Hace ya 22 años que la UNESCO decidió que la poesía debía de tener su propio día internacional de celebración, el 21 de marzo. Con la llegada de las redes sociales esté género, uno de los más antiguos, está viviendo un renacer con poetas muy activos que comparten sus creaciones online.
Cuando la existencia recorrida comporta todo un desafío de años fecundos y críticos, el refugio en la nostalgia del sabor desnudo evita la derrota del poeta.
Publicamos 7 poemas de Rolando Revagliatti sobre películas de cine que le han marcado. Rolando Revagliatti nació el 14 de abril de 1945 en Buenos Aires, ciudad en la que reside, capital de la República Argentina. Su quehacer en narrativa y en poesía ha sido traducido y difundido al francés, vascuence, neerlandés, ruso, italiano, asturiano, alemán, albanés, catalán, inglés, esperanto, portugués, bengalí, maltés, rumano y búlgaro. Uno de sus poemarios, “Ardua”, ha sido editado bilingüe castellano-neerlandés, en quinta edición y con traducción del poeta belga Fa Claes, en Apeldoorn, Holanda, 2006, a través del sello Stanza. Ha sido incluido en antologías de la Argentina, Brasil, Perú, México, Chile, Panamá, Estados Unidos, República Dominicana, Venezuela, España, Alemania, Austria, Italia y la India. Obtuvo premios y menciones en certámenes de poesía de su país y del extranjero. Fue el editor de las colecciones “Olivari”, “Musas de Olivari” y “Huasi”. Coordinó varios Ciclos de Poesía, así como la Revista Oral de Literatura “Recitador Argentino” y diversos eventos públicos, solo o con otros escritores. Ha sido colaborador en más de seiscientos cincuenta periódicos, revistas y colecciones de plaquetas, cuadernos, murales, etc., de la mayoría de los países de América y Europa. En soporte papel publicó desde 1988 dos volúmenes con cuentos y relatos: “Historietas del amor”, “Muestra en prosa”; uno con su dramaturgia: “Las piezas de un teatro”; quince poemarios: “Obras completas en verso hasta acá”, “De mi mayor estigma (si mal no me equivoco):”, “Trompifai”, “Fundido encadenado”, “Tomavistas”, “Picado contrapicado”, “Leo y escribo”, “Ripio”, “Desecho e izquierdo”, “Propaga”, “Ardua”, “Pictórica”, “Sopita”, “Corona de calor”, “Del franelero popular”. Sus libros han sido editados electrónicamente y se hallan disponibles en www.revagliatti.com. Cuatro poemarios suyos, inéditos en soporte papel, “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo”, “Infamélica”, “Viene junto con” y “Habría de abrir”, cuentan con dos ediciones-e de cada uno: en PDF y en Versión FLIP (Libro Flash). También en ediciones electrónicas se hallan los Tomos I, II, III, IV y V, conformados por entrevistas realizadas por Revagliatti, del libro “Documentales. Entrevistas a escritores argentinos”.
Hermida ed., Madrid, 2020
He aquí un hombre breve en vida (murió cuando aún no contaba los treinta años) pero, acaso por ello (consciente desde un primer momento de su grave enfermedad) lúcido, crítico y extraordinariamente original en su pensamiento que no es sino su poesía.
Sobre "Vikinga" de Isabel Pérez Montalbán, XLI Premio Internacional de Poesía Ciudad de Melilla
Pocas mujeres abordan la poesía en la actualidad desde la construcción de un discurso social y crítico. Sí hay muchas que marcan claramente en sus poéticas un proceso de subversión de la verbalización y categorización tradicional, desde una perspectiva feminista, la insubordinación de la mujer-objeto, el erotismo como instrumento autosuficiente y el falocentrismo…, creando un orden estético personal e inalienable.
