Nuestro poema de cada día
04/09/2026@17:17:00
La exaltación de los sentidos. Leer cualquier página de “Platero y yo” implica sumergirse en un mundo de belleza en el que las experiencias sensoriales tienen un destacado papel poético. Abrimos el libro y nos topamos con un capítulo, elegidos al azar, en el que podemos comprobar cómo las sensaciones, procedentes de cualquier ámbito sensorial e incluso entremezcladas, gracias a las sinestesias, son fundamentales para poder disfrutar de la estética juanramoniana: “El pozo” (capítulo LII), un nombre que se va a cargar de insospechadas resonancias líricas.
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El empleo emotivo de la adjetivación. III
De paseo por Monóvar, Castalla, Sax, Villena, Elda… desde su evocación por Azorín.
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El empleo emotivo de la adjetivación. I
El siguiente fragmento está tomado de Los pueblos, obra en la que Azorín se nos muestra como excepcional observador de la realidad española, de sus campos y aldeas olvidados por el tiempo y dormidos en sus recuerdos, a los que se acerca con mirada crítica y profundo deseo de reforma.
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El inconfundible estilo de Azorín. I
Es Azorín, uno de nuestros mayores estilistas. Su teoría del estilo queda plasmada en un capítulo del libro Un pueblecito: Riofrío de Ávila (1916) [1]. Cuenta Azorín -aunque pudiera tratarse de un mero recurso literario, similar al cervantino del autor morisco de El Quijote, el manuscrito encontrado en Toledo- que cayó en sus manos -en la Cuesta de Moyano- el libro Sentimientos patrióticos, publicado en 1791 por Jacinto Bejarano -cura párroco de la iglesia de san Martín en el pueblo abulense de Arévalo-. Y se identifica plenamente con él cuando afirma Bejarano que “El estilo es claro si lleva al instante al oyente a las cosas, sin detenerse en las palabras”; porque “De todos los defectos del estilo, el más ridículo es el que se llama hinchazón”. Y estas máximas se convertirán en la norma suprema del estilo azoriniano.
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“Azul...” vio la luz en Valparaíso, en 1888. Rubén Darío inicia así su andadura modernista con una obra de prosa refinada y colorista, así como de verso sonoro. Conforman esta obra (precedida de una Carta-prólogo de Juan Valera a Rubén Darío, fechada en Madrid, el 22 de octubre de 1888) diez cuentos, encabezados precisamente por el título “Azul...”; las dos secciones de “En Chile" (“Álbum porteño”, con doce textos de los que reproducimos el VII -titulado “Acuarela”- y el IX -titulado “Naturaleza muerta”), y “Album santiagués”, con seis textos); siguen dos cuentos más: “La muerte de la emperatriz de la China” y “A una estrella”. Y a partir de aquí comienza la parte en verso: 1. “El año lírico” (con cuatro pomas dedicados a cada una de las estaciones, seguidos de “Pensamiento de Otoño”). 2. Poemas sueltos (o de transición): composiciones de corte filosófico y estético que cierran el ciclo de las estaciones: “A un poeta” y “Anagke”. 3. “Sonetos áureos” (tres). 4. “Medallones” (otros seis sonetos). Algunas ediciones recopilan al final un breve apartado llamado “Èchos”, que incluye composiciones en francés: “A Mademoiselle”, “Pensée” y “Chanson crépusculaire”.
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Con esta nueva entrega sobre Juan Ramón Jiménez, Fernando Carratalá celebra su primer año como autor de "El rincón de la poesía". Su pasión por la poesía no solo se refleja en sus escritos, sino también en su compromiso con la difusión de la literatura a través de iniciativas como esta sección. Carratalá ha dedicado gran parte de su vida a explorar los matices del lenguaje poético. Su estilo se caracteriza por una profunda sensibilidad y una búsqueda constante de nuevas formas de expresión. Su objetivo es fomentar el amor por la poesía y proporcionar un espacio donde nuestra poesía. Fernando Carratalá y "El Rincón de la Poesía" representan un esfuerzo significativo por revitalizar el interés en la poesía. Felicidades por este primer año y esperamos que cumpla muchos más.
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Cuando redactamos estas líneas, Carlos Murciano sigue con nosotros, a sus casi 95 años de edad (nació en Arcos de la Frontera el 21 de noviembre de 1931) ¡Un monumento vivo de la mejor poesía contemporánea española!
