24/08/2026@16:16:00
Vivir una soledad no deseada en una ciudad muda, es como tener un aguacero inmediato y no tener el paraguas chino que aunque se vuelque hacia arriba con el viento inesperado, al menos protege hasta el primer soportal. En cuaquier papelera caerá retorcido como los sueños enjaulados del trotamundos que llevamos dentro. Una vez un cantero abulense, de esos de voz también canteada por los años, me dijo que las piedras hablan y que la lluvia las termina de acomodar, de biselar. Tambien estan solas a merced del tiempo devorador de su brillo, en la soledad de sus gárgolas, que te protegen, pero también te aísla entre el silencio de los arcos, testigos inmortales y callados de tu paso.
Nuestro poema de cada día
En estos sencillos versos, Emilio Prados contrapone la placidez de la tarde, la serenidad del cielo, el sosiego de la noche, la quietud de las estrellas y el lento discurrir del agua del río a la fuerza del viento, que incansable, sin cesar nunca, en todo pone perturbación y desorden.
Editorial Elba. 2026
Un libro maravilloso. Interesante y bellamente escrito. Son las memorias de la pintora Fabienne Verdier. La autora pasó diez años en China para estudiar arte tradicional. Sin embargo, no eligió ni Pekín ni Hong Kong, sino la provincia de Sichuan. Fabienne estudió inicialmente en Francia. Le interesaban la pintura de la naturaleza y la caligrafía. Una amiga de su tía le aconsejó estudiar en China, un país con una rica tradición caligráfica. Fabienne aprendió un poco de mandarín, se informó sobre la historia china y comenzó a solicitar una beca. La consiguió. Estaba deseando irse.
Nuestro poema de cada día
Del poemario titulado Primeras canciones (1922) seleccionamos tres poemas para su comentario; los titulados “Remanso, canción final”, “Media luna” y “Claro del reloj”.
Fundación Jorge Guillén, 2020
El lector es una obra compuesta por versos breves, pequeñas escenas conformadas por elementos aparentemente sencillos —una nube, un gorrión, una gota de lluvia, la luz de la mañana o el silencio de un paisaje— que adquieren una gravedad casi metafísica y que el autor convierte en punto de partida para una meditación sobre el tiempo, la memoria, la identidad y el sentido de la experiencia humana. Así, por ejemplo, el libro sugiere que incluso cuando el paisaje parece no haber cambiado, algo esencial ha sucedido: “el silencio, en apariencia el mismo, ha cambiado de postura”.
Azucena del Valle, con esto de la primavera-verano asfixiante, se atreve a publicar un artículo-poema intimista, "Mi rincón verde", en el que regresa a un parque solitario del oeste de Madrid, refugio de recuerdos y sueños, donde entierra -como dice- afrentas y busca el silencio. En esta oda, reflexiona sobre el amor perdido, evocando momentos pasados y la conexión profunda con su amante amado, mientras observa la naturaleza que brota en una nueva primavera que no sabe que la deparará.
El sinónimo de libertad
Hermanas, un vínculo que desconocen, los secretos guardados, la España represora, no todos hablaban la misma lengua.
"Escuchar las aguas bravas", de Emmanuelle Favier, se desarrolla en las profundidades del mar, una mujer aprende a escuchar lo que el mundo calla.
Nuestro poema de cada día
Hay que remontarse a la Grecia del siglo VI a.C. para encontrar en el escritor Esopo los antecedentes de una fábula en prosa que inicialmente tuvo como protagonistas a una hormiga y a un escarabajo, en lugar de a una perezosa cigarra. Este es el texto en griego atribuido a Esopo, acompañado de su traducción al castellano:
Tuve el gusto de compartir en el Encuentro de Poetas de Salamanca en octubre de 2018 con una modesta poeta de las canarias, yo quedé profundamente conmovido al leer el libro que ella me regaló y dedicó. Ante eso, me siento obligado con tal artista, de esbozar estas palabras sobre Cecilia y sobre "Almenara de Sueños".