En la obra del poeta Manuel García (Huéscar, Granada, 1966) domina la singularidad: de criterio, de talento, de lecturas. El último de sus libros se titula Prado negro, publicado por Hiperión, y en él despliega de nuevo algunas de sus obsesiones, como en ondas de estanque. En este caso, la historia personal, los paisajes y la muerte. Pero más aún la palabra como conjuro contra el discurrir del tiempo: «Te sientas en un bar / a escribir lo que sabes: / que una nada te busca / y tendrá que encontrarte».
"El lugar de los dignos", de Mario Lourtau, propone un viaje meditativo a través de las emociones y de la contemplación.
Nuestro poema de cada día
Pérez Galdós ante la “sinfonía coral” de la miseria y su espiritualización lírica
En la descripción de las tres viejas pordioseras que piden limosna a las puertas de la iglesia de san Sebastián -en la novela Misericordia-, Pérez Galdós sabe extraer poesía y belleza de la pobreza más extrema, que presenta impregnada de un lirismo que va más allá de lo puramente estético. Por muy desagradable que resulte la “mendicidad profesional”, Pérez Galdós se las ingenia para que el lector sienta una intensa “misericordia poética” ante el sufrimiento humano. El fragmento que reproducimos y comentamos a continuación, con una prosa de marcado calado rítmico, trasciende la mera visión costumbrista, insuflada por un aliento a la vez trágico y lírico.
"La hora antes del alba", ganadora del Premio Planeta de novela 2026, y "La añoranza", finalista, han sido presentadas, respectivamente, por Isabel Allende y Sergio Hernández. Sonsoles Ónega también ha presentado las novelas y ha podido conversar con los dos autores galardonados.
Colección “A la ya te ve ré”, N.10, Sevilla, 2026
"Sueño del viento negro" no es una novela con un único argumento continuo, sino una antología compuesta por 16 relatos fantásticos, o por ser exacto, 16 magníficos relatos fantásticos. Escritor, docente, ha publicado novela con títulos como Mi nunca dicha razón de amor, Tarde sin orillas (Premio Internacional Luis Berenguer), Princesa en la red, recientemente una novela histórica Eras la noche, poesía con libros como La mirada inclemente o Palabra de Adán, sin olvidar el ensayo histórico Crónica del desarraigo y, por supuesto, su faceta de articulista en periódicos como Diario de Cádiz o La voz de Cádiz.
Nuestro poema de cada día
"Pepita Jiménez" (1874) es el máximo exponente de la prosa lírica de Juan Valera. De las tres partes de que se compone la obra (“Cartas de mi sobrino”, “Paralipómenos” y “Epílogo. Cartas de mi hermano”), la primera de ellas -una recopilación de las cartas del seminarista don Luis de Vargas- posee fragmentos de un altísimo clima poético, ya sea cuando se describe idíìlicamente la naturaleza, ya sea cuando se manifiestan los conflictos que aquejan el alma del seminarista, ya sea en la forma en la que se expresa la idealización del amor.
Abre la pantalla un guiño macabro a ‘Bienvenido Mister Marshall’: ese pueblecito que se prepara para festejar a los italianos y la fiesta se invierte en un bombardeo. De Berlanga a Picasso, el ‘Guernica’ se desdobla en dos imágenes a cada cual más estremecedora. Un caballo negro que huye despavorido. Un jinete del espanto, con trompeta y sin montura, que se encarama a una escultura hecha pedazos, la del mártir que lleva su nombre: Sebastián, el protagonista medular de las tres historias que enhebra ‘La bola negra’. Desde mi perspectiva el largometraje de mayor potencia visual del cine español en los últimos cincuenta años.
