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Federico García Lorca vestido como un árabe
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Federico García Lorca vestido como un árabe

García Lorca canta el doloroso sacrificio del amor no correspondido

El poema de Federico García Lorca expresa el dolor y la dificultad de amar. A través de un estribillo repetido, se refleja el sufrimiento que provoca el amor no correspondido, utilizando metáforas sobre el aire y la tristeza. Su musicalidad y ritmo evocan la tradición folclórica andaluza.
Canciones (1921-1924)
Canciones (1921-1924)
Es verdad
¡Ay, qué trabajo me cuesta
quererte como te quiero!
Por tu amor me duele el aire,
el corazón
y el sombrero. 5
¿Quién me compraría a mí
este cintillo que tengo
y esta tristeza de hilo
blanco, para hacer pañuelos?
¡Ay, qué trabajo me cuesta 10
quererte como te quiero!

Federico García Lorca: Canciones.
1921-1924. Málaga, Litoral. Primer
suplemento. Imprenta Sur

Los seis primeros versos de este poema están incluidos en “La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón”, del propio García Lorca. Al término de la estampa primera, de las tres de que se compone la breve obra, y antes de la lenta caída del telón, canta el príncipe: “¡Ay, qué trabajo me cuesta quererte como te quiero! ¡Por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero!”.

Reproducción digital de dicho texto:

https://web.seducoahuila.gob.mx/biblioweb/upload/la%20nina%20que%20riega.pdf

Desde el punto de vista métrico, el poema se compone de once versos mayoritariamente octosílabos (en el octavo no se marca la sinalefa [“de-hi-lo”], y se encabalga con el noveno (“pañuelo / blanco”)-, a excepción de los versos cuarto y quinto, que son pentasílabo y tetrasílabo, respectivamente. Al ritmo vibrante del poema contribuyen el dístico inicial que, como estribillo, se repite al final, y “arrastra” la rima asonante /é-a/ (versos primero y décimo) y /é-o/ (versos segundo y undécimo); esta última asonancia se mantiene en los versos quinto, séptimo y noveno (de hecho, los versos sexto al noveno constituyen una copla); y, asimismo, los finales agudos de los versos cuarto (“corazón”) y sexto (“mí). Por su parte, los versos tercero (/á-e/) y octavo (/í-o/) permanecen sueltos. Estas combinaciones rítmico-acentuales y de rimas convierten el poema en texto idóneo para su musicalización.

El título del poema constata la veracidad del tema que expone el estribillo: el sacrificio doloroso que el amor lleva consigo, sobre todo cuando no es correspondido, tal y como se desprende de los versos 3-5: cuesta trabajo enfrentarse al “mal de amores”, a la tristeza profunda que deja la insatisfacción amorosa. La entonación exclamativa, la aliteración del fonema /k/ y el políptoton (“quererte”/ “quiero”) ayudan a conferirle al estribillo la carga emocional que requiere.

Por otra parte, el poema está compuesto en primera persona (“versos 1 y 10: “Me cuesta”; versos 2 y 11: “[...] quiero”; verso 3: “me duele”; verso 6: “me […] a mí”; verso 7: “tengo”); una primera persona que “choca” con la segunda (versos 2 y 11: “quererte”; verso 3: “Por tu amor”). Y por doler, no solo duele el sentimiento (“el corazón”) y la razón (“el, sombrero”; sinécdoque de la parte por el todo), sino incluso hasta el aire que se respira. [Miguel Hernández, en la “Elegía” que dedica a su amigo Ramón Sijé, llegará a afirmar: “Tanto dolor se agrupa en mi costado, que por doler me duele hasta el aliento” (versos 8-9)].

La copla de los versos 7 a 9 es una interrogación retórica que descansa en el pronombre interrogativo “Quién”, pasando de la primera a la tercera persona verbal, flanqueada por los pronombres de primera persona (verso 6: “Quién me compraría a mí…?”, y cuya “anécdota” tiene dos vertientes: por una parte, “la voz lírica” acude a un cordoncillo de seda carmesí para ceñir la copa del sombrero al que se alude en el verso 5, como si con ello se pretendiera alejar las penas que no se controlan por vía racional (verso 7: “este cintillo que tengo”); y, por otra parte, con su tristeza hila pañuelos blancos (versos 8-9 “¿[…] y esta tristeza de hilo / blanco, para hacer pañuelos?”, dos versos de gran densidad metafórica y sentido plástico). [Rafael Alberti, en el poema titulado “El herido” -incluido en Marinero en tierra-, escribe: “-Dame tu pañuelo, hermana, / que vengo muy mal herido. // -Dime qué pañuelo quieres, / si el rosa o color de olivo. // -Quiero un pañuelo bordado, /que tenga en sus cuatro picos / tu corazón dibujado”; un poema este muy en la línea del neopopularismo lorquiano].

El poema se cierra con la reiteración de un estribillo propio de la canción tradicional, y que vincula a García Lorca con el mundo de la músicas folclórica andaluza.

Versiones musicales.

Javier Ruibal (en Contrabando, 1997).

https://www.youtube.com/watch?v=IYDMeqwKOjk

Ana Belén (en “Lorquiana”, 1998).

https://www.youtube.com/watch?v=IYDMeqwKOjk

Pasión Vega (Lorca sonoro, 2022).

https://www.youtube.com/watch?v=hUszJ3VjVmQ

La imagen de portada está protagonizada por Federico García Lorca quien aparece disfrazado como un árabe, un juego que practicaba para deleite de sus amigos en la Residencia de Estudiantes, y con el que quería subrayar, al ser originario de Granada, que se identificaba con una cultura perdida, la que cayó con la victoria de los Reyes Católicos en la ciudad de la Alhambra. Así se lo subrayó, por ejemplo, a Ernesto Giménez Caballero durante una entrevista para «La Gaceta Literaria» en 1928.

Quien se preocupó de capturar ese momento fue Anna Maria Dalí con su cámara, concretamente durante el verano de 1927, las vacaciones que el poeta pasó en Cadaqués invitado por Salvador Dalí. Fuente: La Razón.

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