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LITERATURA > FIRMA INVITADA

Bandera palestina
Bandera palestina

La libertad frente a la barbarie, siempre la poesía para iluminar las encrucijadas sombrías del ser humano, para cantar las maravillas y denunciar los desastres, para no sumirnos en las negruras que generamos desde que nos bajamos de los árboles y echamos a andar, para celebrar la vida y el amor que, como el musgo, crece en cuanto encuentra la mínima humedad. Esos han sido y siguen siendo los motores de la escritura y de la andadura cívica y ética de Abdellatif Laâbi, uno de los poetas más importantes de la literatura francófona. Para suerte mía, desde hace más de tres décadas atesoro su amistad y la de Jocelyne Laâbi, también escritora y traductora.

José María Manuel García-Osuna y Rodríguez
José María Manuel García-Osuna y Rodríguez

Editorial Alderabán. 2023. Cuenca

V.-LA BATALLA DE LAS NAVAS DE TOLOSA, SENSU STRICTO-

«La anécdota del pastor de Las Navas”, crucial para la batalla, había sido recogida con prudencia por los testigos directos Alfonso VIII, el arzobispo de Toledo- o simplemente ignorada, pero creció con el paso del tiempo. No es lo único. Podríamos constatar el mismo fenómeno con las listas de nobles que participaron en la contienda o con la identificación de quienes, en el momento final de la lucha, se adjudicaron la gloria de haber asaltado el palenque almohade, pero no parece necesario: nos basta con repasar en la obra de Gonzalo Argote de Molina la relación de linajes nobiliarios que tomaron en sus escudos de armas la divisa de las cadenas que rodeaban el campamento del emir, la cruz que apareció durante la batalla u otros signos alusivos a la jornada. Y es que, como afirma el citado autor: “(…) fue tan grande el concurso de todos los nobles de los reinos de España, para hallarse en esta batalla, que apenas quedó rico hombre ni hijodalgo en toda Castilla, Aragón y Navarra que pudiese tomar Armas, que no se hallase en ella. Y así se les puede dar con mucha razón crédito a todos los nobles, que por razonables conjeturas se preciaren de haberse hallado en ella sus antecesores. Y así, por tradiciones antiguas de algunos otros linajes consta haberse señalados en esta batalla sus pasados, y haber quedado memoria de ello en sus escudos”. A los efectos que aquí interesan, parece claro que Las Navas, como otros encuentros campales, no solo fue un acontecimiento central para los cronistas, sino también un motor historiográfico que, por sí mismo, generaba nuevas narraciones y ofrecía un verdadero trampolín propagandístico a linajes y lugares» (F. García Fitz; Op. Cit., pág. 49).

Puliendo el espejo
Puliendo el espejo

A Neem Karoli Baba

En la década de los años sesenta fueron muchas las personas que por una u otra causa su instinto les hacía irse de sus lugares de procedencia buscando algo nuevo, algo que pese a tener una gran carrera con todo el dinero del mundo… no les acababa de llegar.

Las siete partidas
Las siete partidas

Palabras y más palabras: la palabra proferida, la silenciada, la palabra traducida y la interpretada. Esa palabra que nos ahoga…

José María Manuel García-Osuna y Rodríguez
José María Manuel García-Osuna y Rodríguez

Editorial Alderabán. 2023. Cuenca

I. ANÁLISIS PREVIO

El gran Rey Alfonso IX de León “el Legislador o el de las Cortes” estuvo en la previa batalla de Alarcos, que su nervioso primo Alfonso VIII “el de Las Navas” perdió ampliamente, por no tener paciencia para esperar la llegada de su joven primo legionense; siendo como era, el ejército del Reino de León el mejor de las Españas; poseyendo la brillante e invencible caballería pesada, los futuros IRONSIDE, que plagiaría Oliver Cromwell. Es, por lo tanto, por lo que los pobres caballos de Castilla, cabalgando desde Toledo hasta Alarcos fueron fácil presa de la infantería y de la caballería ligera mahometanas, comandadas por el khalifa almohade del momento llamado Muhámmad an-Násir (1199-1213). Tanto Sancho VII “el Fuerte” de Navarra como Alfonso IX “el Legislador” de León tienen una violenta entrevista con el soberano de Castilla, en Toledo; pero la reacción de Alfonso IX de León es terrible de indignación, ya que le recrimina a su primo, que le escucha sin parpadear, que las tropas de León estaban ya en Talavera.