Nuestro poema de cada día
Pérez Galdós y la reanudación de la tradición novelística española del Siglo de Oro. Es necesario llegar a Benito Pérez Galdós (1842-1920) para que se restaure nuestra tradición novelística. “Entre ñoñeces y monstruosidades dormitaba la novela española por los años de 1870, fecha del primer libro del señor Pérez Galdós. Los grandes novelistas que hemos visto aparecer después eran ya maestros consumados en otros géneros de literatura, pero no habían ensayado todavía sus fuerzas en la novela propiamente dicha. No se habían escrito aún ni Pepita Jiménez [Juan Valera, 1874], ni Las ilusiones del doctor Faustino [Juan Valera, 1875], ni El escándalo [Pedro Antonio de Alarcón, 1875], ni Sotileza [José María Pereda, 1885], ni Peñas arriba [José María Pereda, 1885]”. [1] Y, en efecto, Pérez Galdóses nuestro mayor novelista después de Cervantes, y puede emparejarse concualquiera de su siglo (Dickens, Balzac, Zola, Flaubert, Doistoievski o Tolstoi); y pocos novelistas europeos -más bien ninguno- pueden competir con él en capacidad creadora: así lo atestiguan los cerca de ocho mil personajes producto de su rica inventiva; unos personajes que sorprenden por su variedad y por su caracterización psicológica, que permite comprobar el interés que el autor siente por su condición humana.
Sergio Hernández ha sido finalista con "La añoranza"
La escritora chilena Isabel Allende se ha alzado con el Premio Planeta de Novela 2026 presentada como "Los que faltan" y que tendrá como título definitivo "La hora antes del alba" en una edición especial que ha celebrado los 75 años del galardón. El escritor valenciano Sergio Hernández ha sido finalista con "Los caminantes" que se publicará con el título "La añoranza". La tradicional cena literaria, que se celebra cada el 15 de octubre, festividad de Santa Teresa, desde que José Manuel Lara creara el galardón en el año 1952, ha tenido lugar este jueves en el recinto de Montjuïc de la Fira de Barcelona; la ceremonia ha estado presidida por los Reyes.
Nuestro poema de cada día
Para Pío Baroja, la novela "es un saco en el que cabe todo". Y, en efecto, sus novelas son de construcción muy libre y no se ajustan a ningún plan. Predomina en ellas la acción ("La acción por la acción -dice Baroja- es el ideal del hombre”), pero no son menos importantes sus amargas consideraciones sobre la vida y la sociedad, así como la pintura de paisajes -más emotivamente líricos los vascos que los castellanos, por lo general tétricos y hoscos- y de los más variados personajes, cuyos perfiles físicos y psicológicos están trazados con sorprendente rapidez y energía.
Nuestro poema de cada día
El fragmento de "Las mieles del rosal" de Ramón María del Valle-Inclán describe un paseo en barca por un río sereno, donde Eulalia experimenta nostalgia y placer. La prosa destaca por su lenguaje poético y sensorial, evocando tranquilidad a través de imágenes vívidas y una cuidadosa selección léxica que sugiere belleza y calma.
En junio pasado se celebró en Lenox, Massachusetts, una cumbre mundial sobre Edith Wharton, una de las grandes escritoras de la época moderna. Me hubiera gustado ir, pero no pude.
Ed. HarperCollins Ibérica. 2026
La novela debut de Elizabeth Becker, "Las sanadoras de la Luna", entrelaza dos líneas temporales —la Virginia contemporánea y la Francia de la Segunda Guerra Mundial— para explorar las misteriosas habilidades curativas transmitidas de generación en generación entre las mujeres. Si bien la premisa es cautivadora y la carga emocional es sólida, la ejecución flaquea en ocasiones, sobre todo en el ritmo narrativo y el desarrollo de los personajes.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos, II. Con independencia del carácter poético de la prosa de Platero y yo, rica en imágenes sensoriales, nos parece oportuno subrayar esa maestría de Juan Ramón Jiménez en el uso del léxico para conseguir crear los oportunos climas afectivos. Así sucede, por ejemplo en los capítulos titulados “La carretilla” y “La cuadra”, que reproducimos y analizamos seguidamente.
Ediciones Vitruvio, 2019
En un panorama poético dominado por el estruendo discursivo y el adorno confesional, la poesía de Ricardo Martínez-Conde se erige sobre la contención verbal y el recogimiento interior. Publicado en Ediciones Vitruvio (Baños del Carmen), "Con la lluvia" emana de una actitud meditativa en la que mirar deja de ser un acto receptivo para convertirse en una forma de discernimiento y en una rigurosa disciplina del espíritu.