Nuestro poema de cada día
En 1927 aparece publicado en la emblemática revista malagueña “Litoral”, fundada por Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, y convertida en la plataforma impulsora y difusora de nuevas sensibilidades poéticas, el primer libro de Josefina de la Torre, titulado Versos y estampas, prologado por Pedro Salinas; dos hechos que no responden a la mera casualidad y que tienen su porqué. En primer lugar, la revista “Litoral” publicaba, en la Imprenta Sur, y como suplementos, obras de los entonces jóvenes poetas de Generación del 27; y, en segundo lugar, el “apadrinamiento poético” de Pedro Salinas que le lleva a escribir el prólogo se debe a la admiración mutua que entre ambos existía y a la favorable impresión que le produjo esa mezcla de verso y prosa poética de una escritora canaria que frisaba la veintena de años; una obra intimista, de desbordado lirismo, en la que se evocan, con sencillez formal y tono nostálgico, recuerdos de infancia (estampas de los juegos infantiles, de los seres queridos, de objetos cotidianos transidos por un aureola de afectividad…).
La Guerra Civil terminó hace casi noventa años, pero para algunas familias la pérdida de sus seres queridos no terminó con el final de la guerra. Miles de personas fueron asesinadas, desaparecieron y fueron enterradas sin que sus familias pudieran recuperar sus cuerpos, conocer con certeza qué había ocurrido o realizar un ritual de despedida. Esa ausencia no quedó necesariamente en el pasado: en algunos casos, sus efectos han llegado hasta hijos y nietos que nunca vivieron la guerra.
Nuestro poema de cada día
En su obra Cantares gallegos, publicada en 1863, Rosalía de Castro, partiendo del dicho popular “Non che digo nada... ¡Pero vaia!”, hace una severa crítica del comportamiento de determinados tipos de personas: la jovencita pobre, pero que va bien vestida y no se sabe en qué trabaja; la casada que baila en las fiestas y “brega” con los mozos; la chica tímida que va a misa con las beatas, pero que no tiene inconveniente en relacionarse con otras personas; el mozo siempre dispuesto a amoríos, pero poco proclive a trabajar la tierra…
Nuestro poema de cada día
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963, escritor y periodista vanguardista, adscrito al Novecentismo, es el creador de un género literario al que bautizó con el nombre de greguería -palabra que literalmente significa "lenguaje ininteligible, incomprensible", y que pasa a designar "una idea ingeniosa, plasmada en prosa, una imagen, una comparación sorprendente, un intento de redefinir metafóricamente facetas de la realidad a través de asociaciones inesperadas, originales y humorísticas".
Atendiendo a la sugerencia lúcida de Borges: censurar y alabar son operaciones sentimentales que nada tienen que ver con la crítica, le propongo a mis lectores una operación más sensata: un seguimiento al texto "A-Dioses", que hable el libro, no quien traza estas líneas.
Intentar atrapar la luz, como si eso fuera posible con sólo estirar el brazo y cerrar el puño. Es, en ese punto, donde la evanescencia de una nube se convierte en cielo, o donde los sueños chocan contra la realidad de las esquinas de una habitación mientras intentan convertirse en otra cosa.
Nuestro poema de cada día
Cuaderno de Nueva York se publica en 1998, cuando José Hierro tiene 76 años; el mismo año en que recibía el Premio Cervantes (el poeta murió en diciembre de 2002, a los 80 años, sin haber tomado posesión de su nombramiento como académico de la RAE en 1999). La obra no se escribió en esta ciudad -como sí es el caso de Poeta en Nueva York, de García Lorca, una obra cumbre del surrealismo-, sino en el bullicio de los bares en los que el poeta encontraba la inspiración necesaria y donde compuso una buena parte de sus poemas (ya sea en el madrileño bar La Moderna o en los santanderinos El Junco y Los ríos convertidos en algo así como su “despacho creativo”).
Nuestro poema de cada día
Las diferencias ideológicas y estéticas entre los poetas Gabriel Celaya y José García Nieto no les impidió mantener una profunda relación de amistad, de la que hay constancia, además del hecho de que compartieran “espacios de confluencia cultural” -como eran, por ejemplo, las tertulias literarias-, a través del intercambio de cartas, tanto públicas -bajo la modalidad de “carta abierta”- como privadas (a muchas de estas hemos tenido acceso, al permitirnos su lectura Paloma García Nieto, la presidenta de la Fundación que lleva el nombre de su padre). A este respecto tiene interés el artículo de Antonio Chicharro titulado “Cartas privadas y abiertas en la relación literaria de Gabriel Celaya y José García Nieto”, y publicado en Tropelías, Revista de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, número extraordinario 7 (2020) [Universidad de Zaragoza: Departamento de Lingüística General e Hispánica].
