De la sección VIII de Canciones 1921-1924 -("Eros con bastón (1925)-, de Federico García Lorca, ofrecemos comentados los poemas "La soltera en misa" y "Serenata"El poema "La soltera en misa" de Federico García Lorca presenta a Virginia, una mujer soltera atrapada en la mirada deseosa de los demás durante la misa. La obra explora su estaticidad y el contraste entre la religiosidad y su sexualidad reprimida, utilizando un lenguaje provocador y una estructura rítmica variada.
La soltera en misa
Bajo el Moisés del incienso,
adormecida. Ojos de toro te miraban.
Tu rosario llovía. Con ese traje de profunda seda,
no te muevas, Virginia. Da los negros melones de tus pechos
al rumor de la misa.
Federico García Lorca: Canciones(1921-1824). Alianza Editorial, 1998.
El poema está compuesto por ocho versos heterométricos, con la peculiaridad de que dos son endecasílabos: el 5 (endecasílabo sáfico) y el séptimo (endecasílabo melódico). Hay tres versos heptasílabos (el 4, el 6 y el 8) y un único verso pentasílabo (el 2), octosílabo (el 1) y eneasílabo (el 3). En cuanto a la rima, los versos pares riman en asonante /í-a/; el primero rima con el séptimo en asonante /é-o/; y el tercero (/á-a/) y el quinto (/é-a/) quedan libres. Dentro del humorismo provocador de este poema, no parece casual que el nombre de “La soltera en misa” sea el de Virginia (que proviene del latín Virginius, relativo a la virgen; y este de virgo, virginis, “doncella, mujer virgen”). En el trasfondo del poema está el “drama” de la solterona, refugiada en la falsa religiosidad: asiste a misa y se sabe centro de todas las miradas, provocando deseos concupiscentes (verso 3: “Ojos de toro te miraban”) o simple curiosidad (versos 5-6: “Con ese traje de profunda seda, / no te muevas, Virginia”). El primer dístico carece de verbo, reemplazado por el participio verbal con valor adjetivo “adormecida”. La “soltera” está “adormecida” por el olor aromático del incienso usado en la ceremonia religiosa. La relación entre el personaje bíblico Moisés -que ha pasado a significar “cestillo ligero que sirve de cuna portatil”- y el adjetivo “adormecida” es evidente, y acentúa la impresión de “reposo contemplativo” en que se encuetra “la soltera”. La ausencia de verbo en forma personal a la que antes aludíamos hace más estática la escena. De sus manos cuelga un rosario, cuya sarta de cuentas sugiere las gotas de lluvia que caen (verso 3). Pero despierta miradas obscenas: son esos “ojos de toro” que la escudriñan con la robustez del toro bravo (verso 4). El ritmo entrecortado de los versos del dístico, así como la presencia de verbos con diferentes sujetos (“miraban”, “llovía”) aportan un dinamismo narrativo que contrasta con la morosidad descriptiva del dístico anterior. La voz del yo lírico observa la figura inmóvil de la “soltera” y su vestido de seda (verso 6: “no te muevas”), que despierta, por el tipo de tejido, una mezcla de sensaciones cromáticas y táctiles (versos 5-6). Pero al llegar al último dístico García Lorca recurre a vocablos antipoéticos e incluso prosaicos estableciendo un irreverente contraste entre los pechos de la protagonista y el murmullo que se desprende del acto litúrgico (versos 7-8: “Da los negros melones de tus pechos / al rumor de la misa”). Entendemos que el calificativo “negros” se encuentra “desplazado” y, en realidad, alude a la “oscuridad” -en sentido metafórico- del ambiente, lo cual podría justificar la presencia del vocablo “melones” como “ruptura del sistema” y, de paso, como vía de escape hacia una sexualidad reprimida socialmente. [Pretender “vivificar” la misa desde este supuesto no estaría muy lejos de rememorar la situación -escandalosa para la época- que se plantea en la escena primera del acto I de La Celestina, salvadas las distancias, obviamente].
Serenata
Homenaje a Lope de Vega
Por las orillas del río
se está la noche mojando y en los pechos de Lolita se mueren de amor los ramos. Se mueren de amor los ramos. 5
La noche canta desnuda
sobre los puentes de marzo. Lolita lava su cuerpo con agua salobre y nardos. Se mueren de amor los ramos. 10
La noche de anís y plata
relumbra por los tejados. Plata de arroyos y espejos. Anís de tus muslos blancos. Se mueren de amor los ramos. 15
Puesto que el poema es un “Homenaje a Lope de Vega” suponemos que en su vertiente lírica, pero también en su forma de vida liberal -por no decir libertina-, al leer esta “Serenata” de García Lorca nos viene a la mente una comedia del Fénix de los ingenios, la titulada Las bizarrías de Belisa, una mujer cuya belleza compite on la aurora. La magia de la lírica popular permite este tipo de asociaciones fundamentadas. Entrando ya en el poema de García Lorca, lo primero que destacamos es el título, “Serenata” que, como forma musical de tradición popular, está concebida para ser cantada por los enamorados frente a las ventanas de sus amadas, al anochecer; y de ahí también que el vocablo aluda a este concepto en cuanto a composición poética. Y esta “Serenata” está formada por quince versos octosílabos, distribuidos en tres coplas de cuatro versos con rima asonante /á-o/ en los pares y la triple repetición del estribillo “Se mueren de amor los ramos”, que reitera la misma asonancia /á-o/, y a cuya musicalidad contribuye una leve aliteración de vibrantes (versos 5, 10, 15). Los versos 8 y 13 riman en asonante /é-o/, y el resto de los versos no tiene rima (versos 1, 3, 6 y 11). Pero antes de seguir adelante, nos parece adecuado recordar que García Lorca “transformó” este poema para incluirlo en el cuadro IV de la obra teatral Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín. Aleluya erótica en cuatro cuadros, que data de 1933. Reproducimos dicho texto, que puede leerse completo en: plin_con_Belisa_en_su_jardin.htm
(Empieza a sonar una dulce serenata. Don Perlimplín se esconde detrás de unos rosales.)