"Catalina de dos mundos" es la nueva novela histórica del autor boliviano Juan Claudio Lechín Weise. La obra nos transporta a un periodo crucial en la historia de América Latina, en concreto a los acontecimientos que ocurrieron en la ciudad de Potosí cuando se falsificaron las monedas de plata -del real de a ocho- que encargaba hacer el rey Felipe IV en aquellas tierras. A través de los ojos de su protagonista, Diego Jiménez, un joven de la población andaluza de Andújar amigo de infancia de Catalina, el autor teje una narrativa rica en matices y emociones que explora no solo los eventos históricos, sino también las complejidades humanas que surgen en tiempos de cambio y conflicto.
Nuestro poema de cada día
La miga y la pedagogía del castigo de doña Domitila. A lo largo de esta segunda semana de septiembre, niños y adolescentes vuelven a sus colegios e institutos para iniciar un nuevo curso escolar. Afortunadamente, la educación ha abandonado los procedimentos punitivos para sancionar el bajo rendimiento de los escolares, y nada tiene que ver con la escuela a la que se refiere Juan Ramón Jiménez en el capítulo VI de Platero y yo; una escuela en la que la maestra (la [a]miga), doña Domitila, impone una severa disciplina que incluye castigos físicos para los niños. Por eso, el poeta, irónicamente, no quiere que Platero participe de la crueldad de ese modelo pedagógico, y prefiere llevárselo al campo para enseñarle a disfrutar de la Naturaleza.
Nuestro poema de cada día
Miró, amante apasionado de la belleza. Gabriel Miró (Alicante, 1879-Madrid, 1930) dedicó su vida a la redacción de una obra artística que refleja su temperamento melancólico, su aguda sensibilidad y un dominio absoluto de todos los recursos del lenguaje. Aun cuando su prosa se inscribe en la órbita modernista, se le adscribe a la Generación Novecentista, tanto por su edad como por su afán de depuración formal, exacerbada hasta el tales extremos que Ortega y Gasset llegó a definir su estilo como "fatigoso a fuerza de ser pulcro y solícito". Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia.
Ed. Alhulia. 2025
«El lenguaje habla a través / del poeta. Es su instrumento. / En la gruta feroz de las palabras / no hay otra verdad que el verso. / El verso trasciende porque transmuta. / El verso es verso porque ama ser. (…) Para ser, el poeta es una / metáfora incompletea / cuyo sujeto se ha perdido. / He ahí lo infinito / de lo finito. / Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», escribe el poeta y crítico Enrique Villagrasa en su último libro En la esquina del verso. Me quedo con: «Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», que viene a conformar una sabia manera de entender el mundo, la poesía, la vida, al fin y al cabo.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
Nuestro poema de cada día
Una de las obras cumbres de Gabriel Miró: Figuras de la Pasión del Señor. Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia. La producción de Miró está integrada por un conjunto de relatos en los que el paisaje, profundamente humanizado, es más importante que la sencilla acción novelesca que lo tiene por escenario. Y a nuestro entender, la obra cumbre de Miró es Figuras de la Pasión del Señor (1916), evocación de los personajes bíblicos y del paisaje de Palestina -que no es sino el paisaje de las tierras y pueblos alicantinos-.
Nuestro poema de cada día
En "La tarde" de Gabriel Miró, Sigüenza pasea por la naturaleza en septiembre, disfrutando del paisaje y los pueblos de La Marina Baja. Se encuentra con un gato abandonado, lo que provoca una reflexión sobre la compasión. La prosa destaca por su belleza sensorial y conexión emocional con la tierra.
|
Sobre "Todo cuanto es verdad", de Diego Medina Poveda, accésit del Adonáis
Desde una época donde la solidez establecía un marco vital definitivo a otra líquida en la que no existe resistencia a los cambios y estos son conducidos bajo una diáspora casi continuada, la sociedad actual asume una continuidad en la que esta imperfección de lo líquido transfiere toda suerte de incertidumbres y acaso de configuraciones diversas sobre la verdad y la mentira.
