El rastro del filo del cuchillo
El telón ha caído, pero las heridas no se han cerrado, la sangre no se ha secado, ha mudado su color por la transparencia del mito.
Editorial De Conatus. 2026
En este primer tomo de su obra teatral en español, que incluye las piezas Sueño de otoño (1998); Invierno (2000); Soy el viento (2008) y Viento fuerte (2021) Cristina Gómez Baggethun ha realizado una selección bajo la supervisión del propio autor. La misma editorial De Conatus, dentro de una muy loable línea de lanzamientos, ya había publicado con anterioridad varios títulos de Jon Fosse, como Septología. Obra completa o Trilogía.
Las palabras navegan por nuestra mente como si fueran barcos surcando un mar infinito. Sin embargo, un día el agua se transforma en tierra y el barco se hunde. Y, las palabras, dejan paso al silencio. Como nos dicen en esta obra de teatro: «Hay que hablar cuando todavía quedan palabras». Esa orden o deseo es, sin duda, la mejor forma de convertirnos en seres vivos, porque el lenguaje es el instrumento que nos permite transmitir pensamientos y sensaciones que nos acercan al otro, por más que nos digan también que: «Las palabras duelen, dejan huella».
Cariátides sosteniendo el manto infinito de la ausencia
Ítaca, Ítaca, Ítaca, no es una cuestión de calles, ni de calas, ni de paisajes idílicos en una isla de ensueño. Hay una Ítaca por cada uno de nosotros.
Una realidad oculta
Euforia, júbilo, notar que se pueden hacer las cosas, a pesar de la desazón, de la penumbra. No se dan facilidades, hay que ganarse la forma de vivir, cada cual como puede, o le dejan. Todos sabemos que la felicidad no existe, eso es una engañifa por parte de la publicidad y las empresas que siempre quieren vendernos algo.
Algo da vueltas en nuestra cabeza. Primero es una música martilleante que nos pone sobre aviso. Emergencias sin luces de auxilio, pero que sí nos hablan de una catástrofe: el fin del mundo. Como un Sísifo que empuja su piedra una y otra vez, un hombre se debate contra un paracaídas como si en ello le fuera la vida. Esa es la primera metáfora que nos propone Simulacro: la del Hombre frente a la adversidad de un mundo enloquecido. Mundo-burbuja que, a modo de rotonda, no nos ofrece la posibilidad de avanzar, sino la de darnos constantemente frente a una barrera invisible que no nos permite salir de los fragmentos que representan nuestras vidas. Vidas encerradas en círculos.
Nos cuenta la libertad
Nace de la oscuridad, posiblemente, aunque, por otra parte, como todos. Pero Cris Balboa, además, nace o viene o se presenta casi como diosa galaica inventada a partir de un Roland, teclado piano electrónico, para incendiarse en el escenario.
Nuestro poema de cada día
Con la publicación de El caballero encantado (1909), Pérez Galdós abandona el realismo estricto de las primeras décadas de su producción para adentrarse en el “realismo mágico”, en el que los elemento fantásticos y las figuras alegóricas están envueltos en un halo de lirismo. El fragmento que reproducimos seguidamente está protagonizado por Gil, identidad mágica que adopta don Carlos de Tarsis y Suárez de Almondar, “marqués de Mudarra, conde de Zorita de los Canes», un aristócrata ocioso que explota a sus peones, convertido en un humilde jornalero de los campos de Castilla por intervención del personaje alegórico “La Madre”, que representa a España. El novelista introduce a veces pasajes de idealización de la naturaleza y del paisaje castellano; sin embargo, por lo general se centra en su cruda aridez y no tanto en embellecerlo, pues se vale de ella para denunciar el caciquismo, el abandono agrario y la miseria de la España rural. La escena de labranza que transcribimos a continuación sirve para reivindicar el duro trabajo agrícola.