Antonio Gálvez Ronceros
Antonio Gálvez Ronceros

En medio del marasmo reinante, me encuentro con una noticia saludable: unos elcheros lanzan con éxito, desde Huelva, un cohete —encima, llamado Miura, en honor de la ganadería de don Eduardo—, totalmente fabricado en Teruel —esa provincia hasta hace nada quejicosa de su inexistencia—, y primero de una camada, cuyo quinto novillo está previsto que pueda situar un satélite en órbita. No sé qué dirán los animalistas, los veganos y las otras congregaciones anejas, tan susceptibles a cualquier mención taurina como devotos de los bichos en general, al punto que serían capaces de comerse a besos al alien de Ridley Scott, pero a mí, este acontecimiento —nombre del proyectil incluido—, me provoca una reconfortadora sonrisa y me suscita una pizca de patriotismo, hoy, tan desdeñado.

Francisco Javier Illán Vivas
Francisco Javier Illán Vivas (Foto: Miguel Ángel de Rus)
Descubrimos que los templarios demandan al Papa y le exigen la rehabilitación de la orden, suspendida en el año 1312. Reclaman que todos los templarios medievales asesinados sean considerados mártires y que se les autorice a formar "un ejército".

«Oh dulce España, patria querida»,
Miguel de Cervantes Saavedra
Miguel de Cervantes Saavedra
Miguel de Cervantes Saavedra (Foto: Archivo)

La Biblia, modelo de estructura organizativa del Quijote; y Catalina de Salazar y Palacios, amor del famoso Manco y su fuente de inspiración humana
La Biblia,- traducida a 450 lenguas de forma completa y más de 2000 de forma parcial, cuyo autor es el Señor Dios majestuoso y poderoso, es parte de Don Quijote de la Mancha (1605 & 1615),-traducido 1.140 veces a unas 190 lenguas y dialectos,-de la brillante pluma de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), héroe de la Batalla de Lepanto (1571), ejemplar esclavo en Argel (1575-1580), y permanente leyente de las verdaderas riquezas del Viejo y Nuevo Testamento, para quien Jesucristo fue «Dios y hombre verdadero» (Quijote, II-XXVII), y cuyo deseo se hizo realidad: «a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca» (Q, III-II).
Jorge Semprún
Jorge Semprún
En París y por aquellos días, solo ejercía de flâneur (de paseante, digamos) durante las tardes. Por la mañana, mi trabajo académico consistía en abrir surcos en el campo de la autobiografía literaria. Al mediodía francés –entendiendo por tal las doce de la mañana-, cumplía con la pausa laboral y con la sacrosanta costumbre de un demi de cerveza, o sea, de una caña a palo seco, sin tapa, para entendernos. Frente a mi lugar de trabajo, una pequeña plaza, uno de esos remansos que sirven de oasis al ciudadano, y un bistrot de los “de toda la vida”. Ese día que rememoro, me encontré a Jorge Semprún, café en mano. Cruzamos la mirada, pero la desvié rápido porque suponía que no se acordaría de nuestro encuentro en España un par de años antes. Sabía de su memoria de elefante, pero no hasta el extremo de saludarme por mi nombre. Con la curiosidad que le caracterizaba, me preguntó por mis andanzas parisinas y, al enterarse de que me movía por los territorios autobiográficos y, en concreto, por la literatura concentracionaria, me recomendó, con la pasión del gran lector que era, una novela de la que, hasta ese momento, solo conocía su título. (Recuerdo ahora su consejo literario que leí, emocionado, en mi habitación del Colegio de España, alzando la vista de vez en cuando hacia los árboles que la rodean en la Cité Universitaire: La peau et les os (La piel y los huesos,1949), la novela de Georges Hyvernaud.
Congreso de los diputados
Congreso de los diputados

Si no se tratase de una muy amarga claudicación de la soberanía nacional, la broma de las pantallas y de los auriculares para la traducción simultanea de las otras lenguas españolas en el Congreso de los diputados, se me antojaría un chabacano pasaje de una película de Mariano Ozores; pero en absoluto es así. Pues todos somos muy conscientes, a poco que nos paremos a pensar y por mucho que el Instituto Cervantes haya corrido a organizar una disimuladora celebración paralela, de que se trata de una humillación exigida por un chisgarabís desde Brabante para demostrar su poder sobre esta malhadada coyuntura y, de paso, mancillar a la lengua española. En cuanto al consentidor factual de semejante oprobio, nos sobra con recurrir a un refrán de los muchos recogidos por el profesor Andrés Amorós en su reciente compendio de paremias, Filosofía vulgar (2023): “por agarrar una silla, el político promete villas y Castilla”, y si no le queda otro remedio —añado yo—, hasta las fía.

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