la roja consolida un estilo perfecto y equilibrado de frescura y madurez a la vez, controlando el balón junto con las emociones y siendo resolutivos en los momentos decisivos.
- ¡Casi nada, tía! ¡Hemos aprendido de resiliencia y trabajo en equipo un güevo!
- Lo que demuestra que, el talento individual solo brilla cuando se pone al servicio del colectivo, y que el esfuerzo constante es clave para superar cualquier adversidad…
- ¿Estás pensando en el papel de uno de los mejores jugadores del mundo que ha conquistado un total de 48 títulos oficiales a lo largo de su carrera?
- Su talento es indiscutible, pero ya le vale que todo un equipo gire a su alrededor y espere siempre un buen pase para hacer una genialidad. Siempre ha sido ejemplo de humildad y compromiso, pero, tía, esta vez no le veo… aunque pasado el llanto manifestara que “El dolor es muy grande y va a costar que cierre esta herida” y felicitara a la selección española. Los líderes reparten juego, ¿no te parece?
- Eso me lleva a una última conclusión, porque el símil con nuestro gobierno es cojonudo. Un líder sol, único, al que todos reverencian sin repiar… Todo un equipo jugando para una sola persona. Ni tan mal. ¿Cómo se soluciona? ¡Propongo a Luis de la Fuente como presidente del gobierno!
- ¡No jodas, Vani! ¡La que te va a caer por querer un presidente católico, taurino y español! Por si acaso, ¡Ahí lo dejo!