Nuestro poema de cada día
Uno de los momentos de mayor lirismo trágico de toda la obra de Pérez Galdós: Los fusilamientos de los Sargentos de San Gil
Un lirismo de tinte trágico envuelve la recreación que Pérez Galdós hace del fusilamiento de los sargentos de San Gil, un acontecimiento histórico acaecido el 25 de junio de 1866, y que dejó tan impresionado al escritor que lo recoge tres veces en su obra: aparece en la novela Ángel Guerra (1890-1891), en un episodio nacional -La de los tristes destinos (1907), novela que cierra la cuarta serie-, y en las Memorias de un desmemoriado (1915-1916). El lirismo al que aludimos se traduce en una estética de la compasión popular: el pueblo de Madrid llora desconsoladamente el destino de los sargentos condenados, y su ejecución adquiere los tintes de una tragedia compartida. Es la sublimación del dolor, revestido de un hondo lirismo elegíaco. Leamos y comentemos un fragmento en el que una trágica realidad histórica queda reflejada con la sensibilidad literaria de la que siempre hace gala Pérez Galdós.
Editorial De Conatus. 2026
Estas tres obras, entre las más conocidas de Florian Zeller, forman una trilogía, como lo demuestran sus títulos, su enfoque en una unidad familiar, la recurrencia de ciertos gestos o situaciones y la elección de los nombres de los personajes (siempre hay una pareja, Pierre y Anne, y su hijo, si lo tienen, se llama Nicolas y está destinado a conocer a una Elodie), aunque en realidad no se trate de los mismos personajes: los elementos de las tres obras son claramente incompatibles. Pero esta trilogía, según el autor, no fue planeada en absoluto desde el principio: la descubrió a medida que la escribía, a lo largo de unos diez años, parte por parte. Por lo tanto, analicémoslas en el orden de su creación (que no es el orden en que aparecen en este volumen).
La filmografía de Hong-jin Na no es precisamente muy extensa. Debutó en 2008 con el thriller de acción The Chaser, que narra la persecución de un asesino en serie. En 2010 llegó The Yellow Sea, una película de gánsteres. Tras un intervalo de seis años, el director surcoreano regresó con The Wailing. El film resultó ser un éxito rotundo: una mezcla de drama, terror, misterio y cine criminal en torno a sucesos extraños que cosechó las mejores valoraciones a nivel mundial. Por ello, la expectación fue enorme cuando se supo que Na presentaría una nueva película, nada menos que diez años después de la anterior. Sin embargo, el inmenso revuelo que "Hope" generó antes de su estreno no se ve plenamente correspondido por el resultado final. Hay demasiados elementos que no encajan o que han sido ejecutados de forma poco acertada.
Nuestro poema de cada día
El interés de Pérez Galdós por la condición humana. Las novelas de Pérez Galdós son una expresión viva e intensa de la vida humana en todo su ritmo complejo de sentimientos y pasiones. Menéndez Pelayo, hablando de Fortunata y Jacinta, escribe: “Tal es Fortunata y Jacinta, libro excesivamente largo, pero en el cual la vida es tan densa; tan profunda a veces la observación moral; tan ingeniosa y amena la psicología, o como quiera llamarse aquel entrar y salir por los subterráneos del alma; tan interesante la acción principal en medio de su sencillez; tan pintoresco y curioso el detalle, y tan amplio el escenario, donde caben holgadamente todas las transformaciones morales y materiales de Madrid desde 1868 a 1875, las vicisitudes del comercio al por menor y las peripecias de la revolución de Septiembre. Es un libro que da la ilusión de la vida: tan completamente estudiados están los personajes y el medio ambiente. Todo es vulgar en aquella fábula, menos el sentimiento; y, sin embargo, hay algo de épico en el conjunto, por gracia, en parte, de la manera franca y valiente del narrador, pero todavía más de su peregrina aptitud para sorprender el íntimo sentido e interpretar las ocultas relaciones de las cosas, levantándolas de este modo a una región más poética y luminosa. Por la realización natural, viviente, sincera; por el calor de humanidad que hay en ella; por la riqueza del material artístico allí acumulado, Fortunata y Jacinta es uno de los grandes esfuerzos del ingenio español en nuestros días, y los defectos que se la pueden notar, y que se reducen a uno solo, el de no presentar la realidad bastante depurada de escorias, no son tales que puedan contrapesar el brío de la ejecución, con que prácticamente se demuestra que el ideal puede surgir del más humilde objeto de la naturaleza y de la vida, pues, como dice un gran maestro de estas cosas, no hay ninguno que no presente una faz estética, aunque sea eventual y fugitiva.” [1].
