Recuerdo la primera vez que monté en AVE. Fue el jueves 10 de abril del 2008. Llevaba un vestido negro de fiesta y una chaqueta roja de Carolina Herrera. Me iba a disfrutar de la feria a Sevilla con The Golden Girl, mis amigas guapas, todas engalanadas y contentas buscando una noche bonita y loca en las casetas de los amigos. A la mañana siguiente volvimos a la oficina contentas y agotadas, ya con traje de faena tras una ducha rápida. Recuerdo que, ni a la ida ni a la vuelta, notamos que el AVE volara. Y lo hacía. Se desplazaba como la seda por los raíles relucientes estrenados pocos años antes.
La última vez que monté en un tren rápido no fue por placer, sino por trabajo. A Valencia, con un grupo de escritores… Y tenía que sujetar bien el café para que no se derramara en algunos tramos. ¿Qué había cambiado? No mi actitud. Tal vez el tren no era el mismo. Tal vez habían pasado por esos mismos raíles miles de trenes rápidos que hacían la misma ruta. Tal vez era un viaje low cost. Tal vez…
En nuestro país, operan cuatro compañías de trenes rápidos (alta velocidad): AVE (Renfe, premium), Avlo (Renfe, low-cost), OUIGO (SNCF, low-cost) e Iryo (Trenitalia/Air Nostrum, con el moderno Frecciarossa 1000). Según dicen, todos ellos pueden alcanzar los 300 km/h, aunque no ofrecen las mismas prestaciones a los viajeros. Es lo que tiene que, con pocos euros, se pueda viajar rápido y barato. ¡La velocidad al alcance de cualquier ciudadano!
Los trenes bala chinos, en concreto los modelos actuales Fuxing (CR400) operan comercialmente a 350 km/h. Y desde el primer recorrido del Tōkaidō Shinkansen, el 1 de octubre de 1964 hasta hoy, nunca ha habido un solo descarrilamiento o colisión en toda la red ferroviaria Shinkansen estándar que haya provocado la muerte de un pasajero. O no nos hemos enterado porque no nos lo han contado… China está desarrollando trenes Maglev (levitación magnética) que superan los 600 km/h en pruebas, con prototipos que alcanzan los 700 km/h, acercándose a la velocidad del transporte aéreo. Casi nada para cruzar un país tan grande cómodamente.
El domingo 18 de enero de 2026, en Ademuz -Córdoba-, a las 19:45, 45 personas se marcharon para siempre cuando dos vagones del tren LD AV Iryo 6189 Málaga-Pta de Atocha, con 300 pasajeros descarriló al ser embestido por un Alvia que circulaba en sentido contrario desde Madrid a Huelva. Los heridos son más de 100, algunos muy graves.
Pablo, el maquinista, Samuel, Miriam, Nati… La pequeña Cristina venía de ver El Rey León. Después del impacto, deambulaba sola por las vías. Sus padres, hermano y primo estaban atrapados entre el amasijo de hierros. Muertos. Su historia, como la de otros, hiela la sangre. Esta niña se recuperará del punto que le han dado en la cabeza, pero nunca, nunca, podrá olvidar que en unos segundos perdió a toda su familia en ese maldito tren.
¿Causa o consecuencia? Dice el ministro. ¿Rotura de la vía antes o después de la colisión? ¿fatiga de los materiales? ¿rieles mal colocados? ¿mal soldados? ¿desgastados? ¿pecados de juventud? ¿excesivo tráfico? ¿inversiones insuficientes? ¿material low cost? ¿los bogies?, ¿se percibían antes vibraciones en las vías y no se tomaron medidas? Vidas segadas por, es posible, puede que, tal vez, la estulticia humana. Puta mierda, ahora que nuestra red ferroviaria es una de las mejores redes de alta velocidad del mundo y vive su época dorada. Lo mismo que la economía, que va de puta madre si devolvieran todos lo que han robado; el nuevo modelo de financiación es cojonudo porque todos, todos, ganan; avanzamos veloces, como los trenes rápidos, en derechos y libertades (si no contamos la férrea censura hasta para pensar, el control de la prensa, los jueces, la liquidación de un partido fundado el 2 de mayo de 1879, tener como presidente a un narcisista inmoral rodeado de palmeros, corruptos y puteros…), somos un país unido sólo en las desgracias y cuando gana la Selección o Alcaraz, y antes Nadal. Repito. Puta mierda. Una España dolorida que hoy, por desgracia, llora una nueva tragedia.
Los siniestros ferroviarios en España no son nuevos, por desgracia. Sólo hay que consultar los datos para saber que, desde que en 1848 se implantó el ferrocarril en España -antes lo tuvo Cuba cuando era española-, los accidentes en las líneas de trenes han sido una constante terrible que han segado vidas. 21 muertos el 11 de septiembre de 1873 en las cercanías de Viana de Cega (Valladolid) cuando el tren descarrila y cae al río Duero; 14 muertos el 7 de julio de 1894 en el terraplén de Zurbarán cuando el tren se queda sin frenos; 6 muertos el 13 de agosto de 1917 cerca de Bilbao, durante una huelga, al ser levantados los raíles y colocar piedras en la vía; 24 muertos el 9 de diciembre de 1933 durante una huelga anarquista al levantar los carriles de la línea sobre el pontón que cruza la ribera del Puig; 98 muertos el 10 de enero de 1938 cuando estalla el polvorín de un taller de munición que el ejército republicano había instalado en un túnel en construcción del metropolitano madrileño, bajo la calle de Torrijos (actual Conde de Peñalver), la onda expansiva se extiende por toda la red del metro, alcanzando a cuatro trenes que en ese momento se hallaban en circulación; entre 30 y 65 muertos el 25 de septiembre de 1938 cerca de Castellbisbal, chocan dos trenes ocupado por soldados y gente que huía del avance del ejército franquista; alrededor de un centenar de personas muertas y otras 1500 heridas el 9 de julio de 1939 en Peñaranda de Bracamonte (Salamanca) al explosionar tres vagones cargados de material bélico recuperado de un depósito republicano; 1944, 1965, 1988, 1997, 2006, 2026… ¡Y tú más!, ¡Y tú mucho más!
Pérdida de frenos, mala visibilidad, exceso de velocidad, sabotajes, caídas de puentes, incendios en túneles, fallo en el cambio de agujas, desprendimientos, arena arrastrada por una manga de agua, arrollamientos en pasos a nivel… ¡Y tú más!
Estamos en el siglo XXI, señores, tecnologías avanzadas, dinero para dar y tomar, ¡!!!!somos los number one!!!!!! ¿qué falla entonces para que se sigan produciendo estos accidentes?
Para conocer las causas, habrá que crear una comisión de investigación… En efecto, es la mejor manera de no saber nunca la verdad. Puta mierda.