BELISA. (Dentro, cantando.) Por las orillas del río se está la noche mojando.
VOCES. Se está la noche mojando.
BELISA. Y en los pechos de Belisa se mueren de amor los ramos.
VOCES. Se mueren de amor los ramos.
PERLIMPLÍN. (Recitando.) ¡Se mueren de amor los ramos!
BELISA. La noche canta desnuda sobre los puentes de marzo.
VOCES. Sobre los puentes de marzo.
BELISA. Belisa lava su cuerpo con agua salobre y nardos.
VOCES. Con agua salobre y nardos.
PERLIMPLÍN. ¡Se mueren de amor los ramos!
BELISA. La noche de anís y plata relumbra por los tejados.
VOCES. Relumbra por los tejados.
BELISA. Plata de arroyos y espejos y anís de tus muslos blancos.
VOCES. Y anís de tus muslos blancos.
PERLIMPLÍN. ¡Se mueren de amor los ramos!
Y esta es una de las versiones musicales de dicho fragmento que, con el título de “Canción de Belisa”, interpreta Germaine Montero: https://www.youtube.com/watch?v=un5NJ1np_Sk
Y volvamos al poema “Serenata”. En la primera de las coplas aparece la protagonista del poema, Lolita, encarnación de la sensualidad femenina y de la pasión amorosa, a través del atractivo de sus pechos (verso 3), capaces de excitar a la naturaleza (verso 4). Este verso 4 cierra la estrofa y sirve, además, de base al estribillo: “que se mueren de amor los ramos”. La nota esteticista corre a cargo de la descripción del anochecer (versos 1-2: “Por las orillas del río / se está la noche mojando”). La perífrasis verbal durativa “estar+gerundio” prolonga en el tiempo la humedad del anochecer, que emana del río. En la segunda copla, la naturaleza sigue contagiada del ambiente erótico: ahora “La noche canta desnuda” envolviendo con su desnudez los puentes sobre el río en el que se baña Lolita (versos 6-8; en el verso 8, la suave aliteración del fonema /l/ -Lolita lava...”- añade a la expresión una grata musicalidad). Y aunque el sudor de su cuerpo vuelve “salobre” el agua, la presencia de los nardos (verso 9: “agua de nardos”) alude a la blancura y al suave olor que despide su cuerpo. (Esta imagen tendrá un desarrollo posterior mucho más amplio y sensual en “La casada infiel”, del Romancero gitano cuando, al contemplar el cuerpo desnudo de la “mozuela” por parte del gitano, surgen estos versos llenos de delicado entusiasmo: “Ni nardos ni caracolas / tienen el cutis tan fino, / ni los cristales con luna / relumbran con ese brillo”). Y en la tercera copla (versos 11-14), el deseo erótico sigue emparentado con los movimientos de la naturaleza (versos 11-12: “La noche de anís y plata / relumbra por los tejados”), una noche afrodisíaca, excitadora del apetito sexual -simbolizado por el anís-, y en la que la luna riela sobre el agua del, río, dándole un tono plateado. Y todo este entorno natural, que no es sino la caricia hecha metafóricamente deseo, se traslada a los muslos de Lolita, cuya blancura destaca por encima de la claridad circundante: “Plata de arroyos y espejos. / Anís de tus muslos blancos” (versos 13-14). Dada, pues, la interacción entre la naturaleza y el cuerpo de Lolita, se justifica sobradamente la reiteración del estribillo “Se mueren de amor los ramos”, que impregna de erotismo todo el poema.
Versiones musicales.
Paco Damas. A partir del minuto 3:44. https://www.youtube.com/watch?v=zhiT__Zjmhw
Versión en pop-flamenco (2026). https://www.youtube.com/watch?v=aO1SRslZlCo
En el álbum Silvestre Revueltas Antología Orquestal y de Cámara. https://www.youtube.com/watch?v=DljYNN29pMU
Recitación de Rafael Alberti. https://www.youtube.com/watch?v=XfuEIgDa6KU
Puedes comprar sus obras en:
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