En un reciente viaje de la Puri y la Vani a Asturias, se toparon en un chigre con el deterioro de la vida de dos ancianos; ella con Alzheimer y él, pese al cansancio de toda una vida, solícito y servicial, quizá todavía enamorado. Al salir del local se toparon con un bidón de vermú Picofino que decía: !Sólo se vive una vez, pero si lo haces bien, una vez es suficiente!. Esos dos ancianos, sí lo han hecho bien, no todos pueden decir lo mismo. Nos lo cuenta Azucena del Valle en "¡No te vayas niña!"
Nuestro poema de cada día
De las fábulas de Hartzenbusch reproducimos y comentamos la XXIV (“Los polvos de la madre Celestinas”) y la XL (“La luciérnaga y el sapo”).
Que "A finales de enero" (XXXI Premio Comillas), libro que, por su tamaño e ingente bibliografía –de esos calificados como «labor de una vida»–, fuera escrito por un joven de veintisiete años (hoy tiene ya treinta y cuatro) de apuesta sonrisa apabulla no poco. Pero así es: Javier Padilla Moreno-Torres nació en 1992, y, además de graduado en Derecho y Administración de Empresas, este malagueño es máster en Filosofía y Políticas Públicas. Colabora con la Comisión Europea y el Ministerio de Asuntos Exteriores, y ha publicado artículos en diarios como Letras Libres, World Economic Forum y El Periódico de Catalunya.
Fernando Vaschetto es un artista plástico, músico, poeta y escritor argentino, cursó Ingeniería en la UTN. A lo largo de 25 años, se dedicó al estudio de la filosofía hindú y a la práctica del Mantra Yoga. En la ciudad de Santa Fe, formó parte del grupo literario Mainumbí, bajo la dirección de Gastón Gori y Horacio Rossi.
Hoy tengo el privilegio de presentarles a una excelente artista, una mujer a quien admiro profundamente, no solo por su trayectoria, sino por la humanidad que habita en ella. Me refiero a la artista plástica María Elcy Ramírez Cuartas, nacida el 24 de julio de 1954 en el municipio de Sevilla, Valle del Cauca, Colombia.
Ed. Valparaíso. 2026
En "Despertar en la aurora", de Alicia Aza, nos encontramos con una luminosa y sosegada poesía, concisa y rica al mismo tiempo, que actúa de manera eficaz a través de la simbología del mundo de los sentidos y de la naturaleza para expresar un camino de aprendizaje y de transformación personal necesaria. La herida, el abatimiento, el amor y desamor y la complejidad de la vida en general la empujan a la búsqueda de ese camino. El cuerpo concebido como expresión de la experiencia subjetiva del yo poético, el mundo sensorial, la feminidad, el lenguaje y la memoria se articulan en la insistencia de un espacio de autoafirmación y plenitud, de un despertar en un horizonte propio lejos de la herida, cerca de la esperanza.
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En el caso de creer que el concepto de generaciones esclarece o facilita de algún modo la reflexión y el análisis en torno a la práctica de la escritura y el consecuente fenómeno literario -¡lo cual ya es creer!-, Luis Martín-Santos integraría, con las previsibles imprecisiones que dimanan de toda clasificación de orden temporal, la generación narrativa española del ’50, o la generación del medio siglo, o la generación de los niños de la guerra: aquellos que nacen alrededor de 1920 (Martín-Santos nace en 1924) y comienzan a publicar alrededor de los años de la década de 1950 (Tiempo de silencio conoce su primera edición en 1961): Rafael Sánchez Ferlosio, Juan Marsé, Francisco Umbral, Juan Goytisolo, y un largo etcétera cuya enumeración resultaría no sólo ociosa, sino también innecesaria.