Nuestro poema de cada día
Pérez Galdós y la reanudación de la tradición novelística española del Siglo de Oro. Es necesario llegar a Benito Pérez Galdós (1842-1920) para que se restaure nuestra tradición novelística. “Entre ñoñeces y monstruosidades dormitaba la novela española por los años de 1870, fecha del primer libro del señor Pérez Galdós. Los grandes novelistas que hemos visto aparecer después eran ya maestros consumados en otros géneros de literatura, pero no habían ensayado todavía sus fuerzas en la novela propiamente dicha. No se habían escrito aún ni Pepita Jiménez [Juan Valera, 1874], ni Las ilusiones del doctor Faustino [Juan Valera, 1875], ni El escándalo [Pedro Antonio de Alarcón, 1875], ni Sotileza [José María Pereda, 1885], ni Peñas arriba [José María Pereda, 1885]”. [1] Y, en efecto, Pérez Galdóses nuestro mayor novelista después de Cervantes, y puede emparejarse concualquiera de su siglo (Dickens, Balzac, Zola, Flaubert, Doistoievski o Tolstoi); y pocos novelistas europeos -más bien ninguno- pueden competir con él en capacidad creadora: así lo atestiguan los cerca de ocho mil personajes producto de su rica inventiva; unos personajes que sorprenden por su variedad y por su caracterización psicológica, que permite comprobar el interés que el autor siente por su condición humana.
“Hasta el mejor escribano echa un borrón”, dice el refranero popular. Ahora que estamos, según muchos, en tiempos guerracivilistas, aunque yo no estoy de acuerdo. Traigo a la memoria dos sonetos que escribieron los hermanos Antonio y Manuel Machado sobre personajes de nuestra guerra civil, ambos repudiables, ambos sonetos incomprensibles por venir de dos personas que creemos buenas.
¡Quién iba a pensar!
Los Teatros Luchana acogen el estreno de Pactos y promesas, la última propuesta escrita y dirigida por Luis Flor.
La destrucción o el amor
El teatro no solamente es asistir a él de manera pasiva; hay que padecerlo o habitarlo. En el patio de butacas, en este El público, el público deja de ser público para convertirse en testigo mudo y, a la vez, en el andamiaje invisible de la tragedia.
La verdad que respira bajo la tierra
El Centro Dramático Nacional, #Dramático, ha encontrado en la creadora chilena Manuela Infante una de las voces más radicales para interrogar la materia, la memoria y la historia. En su más reciente propuesta, Los huesos, escrita y dirigida por la propia Manuela Infante, el escenario se transforma en un espacio arqueológico y espiritual, lleno de atriles que serán huesos, donde el dolor no se institucionaliza, sino que se expone en su desgarradora e incómoda literalidad.
Nuestro poema de cada día
El estilo narrativo de Pío Baroja es antirretórico; un estilo de descuidada espontaneidad que no persigue la frase atildada, sino la claridad y sencillez: "Para mí -comenta Baroja- no es el ideal del estilo ni el casticismo, ni el adorno, ni la elocuencia; lo es, en cambio, la claridad, la precisión, la rapidez".
