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ACE

Vivimos una época con un enorme auge en el uso de las redes sociales. Las personas utilizan estas plataformas para compartir toda clase de contenidos: fotos, videos y textos. Tal vez, lo más llamativo es que el uso de texto es siempre necesario. No obstante, hay un evidente descuido en el uso de los signos de puntuación en estas redes sociales. Al parecer, la gente asume que estas redes son “informales” y que no hay inconvenientes en cometer deslices ortográficos.

Es normal que en las fiestas y eventos se repartan caramelos personalizados u obsequios a las personas. Aunque, lo que puede hacer esto más interesante es que el envoltorio que los contiene tenga el logo o personalización de la empresa. Por lo tanto, es importante saber cómo crear envoltorios de este estilo para darle un giro a esos obsequios dados durante una reunión o en cada momento especial en la vida.

"Los años del hambre", de Olivia Martínez Giménez de León es un poemario escrito a partir de una herida de infancia que relata el tránsito personal de una mujer por la violencia, el deseo, la enfermedad, la destrucción, el sexo y el placer.

Siruela, Madrid, 2021

Un ejemplo más, cabría decir, en que se pone de manifiesto el poder de convocatoria de algunas palabras que, en el discurso literario, por una u otra razón (por distintas razones) son capaces de convocar a algún tipo de lector. Amor y sangre, héroe o villano serían algunos de estos ejemplos que, a saber por qué, movilizan el código emocional de tantos lectores y así, impulsando su voluntad más o menos consciente, les lleva a amigar con el libro que les propone tales palabras dotadas de su peculiar sinergia.

El Grupo Social ONCE y la editorial Planeta han unido fuerzas para dedicar un cupón anual en el Día Mundial del Libro. El humorista gráfico Forges ha sido elegido para ilustrar con una viñeta el cupón. Con el lema 'Leer nos hace iguales' la iniciativa quiere fomentar la lectura en general y en particular en las personas ciegas o con baja visión particular.

SALÓN DE LECTURA

Es costumbre, diría que obsesión, mirar el buzón de correos varias veces al día. Me estimula pensar que hallaré algún libro amigo. Y la verdad es que tengo suerte, porque sucede alguna vez que otra durante la semana. No hace mucho tuve la fortuna de recibir dos en un mismo sobre. La edición de ambos era extraordinaria: sencilla y elegante, muy agradable al tacto, pero sobre todo eran dos libros notables en la trayectoria literaria de su autora, Efi Cubero (Granja de Torrehermosa, Badajoz, 1949), del sello editorial La Isla de Siltolá.

De ‘Lo irrisorio y adyacencias’

COMPILADO: 18 escritores argentinos responden una misma pregunta en este Compilado propuesto y organizado por Rolando Revagliatti: “¿TENDRÁS POR ALLÍ ALGUNA SITUACIÓN IRRISORIA DE LA QUE HAYAS SIDO MÁS O MENOS PROTAGONISTA Y QUE NOS QUIERAS CONTAR?”

"El vértigo del trapecista", de Azuar Romero, es un relato conmovedor del ocaso de un oficio y un mundo: el circo. Publica Drácena Ediciones.

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Autor de “Perros mirando al cielo”

El escritor cacereño Eugenio Fuente ha presentado en la Semana Negra de Gijón su última novela “Perros mirando al cielo”, cuyo protagonista, Ricardo Cupido regresa a una nueva novela en su actividad policial. La obra se desarrolla en lo que ahora llamamos la España vacía. “No me gusta que se diga la España vaciada porque la falta de personas se suple con animales. Hoy hay más ganadería que hace unos años”, señala el autor.

La Segunda Guerra Mundial entró en su punto de inflexión en noviembre de 1942 gracias a la batalla de Stalingrado. Tras un avance triunfal hacia el Volga y una feroz batalla en las ruinas de Stalingrado, la victoria final de la Alemania de Hitler sobre la exhausta Unión Soviética parecía incontestable. Sin embargo, el Ejército Rojo, alumno aventajado de la Wehrmacht, desencadenó una titánica ofensiva, la llamada operación Urano, que cambiaría el sino de la guerra.

"Antonio Rodríguez-Moñino" de Pablo Ortiz Romero es el título de la biografía que acaba de publicar la editorial Almuzara en la que se narra las luces y las sombras del mayor bibliógrafo español del siglo XX.

“…Imagina que llegas a una fiesta. Pero no a cualquier fiesta, a una de disfraces. Recorres la sala disimuladamente con la mirada buscando alguna cara conocida. Te acercas a servirte una bebida, picas algo de comer. Vuelves a mirar a tu alrededor y te preguntas si tu disfraz de astronauta ha sido una elección acertada. Ya es demasiado tarde para replantearse esa decisión así que sonríes a alguna persona que te suena, pero no terminas de ubicar, y finalmente te acercas al rincón donde están tus amigos. Algo pasa, están en un círculo cuchicheando y aunque eso no te sorprende, te intriga saber el motivo de tanto murmullo. Tu amiga se vuelve, algo incómoda, y señala discretamente (o eso cree ella) a uno de los invitados. El susodicho al que tú y tus amigos conocéis viene a saludar. Aparece disfrazado de un famoso cantante de rap… y un sentimiento incómodo recorre tu cuerpo. No sabes muy bien por qué, hasta que te das cuenta de que se ha pintado la cara de negro, de negro betún. Al puro estilo de Baltasar en la cabalgata de tu pueblo de la sierra madrileña. No sabes muy bien cómo reaccionar. Aparte de tus tres colegas nadie en la fiesta se inmuta. Quieres decir algo, pero no sabes muy bien qué”.

Tres, dos, uno… ¡Inhala profundamente! Asociado hoy al mundo LGTBIQ+, el consumo de popper tiene una larga historia, tan desconocida como apasionante, que corre paralela a algunos de los grandes acontecimientos del siglo XX.

Durante los dos años que hemos estado sometidos a esta pútrida epidemia, hemos ocupado muchos ratos sueltos especulando en cómo sería el porvenir cuando hubiese desaparecido —o al menos, cuando hubiese quedado reducida a una infección habitual, como la gripe o como cualquier otra de esas enfermedades estacionales y más o menos controladas—; pero, de pronto, ha estallado la guerra en un extremo de Europa; más allá de la Besarabia, en las inmensas llanuras del Dniéper, y ha borrado, como si fuese un estruendoso sortilegio, a la Covid-19 de nuestras mentes; por más que en nuestros hospitales siga matando a un centenar de personas por día.

El libro confirma la condición de poeta hondo de este autor, con nuevos temas y tonos que en ocasiones bordean los límites de los sueños

Se incorpora a la colección Vandalia el poeta Antonio Cáceres, un autor que se inclina con naturalidad al registro menor de la conversación y de la confidencia. En uno de los poemas de su anterior entrega, Tono menor, Cáceres apuntaba ya a la sencillez y la claridad como vocación estética de su poesía. Sin perder la manera contenida que le es propia, buena parte de los poemas que ahora recoge el libro ‘La luz más quieta’ se revelan a partir de un estado de vigilia ensoñada.