Carlos Javier Jarquín, escribe sobre diversos temas con mayor énfasis en lo cultural y literario; cultiva distintos géneros y subgéneros literarios y no literarios, tales como poesía, crónicas, artículos de opiniones, prólogos, reseñas y entrevistas. Sus artículos se publican en diversos periódicos y revistas del mundo tanto de forma digital como impresa.
Cuando miro el mundo en el que vivimos, y leo a Shelley, Emily Dickinson, Keats, Byron… siempre pienso que debí haber vivido en otra época, en una época más romántica, con menos tecnología, en la época en la que todo se valoraba más, con menos contaminación y más sentimiento.
Jorge Luis López Aguilar responde ‘En cuestión: un cuestionario’ de Rolando Revagliatti
Jorge Luis López Aguilar nació el 23 de febrero de 1950 en la ciudad de Buenos Aires, la Argentina, y reside desde 1982 en la ciudad de Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Es Contador Público Nacional egresado de la Universidad de Buenos Aires y Profesor de Enseñanza Secundaria para Adultos, por la Universidad Nacional de Luján.
Editorial Difácil
Escribía días atrás el profesor, poeta y crítico Pedro López Ávila: “Cuando los poetas orientan sus actividades hacia fórmulas exitosas dominantes, con la finalidad de no caer en el olvido de sus contemporáneos y adoptan métodos sazonados ideológicamente con un lenguaje prosaico, conversacional, excesivamente coloquial, anti literario, soez y hasta procaz en algunas ocasiones, me parece a mí, que la poesía pierde una de sus aspiraciones fundamentales: la plenitud…”.
Biblioteca Castro, Madrid, 2021
No solo, entiéndase, son las obras propias de Fray Luis las que se nos ofrecen aquí, en este libro siempre cuidando el esmero editorial, sino las traducciones de autores sagrados y profanos y, también, imitaciones de autores profanos.
Publicamos un sentido homenaje de Omar Lara de Gustavo Gac-Artigas. Un pequeño obituario poético que describe cómo era el reconocido poeta chileno.
"Dichosos quienes han tenido la dorada oportunidad de recibir apoyo incondicional de su familia"
Las buenas amistades son tesoros. Por eso, cultivo con cuidado las mías. Son pocas, pero muy valiosas, como la del escritor nicaragüense y columnista internacional Carlos Javier Jarquín, quien reside en Costa Rica. Lo conocí para mayo del año 2020, por casualidad, mientras buscaba y leía en la web escritos de autores y artistas emergentes en Latinoamérica. Le solicité amistad en una de las plataformas sociales y me respondió inmediatamente. Compartí con él algunos de mis trabajos literarios y acto seguido me preguntó si podía llamarme.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos, II. Con independencia del carácter poético de la prosa de Platero y yo, rica en imágenes sensoriales, nos parece oportuno subrayar esa maestría de Juan Ramón Jiménez en el uso del léxico para conseguir crear los oportunos climas afectivos. Así sucede, por ejemplo en los capítulos titulados “La carretilla” y “La cuadra”, que reproducimos y analizamos seguidamente.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos., I. “Platero y yo (Elegía andaluza)” es un libro que atrae a todo tipo de lectores, desde que se abre por su capítulo I, en el que Juan Ramón Jiménez nos presenta a Platero. Son 138 breves poemas en prosa lírica llenos de afortunadas imágenes y de toda una serie de recursos retóricos propios de la estética modernista que el autor emplea para obtener unas composiciones de gran belleza: adjetivación deslumbrante, palabras llenas de colorido y musicalidad….
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. I
Paisaje grana XIX. El paisaje de Moguer, en las alboradas en el los ocasos, ha sido desde siempre un elemento fundamental para trasladar a Juan Ramón Jiménez el equilibrio anímico del que tan necesitado estaba. Y si hay un capítulo en Platero y yo en el que el ocaso adquiere dimensiones que sobrepasan la pura contemplación física para adquirir un tono de eterna trascendencia, ese es el XIX, titulado “Paisaje grana”. Quienes hemos tenido la suerte de disfrutarlo -por ejemplo, en Fuentepiña, donde se encuentra la casa de verano y descanso del poeta- podemos dar fe de la grandeza de la prosa poética de Juan Ramón, que nos ha permitido descubrir sensaciones y emociones insospechadas.