Reseña del poemario "Homenajes. Imágenes. Y márgenes", de Rosa Romojaro. Publica Centro Cultural Generación del 27 (Málaga, 2025)
Hay libros que nacen de una voluntad previa, de una arquitectura largamente meditada, y otros que se van haciendo con el tiempo, reuniendo materiales que parecían destinados a permanecer dispersos. "Homenajes. Imágenes. Y márgenes", de Rosa Romojaro, pertenece en buena medida a estos últimos. No estamos ante un poemario concebido desde su origen como una unidad cerrada, sino ante poemas escritos en épocas y circunstancias disímiles: homenajes, fotografías, poemas escritos en tiempos distintos, pinturas, partituras y recuerdos que ahora, al encontrarse bajo una misma cubierta, establecen entre ellos inesperadas correspondencias, hasta construir ese particular libro-álbum del que habla la propia autora en las páginas iniciales. Porque existe finalmente una voluntad ordenadora: hermanar poesía e imagen, pero también palabra y música, haciendo convivir artes diferentes dentro de un mismo espacio.
Nuestro poema de cada día
La renovación estética de la prosa noventayochista tiene en José Martínez Ruiz- Azorín- uno de sus más egregios representantes. De entre todos los miembros de la Generación del 98, es el escritor de mayor concisión; y para ello emplea una sintaxis simplicísima, a base de la oración breve, con una ordenación lógica de sus elementos. Pero también es el de la mayor propiedad léxica, con un vocabulario -buscado y aun rebuscado tanto en los clásicos como en las "fuentes vivas" de artesanos y labriegos- que sorprende por su inigualable riqueza. Ese gusto por el detalle, por las pequeñas cosas cotidianas en las que no solemos reparar, le permitió a Ortega y Gasset referirse a “los primores de lo vulgar”, en afortunada expresión con que titula su ensayo sobre Azorín -de 1917-, y que resume con claridad un estilo tan personal como inigualable.
"Catalina de dos mundos" es la nueva novela histórica del autor boliviano Juan Claudio Lechín Weise. La obra nos transporta a un periodo crucial en la historia de América Latina, en concreto a los acontecimientos que ocurrieron en la ciudad de Potosí cuando se falsificaron las monedas de plata -del real de a ocho- que encargaba hacer el rey Felipe IV en aquellas tierras. A través de los ojos de su protagonista, Diego Jiménez, un joven de la población andaluza de Andújar amigo de infancia de Catalina, el autor teje una narrativa rica en matices y emociones que explora no solo los eventos históricos, sino también las complejidades humanas que surgen en tiempos de cambio y conflicto.
Nuestro poema de cada día
A la etapa modernista de Valle-Inclán pertenecen las cuatro Sonatas -Sonata de Otoño, Sonata de Invierno, Sonata de Primavera y Sonata de Estío-, así como las Comedias Bárbaras y el libro de poemas Aromas de leyenda. Progresivamente, Valle-Inclán se aparta del estilo modernista y crea una prosa enormemente expresiva con la que deforma y degrada la realidad con terrible ironía y mordacidad.
Nuestro poema de cada día
En este texto de Valle-Inclán, perteneciente a la Sonata de primavera, aparecen cuantos elementos configuran el estilo de la prosa modernista de Valle-Inclán.
Nuestro poema de cada día
Una de las obras cumbres de Gabriel Miró: Figuras de la Pasión del Señor. Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia. La producción de Miró está integrada por un conjunto de relatos en los que el paisaje, profundamente humanizado, es más importante que la sencilla acción novelesca que lo tiene por escenario. Y a nuestro entender, la obra cumbre de Miró es Figuras de la Pasión del Señor (1916), evocación de los personajes bíblicos y del paisaje de Palestina -que no es sino el paisaje de las tierras y pueblos alicantinos-.