Los Libros del Mississippi. 2021. Prólogo de Julio del Pino
En este libro, de escritura clara, serena y delicada, con bellas imágenes marinas, Erik Salvador profundiza en el duelo, en el dolor que se sufre tras una gran pérdida, en la herida abierta que queda y en lo difícil pero no imposible que resulta luego sanarla y, de alguna forma, volver a empezar de nuevo. Percibimos claramente todo esto en poemas como el siguiente:
El Festival Internacional de Poesía de Fredonia, vreado por la gestora cultural y poeta colombiana Jennifer García en 2016, es un evento artístico intercultural, sin ánimo de lucro, autogestionado, que busca acercar los diversos sectores de nuestra sociedad al conocimiento de la palabra poética en su más alta expresión, como también las diversas manifestaciones artísticas que enriquezcan y promuevan el auténtico desarrollo cultural de nuestro pueblo. Dicho evento, además, apunta a la promoción de la interculturalidad entre los pueblos de la región de América y el resto del mundo.
Ediciones Rilke, 2021
Después de cuatro años de silencio como poeta y tras haber publicado últimamente un libro de relatos, Relatos imprevistos (2019), Blas González de la Fuente nos presenta Despedidas, editado por Ediciones Rilke, que es su quinto poemario. Libro compuesto por 62 poemas, donde se prolongan y mantienen las líneas temáticas y el estilo literario del libro anterior, Decálogo de noes (2017), la obra que le reveló y confirmó como un poeta reconocido y valorado. Una voz poética madura que con Despedidas, el nuevo poemario, se vuelve a refrendar y a proyectar en la actualidad literaria.
El pasado sábado 27 de febrero la Asociación Valenciana de Escritores y Críticos Literarios (CLAVE), entidad organizadora de los Premios de la Crítica Literaria Valenciana, anunció el nombre de los escritores y las obras finalistas de su cuadragésima edición. Hecho público el comunicado, se conoció que el escritor y crítico literario valenciano José Antonio Olmedo, redactor habitual de esta casa durante la última década y delegado territorial en la Comunidad Valenciana, ha sido nominado en las categorías de poesía y ensayo con los dos libros que publicó el pasado año.
Los Libros del Mississippi, 2021
Como bien nos señala María José Gómez Sánchez-Romate en el prólogo de este poemario, los espejos pueden tener múltiples significados y estos han sido utilizados como símbolos durante casi todos los tiempos. De hecho, pueden revelarnos las verdades más ocultas como ocurría en la antigua Grecia o en el conocido cuento de Blancanieves; pueden ser portales a otros mundos como, en otro cuento, en este caso el de Alicia en el País de las Maravillas, o pueden ser guardianes y reveladores de nuestra verdadera identidad como ocurre en las historias de Vampiros o el famoso Retrato de Dorian Gray… Y quizá por esa versatilidad y gran abanico de posibilidades que ofrecen, Cinta R. Guil los ha elegido hasta para el título de su obra: En los espejos nacen horizontes, donde, además, estos aparecen con un claro mensaje esperanzador.
Publicamos tres poemas sensuales de la poetisa ecuatoriana Athenea Stone.
Nuestro poema de cada día
La fuerza lírica de la introspección psicológica de los personajes
El lirismo galdosiano se intensifica cuando la narrativa se adentra en el terreno del subconsciente, los sueños y la locura. En Fortunata y Jacinta -y, por supuesto en sus novelas en general-, Benito Pérez Galdós recurre al estilo indirecto libre y, de esta manera, introduce los pensamientos y la voz interior de los personajes directamente en la narración, con lo que se borra la frontera entre el narrador y el personaje, permitiendo al lector sumergirse en su profunda psicología. Así ocurre, por ejemplo, en el fragmento en el que el novelista nos presenta a Manuel Moreno Isla, el perpetuo enamorado de Jacinta, a cuya muerte vamos a asistir; un fragmento en el que no faltan ciertos toques líricos (lenguaje metafórico, exclamaciones, interrogaciones retóricas, adecuación del ritmo narrativo al contenido, etc.).
