- ¡Ay Vani! empieza el año y los problemas que aquejan al mundo consiguen que me tiemblen las canillas. Estoy por pedir que paren el globo, que me quiero bajar…
- Visto lo visto, hemos sido una generación privilegiada. Estrenamos la democracia, la minifalda y los medios cuando no podíamos pagarnos el cubata entero. Pudimos votar, ir a la universidad y hasta elegir pareja dejando que nos rompieran el corazón aquellos primeros novios con melena y pantalones que marcaban paquete. ¡Qué tiempos, tía! Ahora el rollo es otro y no sabemos qué loco apretará el botón primero.
- Me hubiera gustado nacer hace 315 000 años y llamarme femina sapiens, recorrer el planeta buscando la mejor ubicación para asentarme, descubrir el lenguaje después de los primeros rebuznos, no preocuparme por mi nariz puntiaguda porque sería chata…
- Calla, calla, loca, no procesas en enero. En aquellos años no existían Montero y Belarra, por lo que no es correcto decir fémina sapiens; tu cara sería parecida a la del ministro de Transportes, señor Puente -lo digo sin acritud, sólo por el mentón prominente-; no podrían darte miedo los bichos ni los animales grandes; tendrías que estar sometida al macho Alfa -como ahora-, y caminando, caminando, como no existía Ávila, tirarías pa´ arriba hasta asentar el trasero en un lugar estratégico para contemplar el mundo: Groenlandia. Fabricarías una choza que se llamaría Base Espacial Pituffik, controlarías a los nazis -que no habían nacido todavía-, y las rutas marítimas entre Europa y América del Norte durante la Guerra Fría -algo típico de los países cuyos líderes tienen congelado el corazón-. Tía, ¡una tierra un poco rara, ¿no? Con alrededor de 38 minerales… ¿para que quieres neodimio y el praseodimio si aún no se han inventado los coches eléctricos ni las turbinas de viento? Y encima, para que venga Trump y te lo quite. Un desatino, tía. Piensa en otra época.
- Vale Vani, pues me gustaría haber nacido en la Edad Media, en una aldea perdida de Castilla, tener el pelo rubio como el trigo reventón, con grandes bucles que ondearan al viento…
- ¡Error, tía! ¡Edad Mierda si naces aldeana! Te eslomarías de sol a sol para comer un plato de legumbres, o repollo, y un chusco de pan, con suerte; tu pelo estaría más bien mugriento, como tu ropa y tus uñas… y si un mozo se prenda de ti y tu padre esta de acuerdo y te desposa, el estreno correspondería al señor feudal… aunque puede que el derecho de pernada (o ius primae noctis) sea un invento literario… era una sociedad jerárquica y violenta en la que era difícil sobrevivir a la hambruna y a las enfermedades.
- ¡Vale Vani! ¡Pues vamos a lo seguro! ¡Me quedo con los Felices Años 20! Después de los horrores de la Primera Guerra Mundial, la gente solo quería divertirse y pasarlo a lo grande. The Charleston se convirtió en un signo de libertad; París adoraba a Josephine Baker -conocí a uno de sus hijos, todos adoptados-. Los Felices años 20 trajeron prosperidad económica, avances tecnológicos como el automóvil y la radio, la aparición de la sociedad de consumo con electrodomésticos, un auge cultural con el Jazz y el cine, y cambios sociales como la liberación femenina y el derecho al voto en algunos países, impulsados por la modernización y un optimismo generalizado tras la Primera Guerra Mundial. Y América se convirtió en la primera potencia mundial. Todo eso sin que existiera el pelopanocha de Trump.
- ¡Ahí me has dao, tía! Lo que hubiéramos bailado tú y yo… rompiendo moldes. Lo malo es que pronto prohibieron el alcohol. Una pena, porque de extranjis costaba más.
- Y tú Vani, ¿qué te gustaría haber vivido?
- !Lo viví, Puri! Pero como estaba en la tierna infancia, he tenido que disfrutarlo después. En febrero de 1968, en los estudios Abbey Road, de Londres, se grabó "Across the Universe", compuesta por John Lennon, pero consignada como Lennon-McCartney, incluida primero en el álbum benéfico No One's Gonna Change Our World (1969) y luego en Let It Be (1970). Es una canción preciosa que habla de paz interior y gratitud a su maestro espiritual, el gurú Deva.
Las palabras fluyen como una lluvia interminable en un vaso de papel.
Words are flowing out like endless rain into a paper cup
Se deslizan salvajemente mientras se escabullen por el universo.
They slither wildly as they slip away across the universe
Charcos de tristeza, olas de alegría flotan en mi mente abierta
Pools of sorrow, waves of joy are drifting through my opened mind
Poseyéndome y acariciándome
Possessing and caressing me
Nada va a cambiar mi mundo
Nothing's gonna change my world…
Tiene mucho que ver con la espiritualidad oriental, la aceptación de la vida con sus altibajos, y un deseo de trascendencia, ofreciendo un mensaje de amor, gratitud y la idea de que nada puede cambiar el mundo si uno encuentra esa serenidad cósmica.
- Vani, si es un acercamiento al universo, ¡fluyamos con la música hasta alcanzar las estrellas escapando de este mundo loco que ha perdido el rumbo!
- ¡Cien por cien, tía! ¡Cien por cien!
Nota: El 5 de febrero de 2008, a las 00:00 UTC, usando una antena en Robledo -España-, para celebrar aniversarios de exploración espacial y el 40 aniversario de la canción, enviando un mensaje a 431 años luz de distancia, la NASA transmitió "Across The Universe" en dirección a la estrella Polaris.