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El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
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El porqué de la obra. Juan Ramón Jiménez insistió hasta la saciedad en que su obra Platero y yo no tiene como destinatarios a los niños. Indiscutiblemente, la versión definitiva de 1917, con 138 capítulos, no es un libro para niños; y es muy discutible que lo fuera la versión de 63 capítulos, publicada en 1914, por la editorial La Lectura, en su “Biblioteca Juventud”. Bien es verdad que estos 63 capítulos escogidos por el autor para dicha edición, amén de la profunda lección de humanidad que encierran, resultan ser de los más alegres y poéticos del conjunto de la obra, y que en ellos se ofrece una visión idealizada del mundo de Moguer, con abundante presencia de niños y de animales domésticos. Y no es menos cierto que el libro terminó por convertirse en un clásico de la Literatura Infantil, y que su lectura llegó a ser poco menos que inexcusable en los primeros niveles educativos, tanto en España como en Hispanoamérica. Pero Juan Ramón Jiménez -insistimos- no escribió Platero y yo para los niños. Y ya que los niños del primer tercio del siglo XX leyeron la obra, se nos ocurre preguntarnos si su lectura -en la versión de 138 capítulos- está al alcance del lector infantil -y juvenil- actual.
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Del poemario titulado Primeras canciones (1922) seleccionamos tres poemas para su comentario; los titulados “Remanso, canción final”, “Media luna” y “Claro del reloj”.
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El "Romance de la luna, luna" de Federico García Lorca presenta un diálogo entre un niño y la luna, que simboliza la muerte. La luna seduce al niño mientras él le suplica que huya, anticipando su fatal destino. Al final, los gitanos llegan a lamentar su muerte en la fragua.
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El soneto "A la rosa" de José de Espronceda compara la efímera belleza de una rosa con las ilusiones amorosas del poeta. A través de sus cuartetos y tercetos, refleja la fragilidad de la felicidad y la inevitable desilusión, simbolizando el paso del esplendor a la amargura en el amor.
Traducción de Jaime Zulaika, Ed. Anagrama, Barcelona, 2026
Sin duda, este curso ha sido un gozoso suceder de novelas excepcionales, desde Ella Minnow Pea Mark Dunn, escrita en 2001, pero que ve la luz en España en 2025 de la mano de la editorial EDA hasta Un siglo llamado invierno de Francisco Morales Lomas, pasando por Los nombres de Feliza de Juan Gabriel Vásquez, Canon de cámara oculta de Enrique Vila-Matas, El barón Wenckheim vuelve a casa de László Krasznahorkai, Margarita Landi, la rubia del velo y de la pistola de Javier Velasco Oliaga y Maudy Ventosa y, por supuesto, toda la belleza de las ediciones de Pedro Tabernero. Ahora, otra joya nos llega. Despedidas, un título adecuado si consideramos que el propio autor, Julian Barnes afirma que esta novela de amor, amistad, identidad, reflexión sobre el quehacer narrativo, vejez, muerte y memoria, será la última que escriba. Sus lectores, esperamos que no sea así.
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De la sección X [“Amor”. (Con alas y con flechas)] de Canciones, libro publicado por García Lorca inicialmente en la revista malagueña “Litoral” con el título de Nuevas canciones (1921-1924), ofrecemos comentados tres de los poemas, de los 10 de que se compone: “Eco”, “Preludio” y “Despedida”.
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La sección X de “Nuevas canciones” -libro titulado definitivamente Canciones-, titulada “Amor (Con alas y flechas)”, hemos seleccionado tres para su comentario: “Cancioncilla del primer deseo”, “En el Instituto y en la Universidad” y “Madrigalillo”.