Nuestro poema de cada día
Retrato de una etnia: Los húngaros.
Sin perder su asombrosa capacidad lírica, no todos los capítulos de “Platero y yo” ofrecen una visión idealizadora de las realidades descritas y/o narradas. Tal es el caso, por ejemplo del capítulo XXXIII, titulado “Los húngaros”. Como sobrevolando el texto, se advierte la preocupación del autor por la pobreza e ignorancia de las gentes -los húngaros son, en este caso, el mejor exponente de la falta de educación y cultura del pueblo, simbolizada, quizá, en esta escena: “el chiquillo se orina en su barriga”, reforzada con el símil “como una fuente en su taza”-, que contrasta con la belleza natural que encierra el pueblecito de Moguer y su entorno. Sin más preámbulos, transcribimos el texto y ofrecemos su comentario.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.
Nuestro poema de cada día
La exaltación de los sentidos. Leer cualquier página de “Platero y yo” implica sumergirse en un mundo de belleza en el que las experiencias sensoriales tienen un destacado papel poético. Abrimos el libro y nos topamos con un capítulo, elegidos al azar, en el que podemos comprobar cómo las sensaciones, procedentes de cualquier ámbito sensorial e incluso entremezcladas, gracias a las sinestesias, son fundamentales para poder disfrutar de la estética juanramoniana: “El pozo” (capítulo LII), un nombre que se va a cargar de insospechadas resonancias líricas.
Nuestro poema de cada día
Un texto saturado de sonoridad: “El pan”.
Nuestro poema de cada día
En "La tarde" de Gabriel Miró, Sigüenza pasea por la naturaleza en septiembre, disfrutando del paisaje y los pueblos de La Marina Baja. Se encuentra con un gato abandonado, lo que provoca una reflexión sobre la compasión. La prosa destaca por su belleza sensorial y conexión emocional con la tierra.
Nuestro poema de cada día
Con esta nueva entrega sobre Juan Ramón Jiménez, Fernando Carratalá celebra su primer año como autor de "El rincón de la poesía". Su pasión por la poesía no solo se refleja en sus escritos, sino también en su compromiso con la difusión de la literatura a través de iniciativas como esta sección. Carratalá ha dedicado gran parte de su vida a explorar los matices del lenguaje poético. Su estilo se caracteriza por una profunda sensibilidad y una búsqueda constante de nuevas formas de expresión. Su objetivo es fomentar el amor por la poesía y proporcionar un espacio donde nuestra poesía. Fernando Carratalá y "El Rincón de la Poesía" representan un esfuerzo significativo por revitalizar el interés en la poesía. Felicidades por este primer año y esperamos que cumpla muchos más.
Nuestro poema de cada día
Cuando redactamos estas líneas, Carlos Murciano sigue con nosotros, a sus casi 95 años de edad (nació en Arcos de la Frontera el 21 de noviembre de 1931) ¡Un monumento vivo de la mejor poesía contemporánea española!
RIL Editores, Girona – Santiago de Chile, 2026
De amplia formación académica en los ámbitos filosófico y musical, Manuel Lacarta (Madrid, 1945) se ha ido convirtiendo en uno de nuestros autores más versátiles, capaz de moverse con soltura no sólo en la poesía y el ensayo –sus géneros preferidos- sino también en la novela y el cuento. Sus abundantes y atinadas letras iniciaron andadura allá por 1977 –con el poemario Reducto- y disfrutaron de un primer reconocimiento destacado en 1988, cuando el libro 34 posiciones para amar a Bambi –cuyo título resulta hoy más impactante incluso que hace cuatro décadas- fue merecedor del Premio Ámbito Literario de Poesía. Que el extenso volumen Otoño en el jardín de Pancho Villa reuniese en 2011 su producción lírica completa hasta la fecha en absoluto disuadió al autor de seguir trabajando en pos de la culminación de una obra total, entendida por encima de compartimentos estancos o de infelices marbetes. Culminación que no excluye en modo alguno la exploración o directamente la novedad: buen ejemplo de ello son, hoy, estas Flores de plástico con las que Manuel Lacarta nos ha dado a conocer su muy singular brega de aforista, casi cincuenta años después de su debut en el panorama literario y editorial de nuestro país.
