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CRÍTICAS

¿Quién puede estar seguro de la vida que ha vivido? Sobre todo, cuando en nuestra memoria todo aparece fragmentado. En una especie de neblina que, en ciertos momentos, se desvanece y nos proporciona algo de luz. Una neblina que nos hace huir. Nos hace huir, porque en esa visión general que en no pocas ocasiones nos asusta, se encuentra el más profundo y tenebroso de nuestros recuerdos.

En "Crudeza", su cuarto libro de aforismos, el autor nos acerca, de una manera cristalina, a un mundo presente lleno de interrogantes que se divisan desde la atalaya del pensamiento.

La Isla de Siltolá, 2018

Leer a Juan Ramón Jiménez es siempre un grato ejercicio intelectual. Su poesía o su prosa nunca dejan indiferente a quienes se adentran en ellas. No en vano el gran escritor andaluz construyó una obra extensa y sobresaliente que en las postrimerías de su vida le hizo merecedor del premio Nobel. Una obra diversa, heterogénea, pero unida por un quehacer literario asumido como experiencia vital. Una obra singular, personalísima, como quizá la definiría el propio poeta, para cuya elaboración su autor emplea diversas formas de expresión, entre ellas el aforismo.

Biblioteca Castro, Marid, 2018

Es bien fácil recomendar, por sus largos merecimientos, un autor así por cuanto su literatura parece haber inventado al lector; lo hace una figura necesaria por cuanto la narrativa de Pla no podría ser entendida sin escuchador, sin interlocutor consciente: curioso, observador, incluso con su aquel de retranca.

Por Fernando Almeida

Álvaro de Campos, Ricardo Reis, Alberto Caeiro y Bernardo Soares, cuatro de los grandes heterónimos que inventó Fernando Pessoa, el gran poeta portugués. En 2018, cuando la literatura celebra los 130 años de su nacimiento, veinticinco narradoras de diez países le rinden homenaje en el libro “Los cuentos que Pessoa no escribió”.

Alianza, Madrid, 2018.

Qué reconfortante el bien el propiciado siempre por un autor que elabora en cada ocasión su decir con palabras elegidas y reflexión suficiente. Así es como la realidad se enriquece de matices, tanto la propia, la aludida, como la que acabará en enseñanza por la calidad del ‘observador’.

En esta reseña podría hablar de varias cosas que en realidad no son ni están en el libro. Por un lado, de Virginia Woolf, y no es la autora; por otro, del formato bolsillo, y este libro no lo es; y por último, de las montañas, cosa que, claramente, este libro tampoco es. Y entonces, ¿por qué podría hacerlo? Pues, en primer lugar, porque el autor es el padre de Virginia Woolf y es ella quien escribe el prólogo; en segundo lugar, porque, aunque no se venda como formato bolsillo (tal y como conocemos dicho formato), por fin tenemos delante lo que podría ser un formato bolsillo de verdad: un libro que leer paseando, que dejar crecer dentro de uno mismo mientras se camina con él guardado en el bolsillo, porque cabe; y, por último, porque aunque este libro no sea una montaña (¡claro!) todo lo que contiene son montañas y, sobre todo, pasión y amor hacia ellas. Este libro es "Los Alpes en invierno", de Leslie Stephen, traducido por Carlos Jiménez Arribas.

Vitruvio, Madrid, 2018

Ricardo Martínez-Conde: "El tiempo en las manos"

En su ya larga trayectoria creativa Ricardo Martínez-Conde ha cultivado diversos géneros literarios breves, especialmente la poesía (tiene en su haber más de una docena de libros) y el aforismo, en el que confluyen narración e idea (en castellano ha publicado Cuentas del tiempo, 1994, y Alusión al paisaje, Aforismos, 2002, y, en gallego, Debullar, 1998). Ahora nos gratifica con su primer volumen de microrrelatos, un libro muy personal que cristaliza su cosmovisión centrada en preocupaciones artísticas, existenciales y metafísicas. En las sesenta y seis piezas que conforman El tiempo en las manos, lo poético y lo reflexivo alternan con lo estrictamente narrativo, mostrando con ello la gran versatilidad del microrrelato, un “género de llegada”, para utilizar las palabras de José Mª Merino, que se nutre de materiales diversos y requiere mucha pericia por parte del escritor y un receptor culto y refinado.

El pánico y su vertiginosa capacidad de cambio nos convierte en seres huidizos, distantes e inertes. Como inerte es el cuerpo que yace en la profundidad del pánico. Uno de los riesgos de la negación propia es la de verse reflejado en un espejo y no ver aquello que los demás adivinan de nosotros, ni lo que nosotros mismos somos capaces de ver a la hora diferenciarnos del resto.
Mayo del 68. Una utopía tras las barricadas
Mayo del 68. Una utopía tras las barricadas

Ediciones Vitruvio, 2018

Dibujar el pretérito no es fácil. Especialmente cuando lo que acaeció se encuentra rodeado de una aureola que reposa sobre sentimientos aún relativamente recientes y que encuentran a partes iguales rechazos y aceptaciones, por afectar al campo ideológico, social, religioso, cultural, político, filosófico, ético o de los derechos esenciales del ser humano.

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