Nuestro poema de cada día
En "La tarde" de Gabriel Miró, Sigüenza pasea por la naturaleza en septiembre, disfrutando del paisaje y los pueblos de La Marina Baja. Se encuentra con un gato abandonado, lo que provoca una reflexión sobre la compasión. La prosa destaca por su belleza sensorial y conexión emocional con la tierra.
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La obra de teatro "El culpable", escrita e interpretada por Juan Solo, es una pieza que invita al espectador a reflexionar sobre la vida de un escritor que se encuentra en un punto crucial de su vida. La obra ha sido dirigida por el cineasta Miguel Hermoso y se sitúa en un contexto contemporáneo, en los Estados Unidos, país donde suelen transcurrir muchas de sus obras literarias.
El sinónimo de libertad
Hermanas, un vínculo que desconocen, los secretos guardados, la España represora, no todos hablaban la misma lengua.
La melancolía que atrapa a la felicidad perdida y compone una música de los días y las noches, la volatilidad de los sueños, y el afán por regresar al lugar donde una vez fuimos felices se dan la mano en esta magnífica obra de Antón Chéjov que representa como pocas la lucha del hombre contra el mundo. Desde su infancia en Taganrog hasta la última etapa de su vida en Yalta, el escritor ruso supo convivir con el ruido de la existencia ajena y refugiarse en un postergado e imaginario jardín de los cerezos en el que escribir sobre todo aquello que fuese cercano al alma humana. Hijo de tendero, el designio turbulento de su vida comenzó muy pronto en su miserable infancia en Taganrog rodeado de hermanos —era el tercero de seis—, de la violencia de su padre, o del sacrificio de su madre —una milagrosa cuenta-cuentos—.
“Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte” escribía en el primer verso del poema ‘Hombre’, Blas de Otero. “Al borde del abismo”, continúa, en el poemario ‘Ángel fieramente humano’.
Desafiando al tiempo
Los cómicos o comediantes nunca mueren y siempre bailarán sobre su tumba. Afrontarán el frío de los huesos, harán el amor en los caminos (¿o en los camerinos?), cuando puedan, claro y su mejor premio es el aplauso.
Pasión por el teatro
Yo era un joven apasionado del teatro, cuando empecé a escuchar, desde bien jovencito, cuando entré en la Escuela de Arte Dramático y Danza, en la Plaza de Isabel II, en la 4ª planta, sobre José Luis Alonso Mañes. Sus montajes como director de escena causaban sensación, y pude comprobar por mí mismo que todos los elogios que se le dirigían, eran bien merecidos.
Más de 140 artistas en escena entre músicos y actores
El Teatro de la Luz Philips Gran Vía (Gran Via, 66) acogerá del 17 al 20 de agosto los musicales Germinal y El Fantasma de la Ópera en versión sinfónica producidos por el Liceo de Moguer con más de 140 personas en escena entre actores, bailarines y músicos. Una forma única de disfrutar de dos historias que han marcado la literatura y el teatro. Germinal, el musical basado en la obra de Emilie Zolá, es un canto a la libertad y al amor, que tiene en la lucha de clases su tema principal, mientras que El Fantasma de la Ópera, vuelve a traer a escena la esencia del musical escrito por Andrew Lloyd Webber.
Colección “A la ya te ve ré”, N.10, Sevilla, 2026
"Sueño del viento negro" no es una novela con un único argumento continuo, sino una antología compuesta por 16 relatos fantásticos, o por ser exacto, 16 magníficos relatos fantásticos. Escritor, docente, ha publicado novela con títulos como Mi nunca dicha razón de amor, Tarde sin orillas (Premio Internacional Luis Berenguer), Princesa en la red, recientemente una novela histórica Eras la noche, poesía con libros como La mirada inclemente o Palabra de Adán, sin olvidar el ensayo histórico Crónica del desarraigo y, por supuesto, su faceta de articulista en periódicos como Diario de Cádiz o La voz de Cádiz.