Nuestro poema de cada día
Pardo Bazán, introductora del Naturalismo en España con “notable moderación”
Si el francés Émile Zola es la figura capital de Naturalismo -entendiendo por tal la corriente literaria del siglo XIX que intensifica los caracteres del Realismo inspirándose en la ciencia experimental y en la concepción determinista de las acciones humanas-, la condesa de Pardo Bazán (1851-1921), al menos en su producción novelística inicial, asume los planteamientos naturalistas, defendidos en una serie de artículos que agrupó bajo el título de La cuestión palpitante (1883), y que fueron objeto de enconadas polémicas, provocando un gran escándalo literario y social.
En el 2024, en Tomis-Constanza, la poeta francesa Nicole Laurent-Catrice nos entregó a mí y a Gustavo una copia dedicada de su poemario Pour la vie* (La Part Commune, 2020). En su dedicatoria nos decía: “A Gustavo y Priscilla a quienes ya no tengo nada que enseñar de la vida. Con amistad”. Con esta dedicatoria nos puso en diálogo con su poesía “pour la vie” compartiendo sus consejos “para la vida”, brindando con nosotros “por la vida” y dejándonos su legado de amor y de amistad, “para toda la vida”.
Nuestro poema de cada día
El interés de Pérez Galdós por la condición humana. Las novelas de Pérez Galdós son una expresión viva e intensa de la vida humana en todo su ritmo complejo de sentimientos y pasiones. Menéndez Pelayo, hablando de Fortunata y Jacinta, escribe: “Tal es Fortunata y Jacinta, libro excesivamente largo, pero en el cual la vida es tan densa; tan profunda a veces la observación moral; tan ingeniosa y amena la psicología, o como quiera llamarse aquel entrar y salir por los subterráneos del alma; tan interesante la acción principal en medio de su sencillez; tan pintoresco y curioso el detalle, y tan amplio el escenario, donde caben holgadamente todas las transformaciones morales y materiales de Madrid desde 1868 a 1875, las vicisitudes del comercio al por menor y las peripecias de la revolución de Septiembre. Es un libro que da la ilusión de la vida: tan completamente estudiados están los personajes y el medio ambiente. Todo es vulgar en aquella fábula, menos el sentimiento; y, sin embargo, hay algo de épico en el conjunto, por gracia, en parte, de la manera franca y valiente del narrador, pero todavía más de su peregrina aptitud para sorprender el íntimo sentido e interpretar las ocultas relaciones de las cosas, levantándolas de este modo a una región más poética y luminosa. Por la realización natural, viviente, sincera; por el calor de humanidad que hay en ella; por la riqueza del material artístico allí acumulado, Fortunata y Jacinta es uno de los grandes esfuerzos del ingenio español en nuestros días, y los defectos que se la pueden notar, y que se reducen a uno solo, el de no presentar la realidad bastante depurada de escorias, no son tales que puedan contrapesar el brío de la ejecución, con que prácticamente se demuestra que el ideal puede surgir del más humilde objeto de la naturaleza y de la vida, pues, como dice un gran maestro de estas cosas, no hay ninguno que no presente una faz estética, aunque sea eventual y fugitiva.” [1].
Nuestro poema de cada día
A la etapa modernista de Valle-Inclán pertenecen las cuatro Sonatas -Sonata de Otoño, Sonata de Invierno, Sonata de Primavera y Sonata de Estío-, así como las Comedias Bárbaras y el libro de poemas Aromas de leyenda. Progresivamente, Valle-Inclán se aparta del estilo modernista y crea una prosa enormemente expresiva con la que deforma y degrada la realidad con terrible ironía y mordacidad.
