La escritora francesa Anne Akrich, acaba de publicar su última obra en España, “Kylian”, en AdN Editorial (Grupo Anaya). Una novela que explora, desde su experiencia, la tarea de escribir para otros sin reconocimiento alguno, puesto que durante años fue ese escritor fantasma -ghostwriter- que no firmaba sus obras. Sentimientos y emociones conjugados a la perfección de forma lúcida y brillante, con una prosa rica y culta con la que va desgranando cómo se desliza la protagonista -curiosamente se llama como la escritora, Anne-, hacia un abismo sin fondo cuando deja de creer en sí misma; cuando no es capaz de escribir una línea porque los ansiolíticos y el vino nublan su mente ahogando su creatividad; cuando se enfrenta a la página en blanco entre desvaríos; cuando el banco apremia porque su cuenta está en números rojos. Como si de una obra de Vivaldi se tratara, el libro de divide en cuatro estaciones: Otoño, Invierno, Primavera y Verano. Anne es escritora por vocación, pero algo que puede provocarle placer, lo acaba viviendo como una condena, porque está sedienta del reconocimiento que no recibe. Siente que es, tan solo, una mujer que escribe, en contraposición a su exitoso marido del que se acaba de divorciar y que se ha convertido en el autor preferido por los lectores franceses. ¿Por qué, si ella también tenía talento? Anne Akrich escribe “Kylian” con tanta ironía como lucidez, abordando temas como las renuncias, personales y profesionales, que provoca la maternidad, casi siempre a las mujeres; la relación madre-hijo que la cortocircuita; la separación de la pareja y los sentimientos de injusticia y soledad que van asociados a la pérdida del compañero y amigo con el que podía conversar; la depresión agravada por el alcoholismo acompañada de ira, frustración, deterioro emocional y aislamiento; la sensación de fracaso como madre, como mujer y como escritora que la paraliza aterrorizándola. Y la negación a aceptar la ayuda que necesita. Anne es una mujer rota, vencida. Se tambalea su salud mental porque el desarraigo, la pérdida de estatus, y el odio a sí misma le anestesia y bloquea. Pero Akrich también habla de la capacidad de sobreponerse a la adversidad, de encontrar el camino, de resurgir y de crear de nuevo. Lo que más desea la protagonista es escribir un libro para sí misma, no para los demás. Esa gran novela la alejaría de sentirse como el perro sarnoso al que nadie quiere. Pero su editor le encarga una biografía sobre Kylian Mbappé, la estrella indiscutible de los aficionados al futbol franceses y el ídolo de su hijo de 6 años. Un futbolista con mentalidad de acero, salud de hierro y corazón de oro, pero del que no sabe nada. Su ecuación del éxito es: conciencia del destino + Motivación + Ambición + Compromiso personal y cívico + Lealtad familiar + Voluntad de transmitir + Práctica constante. ¿Qué tendrá que ver el futbol con la literatura? Se pregunta Anne. Y ahí será donde encuentre la redención. Inicia un viaje a Bondy, el barrio donde nació Mbappé, con su hijo y acaba encontrando el nexo: Dejando a un lado el rendimiento narcisista de la inversión, resulta que el futbol y la literatura son lo mismo. Un constante ir y venir entre dos mundos. El primero es el de la lengua, el juego, la táctica; el segundo comunica por la puerta de atrás, con el capitalismo frío, opaco y cruel en el que todos los golpes están permitidos. Incluso en el juego de ser madre, un partido que considera perdido de antemano. Siente que sólo Kylian puede salvarla, hacer que su hijo la admire. Y será en Bondy donde se produzca el milagro, cuando el jugador desmonte sus miedos al fracaso al sentirle vívido a su lado como un coach literario que la dirige y motiva: Todo es cuestión de mentalidad. Tienes que mantener la concentración. En el futbol, como en la vida, para vencer hay que creer -mientas no te rindas, sigues teniendo opciones de ganar el partido…- ¿Que escribes un capítulo malo? No importa, sigue escribiendo… lo que marca la diferencia es la mentalidad. No es el talento ni la suerte. ¿Será capaz de aceptar quién es en realidad? ¿De encontrar de nuevo su voz? ¿De que la vean y la reconozcan? ¿De atenuar su soledad? ¿De aceptar que el talento de los demás no le quita un ápice al tuyo? Habrá que empezar a jugar en equipo. Y a escribir para sí misma. Puedes comprar el libro en:
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