25/09/2019@08:00:00
No es raro que, todavía en nuestros tiempos, se tenga una idea de la poesía como simple fruto de una súbita intuición que solamente necesita materializarse directamente para completar toda su sustancia. Idea que ignora el verdadero proceso de la creación poética, donde a partir de la intuición, o de la inspiración, por utilizar un término clásico, se requiere la complejidad creativa que corresponde a otros géneros literarios, e incluso a la ciencia.
Ediciones Liliputienses, 2018
Ediciones Liliputienses publica el undécimo número de la Colección de poesía de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, "Cuentos tristes que esperan las chicas antes de salir a bailar" seguido de "Vacaciones de invierno", dos cuadernos líricos de Ana Carolina Quiñonez Salpietro (Lima, 1988).
Lumen, Barcelona, 2019
Hay un rigor cierto en este discurso dictado desde lo hondo de lo humano, rasgos definidos para distinguir el interior del hombre y sus preocupaciones dentro de ese paisaje nuboso que constituye la difícil realidad. El poeta no es el delator, sino el que señala siempre una parte del camino: “Mis manos contemplas/ son débiles –dices- cual flores/ mi boca contemplas/ demasiado pequeña para pronunciar: mundo/ -mejor balanceándonos en el tallo de los instantes/ bebamos el viento/ y contemplemos cómo nuestros ojos atardecen/ el aroma a marchito es el más hermoso/ y la forma de las ruinas nos anestesia”.
Ediciones Vitruvio, 2019
"Los corazones recios" es el título del poemario más reciente del escritor Antonio Daganzo, publicado bajo el sello de Ediciones Vitruvio. Un nuevo libro que viene a consolidar la reconocida trayectoria poética de una de las voces más interesantes y originales de nuestra poesía contemporánea. De esta forma, Los corazones recios se une a libros como Que en limpidez se encuentre, Mientras viva el doliente, Llamarse por encima de la noche o Juventud todavía. Un elenco de poemarios que han venido recibiendo una excelente acogida por parte del público lector y la crítica.
La lectura de algunos poemarios, además de comunicarnos el mensaje que quiere transmitirnos su autor, nos brinda referencias culturales que, en caso de tener que escribir una reseña sobre lo leído, no solo dan para mucho y facilitan dicha tarea, sino nos recuerdan o nos descubren autores, obras, épocas que merece la pena descubrir o recordar. Este es el caso de "La quilma del sembrador (y la clemencia de Maldoror)", de la poeta leonesa Cristina Flantains, quien publica su segundo poemario en la colección Eria de poesía de Héctor Escobar (Eolas Ediciones).
SALA DE LECTURA
Si observamos el actual panorama de la poesía española, en general, comprobaremos que no es muy frecuente hallar en él referencias a poetas canarios, por no decir olvidados absolutamente del circuito peninsular. Esta circunstancia resulta incomprensible, más aún si se tiene en cuenta la calidad de la que goza la lírica canaria en la actualidad. Prueba de lo que digo es la reciente publicación del libro “Versos enhebrados. (Antología 2008-2018)", de la poeta Cecilia Álvarez (La Palma, 1955) y publicado por Ediciones Aguere e Idea.
«A vosotros, Mitra y Paris, donde quiera que estéis» (La autora)
¿Es algo bueno comenzar a escribir poesia a los 13 años? Cuando comenzamos a vivir nos hacemos en algunos casos una infinidad de preguntas que en un sentido o en otro vamos respondiendo a lo largo de la vida. Nos rodeamos de libros, de amigos y unos conocimientos que pensamos darán no una sino varias respuestas. ¿Que es el Conocimiento sin la Sabiduría? se preguntan algunos. Aunque en ocasiones y no siempre ese diálogo que establecemos con nosotros mismos no es de nuestro agrado. Ahora cuando veas un obstáculo sigue adelante no te desanimes pues a lo mejor con el tiempo y la experiencia llegamos o no a esa definitiva solución.