Nuestro poema de cada día
La “estética mesurada” del estilo de Valera: la descripción de Rosita
Juan Valera publicó por entregas, entrre octubre de 1874 y junio de 1875, Las ilusiones del doctor Faustino, en la Revista España y, como libro impreso, en ese mismo año de 1875. El protagonista de la novela, Faustino es un personaje con sueños de grandeza, pero abúlico y perezoso, encorsetado en la debilidad de su carácter. Sirva como ejemplo lo que el doctor Faustino piensa de sí mismo: “Cuando miro el centro de mi alma, el abismo que tal vez el orgullo abrió allí, me finjo que soy grande como un dios. Cuando miro mis actos y los resortes de mi voluntad, que a tales actos me inducen, se me antoja que soy más vil que un perro. Por cierto que y en él se ha pretendido ver, al menos en su juventud, un trasunto del propio Juan Valera.
"El portador de la esvástica" es una recopilación fascinante y completamente actual de Joseph Roth. Este volumen reúne los artículos que el autor publicó entre 1919 y 1927 en las principales revistas de la República de Weimar. A través de su contenido, se recupera un conjunto de crítica política que diagnosticó con gran precisión la descomposición ideológica y moral que vivió Alemania en los años previos al colapso de la democracia. La publicación del libro se produce en un contexto particularmente complicado para Alemania, donde el ascenso del AfD, una ultraderecha que ha ganado terreno tras su reciente éxito en las elecciones de Sajonia Anhalt y Mecklemburgo, se hace evidente.
Colección El levitador, Ediciones Polibea, Madrid, 2026
Cada publicación de Francisco Acuyo encierra gratas sorpresas, experimentación desde la metodología e intuición y la consolidación de una obra poética singular, profunda y exquisitamente original. Para la ocasión, un tributo a los felinos que en su vida incidieron y, presentados aquí bajo el abanico del pensamiento, filósofos o “felinos socráticos, aristotélicos, platónicos o kantianos”, según nos reconoce el propio autor. A todas luces, los ecos de grandes obras de Lope de Vega y Cervantes, como La gatomaquia y El coloquio de los perros tomarán la palabra y, los 17 poemas que conforman el poemario podrían leerse como un solo y extenso poema, una suerte de poema río donde confluyen afluentes, arroyos, estanques, cualquier espacio que permita indagar, teorizar, poetizar.
Nuestro poema de cada día
En este texto de Valle-Inclán, perteneciente a la Sonata de primavera, aparecen cuantos elementos configuran el estilo de la prosa modernista de Valle-Inclán.
Nuestro poema de cada día
La renovación estética de la prosa noventayochista tiene en José Martínez Ruiz- Azorín- uno de sus más egregios representantes. De entre todos los miembros de la Generación del 98, es el escritor de mayor concisión; y para ello emplea una sintaxis simplicísima, a base de la oración breve, con una ordenación lógica de sus elementos. Pero también es el de la mayor propiedad léxica, con un vocabulario -buscado y aun rebuscado tanto en los clásicos como en las "fuentes vivas" de artesanos y labriegos- que sorprende por su inigualable riqueza. Ese gusto por el detalle, por las pequeñas cosas cotidianas en las que no solemos reparar, le permitió a Ortega y Gasset referirse a “los primores de lo vulgar”, en afortunada expresión con que titula su ensayo sobre Azorín -de 1917-, y que resume con claridad un estilo tan personal como inigualable.
"Dime el regreso" es el nuevo poemario del escritor gijonés Jordi Doce. En él se adentra en la complejidad de las emociones humanas, explorando temas como la nostalgia, el paso del tiempo y la búsqueda de identidad. A través de una voz poética introspectiva, reflexiva y muy personal, Doce invita al lector a un viaje íntimo donde los recuerdos y las experiencias se entrelazan en un tejido lírico provisto de una profunda humanidad llena de ecos personales.
