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LITERATURA > FIRMA INVITADA
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A estar por presunciones suficientemente fundadas, El matadero, texto canónico de la narrativa argentina, fue escrito por Esteban Echeverría entre los años 1838 y 1840; las numerosas referencias epocales en el interior del relato no desmienten esta hipótesis cronológica. Articulando el paso del costumbrismo (restringido en sus límites temáticos) al realismo (de raigambre más universal), comienza como un artículo de costumbres y evoluciona hacia las formas del texto realista, apropiándose del gran hallazgo de Mariano José de Larra (que lo desarrolló en un sinnúmero de sus célebres Artículos): el maridaje entre las pasiones literaria y política (en la acepción más dilatada del término: la ideología).
(Madrid, 19 DE OCTUBRE DE 2025)
Sírvanos como pretexto esta celebración para recordar y comentar un texto de Azorín, titulado “En la Meseta”, y publicado en La Vanguardia (el miércoles 4 de enero de 1911).
Como es tradicional, el 14 de octubre se celebra el aniversario, en concreto, el número 81 del nombramiento de Santa Teresa de Jesús (1515-1582) como patrona del ajedrez en España.
| | Miguel de Cervantes Saavedra |
Barrio de las Letras de Madrid. Calle Lope de Vega, el triunfador. Un convento, el de las Trinitarias Descalzas. Una cripta común. Los restos entremezclados e indiferenciados de diecisiete difuntos, entre ellos los de un escritor pobre y su esposa. Un entierro de caridad, con el hábito franciscano y una sencilla cruz de madera en la mano. Nada de eso existe ya. Ni siquiera el final queda ya. La muerte ha hecho bien su trabajo de desintegración. La verdad de la verdad no la reflejan los espejos de la vanidad.
¿Puede haber acaso un arte de sustancia sin la piadosa mirada de los solitarios?
Francisco Calvo Serraller
En el poeta ha de tener cabida necesariamente la certeza. Y por ende la duda. La certeza como virtud y la duda como prevención. La certeza como alegría y la duda como silencio, como reflexión.
| | Detalle del retrato de Mateo AlemánI por Pedro Craesbeeck |
El benemérito historiador José Cabello Núñez, secretario de la Asociación Provincial Sevillana de Cronistas e Investigadores Locales (ASCIL), archivero del Archivo Municipal de La Puebla de Cazalla, autor de los excelentes trabajos, inter alia: «Hallados dos documentos inéditos sobre la labor recaudadora de Cervantes» (2018); «Nuevos documentos para la biografía de Miguel de Cervantes Saavedra, un comisario real de abastos en los antiguos Reinos de Jaén y Sevilla (1592-1593)», (2016); «Miguel de Cervantes, comisario del Rey en Andalucía: nuevas aportaciones documentales para su biografía» (2015-2016); «Miguel de Cervantes, un comisario real de abastos en La Puebla de Cazalla: documentos inéditos sobre el abastecimiento de la Armada de Felipe II y la Flota de la Carrera de Indias», en Trigo y aceite para la Armada.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
El libro de memorias de Isabel Preysler se titula “Mi verdadera historia”. Igual que la autobiografía de Juan José Millás. No sé si Preysler va de intelectual o se ha estrujado poco las neuronas.
| | Juan José Saer (Foto: Wikipedia) |
Gran parte de la producción narrativa de Juan José Saer ha estado bajo la advocación y acicateada por el estímulo de la estética del Nouveau Roman (o “nueva novela”, o “escuela de la mirada”, u “objetivismo”: esta última clasificación, la más discutible e imprecisa de todas), la última y más significativa vanguardia literaria de la post-guerra, que tuvo su origen en Francia, abrevó en el venero de la dramaturgia de Samuel Beckett y se constituyó en una de las tantas respuestas a una de las tantas crisis que cíclicamente sufre eso que, a falta de mejor nombre, se conoce como “realismo” (término no menos impreciso que “objetivismo” y que se tambalea sobre sus endebles cimientos ante una pregunta que no puede dejar de formularse: ¿qué se entiendo por “realidad”?, concepto que, como bien enuncia Vladimir Nabokov en el epílogo de Lolita, sólo puede ser esgrimido cuando está encerrado entre sus correspondientes y necesarias comillas).
Naciones Unidas: conciencia de la humanidad,
no la ensuciemos.
| | Miguel de Cervantes Saavedra |
El Quijote puede parecer un libro -lo compramos-, un referente -lo aceptamos-, un hito hispánico e icono cultural -lo vendemos-. Pero es sencillamente el acto de existir impreso en una lectura muy oral con todo su repertorio de consecuencias y ambivalencias. Apenas se lee, se toca o explica en la escuela, que está entregada a misiones tecno-burocráticas de gran enjundia (que pasan por pedagógicas), diseñadas por gerifaltes educativos de postín que muy probablemente no se hayan leído nunca el libro. Tampoco es necesario leérselo a conciencia en orden lineal de principio a fin, del primer al último capítulo con sus dos partes. Con tenerlo cerca y a la mano para abrirlo al azar por cualquier página, a ver qué nos encontramos, a ver qué nos cuenta, basta.
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