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LITERATURA > FIRMA INVITADA

PLAZA DE GUIPÚZCOA
Bombilla fundida
Bombilla fundida
Yolanda Díaz ha demostrado que, a pesar de las críticas a su fondo de armario, es una mujer versátil y adaptativa. Se ha presentado en el funeral de su buen amigo el Papa, con un vestido negro hasta la rodilla, sobrio y austero. Pues fíjate que también la han puesto a parir.
Cuatro novelas griegas
Cuatro novelas griegas (Foto: DALL·E ai art)

(El origen del género)

Disentir de don Marcelino Menéndez y Pelayo constituye mucho más que una temeridad, supone arroparse con el basto indumento de la jactancia, enlodarse en la indeseada hybris; con todo, permítasenos recaer en tamaño gesto de soberbia. En las páginas iniciales de su monumental (e ineludible, sin duda alguna) Orígenes de la novela (Emecé editores, Buenos Aires, cuatro tomos, 1945) afirma sin hesitar: "La novela, última degeneración de la epopeya, no existió, no podía existir en la edad clásica de las letras griegas.” Admite, a marcha forzada, algunos antecedentes de “la novela misma” en la brillante parodia que encierra Historia verdadera, de Luciano, de Samósata (siglo II d. C.) o en las alegorías que aquí y allá ilustran y matizan los diálogos platónicos (las cuales, a nuestro entender, operan como interpolaciones –memorables, en la mayoría de los casos- que difícilmente puedan calificarse como novelas, aun en agraz). Por cierto, el maestro santanderino no ignora la existencia de novelas griegas, pero las desestima en bloque: “novelas bizantinas que nadie lee y con cuyos títulos es inútil abrumar la memoria”, e incluso subraya que un libro como Dafnis y Cloe “puede salir mejorado en tercio y quinto de manos de sus traductores”. Pero, con ser una de las más relevantes, las reticencias de Menéndez y Pelayo respecto a la materia no son de él privativas.

Primero de mayo
Primero de mayo
Con el pasar de los años busqué aquellos primeros de mayo, día combativo, que marcaron mi existencia.
Miguel de Cervantes Saavedra
Miguel de Cervantes Saavedra (Foto: Archivo)

«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra
Queridísimo lector, tengo el honor y privilegio de comunicarle que por primera vez en la historia de la documentación del brillante Miguel de Cervantes Saavedra y de sus familiares, el benemérito historiador don Sabino de Diego Romero, Presidente de la Sociedad Cervantina de Esquivias, descubrió 3125 nuevos documentos inéditos, sobre la hidalga esquiviana, Catalina de Salazar y Palacios, ejemplar esposa de Miguel.
Platero
Platero (Foto: Pilar Menoyo García)

El vínculo de la ciudad de Málaga con la literatura es mucho mayor de lo que puede parecer a priori, pues Málaga fue no solo el lugar de nacimiento de algunos escritores, sino también la ciudad elegida por tantos otros para establecerse. Todos han dejado su huella y muchos de ellos han recibido un merecido reconocimiento.

LA NOCHE DE LOS LIBROS (25 DE ABRIL DE 2025)
Rafael Alberti
Rafael Alberti

Rafael Alberti (Puerto de Santa María/Cádiz, 1902-1999) se trasladó a los quince años con su familia a Madrid. Hasta 1923, su actividad principal es la pintura, que cambiará pronto por el quehacer poético. En 1925 obtiene el Premio Nacional de Literatura por Marinero en tierra. A partir de 1931, y ya afiliado al Partido Comunista, empieza a trasladar a la poesía sus preocupaciones político-sociales. Como consecuencia de la Guerra Civil se exilió primero en Argentina -hasta 1962- y, después, en Italia -en Roma desarrolló tanto su vertiente creativa de pintor como de poeta-, hasta que en 1977 regresa definitivamente a España. Los avatares políticos, los cambios de residencia y el paso de los años en ningún momento han condicionado la continuidad de su labor poética y literaria.

Miguel de Cervantes Saavedra
Miguel de Cervantes Saavedra

(Una reflexión ética)

Unamuno publica la Vida de Don Quijote y Sancho en 1905 [1], “coincidiendo por acaso, que no de propósito, con la celebración del tercer centenario de haberse publicado por primera vez el Quijote. No fue, pues, una obra de centenario.” -según afirma el autor en el Prólogo a la segunda edición, en enero de 1913-.
Miguel de Cervantes en la batalla de Lepanto
Miguel de Cervantes en la batalla de Lepanto

Homenaje a Cervantes

En esa luz que surge en lo más oscuro, era en la única en que confiaba el poeta San Juan de la Cruz. Cervantes mucho sabía de oscuridades. Seis fueron los años que permaneció en la de una mazmorra africana. Y algún otro en la de una cárcel sevillana purgando irregularidades arancelarias de las que resultó inocente a la postre.

Arturo Montero y Calvo: Rinconete y Cortadillo. 1881. Óleo sobre lienzo, 111 x 178 cm. [El patio de Monipodio no es otro, en el cuadro de Montero, que la conocida Posada de la Sangre, antiguo Mesón del Sevillano en Toledo, y que se emplea, en este caso, como marco arquitectónico idóneo para el desarrollo de una escena que transcurre en Sevilla].
Arturo Montero y Calvo: Rinconete y Cortadillo. 1881. Óleo sobre lienzo, 111 x 178 cm. [El patio de Monipodio no es otro, en el cuadro de Montero, que la conocida Posada de la Sangre, antiguo Mesón del Sevillano en Toledo, y que se emplea, en este caso, como marco arquitectónico idóneo para el desarrollo de una escena que transcurre en Sevilla].

[“Monipodio”]

Llegóse en esto la sazón y punto en que bajó el señor Monipodio, tan esperado como bien visto de toda aquella virtuosa compañía. Parecía de edad de cuarenta y cinco a cuarenta y seis años, alto de cuerpo, moreno de rostro, cejijunto, barbinegro y muy espeso; los ojos, hundidos. Venía en camisa, y por la abertura de delante descubría un bosque: tanto era el vello que tenía en el pecho. Traía cubierta una capa de bayeta casi hasta los pies, en los cuales traía unos zapatos enchancletados; cubríanle las piernas unos zaragüelles de lienzo, anchos y largos hasta los tobillos; el sombrero era de los de la hampa, campanudo de copa y tendido de falda; atravesábale un tahalí por espalda y pecho, a do colgaba una espada ancha y corta, a modo de las del perrillo: las manos eran cortas, pelosas, y los dedos, gordos, y las uñas, hembras y remachadas; las piernas no se le parecían; pero los pies eran descomunales, de anchos y juanetudos. En efecto, él representaba el más rústico y disforme bárbaro del mundo. [1]

Luisgé Martín
Luisgé Martín
Sería dos mil cuatro, por lo que recuerdo. Arrabal vino a Murcia y lo entrevistó Gontzal Díez para el diario La Verdad. La habitual doble página con Arrabal en el centro. Una foto espectacular tomada en El Rincón de Pepe, la víspera. El poeta había desplegado sus alas negras sobre la alfombra de la recepción del hotel –una especie de estola que llevaba a modo de capa- delante del robusto mostrador de madera barnizada. Se transformó en híbrido de fauno y murciélago.
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