Colección Exagium, Nº 10, Ediciones Entorno Gráfico, Atarfe (Granada), 2026
Las propuestas librescas de Francisco Acuyo se dirijan hacia el ámbito de la traducción, la docencia, la investigación, la prosa, el ensayo y la poesía, siempre son inteligentes y brillantes, que es tanto como decir, imposibles para los legítimos y mediocrizados mercados editoriales que se fijan más en las agendas de contactos y lista de seguidores que en lo esencialmente literario o artístico. Por eso, merece un especial reconocimiento la editorial granadina que, con todo, hace una tirada de 1200 ejemplares.
Traducción al español por Sarra Jerad y Reem Gomri
Reem Gomri (Túnez) es periodista, poeta e investigadora con una trayectoria de más de dos décadas en el ámbito cultural. Con una sólida formación que une el periodismo y los estudios avanzados en filosofía, su voz poética viaja entre la duda filosófica y el lirismo. Posee una amplia producción literaria que incluye las colecciones de poesía: Mujeres en espera (2013), En mi cuerpo tatué mis talismanes (2016), Lo que el sueño no dijo (2018), Cruzo de mí hacia mí (2024/2025) y En el camino de la luz (2025). Asimismo, ha publicado el volumen de relatos Otra vida para una época pasada (2022). Es miembro fundador de la Asociación de Escritoras Magrebíes.
Editorial Cántico. 2025
Escribir, al igual que vivir, en estos tiempos de absoluta globalización, de intereses espurios, donde Narciso, tan de culto al cuerpo, campa a sus anchas y se abandona el espíritu; donde el dinero es la única razón de la existencia, como comprenderán, amigos lectores, es asunto de una cierta complejidad. Sin embargo, hay ocasiones en que surge o se encuentra uno en el camino con la sabiduría y una honda meditación sobre nuestro mundo actual a través de dos conceptos universales como lo son “mística” y “compasión”, de tal manera que la esperanza parece renacer de las cenizas en las que estamos convirtiendo a nuestro planeta.
Nuestro poema de cada día
Está dedicada a Manuel Ángeles Ortiz (1895-1984), pintor, escenógrafo y ceramista, y uno de los mejores amigos de Federico García Lorca desde la época de juventud en la que frecuentaban la tertulia de El Rinconcillo, en el Café Alameda de Granada. Colaboró en las Misiones pedagógicas, especialmente en La Barraca.
Las palabras navegan por nuestra mente como si fueran barcos surcando un mar infinito. Sin embargo, un día el agua se transforma en tierra y el barco se hunde. Y, las palabras, dejan paso al silencio. Como nos dicen en esta obra de teatro: «Hay que hablar cuando todavía quedan palabras». Esa orden o deseo es, sin duda, la mejor forma de convertirnos en seres vivos, porque el lenguaje es el instrumento que nos permite transmitir pensamientos y sensaciones que nos acercan al otro, por más que nos digan también que: «Las palabras duelen, dejan huella».
"El librero de Macondo", de Roser Amills, que ha pasado diez años de silencio literario. Ganó el Premio Ciudad de Badajoz 2025 y lo ha publicado la Fundación José Manuel Lara (Grupo Planeta).
Nuestro poema de cada día
Para situar en el contexto personal de Josefina de la Torre el poema “Mis amigos de entonces”, es necesario rastrear sus lugares de residencia y tiempo de permanencia en ellos. La polifacética Josefina de la Torre abandonó Las Palmas de Gran Canaria (en donde había nacido en 1907) a los 17 años, y se trasladó a la Península en compañía de su hermano Claudio. que había obtenido el Premio Nacional de Literatura. Este primer viaje a Madrid lo realiza en 1924, con la intención de conectar con el ambiente vanguardista y completar sus estudios artísticos, y pronto empezó a relacionarse con “las sinsombrero” y otros miembros de la Generación del 27. En el año 1927 la revista malagueña Litoral, que dirigen Manuel Altolaguirre y Emilio Prados, publica su primer libro, Versos y estampas, con prologo de Pedro Salinas. Tras esta obra surgen Poemas de la isla (1930) y Marzo incompleto (1933). Regresó a Canarias durante la Guerra Civil, y a su término vuelve Madrid, donde desarrollará una intensa carrera en el teatro, la radio y el cine hasta su fallecimiento en 2002.