OPINIONES DE UN LECTOR
Editorial Renacimiento. 2026
EL MAGISTERIO DE LOS ÁRBOLES de Javier Gilabert. Editorial Renacimiento, Espuela de Plata. 2026. De 17x24 centímetros. Premio XXXI Certamen de Letras Hispánicas Rafael de Cózar. 75 páginas y 43 poemas, repartidos en dos partes: El primer árbol con 14 poemas y El magisterio de los árboles con 29 poemas. Aquí el mejor amigo del poeta no es un perro, sino un árbol, con su enseñanza y magisterio, como metáforas que aglutinan su poética. El libro está dedicado a sus amigos, su brújula en los momentos difíciles. Una cita de Herman Hesse abre el libro. «Los libros son santuarios. Quien sabe hablar con ellos, quien sabe escucharlos, aprenden la verdad. (...)» La primera parte nos recibe con una cita de Roberto Juarroz: «La vida dibuja un árbol y la muerte dibuja otro.» El poemario tiene algo de bosque y panegírico, de alabanza y oración, de homenaje-funeral que loa a un padre que se hace árbol y símbolo de vida y consuelo, como sus amigos, que son otro refugio dentro de su jardín espiritual y lingüístico. Un libro que pretende “asimilar el vacío”. Este libro es el tiesto en el que el poeta se ha hecho poesía bonsái, se ha dado forma y se ha esculpido en cada verso hasta transformarse, como Dafne, salvando las distancias con el mito, en otro árbol de palabras y hojas escritas. Porque el poemario es una metamorfosis emocional del poeta y de su mundo interior que se trasplanta al lenguaje compost, y con él, también lo hacemos sus lectores. Como si sucediese un milagro, un lugar donde busca el arraigo de los recuerdos y los amigos para no desarraigarse de la vida y su sentido. En él se mezclan, como dos corrientes marinas, meditación y contemplación, la espiritualidad o transcendencia oriental japonesa con la espiritualidad o transcendencia occidental, de herencia más católica. Por lo que tiene algo de oración o rezo, de búsqueda de lo importante, de tintineo divino y humano, de tintineo contemplativo y experimental.
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El poema "Los besos" de Vicente Aleixandre celebra la unión pasional entre amantes a través del acto de besar, simbolizando vida y muerte. Utiliza versos heptasílabos y recursos estilísticos que reflejan la belleza del amor y su conexión con la naturaleza, culminando en una exaltación del mundo dorado de los besos.
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En "La pequeña llama", Juana de Ibarbourou expresa su profundo amor por la luz, simbolizando el viaje de las almas. La luz se presenta como un ser vivo que acompaña a los amantes, y al morir, la poetisa desea convertirse en una llama que consuele la desolación de su amado.
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Poesía de Semana Santa, VIII.
Sábado de Gloria (4 de abril de 2026)
Evangelio de San Mateo 27: 54-55
«El centurión y sus hombres, que custodiaban a Jesús, al ver el terremoto y lo que pasaba dijeron aterrorizados: 'Realmente éste era Hijo de Dios’. Había allí muchas mujeres que miraban desde lejos, aquellas que habían seguido a Jesús desde Galilea para atenderle».
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De los 67 poemas de que consta Libro de Poemas, de Federico García Lorca, hemos elegido para su comentario tres: los titulados “El diamante”, “Alba” e In memoriam”.
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La "Gacela del amor imprevisto" de Federico García Lorca explora un amor fugaz y doloroso, caracterizado por la tensión entre el deseo y la pérdida. A través de imágenes sensuales y metáforas, el poeta expresa su sufrimiento y la incomprensión que rodea su experiencia amorosa, fusionando amor y muerte en un intenso diálogo lírico.
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Pío Baroja describe el paisaje castellano que recorre Alvarito desde el amanecer hasta la noche, destacando su relieve variado, sus contrastes de color y las escenas rurales que acompañan el viaje.
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En "La tarde" de Gabriel Miró, Sigüenza pasea por la naturaleza en septiembre, disfrutando del paisaje y los pueblos de La Marina Baja. Se encuentra con un gato abandonado, lo que provoca una reflexión sobre la compasión. La prosa destaca por su belleza sensorial y conexión emocional con la tierra.
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Industrias y andanzas de Alfanhuí. A Rafael Sánchez Ferlosio -madrileño nacido en Roma, en donde su padre era corresponsal de prensa, en 1927- se le concedió el Premio Cervantes-2004. El mundo de las Letras reconoce así el talento literario de un narrador que, aunque de corta producción, demuestra su indiscutible dominio de los más variados recursos expresivos del idioma; talento que se manifiesta, asimismo, en sus ensayos y artículos de opinión en la prensa diaria sobre temas muy dispares, algunos de los cuales inciden en la reflexión lingüística y en la crítica literaria siempre inspirada y aguda.
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A la etapa modernista de Valle-Inclán pertenecen las cuatro Sonatas -Sonata de Otoño, Sonata de Invierno, Sonata de Primavera y Sonata de Estío-, así como las Comedias Bárbaras y el libro de poemas Aromas de leyenda. Progresivamente, Valle-Inclán se aparta del estilo modernista y crea una prosa enormemente expresiva con la que deforma y degrada la realidad con terrible ironía y mordacidad.
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La humanización de los borricos, II. Con independencia del carácter poético de la prosa de Platero y yo, rica en imágenes sensoriales, nos parece oportuno subrayar esa maestría de Juan Ramón Jiménez en el uso del léxico para conseguir crear los oportunos climas afectivos. Así sucede, por ejemplo en los capítulos titulados “La carretilla” y “La cuadra”, que reproducimos y analizamos seguidamente.
