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LITERATURA > FIRMA INVITADA
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Tiempo hubo en que Eduardo Mallea (1903-1982) ocupó el centro geográfico de la literatura argentina (espacio no del todo envidiable y, con el transcurso de los años, ni siquiera apetecible); hoy, su copiosa obra es poco más que un paradigma de artificio retórico. Pero en 1937 publica uno de sus ensayos más conocidos: Historia de una pasión argentina (Sur, Buenos Aires), en cuyo desarrollo expone una teoría que haría época: postula la existencia de dos Argentinas: la invisible y la visible; la primera está integrada por quienes aman al país sin pedirle nada a cambio, quienes marchan en pos del bien común en una actitud de ofrenda y de servicio; la segunda es aquella que se despliega en un abanico de iniquidades, desde la abierta guaranguería hasta el fraude desembozado.
Los maestros antiguos, como don Gonzalo Torrente Ballester, no escribían principalmente para su propia época, antes bien, escribían para la posteridad. “Mis lectores –profetizaba melancólico Stendhal- todavía no han nacido”. En esas épocas lejanas, la posteridad existía y era importante; pero a mediados del siglo XX empezó a desvanecerse, tal y como refleja el triste dictum borgiano dedicado a un poeta menor: “La meta es el olvido, yo he llegado antes”. Sospecho que para nosotros, los escritores actuales, la posteridad ya se ha desmoronado casi del todo y sólo queda olvido para repartir. En este crepúsculo de Occidente, cuesta hacerse ilusiones sobre la perduración de una obra o de un nombre. Todo parece ya efímero y caduco y a merced de esa gran simplificación e igualación definitiva a la que llamamos genéricamente inteligencia artificial, y que tiene, como la Virgen María, diversas y coloridas advocaciones.
| | Camilo José Cela (Foto: Archivo) |
Con Viaje a la Alcarria -1948-, Cela inicia sus incursiones en un género en el que se ha revelado como un maestro excepcional: el libro de viajes. Sus obras en este género -a este libro siguen Del Miño al Bidasoa (1952), Primer viaje andaluz (1959), Viaje al Pirineo de Lérida (1966), etc.-, a pesar de su carácter documental, no están exentas de virtuosismo estilístico; y en ellas se recogen artísticas descripciones de paisajes y una amplia galería de tipos curiosos, en una línea más próxima al cuadro de Goya o de Solana, o al esperpento de Valle-Inclán, que al costumbrismo tradicional.
| | Ana María Matute (Foto: Archivo) |
La novelista barcelonesa Ana María Matute (26 de julio de 1925/25 de junio de 2014)es una de las escritoras con una de las personalidades más originales en el panorama de la narrativa del siglo XX. Elegida miembro de la RAE en 1996 [1], completó con el Cervantes -en el 2010- [2] una trayectoria literaria jalonada de premios. [3]
| | Miguel de Cervantes Saavedra |
El benemérito historiador Bartolomé Miranda Díaz, profesor de la Universidad de Sevilla, presidente del Grupo de Estudios Carrioneros Joaquín Galeano de Paz «El Indiano» (Sevilla), galardonado, inter alia, con el Premio Nacional de Bibliografía Bartolomé José Gallardo por la obra: «La librería del Convento de San Benito de Alcántara: librerías, lectores y libros de un tesoro bibliográfico descompuesto» (Mérida, 2013), y autor de los excelentes libros, sirva de modelo: «La orden de Calatrava en la ciudad de Sevilla y en el Aljarafe durante el Antiguo Régimen (Siglos XII-XVIII). Estudio y documentación» (Sevilla, 2020); «Honor, poder y gloria. La Carrera de Indias según un comerciante sevillano del siglo XVIII» (Badajoz, 2019); y «La Villa de Castuera (Siglos XVI-XVII).
El 24 de agosto de 1898 nació en Buenos Aires Jorge Luis Borges. Razón suficiente para que los argentinos celebren cada año en esa fecha el "Día del lector". Poeta, ensayista, narrador, conferenciante..., Borges ocupa un lugar de privilegio en la literatura universal.
| | Aula vibrante donde niños de diferentes etnias se sumergen en sus libros favoritos. En el fondo, una gran estantería llena de colores brillantes y personajes literarios (Foto: Modelo gpt-image?1 (OpenAI)) |
Nuestra propia experiencia de aula nos ha venido demostrando el desinterés por la lectura, incluso por la de carácter recreativo, de no pocos alumnos. A la vista de sus propias opiniones mayoritarias para tratar de corregir esta calamitosa situación, presentamos a continuación algunas de las “actuaciones concretas” que hemos venido adoptando, con objeto de lograr que disfruten autónomamente de la lectura como forma de comunicación que, además de fomentar su enriquecimiento cultural, les sirva de entretenimiento lúdico y les ayude a desarrollar sus capacidades creativas.
Siempre habrá una única obra para un único autor. Así es el arte. Cada pieza no es sino un segmento que complementa al anterior y, a la vez (¿podría decirse sin una predisposición manifiesta?) condiciona o se adapta en rara armonía con el siguiente.
| | Gabriel Miró. 1929. Museo del Prado (Foto: Maurice Fromkes) |
[La tarde]
Los campos y el cielo se desnudan del humo del bochorno. Septiembre se levanta palpitando de un aire dulce de cosechas: cosecha de algarrobas afiladas y retorcidas como cuernas de carnero; cosechas de almendras de color de canela, que pronto irán trocándose en panales de Navidad. Todos los días amanecen las higueras con más higos maduros, de piel regañada, saliéndoseles almíbar. Las pomas de invierno principian a engordar de azúcar, que ha de cristalizarse en los relentes. Los huertos rebrotan en la segunda primavera del año agrario. Crecen los alcaciles y van estilizándose como capiteles de acantos; los zarcillos de los frisuelos y de las calabazas saben escoger los nudos del panizo, y así se irá colgando toda la mata; los habares abren su flor de antifaz, y en los ribazos se asoman las mejillas redondas y sofocadas de las granadas.
| | Cervantes y la Orden de Calatraba |
La Orden de Calatrava es la más antigua de España, creada en 1158 con sus grandes fortificaciones en Calatrava la Vieja y Calatrava la Nueva, fue la Primera Espada de la Reconquista estando siempre en primera línea de frontera contra los almohades. Miguel de Cervantes no sólo conocía la Orden, sino que la cita en varias de sus obras y atravesó sus dominios cada vez que efectuaba un desplazamiento a cualquier lugar de Andalucía debido al desempeño de los distintos oficios en los que sirvió a la Corona.
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