Las manos del artesano, endurecidas por el tiempo y la fricción, moldean la materia. Madera, metal, arcilla; sustancias inertes que, bajo su toque, adquieren forma. Un proceso repetitivo, casi mecánico, que se repite a través de los días, los años. Crea belleza, dicen algunos. Funcionalidad, añaden otros. Pero la belleza es una ilusión efímera, una construcción mental que se desvanece con la comprensión de la insignificancia. La funcionalidad, un breve aplazamiento de la inevitable decadencia. Sus herramientas, extensión de su cuerpo, reflejan su propia inexorable descomposición. El filo se embota, el mango se agrieta. Igual que él. El cuerpo, una máquina imperfecta que se deteriora con cada ciclo de trabajo. Los músculos se tensan, las articulaciones crujen, un recordatorio constante de la fragilidad inherente a la existencia. Cada pieza terminada, un pequeño triunfo sobre el desgaste, una breve resistencia a la entropía que no hará mella en el gran diseño de la nada.
Una sinfonía de la soledad
El Teatro Maravillas pone el reloj en hora para mostrar seguidamente 90 minutos de representación. Una producción nacida de los pliegues de la realidad que se adentra en la cartografía de los afectos contemporáneos.
Nuestro poema de cada día
El poema Iglesia abandonada (Balada de la Gran Guerra) está fechado el 29 de noviembre de 1929, y tuvo tres versiones impresas:; la primera apareció en la revista porteña Poesía (I, núms. 6-7, octubre-noviembre de 1933), con un subtítulo que posteriormente se modificará: “(Recuerdo de la Guerra Europea)”; una segunda edición publicada en el volumen VI de las Obras completas (1938), que contó como editor literario con Guillermo de Torre; y, finalmente, y ya con el subtítulo definitivo, figura en España Peregrina (I, núm. 4, 15 de mayo de 1940).
La historia de Denis Valerga no comienza en un estudio de grabación, sino en la fragilidad de una maleta vacía y la determinación de un joven de dieciséis años que, en los años setenta, se lanzó a la conquista de Londres con poco más que veintiocho libras en el bolsillo para su billete de avión, y la voz de su madre grabada a fuego: “Hagas lo que hagas, hazlo bien”. Ese mandato se convirtió en la arquitectura de su vida.
Espíritus no del todo ausentes
El Teatro Lara abre sus puertas de la Sala Grande al frescor estival, como no podía ser de otro modo, por los calores que hacen puertas afuera, y acoge un lleno absoluto en un martes cualquiera de este mes de agosto donde nadie está a gusto. Pero aquí, sí. La mítica bombonera madrileña registró un aforo de ocupación que desafió al termómetro madrileño y subió las ganas de pasarlo bien. El público acudió en tropel, y sin conocerse, ¡ojo!, a entregarse al indiscutible imán de una comedia que ofrece una complicidad hilarante.
El prestigioso sello argentino Paradiso Ediciones acaba de distribuir en librerías un nuevo libro de cuentos de la destacada autora local Alejandra Jalof.
Ediciones Vitruvio. 2015
Un libro, por definición, es una sucesión, una flecha que va de la primera a la última página, y toda flecha, ya lo sabía cierto griego perplejo ante una tortuga, es una forma de dudar sobre si el movimiento existe. Martínez-Conde no ignora esta forma de especulación. Sus poemas avanzan y, al mismo tiempo, se demoran en la posibilidad de no haber avanzado nunca, como si cada composición fuera una variación sobre un único poema inmóvil, anterior al libro, del cual estas páginas fuesen su sombra proyectada. En su refinado sentido de la composición, las piezas que componen el libro no obedecen a una acumulación arbitraria: determinados motivos reaparecen, cambian de tonalidad, se enriquecen con nuevos matices y terminan construyendo una unidad profunda que el lector percibe incluso antes de identificarla racionalmente No sería impropio imaginar que este libro ha existido siempre y que el autor no ha hecho sino descubrirlo lentamente, como quien reconoce un sendero oculto en un bosque frecuentado durante toda la vida.