Tres días he luchado para decidir si me atrevía a dar mi opinión sobre La bola negra, tres días he tardado en arriesgarme a que el peso del odio caiga sobre mí si escribía lo que pienso.
Pocos lugares han dado tanto juego a la novela del siglo XIX como una sala con tapete verde. Allí cabían el aristócrata arruinado, el oficial ambicioso, la viuda que observa desde una esquina y el croupier que anuncia el número con la misma voz para todos. Balzac, Pushkin y, ya en el siglo XX, Stefan Zweig entendieron que bastaba con sentar a un personaje frente a una ruleta o una baraja para que la historia echara a andar.
Nuestro poema de cada día
La fuerza lírica de la introspección psicológica de los personajes
El lirismo galdosiano se intensifica cuando la narrativa se adentra en el terreno del subconsciente, los sueños y la locura. En Fortunata y Jacinta -y, por supuesto en sus novelas en general-, Benito Pérez Galdós recurre al estilo indirecto libre y, de esta manera, introduce los pensamientos y la voz interior de los personajes directamente en la narración, con lo que se borra la frontera entre el narrador y el personaje, permitiendo al lector sumergirse en su profunda psicología. Así ocurre, por ejemplo, en el fragmento en el que el novelista nos presenta a Manuel Moreno Isla, el perpetuo enamorado de Jacinta, a cuya muerte vamos a asistir; un fragmento en el que no faltan ciertos toques líricos (lenguaje metafórico, exclamaciones, interrogaciones retóricas, adecuación del ritmo narrativo al contenido, etc.).
Coincidiendo con el 400 aniversario del nacimiento de la reina Cristina de Suecia, la embajada de Suecia en España ha programado diversos actos para honrar a la monarca del siglo XVII (1626-1689) de la Casa de Vasa, que fue célebre por su educación, su negativa a casarse, su abdicación del trono y su conversión al catolicismo. Fue, sin duda alguna, una de las mujeres más cultas de su tiempo. Rechazó el matrimonio y los roles tradicionales femeninos.
El estruendo del silencio del miedo
En un panorama teatral a menudo complaciente, de humor, de evasión, donde parece que no queremos enterarnos de las cosas que están sucediendo, precisamente Las cosas por su nombre irrumpe en la cartelera como una llamada de atención de cruda lucidez.
Reseña del libro "Manual de Fechorías Sexuales"
Cuando un león jefe de la manada huele primero y luego ve acercarse un rival que aspira quedarse con sus dominios y su territorio, se dispone para la lucha. Si el que triunfa es el desafiante, el derrotado marcha hacia un espacio que los humanos, titulares del virus de la palabra, llamamos el exilio. Acto seguido aniquila a toda la prole del vencido, y aquí de nada sirve el intento de las hembras por ocultar a sus cachorros. Todos morirán. De inmediato posee a las hembras y funda un nuevo linaje.
Séanos disculpado volver sobre un concepto lezamiano que ya hemos enunciado en estas mismas páginas; ni influencia, ni plagio, ni intertextualidad (pese a que las tres especies no faltan, sino que abundan): impregnación. El propio Lezama Lima lo manifiesta con meridiana claridad: “La impregnación, la conjugación (…) son formas de la creación más sutiles que los desarrollos causales. Además, continuar a ‘A’ no significa seguir a ‘A’, pues la historia de la sensibilidad y de la cultura es una mágica continuación y no un seguimiento” (“Asedio a Lezama Lima” en Diarios, Ediciones Unión, La Habana, 2010, p. 167).
Nuestro poema de cada día
Pío Baroja describe desde un convento la naturaleza de Mirambel a través de las estaciones, sus colores, sonidos y animales, en una prosa impresionista de tono poético.
Cuando el teatro vuelve a hacer magia
Un camino de baldosas amarillas, un tornado, una casa suspendida en el aire, una bruja de sombrero puntiagudo y una niña que mira el mundo con la mezcla exacta de asombro y determinación de quienes todavía creen y tienen la inocencia de que las cosas pueden cambiar: El Mago de Oz.
