|
Edición testing
LITERATURA > FIRMA INVITADA
|
| | Miguel de Cervantes Saavedra (Foto: Archivo) |
«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra
«Este ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
el mundo, en que nadie espere
(Recuperación del artículo “Luz y sombra en la poesía de Antonio Machado”, de José Albi)
En el número 1 de la efímera revista Galatea (solo salieron a la luz cuatro números), editada por el Departamento de Cultura de la Delegación Provincial de Educación de Alicante, (agosto de 1954), el poeta José Albi Fita (Valencia, 1922-Jávea/Alicante, 2010), publicó un artículo titulado “Luz y sombra en la poesía de Antonio Machado” (págs. 35-38). Su interés, entre otros aspectos, radica en que fue escrito apenas 15 años después de la muerte del poeta sevillano (acaecida el 22 de febrero de 1939 en el pueblecito francés de Colliure); y también en que un poeta que prácticamente estaba al comienzo de una carrera poética reconocida con varios premios de prestigio [1] actúa como crítico literario analizando los “cálidos contrastes de luz y sombra” del paisaje machadiano. Hemos creído conveniente recuperar del olvido este artículo de Pepe Albi -que nos honró con su amistad-, ahora que se cumple el 150 aniversario del nacimiento de Antonio Machado (26 de julio de 1875); además, hemos localizado los poemas cuyos versos se citan. Esta es, pues, la transcripción literal de dicho artículo.
Fernando Carratalá
Hubo una época en que España se buscaba a tientas entre Ortega y Gasset y los Gómez Ortega, Rafael y José. Y la entraña histórica de nuestra contemporaneidad se retrataba en el ABC y se definía sin apenas matices a través de un triunvirato socioeconómico desigual: un rey, un obispo y un maletilla con un hatillo que iba por esos campos de Dios y del señorito formando terna con la luna y el relente.
Alguna vez, a propósito de la obra del eximio poeta argentino Luis Benítez, hemos comentado (roguemos se nos disculpe recaer en la descortesía de la autorreferencia) el concepto de aquello que podríamos definir como “poesía ontológica” o “trascendente”. En al ámbito argentino se podrían citar los nombres, sin demasiado margen de discusión, de Antonio Porchia, Alberto Boco, Alberto Girri, Roberto Juarroz y, por cierto y con entera justicia, Luis Benítez. Hijos de la ira (1944), del español Dámaso Alonso, es un ejemplo acendrado y difícil de igualar.
| | Don Quijote arremetiendo contra unas ovejas |
(Cómo ensartar refranes en boca de don Quijote)
Esto diciendo, se entró por medio del escuadrón de las ovejas y comenzó de alanceallas con tanto coraje y denuedo como si de veras alanceara a sus mortales enemigos. Los pastores y ganaderos que con la manada venían dábanle voces que no hiciese aquello; pero, viendo que no aprovechaban, desciñéronse las hondas y comenzaron a saludalle los oídos con piedras como el puño.
Apenas se producen contenidos humanos, la belleza ha dejado de ser sagrada, únicamente proliferan continentes -a cuál más frívolo- listos para el comercio y el consumo. Han mercantilizado hasta los suspiros y las palabras se revelan hojarasca. La felicidad es una farsa, la verdad se ha vuelto inasible, laberíntica, y la honestidad brilla por su ausencia.
“Cuanto más visito la India nunca dejará de sorprenderme...”
Estas palabras del periodista catalán Alberto Oliveras son las que parece haber escuchado el periodista Jordi Baños cuando se puso a escribir sobre su experiencia durante diez años en este gran coloso. Baños no ha sido sólo un corresponsal pues también ha traducido al catalán dos libros clásicos de la India y ha publicado tres libros de poesía.
En su imprescindible Diccionario de mitología griega y romana (Paidós, Barcelona-Buenos Aires, 1ra. reimpresión 1982, 634 páginas), Pierre Grimal lo señala con meridiana claridad: “(…). El brote por excelencia del mito es la obra literaria. Casi no hay ningún aspecto de la literatura griega que lo ignore, y ninguno, de un modo u otro, deja de apoyarse en él.”
| | Irene Vallejo en Costa Rica |
La Rectoría de la Universidad de Costa Rica (UCR) tomó la decisión de realizar, el día 21 de julio de 2025, el conversatorio “Lectura, pensamiento crítico y democracia” con Irene Vallejo, autora de su libro más emblemático, El infinito en un junco, y la pregunta que me surge es la siguiente: ¿cuáles son los libros de la señora Vallejo que abordan los problemas de la democracia, la crisis de las instituciones, el destronamiento de la verdad, el surgimiento de los populismos y de los autoritarismos en las sociedades contemporáneas? Planteo interrogantes como un ciudadano comprometido con la rendición de cuentas de los fondos públicos del país y con el estado de nuestra democracia.
Al simular el otro día que se masturbaba con un crucifijo en una iglesia, Ane Lindane vino a sintetizar, grosera y grotescamente, las dos obsesiones que han marcado dramáticamente mi vida; las mismas que abrumaron a San Agustín y, en tiempos mucho más recientes, a Woody Allen, un ateo de carácter obviamente religioso. Como para ellos –y creo que puedo jactarme de encontrarme en tan conspicua compañía- el sexo y la religión han constituido desde el principio el núcleo de mi personalidad y de mi biografía, los dos planetas gigantes que conforman el campo gravitatorio en el que me muevo, con esfuerzo, y del que nunca podré escapar. Sería subestimar la perspicacia del lector precisar aquí que tener o no tener fe, como mantener o dejar de mantener relaciones sexuales, son cuestiones muy distintas de estar obsesionado con esos dos factores que polarizan nuestra naturaleza humana.
|
|
|