Nuestro poema de cada día
Autora de "La noche en el corazón"
Tengo la suerte, y el enorme placer, de conversar en la médiathèque del Institut français de Madrid con Nathacha Appanah sobre su libro "La noche en el corazón". Una obra magnifica que entrelaza la vida de tres mujeres que sufrieron maltrato por parte de sus parejas. Dos fueron asesinadas; la otra es la autora.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos., I. “Platero y yo (Elegía andaluza)” es un libro que atrae a todo tipo de lectores, desde que se abre por su capítulo I, en el que Juan Ramón Jiménez nos presenta a Platero. Son 138 breves poemas en prosa lírica llenos de afortunadas imágenes y de toda una serie de recursos retóricos propios de la estética modernista que el autor emplea para obtener unas composiciones de gran belleza: adjetivación deslumbrante, palabras llenas de colorido y musicalidad….
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. I
Paisaje grana XIX. El paisaje de Moguer, en las alboradas en el los ocasos, ha sido desde siempre un elemento fundamental para trasladar a Juan Ramón Jiménez el equilibrio anímico del que tan necesitado estaba. Y si hay un capítulo en Platero y yo en el que el ocaso adquiere dimensiones que sobrepasan la pura contemplación física para adquirir un tono de eterna trascendencia, ese es el XIX, titulado “Paisaje grana”. Quienes hemos tenido la suerte de disfrutarlo -por ejemplo, en Fuentepiña, donde se encuentra la casa de verano y descanso del poeta- podemos dar fe de la grandeza de la prosa poética de Juan Ramón, que nos ha permitido descubrir sensaciones y emociones insospechadas.
Nuestro poema de cada día
Retrato de una etnia: Los húngaros.
Sin perder su asombrosa capacidad lírica, no todos los capítulos de “Platero y yo” ofrecen una visión idealizadora de las realidades descritas y/o narradas. Tal es el caso, por ejemplo del capítulo XXXIII, titulado “Los húngaros”. Como sobrevolando el texto, se advierte la preocupación del autor por la pobreza e ignorancia de las gentes -los húngaros son, en este caso, el mejor exponente de la falta de educación y cultura del pueblo, simbolizada, quizá, en esta escena: “el chiquillo se orina en su barriga”, reforzada con el símil “como una fuente en su taza”-, que contrasta con la belleza natural que encierra el pueblecito de Moguer y su entorno. Sin más preámbulos, transcribimos el texto y ofrecemos su comentario.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.
Nuestro poema de cada día
La exaltación de los sentidos. Leer cualquier página de “Platero y yo” implica sumergirse en un mundo de belleza en el que las experiencias sensoriales tienen un destacado papel poético. Abrimos el libro y nos topamos con un capítulo, elegidos al azar, en el que podemos comprobar cómo las sensaciones, procedentes de cualquier ámbito sensorial e incluso entremezcladas, gracias a las sinestesias, son fundamentales para poder disfrutar de la estética juanramoniana: “El pozo” (capítulo LII), un nombre que se va a cargar de insospechadas resonancias líricas.
Nuestro poema de cada día
Un texto saturado de sonoridad: “El pan”.
Reseña de la novela "Comenzar el olvido", de Pepo Paz Saz
Escribir bien es relativamente fácil. Solo es necesario leer a los grandes escritores, Proust, Joyce, Woolf, Borges, Cortázar, Morrison, Coetzee, Mateo Díez, por ejemplo y por centrarme en el siglo XX y citar a uno español, y así ya podemos presumir de una prosa más o menos literaria, poética o lírica, académica, coloquial, de cristal o transparente, según los gustos. Lo que no es tan sencillo es crear un "mundo propio" que me diga algo diferente a lo que he leído mil veces. Eso es lo que ha hecho el escritor y editor Pepo Paz Saz con su primera novela, “Comenzar el olvido” (2026, Reino de Cordelia), al menos con la parte inicial, ya que las otras me resultan más convencionales.
|