Nuestro poema de cada día
La perspicacia psicológica de los retratos de Azorín. I
Azorín es un excelente autor de retratos literarios: además de los aspectos meramente prosopográficos (aspecto físico, indumentaria…), sabe penetrar en la psicología de los personajes retratados, ofreciéndonos una semblanza espiritual y moral que captas los más íntimos detalles de su personalidad . Sirvan como ejemplo los retratos de tu tío Antonio, y de su tía Bárbara.
Este thriller de supervivencia de la Segunda Guerra Mundial dirigido por Rod Davis Lurie (firmante entre otras del olvidable remake de Perros de paja) se centra en los instintos más viscerales: una bota arrastrándose por la nieve, el cañón de un rifle visible entre los árboles, un soldado herido calculando cuánto tiempo puede hacerse pasar por muerto antes de que el miedo le delate... La película se desarrolla durante la Batalla de las Ardenas, donde Castle, interpretado por Scott Eastwood, lidera una pequeña unidad de ingenieros en una misión para bloquear una carretera belga y ralentizar a una división de tanques de las SS alemanas. La misión fracasa, sus hombres mueren y Castle tiene que cruzar territorio enemigo con una pierna herida y una radio SCR-300 apodada Lassie.
Nuestro poema de cada día
El fragmento de "Las mieles del rosal" de Ramón María del Valle-Inclán describe un paseo en barca por un río sereno, donde Eulalia experimenta nostalgia y placer. La prosa destaca por su lenguaje poético y sensorial, evocando tranquilidad a través de imágenes vívidas y una cuidadosa selección léxica que sugiere belleza y calma.
La batalla entre don Quijote y los molinos de viento es quizás uno de los momentos más emblemáticos de la literatura universal, un símbolo inquebrantable de la lucha entre la idealización y la realidad, entre el deseo de trascendencia y la cruel constancia de la nada. Cervantes, en su Don Quijote de la Mancha, no solo nos narra la historia de un caballero idealista que lucha contra gigantes imaginarios, sino que, a través de este acto, nos enfrenta a las estructuras más profundas del ser humano: nuestra constante búsqueda de sentido y la desilusión que esta conlleva. Esta batalla se desarrolla, como no podía ser de otra manera, en las cumbres borrascosas de la locura, donde la razón se encuentra con el abismo del vacío y la búsqueda de propósito se enfrenta a la nada.
Un espejo de la realidad
Cuando Bertolt Brecht concibió su teoría del teatro épico, no buscaba que el espectador se mimetizara con el sufrimiento de los personajes o llorara con sus desgracias. Su objetivo era mucho más subversivo: sacudir las mentes y las conciencias.
Del 24 de septiembre al 12 de octubre, Madrid se convierte en el punto de encuentro imprescindible para los apasionados de la lectura y las joyas bibliográficas. La 36ª Feria de Otoño del Libro Viejo y Antiguo de Madrid está organizada por LIBRIS, la Asociación de Libreros de Viejo, en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid.
Nuestro poema de cada día
El texto de Gabriel Miró describe un huerto en plena floración, destacando la belleza de los almendros y el acanto. Los almendros simbolizan la fragilidad y el sacrificio, mientras que el acanto, admirado por su estética clásica, es confundido con una planta medicinal. La obra evoca melancolía y reflexión sobre la vida y el arte.
La poesía fue un arte importante, de ilustrados hasta el final de la primera parte del Siglo XX, los lectores de la poesía suelen ser devotos de una secta en peligro de extinción. Otrora, los lectores de poesía se consideraban eruditos, admirados por el común de las personas. Era la lectura difícil, la que había que prepararse intelectualmente para comprenderla. Hoy en día en Tiempos de la Posmodernidad simple y llana, los lectores de poesía se consideran bichos raros, ratones de biblioteca.
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