Nuestro poema de cada día
Como escritora, la obra cumbre de Zenobia Camprubí son sus tres diarios: Diario I. Cuba (1937-1939), Diario II. Estados Unidos (1939-1950), Diario III. Puerto Rico (1951-1956): unos Diarios de incalculable valor: histórico, porque constituyen un testimonio del día a día de exiliados por la Guerra Civil; literario, porque están escritos en prosa de extraordinaria calidad; y humano, porque permiten conocer las interioridades de su relación con Juan Ramón Jiménez a lo largo de 40 años de matrimonio, hasta el extremo de convertirse en su “soporte creativo”.
Nuestro poema de cada día
Josefina de la Torre Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1907-Madrid, 2002). nacida en una familia dedicada a las artes (su hermano Claudio fue dos veces Premio Nacional de literatura: en 1924 por la novela En la vida del señor Alegre y, en 1950, por la comedia El río que nace en junio; su influencia sobre Josefina fue de gran importancia para su iniciación en el mundo de la literatura y también de la representación teatral) fue una mujer polifacética: poetisa -junto con Ernestina de Champourcín fue la única mujer incluida por Gerardo Diego en su famosa Antología de la poesía española Contemporáneos), de 1934-, novelista, cantante lírica, actriz (también de doblaje), columnista cinematográfica…; y una de las mujeres del 27 que forma parte de la nómina de “las sinsombrero”.
Una sinfonía de la soledad
El Teatro Maravillas pone el reloj en hora para mostrar seguidamente 90 minutos de representación. Una producción nacida de los pliegues de la realidad que se adentra en la cartografía de los afectos contemporáneos.
Nuestro poema de cada día
Una de las secciones de mayor interés lírico del poemario Canciones es la IV, titulada “Andaluzas”. Y en ella hay dos poemas con el mismo título: “Canción del jinete”. El primero de ellos lleva bajo el título una fecha: 1860. Es el poema que reproducimos y comentamos seguidamente.
Nuestro poema de cada día
El fabulista Félix María de Samaniego, Gloria Fuertes -poeta de niños… ¡y de adultos!-, el poeta catalán Pete Quart -seudónimo de Joan Oliver i Sallarès- y el profesor onubense Diego Díaz Herrero nos ofrecen unos divertidos poemas que pueden hacer las delicias de los más pequeños. Los comentarios que acompañan a los poemas no pasan de ser un “juego estilístico… para adultos”.
Nuestro poema de cada día
El poema "La soltera en misa" de Federico García Lorca presenta a Virginia, una mujer soltera atrapada en la mirada deseosa de los demás durante la misa. La obra explora su estaticidad y el contraste entre la religiosidad y su sexualidad reprimida, utilizando un lenguaje provocador y una estructura rítmica variada.
Nuestro poema de cada día
De la sección IV -“Andaluzas”- del del poemario Canciones reproducimos y comentamos seguidamente “Canción del jinete”.
“Desecho e izquierdo” es un juego fonético y de sentido, que evoca de algún modo los juegos de Oliverio Girondo y remite, a través del primer sustantivo, al acto de “desechar”, es decir, al residuo, al resto, lo que se acerca al concepto de descarte. A través del segundo nombre: “izquierdo”, procedente del vasco y castellano antiguo, se señala aquello que no es capaz de destreza, dado que ese vocablo nombra el brazo generalmente menos hábil para el trabajo y la lucha. En latín, izquierdo equivale a “sinistrum”, lo relacionado con lo oscuro y peligroso (la izquierda por etimología nombra características y condiciones negativas). Todo esto no deja de remitirnos a Freud, a su texto “Lo siniestro”, en el que lo siniestro no es lo desconocido y ajeno, sino lo más familiar, lo más próximo que se vuelve extraño, lo doméstico que de repente adquiere características atemorizantes.
