www.todoliteratura.es

artículo de opinión

Sí un grupo de monjes tibetanos llamará a nuestra puerta para comunicarnos que nuestro hijo es la reencarnación del lama Dorje, gran maestro, y que debe de partir cara al monasterio de Paro Dzong en Bhután, ¿cómo nos comportaríamos? Eso es lo que le ocurre a una pareja normal de Seattle. Muchas personas han conocido el budismo tibetano gracias a películas como está de Bernardo Bertolucci «El pequeño Buddha» o «Siete años en el Tíbet» del desaparecido, explorador, Heinrich Harrer, maestro del actual Dalai Lama, libro del que se han vendido cuatro millones de ejemplares en todo el mundo y que luego sería llevado a la pantalla por el actor Brad Pitt. Pero, ¿qué tiene el budismo que tanto nos atrae? ¿Cuál es su historia?

PLAZA DE GUIPÚZCOA

Mis sueños se pueden hacer realidad. Si a Isabel Celaá, ex ministra de Educación de infausta memoria, en lugar de mandarla de vuelta a casa, la nombran embajadora en El Vaticano, yo un año de estos gano el Planeta.

La novela, el teatro, el guión se pueden edificar con mucho oficio y poco talento. Obligan a parcelar el tema tratado, donde no cabe todo. Estos escritores suelen afirmar que les importan, en especial, sus lectores, cuando lo que resulta sustancial es el texto que se hila con el bagaje de las palabras, aunque lo lea una minoría. Estos escritores demuestran ser incapaces de abarcar el alma, primero el propio y luego el de los muchos mundos que nos afectan. Falsean la artesanía y se mienten a sí mismos.

El pasado 21 de Junio y con motivo del Día Internacional del Yoga, el Primer ministro del Nepal, KP Sharma Oli declaró que el yoga se había originado en el Nepal y no en la India. Dentro de su país la proclama no resultó una sorpresa para nadie. Conocido por sus comentarios fuera de tono, indiferencia ante la desmesurada corrupción existente e inhabilidad para que el país del Himalaya experimente algún crecimiento económico, su ocurrencia solo probó la frágil posición del dirigente político.

A mi pueblo

Caí en cuenta de que el golpe había llegado cuando el 11 de septiembre salí de la casa de huéspedes en el mineral de Chuquicamata y me encontré con el vacío.

PLAZA DE GUIPÚZCOA

No te quejes del tarifazo de la luz. Si pagas más es porque quieres y te empeñas en poner el horno y la lavadora cuando te da la gana. Eres muy cabezón, tío. Ya te ha dicho la ministra de transición ecológica que el tema es complejo y si no te lo explica mejor es para ahorrarte el esfuerzo de entenderlo.

La respuesta es evidente; mucho, ya que desde cualquier rincón de la patria grande que se registre un hecho sobresaliente, ahí lo encontrará, en estos momentos de suprema gloria emancipadora.

PLAZA DE GUIPÚZCOA

Lecciones te da la vida. Siempre he buscado la notoriedad y el oropel, pero después de ver unas fotos recientes de Julio Iglesias, me alegro de no ser famosa ni inmensamente rica.

No ya la ofuscación del disgusto, sino el puro asco me embargó al contemplar, durante este puente de la Constitución, en no recuerdo qué noticiario televisivo a unos populosos grupos de compatriotas, con sus macutos al hombro y bajo unas prácticas ropas de excursionista, que con esa fementida candidez —que es el más vil de cuantos tonos es capaz de emplear el hombre—, afirmaban ante las cámaras que habían desembarcado en La Palma para contemplar la erupción del volcán, porque era un grandioso espectáculo; “una oportunidad única”, aseveró una de ellos; por supuesto, sin variar un ápice ese pringoso timbre de falsa inocencia.

PLAZA DE GUIPÚZCOA

Soy contradictoria y bipolar. No me gustan los gabachos, pero me encanta la canción francesa. Dirás que es empalagosa y cursi. Vale, esa es mi contradicción.

Hace unos 35 años, cuando todos estábamos estudiando inglés, había un programa llamado Pedagogical pop, para hacernos llegar el “idioma de Shakespeare” mediante las letras de canciones. Nada nuevo, ya las letras de los Beatles (recuerden Vivir es fácil con los ojos cerrados) servían para eso ─presuntamente─ desde los años 60. Pero yo quería hablarles de un fenómeno distinto: lo que he titulado pop histórico, no porque los temas sean especialmente memorables, que también, sino por ser sus letras de dicho asunto.

Primeramente, he de decir que, como todas sus temporadas, me parece una genialidad, te tiene en tensión hasta el último instante, y como siempre, te deja con ganas de más y un regusto amargo, un nudo en el estómago que no sabes cómo asumir, un impactante final muy representativo de la frase que dice Tokio: “va a haber jarana”.

PLAZA DE GUIPÚZCOA

Si tenemos que empezar a explicar los conceptos más elementales no terminamos nunca. Dios, por ejemplo. No necesito que me hagas una tesis doctoral. Estamos de acuerdo en lo básico: ya hemos superado la idea de un ser superior antropomorfo y vengativo.

Con ternura y angustia, miro esos ojos de los niños que cogidos de las manos de sus madres lo miran todo tras las alambradas. Son los testigos de un mundo podrido al que los maneja. Sus ojos ya lo saben, sus cabezas los piensan.

De sobra es conocido que Benito Pérez Galdós es uno de los grandes maestros de las letras hispánicas y el renovador, con mayúsculas, de la novelística contemporánea española.