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El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.
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Un texto saturado de sonoridad: “El pan”.
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La biografía de Zenobia Camprubí está extensamente recogida en la web casamuseozenobiajuanramonjimenez.com, en el apartado que hay a su nombre, en el siguiente enlace:
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El poema está dedicado a Manuel Moreno Villa (Málaga 1887-México, 1955), poeta, pintor, historiador especializado en arte, archivero…, al que Federico García Lorca conoció en la Residencia de Estudiantes.
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El poema "Reyerta" de Federico García Lorca narra una violenta pelea entre gitanos, simbolizando pasiones desbordadas. Estructurado en tres partes, destaca la muerte de Juan Antonio, el de Montilla, y la indiferencia de la guardia civil. Los ángeles negros representan la muerte, creando una atmósfera trágica y surrealista.
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De los poemas que integran la sección VII de Canciones [Nuevas canciones, 1921-1924), de García Lorca, hemos elegido para su comentario las tituladas “La luna asoma”, “Dos lunas de tarde” , “Lunes, miércoles y viernes”, y “Flor”.
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Con Felipe II, a los poetas-soldado suceden los poetas eclesiásticos, los religiosos, los profesores, los pensadores y filósofos, los exégetas y escriturarios.
En el curso del bimestre octubre-noviembre del año 1933 dio comienzo en París un seminario destinado a hacer época, el dictado por el filósofo Alexandre Kojève en torno a la fenomenología hegeliana; los asistentes al mismo no eran de escaso calado: Lacan, Breton, Bataille y Roger Caillois, entre otros. Las clases impartidas por Kojève prolongaban, en más de un aspecto, el indiscutible impacto que supuso la obra de Husserl en la filosofía moderna (cuya incidencia en el pensamiento de Heidegger y Sartre no hace falta especificar). La fenomenología constató, entre otras, dos premisas de capital importancia: el carácter absurdo de la existencia (dotarla de sentido: tal es la ardua tarea del sujeto) y las fisuras del ser (el yo y, en consecuencia, la identidad no son bloques homogéneos, sino fragmentos en vertiginosa mutación: nadie se baña dos veces en el mismo río porque el yo cambia tantas veces como el agua que fluye y se renueva).
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El poema "Nacimiento de Cristo" de Federico García Lorca presenta una visión pesimista del nacimiento de Jesús, destacando el sufrimiento y la desilusión. En lugar de celebrar la redención, se enfatiza la crítica a la jerarquía eclesiástica y la desconexión entre el mensaje evangélico y la realidad contemporánea, simbolizada por Manhattan.
Nuestro poema de cada día
Está dedicada a Manuel Ángeles Ortiz (1895-1984), pintor, escenógrafo y ceramista, y uno de los mejores amigos de Federico García Lorca desde la época de juventud en la que frecuentaban la tertulia de El Rinconcillo, en el Café Alameda de Granada. Colaboró en las Misiones pedagógicas, especialmente en La Barraca.
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En "Cielo vivo", Federico García Lorca expresa su insatisfacción y búsqueda de amor en un paisaje idealizado, contrastando la deshumanización de Nueva York con la belleza natural. A través de imágenes vívidas, el poema refleja su anhelo por una conexión auténtica y la esperanza de encontrar alegría en el amor.
Nuestro poema de cada día
Sinestesias, desplazamientos calificativos e hipálages [1] -tan propios del estilo simbolista de Juan Ramón Jiménez- encontramos en las primeras obras de Vicente Aleixandre. [2] Citaremos un par de ejemplos de poemas tomados de La destrucción o el amor (Madrid, Signo, 1935).
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Poesía de Semana Santa, VI.
Jueves Santo (2 de abril de 2026)
Evangelio de San Lucas 23:27-28.
«Lo seguía un gran gentío del pueblo, y de mujeres que se golpeaban el pecho y lanzaban lamentos por él. Jesús se volvió hacia ellas y les dijo: 'Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí, llorad por vosotras y por vuestros hijos'»
Nuestro poema de cada día
El soneto de Federico García Lorca explora el dolor del amor a través de imágenes poéticas y referencias mitológicas. La luna y el viento evocan una herida emocional, mientras que la figura de Filomena simboliza el sufrimiento. El poema destaca por su métrica rica y su profundidad emocional, fusionando lo profano con lo divino.
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