Ed. Valparaíso. 2026
En "Despertar en la aurora", de Alicia Aza, nos encontramos con una luminosa y sosegada poesía, concisa y rica al mismo tiempo, que actúa de manera eficaz a través de la simbología del mundo de los sentidos y de la naturaleza para expresar un camino de aprendizaje y de transformación personal necesaria. La herida, el abatimiento, el amor y desamor y la complejidad de la vida en general la empujan a la búsqueda de ese camino. El cuerpo concebido como expresión de la experiencia subjetiva del yo poético, el mundo sensorial, la feminidad, el lenguaje y la memoria se articulan en la insistencia de un espacio de autoafirmación y plenitud, de un despertar en un horizonte propio lejos de la herida, cerca de la esperanza.
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Todos hemos llegado a este mundo para cumplir un grandioso propósito y entre más temprano logremos a descubrirlo nuestra existencia tendrá majestuosa relevancia. El éxito de la vida es una decisión personal de nuestras decisiones de hoy y serán los resultados del mañana, si aún no has definido qué o cuál es tu objetivo en este mundo, no sigas perdiendo más el valioso tesoro de tu tiempo, decide hoy a darle brillo a cada minuto de tu respiración y hazlo de la mano, del trabajo, amor, pasión, autodisciplina, solidaridad, persistencia, gratitud, lealtad, respeto y responsabilidad.
Ligia Calderón Valerín (1955, Cartago, Costa Rica). Su vida como artista empezó en los primeros años escolares, enamorándose de los colores y desde entonces su vida tiene un color diferente. De adolescente estudió Arte en La Casa del Artista escuela muy reconocida en la capital costarricense, becada por el Ministerio de Cultura y Juventud. Prosiguió con cursos de Arte en La Escuela Juan Ramón Bonilla de Cartago.
ExLibric, 2015, pp. 80. Antequera
La génesis del pensamiento de María Zambrano a lo largo de su trayectoria vital y filosófica es indisociable de su diálogo con poetas y artistas: pienso en San Juan de la Cruz, Sófocles, Zurbarán, Cervantes, Unamuno, Antonio Machado, Emilio Prados, Picasso, Luis Fernández, Ramón Gaya… No es fortuito que su filosofía se asocie al concepto “razón poética”, que no ha de entenderse exclusivo de la poesía, sino más bien a la capacidad creadora de la razón, de los diversos lenguajes de las artes, en su desarrollo histórico. Pero más allá de su vida este diálogo con poetas y artistas no cesa: con su amigo y secretario, Joaquín Lobato, Rosa Mascarell, Antonio Valdés, Francisco Hernández, Evaristo Guerra, José Casamayor… Y me atrevo a conjeturar que este diálogo con su obra no dejará de renacer.
El autor leonés alterna el verso y la prosa y deja en esta antología comentada su autorretrato más íntimo y verdadero
Fruto de más de cuatro décadas de dedicación al género, La Fuente del Encanto ofrece una selección de medio centenar de poemas, entre ellos algunos inéditos, escogidos por Andrés Trapiello entre sus nueve títulos publicados, acompañados de comentarios en prosa que han sido expresamente redactados para la ocasión.
La poesía miente. La mentira es una flor. Un flor hecha poesía y silencio a través del poema. Así nace el verso como consecuencia de la página. Una página que se alza ante la ruina, el desastre, la desolación, y todo aquello anterior al silencio. A la muerte. Al no poema. En La mentira es una flor asistimos a la deconstrucción del hombre y el poema. El hombre es el no poema. Aquello efímero y circunstancial que nada más sirve de instrumento al poema, porque la página es el mundo sobre el que todo sucede y todo se levanta, y el poema es su mejor obra, pues de sus cenizas nace la muerte: de la vida, del poeta, del mundo.
