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artículo de opinión

Aquella mañana era muy especial. Mi tía iba a acompañarnos, a mi primo y a mí, en lo que había de ser nuestro primer día de escuela.

Antonio Buero Vallejo fue un autor de auténtica vocación social. No logro recordar ni siquiera una obra suya que no persiguiese fines colectivos; que no manifestase, aunque fuese a través de conflictos –y traumas– personales, deficiencias de la comunidad y de las normas que ésta había decidido darse.

Es la noche camino incierto, pedregoso, hacia el día, lugar calmo. Por la noche soñamos, es decir, llevamos nuestra alma a los lugares que soñó el divino Platón. Soñar en los sueños de Platón, ser parte de otro sueño, diría Borges, es una pesadilla. Traduzcamos lo dicho a términos terrenales. A la gloria llega quien sale de la guerra, pero al infierno llega quien sale de la paz.

NUEVA TRIBUNA

Nace en el año 978, durante el reinado de la dinastía Heinan de Japón.

Nace en el año 978, durante el reinado de la dinastía Heinan de Japón. Su padre es Fujiwara no Tametoki, era un funcionario que pertenecía a a la nobleza y formó parte de la corte de la emperatriz Akiko hasta 1013. También era un buen literato. Estaba emparentado de forma lejana con la familia Fujiwara, que era la familia más poderosa de Japón.

Sabía que iba a pescar solo
a causa de la melancolía.
Peter Handke

Quizás el poeta no ha asumido todavía del todosu condición de cantor. Pero así al menos es como la naturaleza y el corazón de los hombres le conminan a ser: un cantor, un ser distinguido por cuanto, estando en posesión de las palabras (que hacen significativas las cosas y ahondan en los sentimientos) y del ritmo que propìcia el canto (por medio del cual pueden llegar al cielo y al más alejado corazón la compañía de aquel que ama), él es el único que puede añadir vida a la vida: esto es, esperanza, alegría. El puede propiciar hasta en el más humilde los sueños más aventurados, allí donde es posible la felicidad, aunque ésta pareciera quimérica y lejana.

Jactándose de sabios, se volvieron necios,
y cambiaron la gloria del Dios incorruptible
por una representación en forma
de hombres corruptibles, de aves, de cuadrúpedos, de reptiles
San Pablo (Romanos 1: 22-23)

Las universidades enfrentan un problema que no sólo es sociológico, sino filosófico, que es el poco gusto por la lectura verdadera. Y por ser filosófico es hermético. La filosofía es la herramienta intelectual más afilada y dura, y cuando ella misma es problemática obliga a cuestionar la utilidad de todas las ciencias.

Ni el pensador más disciplinado, avezado en científicos métodos y críticas teóricas, es capaz de soslayar las angustias metafísicas, nacidas de los saberes independientes de la experiencia, copiosos, pues se multiplican en las soledades, amigas inseparables de parias y aristotélicos. Soñar vestiglos es ameno, mas oneroso cuando bregamos contra sus imposibles ardides creyéndonos reales en fantásticas tierras.

El hombre, para no sucumbir ante el voraz azar, debe ser leal o a sí mismo o a otros, o al menos a una idea que no dependa de circunstancia alguna. La lealtad es una idea que el tiempo, rico en accidentes, llena de significados. Los múltiples modos de interpretar las palabras que usamos para comunicarnos matizan nuestro lenguaje, tanto, que a veces poetiza y prosifica. Poetiza para captar lo alto, sentimientos categóricos, es decir, fundamentales, ocultos, y prosifica para signar lo más bajo, las cosas, que son murallas que esconden utopías.

De Lichtenberg, ese gran aforista (¿o habría que decir, quizás, moralista?; ¿tal vez esteta, un esteta vital? ¿No podrían ser éstos algunos de los alegatos adjetivados que se podrían esgrimir en favor del aforista, del solitario aforista?), se ha dicho muchas veces que, de hecho, carece de una obra literaria propia. He aquí, sin embargo, que, teniendo como único bagaje literario sus cuadernos de aforismos, puede decirse que ha aportado al mundo de la creación mayor peso especifico y mayor influencia en sus contemporáneos como ningún otro había conseguido.

Por Edvardo Zeind Palafox

Leí un artículo en “El País” de Vargas Llosa que habla sobre la “civilización del espectáculo”. El artículo, escrito en prosa llana, clara, esconde varios tesoros para los que saben leer al modo antiguo, penetrativo, mas no dice nada para los que sólo ponen la mira en los símbolos impresos.

Vieron el mar, hasta entonces
dellos no visto.
El Quijote, II, 61

¿Ha deseado en algún momento Don Quijote de la Mancha, el de la triste figura, ver el mar? O, mejor sería preguntar, dada la condición soñadora y apasionada de su raciocinio: ¿ha deseado sentir el mar?

La escritora bielorrusa fue la última ganadora del Premio Nobel de Literatura

No sé si por causa de la propia realidad literaria o por la antipatía iconográfica que distingue a estos tiempos modernos, el caso es que la condición de premio nobel llevaba aparejado, últimamente, una cierta sonrisa de duda, de sospecha, de acto pactado por intereses políticos antes que por el respeto al canon que ha hecho distintiva a la buena literatura.

Ayer se celebró su aniversario

Navegar es preciso, pues no se nos debería de olvidar que todo es un sueño, como aquel en el que se sumerge el que sólo crea. «Vivir no es necesario, lo que es necesario es crear». Pessoa, al menos, no se mintió a sí mismo cuando renunció en gran medida a esa otra vida: la real que, para él, no tenía sentido. Sólo trabajaba dos días a la semana como traductor, o como él mismo acotó en una nota autobiográfica: «corresponsal extranjero de casas comerciales», dedicando el resto de los días a escribir, lo que hacía sumido en un caos…

NUEVA TRIBUNA

La ciencia parece que está ya casi en condiciones de responder a dos preguntas trascendentes: de qué está hecho el mundo y de cuándo y cómo surgió todo

A lo largo de mi vida he leído cientos de libros de divulgación científica porque esa es una curiosidad que no he podido satisfacer nunca entera y... afortunadamente. Cualquier ávido lector que se acerque a cualquier librería –incluso las más renombradas– se encontrará con una falsa impresión y es la de que los españoles y en España no importa la ciencia, que los españoles no tenemos curiosidad científica.

La polémica que suscitó tras su muerte la publicación de las cartas de amor que Keats la escribió

Tras la muerte de su padre, el 21 de octubre de 1872, los hijos de Fanny: Herbert y Margaret Lindon, empezaron a buscar potenciales compradores de los recuerdos de su madre. Tras negociar con la familia Dilke y con R. M. Milnes, Herbert decidió publicar las cartas, en forma de libro, para subastarlas más tarde. «En febrero de 1878 apareció un elegante libro de unas 200 páginas, que fue editado con un prólogo de uno de los hombres más prominentes de la época, H. B. Foran, y bajo el sencillo título de Letters of John Keats to Fanny Brawne». Esta decisión resultó muy acertada, pues la publicación de las cartas, causaron un gran interés en Inglaterra y en Estados Unidos. Las cartas se vendieron en marzo de 1885 por 543 libras y 17 chelines.