Ver en un Berlingot de lait, esos merengues piramidales tan populares en la Francia de los ’70, una presencia fantasmal, una sombra blanca que crece hasta alcanzar la magnitud de una montaña. Y, ya en Tránsito, convertir esa montaña en el Revolving Castle artúrico, Avalón o Innis-Vitrin, la isla giratoria de las tradiciones celtas. Congelar la serpiente que atraviesa el corazón de Africa, el río Congo, en una arborescencia vegetal que desborda la escala humana. Y ésta, elocuentemente miniaturizada, encriptada. Como si fuera posible extractar los siete tomos de À la recherche du temps perdu en la pálida imagen de una cocotte abandonada en el camino-río que conduce a Chez Swann.
Benito Pérez Galdós, para unos, don Benito; para otros, Benito el Garbancero, es, probablemente el mejor autor español del siglo XIX. Ramón María del Valle-Inclán fue sin duda un poco cruel al ponerle dicho apelativo que hizo tanta fortuna. En el año 1912 fue propuesto como candidato al premio Nobel de Literatura, su principal enemigo no fue otro escritor de la época, en este caso el alemán Gerhart Hauptmann que ganó el Nobel ese año, sino la Iglesia Católica que ya se la tenía jurada desde hace más de 10 años, concretamente desde el estreno de la obra teatral “Electra” en enero de 1901. Y nos remontar un poco más atrás en el tiempo, cuando publicó en 1884 la novela “Tormento” que también levantó ampollas en la Iglesia porque uno de los protagonistas era el sacerdote Pedro Polo que chantajeaba a la joven Amparo Sánchez Emperador “Tormento” por un secreto de confesión. Un lujurioso personaje bebía los vientos por la joven.
El concepto de progreso cabe fundarlo en la idea de catástrofe. Que todo siga 'así' es la catástrofe. Ésta no es lo inminente cada vez, sino que es lo cada vez ya dado. Pensamiento de Strindberg: el infierno no es nada que nos aceche aún, sino que es esta vida aquí.
Walter Benjamin, Parque Central, en Obras, I, p. 262.
I. Las cuatro citas
Cuatro epígrafes preceden a los 28 poemas de El ángel contemporáneo, el último poemario del escritor argentino Alberto Boco. Más que ornamento, los cuatro anticipan el territorio del libro: el encuentro con el ángel es también un encuentro con los autores que Boco convoca.
Que se entere todo el mundo
Voy a ir al teatro, “Pero no se lo digas” a nadie, aunque todos saben que me dedico a ver obras de teatro y escribir después sobre ellas. Pero no se lo digas a nadie.
Austral reeditó en 2013 la novela por la que el novelista Luis Martín-Santos pasó a la historia de la literatura española, y me refiero a “Tiempo de silencio” (1961). En 2017 llega al mercado su tercera edición, una edición de carácter definitivo, puesto que en ella se incluyen todos los textos que fueron suprimidos por la censura del régimen franquista; y sin duda, esto es una buena noticia.
Nuestro poema de cada día
De la sección VI -“Juegos”- de Canciones, de García Lorca, ofrecemos comentados los poemas titulados “Al oído de una muchacha”, “(Las gentes iban)” y “(Naranja y limón)”.
Zadar eds., 2018 (Reeditado en 2024)
En El tiempo en las manos encontramos una cuidada colección de microrrelatos que explora los territorios del recuerdo, el amor, el paso del tiempo o la creación artística desde una mirada atenta a las revelaciones de lo cotidiano: estas piezas breves convierten una mariposa, una conversación inesperada o el simple rumor del viento en materia literaria y reflexión existencial. Con una escritura sutil, sugerente y cargada de simbolismo, el autor invita al lector a contemplar la realidad y descubrir, tras la apariencia de las cosas, un espacio misterioso donde habitan la emoción y el asombro (lo inesperado).
Últimamente han coincidido en el espacio y en el tiempo dos eventos de gran importancia, que políticos y periodistas han unido y confundido indebidamente: la desmesurada concesión de la nacionalidad española a los descendientes de españoles que la perdieron al emigrar a países extranjeros entre 1936 y 1978, y la urgente regularización masiva de extranjeros residentes ilegalmente en España. Según ha indicado Isabel Durán en “El Debate”, el Gobierno ha extendido dicha adquisición incluso a descendientes de personas que emigraron en el siglo XIX. Las diferencias entre los dos casos son notorias, especialmente porque la regularización no implica la concesión de la nacionalidad española a los regularizados.
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