“Lo decisivo es ser fiel –aquí o allí– a aquello por lo que un día se fue arrojado al exilio. Lo decisivo no es estar –acá o allá– sino cómo se está”
Se cumplen diez años de la muerte de Adolfo Sánchez Vázquez (Algeciras, 17 de septiembre de 1915 - Ciudad de México, 8 de julio de 2011), reconocido maestro del pensamiento iberoamericano. Recuerdo que me impresionó su figura cuando lo conocí, en 2004, en la mítica Residencia de Estudiantes de Madrid, durante un congreso del centenario de María Zambrano, “Crisis Cultural y Compromiso Civil”, dirigido por el Catedrático de Filosofía Pedro Cerezo. A pesar de que rondaba los noventa años, se mantenía enérgico, todavía con una saludable capacidad de indignación que a veces se encuentra vinculada con la auctoritas. Sin cierta insatisfacción, no hay amor, no hay deseo de mayor perfección, no hay crítica que nos permita progresar.
El barro y su capacidad de creación. Las manos que lo moldean. Los ojos que lo encumbran. Y los sentimientos que lo engendran. Así crece este poemario a través del tiempo y sus recuerdos. O de esas partes de uno mismo que conforman ese todo que somos. Ese todo fabricado por el pasado, los destellos de los anhelos perdidos y la oscuridad de una noche llena de silencios. O por esa luz que se cuela al final del pasillo, y donde la voz poética de Noche fiel y virtuosa busca el camino que le lleve al final de la existencia. Allí donde nace la posibilidad de liberarse del último tramo de sombras, neblinas y miedos por el que transita el alma afligida en la hora de la verdad.
Nuestro poema de cada día
Nuestro poema de cada día
La miga y la pedagogía del castigo de doña Domitila. A lo largo de esta segunda semana de septiembre, niños y adolescentes vuelven a sus colegios e institutos para iniciar un nuevo curso escolar. Afortunadamente, la educación ha abandonado los procedimentos punitivos para sancionar el bajo rendimiento de los escolares, y nada tiene que ver con la escuela a la que se refiere Juan Ramón Jiménez en el capítulo VI de Platero y yo; una escuela en la que la maestra (la [a]miga), doña Domitila, impone una severa disciplina que incluye castigos físicos para los niños. Por eso, el poeta, irónicamente, no quiere que Platero participe de la crueldad de ese modelo pedagógico, y prefiere llevárselo al campo para enseñarle a disfrutar de la Naturaleza.
Nuestro poema de cada día
Miró, amante apasionado de la belleza. Gabriel Miró (Alicante, 1879-Madrid, 1930) dedicó su vida a la redacción de una obra artística que refleja su temperamento melancólico, su aguda sensibilidad y un dominio absoluto de todos los recursos del lenguaje. Aun cuando su prosa se inscribe en la órbita modernista, se le adscribe a la Generación Novecentista, tanto por su edad como por su afán de depuración formal, exacerbada hasta el tales extremos que Ortega y Gasset llegó a definir su estilo como "fatigoso a fuerza de ser pulcro y solícito". Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia.
Ed. Alhulia. 2025
«El lenguaje habla a través / del poeta. Es su instrumento. / En la gruta feroz de las palabras / no hay otra verdad que el verso. / El verso trasciende porque transmuta. / El verso es verso porque ama ser. (…) Para ser, el poeta es una / metáfora incompletea / cuyo sujeto se ha perdido. / He ahí lo infinito / de lo finito. / Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», escribe el poeta y crítico Enrique Villagrasa en su último libro En la esquina del verso. Me quedo con: «Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», que viene a conformar una sabia manera de entender el mundo, la poesía, la vida, al fin y al cabo.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
Nuestro poema de cada día
Una de las obras cumbres de Gabriel Miró: Figuras de la Pasión del Señor. Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia. La producción de Miró está integrada por un conjunto de relatos en los que el paisaje, profundamente humanizado, es más importante que la sencilla acción novelesca que lo tiene por escenario. Y a nuestro entender, la obra cumbre de Miró es Figuras de la Pasión del Señor (1916), evocación de los personajes bíblicos y del paisaje de Palestina -que no es sino el paisaje de las tierras y pueblos alicantinos-.
Nuestro poema de cada día
El porqué de la obra. Juan Ramón Jiménez insistió hasta la saciedad en que su obra Platero y yo no tiene como destinatarios a los niños. Indiscutiblemente, la versión definitiva de 1917, con 138 capítulos, no es un libro para niños; y es muy discutible que lo fuera la versión de 63 capítulos, publicada en 1914, por la editorial La Lectura, en su “Biblioteca Juventud”. Bien es verdad que estos 63 capítulos escogidos por el autor para dicha edición, amén de la profunda lección de humanidad que encierran, resultan ser de los más alegres y poéticos del conjunto de la obra, y que en ellos se ofrece una visión idealizada del mundo de Moguer, con abundante presencia de niños y de animales domésticos. Y no es menos cierto que el libro terminó por convertirse en un clásico de la Literatura Infantil, y que su lectura llegó a ser poco menos que inexcusable en los primeros niveles educativos, tanto en España como en Hispanoamérica. Pero Juan Ramón Jiménez -insistimos- no escribió Platero y yo para los niños. Y ya que los niños del primer tercio del siglo XX leyeron la obra, se nos ocurre preguntarnos si su lectura -en la versión de 138 capítulos- está al alcance del lector infantil -y juvenil- actual.
Reseña de la novela "Comenzar el olvido", de Pepo Paz Saz
Escribir bien es relativamente fácil. Solo es necesario leer a los grandes escritores, Proust, Joyce, Woolf, Borges, Cortázar, Morrison, Coetzee, Mateo Díez, por ejemplo y por centrarme en el siglo XX y citar a uno español, y así ya podemos presumir de una prosa más o menos literaria, poética o lírica, académica, coloquial, de cristal o transparente, según los gustos. Lo que no es tan sencillo es crear un "mundo propio" que me diga algo diferente a lo que he leído mil veces. Eso es lo que ha hecho el escritor y editor Pepo Paz Saz con su primera novela, “Comenzar el olvido” (2026, Reino de Cordelia), al menos con la parte inicial, ya que las otras me resultan más convencionales.
Nuestro poema de cada día
Juan Ramón Jiménez, como cualquier poeta, emplea los vocablos no solo para evocarnos representaciones intelectuales y utilitarias, sino también para transmitirnos unos determinados sentimientos. De ahí que lleve a cabo una esmerada selección léxica que traduzce la correspondencia entre sus estados anímicos y las resonancias afectivas que los signos lingüísticos empleados en él despiertan. Este conjunto de asociaciones afectivas que, junto con su significado propio o específico, conllevan los vocablos -y que determina su valor connotativo- constituye un rasgo estilístico de primer orden, capaz, por sí mismo, de caracterizar al poeta de Moguer.
Que nuestros nombres no se borren de la historia
Acérquense al Gran Teatro Pavón, y contemplen, no impasibles, que el silencio de las cunetas y los húmedos muros de la Cárcel de Ventas el 5 de agosto de 1939 viene a exigir su sitio sobre las tablas en este inicio de la temporada 26/27.
Decía Borges, uno de los grandes ensayistas del tango, que estudiar el tango era profundizar en una de las vicisitudes del alma; y la historia de los argentinos es la historia del tango, su propia historia, su idiosincrasia. Será a finales del XIX; en las casas de mala vida y “los casinos de baja estofa” donde comienza el tango a despuntar. Este género inicial era alegre, descarado y valiente; un baile de cortes y quebradas asociado al honor, al guapo y al duelo a cuchillo entre compadritos. Este tango de cimitarra y resarcimiento era el que admiraba Borges.
Nuestro poema de cada día
Del extraordinario libro La luna nueva (poema de niños) ofrecemos, en la versión de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, unos textos traducidos del inglés que constituyen una prodigiosa labor de recreación literaria. Están revisados por el propio autor. El sorprendente lirismo y la acendrada espiritualidad que emanan estos textos revela la incomparable sensibilidad de Tagore para afrontar temas con un fondo de tristeza que tienen como protagonistas a personajes infantiles.
Nuestro poema de cada día
"El hombre acecha" es el penúltimo poemario de Miguel Hernández, y el segundo escrito durante la Guerra Civil, tras Viento del pueblo (publicado en Valencia por Socorro Rojo Internacional el 2 de octubre de 1937). Se compone de 19 poemas sin uniformidad temática: en algunos de ellos irrumpen sus preocupaciones sociales y políticas; otros, como es el caso de los titulados “Rusia” y “La fábrica-ciudad”, surgen como resultado de su viaje a la Unión Soviética formando parte de la comisión que representaba a España en el V Festival del Teatro Soviético. Y aunque el tono exaltado de Viento del pueblo se ha moderado, un sentimiento de aflicción recorre el poemario, que está precedido por una dedicatoria a Pablo Neruda.
Nuestro poema de cada día
El poema Iglesia abandonada (Balada de la Gran Guerra) está fechado el 29 de noviembre de 1929, y tuvo tres versiones impresas:; la primera apareció en la revista porteña Poesía (I, núms. 6-7, octubre-noviembre de 1933), con un subtítulo que posteriormente se modificará: “(Recuerdo de la Guerra Europea)”; una segunda edición publicada en el volumen VI de las Obras completas (1938), que contó como editor literario con Guillermo de Torre; y, finalmente, y ya con el subtítulo definitivo, figura en España Peregrina (I, núm. 4, 15 de mayo de 1940).
Nuestro poema de cada día
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963, escritor y periodista vanguardista, adscrito al Novecentismo, es el creador de un género literario al que bautizó con el nombre de greguería -palabra que literalmente significa "lenguaje ininteligible, incomprensible", y que pasa a designar "una idea ingeniosa, plasmada en prosa, una imagen, una comparación sorprendente, un intento de redefinir metafóricamente facetas de la realidad a través de asociaciones inesperadas, originales y humorísticas".
Berenice publica el nuevo libro de Zoé Valdés, "París era una rumba", retrato de su llegada a la ciudad del Sena a los 23 años, cuando amar, gozar, leer y vivir era la vida de la escritora cubana.
Nuestro poema de cada día
El poema de Federico García Lorca expresa el dolor y la dificultad de amar. A través de un estribillo repetido, se refleja el sufrimiento que provoca el amor no correspondido, utilizando metáforas sobre el aire y la tristeza. Su musicalidad y ritmo evocan la tradición folclórica andaluza.
Nuestro poema de cada día
De la sección VI -“Juegos”- de Canciones, de García Lorca, ofrecemos comentados los poemas titulados “Al oído de una muchacha”, “(Las gentes iban)” y “(Naranja y limón)”.
Nuestro poema de cada día
El poema "Caracola" de Federico García Lorca evoca emociones a través de la imagen de una caracola que canta un mar interior. El yo poético expresa su conexión emocional con el mar, llenando su corazón de agua y pececillos. La musicalidad y el simbolismo destacan en esta obra lírica.
Colección Alayateveré, N. 13, Pandora Ediciones, Sevilla 2026
Colores que vibran y texturas que nos marcan conforman las ilustraciones del pintor sanroqueño. Flores rojas que se refuerzan con copas de vino y un fondo amarillo nos abre las puertas a un bodegón con dosis abstractas. El manejo de colores que contrastan generan una atmósfera cálida para ese cuento titulado “Demasiada realidad”, que se inspira del poema de Eliot “Burnt Norton”, en concreto del verso “Go, go, said the bird. Human kind cannot bear too much reality”, con la certeza del ser humano precisando ocio y distracción para superar, al menos tolerar, la desconcertante naturaleza de la existencia.
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