Ed. Cátedra, Madrid, 2019
Una antología de un poeta así, tan universal en la transmisión más sutil de los sentimientos humanos, de la racionalización del pensamiento como indagador en el alma ávida de conocimiento, de religiosidad en el sentido de trascendencia, de vinculo, es un regalo difícilmente eludible para cualquier ‘conciencia sentiente’, como diría Zubiri.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos, II. Con independencia del carácter poético de la prosa de Platero y yo, rica en imágenes sensoriales, nos parece oportuno subrayar esa maestría de Juan Ramón Jiménez en el uso del léxico para conseguir crear los oportunos climas afectivos. Así sucede, por ejemplo en los capítulos titulados “La carretilla” y “La cuadra”, que reproducimos y analizamos seguidamente.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos., I. “Platero y yo (Elegía andaluza)” es un libro que atrae a todo tipo de lectores, desde que se abre por su capítulo I, en el que Juan Ramón Jiménez nos presenta a Platero. Son 138 breves poemas en prosa lírica llenos de afortunadas imágenes y de toda una serie de recursos retóricos propios de la estética modernista que el autor emplea para obtener unas composiciones de gran belleza: adjetivación deslumbrante, palabras llenas de colorido y musicalidad….
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. I
Paisaje grana XIX. El paisaje de Moguer, en las alboradas en el los ocasos, ha sido desde siempre un elemento fundamental para trasladar a Juan Ramón Jiménez el equilibrio anímico del que tan necesitado estaba. Y si hay un capítulo en Platero y yo en el que el ocaso adquiere dimensiones que sobrepasan la pura contemplación física para adquirir un tono de eterna trascendencia, ese es el XIX, titulado “Paisaje grana”. Quienes hemos tenido la suerte de disfrutarlo -por ejemplo, en Fuentepiña, donde se encuentra la casa de verano y descanso del poeta- podemos dar fe de la grandeza de la prosa poética de Juan Ramón, que nos ha permitido descubrir sensaciones y emociones insospechadas.
Nuestro poema de cada día
Retrato de una etnia: Los húngaros.
Sin perder su asombrosa capacidad lírica, no todos los capítulos de “Platero y yo” ofrecen una visión idealizadora de las realidades descritas y/o narradas. Tal es el caso, por ejemplo del capítulo XXXIII, titulado “Los húngaros”. Como sobrevolando el texto, se advierte la preocupación del autor por la pobreza e ignorancia de las gentes -los húngaros son, en este caso, el mejor exponente de la falta de educación y cultura del pueblo, simbolizada, quizá, en esta escena: “el chiquillo se orina en su barriga”, reforzada con el símil “como una fuente en su taza”-, que contrasta con la belleza natural que encierra el pueblecito de Moguer y su entorno. Sin más preámbulos, transcribimos el texto y ofrecemos su comentario.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.
Nuestro poema de cada día
La exaltación de los sentidos. Leer cualquier página de “Platero y yo” implica sumergirse en un mundo de belleza en el que las experiencias sensoriales tienen un destacado papel poético. Abrimos el libro y nos topamos con un capítulo, elegidos al azar, en el que podemos comprobar cómo las sensaciones, procedentes de cualquier ámbito sensorial e incluso entremezcladas, gracias a las sinestesias, son fundamentales para poder disfrutar de la estética juanramoniana: “El pozo” (capítulo LII), un nombre que se va a cargar de insospechadas resonancias líricas.
Nuestro poema de cada día
Un texto saturado de sonoridad: “El pan”.
Nuestro poema de cada día
En "La tarde" de Gabriel Miró, Sigüenza pasea por la naturaleza en septiembre, disfrutando del paisaje y los pueblos de La Marina Baja. Se encuentra con un gato abandonado, lo que provoca una reflexión sobre la compasión. La prosa destaca por su belleza sensorial y conexión emocional con la tierra.
Nuestro poema de cada día
Con esta nueva entrega sobre Juan Ramón Jiménez, Fernando Carratalá celebra su primer año como autor de "El rincón de la poesía". Su pasión por la poesía no solo se refleja en sus escritos, sino también en su compromiso con la difusión de la literatura a través de iniciativas como esta sección. Carratalá ha dedicado gran parte de su vida a explorar los matices del lenguaje poético. Su estilo se caracteriza por una profunda sensibilidad y una búsqueda constante de nuevas formas de expresión. Su objetivo es fomentar el amor por la poesía y proporcionar un espacio donde nuestra poesía. Fernando Carratalá y "El Rincón de la Poesía" representan un esfuerzo significativo por revitalizar el interés en la poesía. Felicidades por este primer año y esperamos que cumpla muchos más.
Nuestro poema de cada día
Cuando redactamos estas líneas, Carlos Murciano sigue con nosotros, a sus casi 95 años de edad (nació en Arcos de la Frontera el 21 de noviembre de 1931) ¡Un monumento vivo de la mejor poesía contemporánea española!
RIL Editores, Girona – Santiago de Chile, 2026
De amplia formación académica en los ámbitos filosófico y musical, Manuel Lacarta (Madrid, 1945) se ha ido convirtiendo en uno de nuestros autores más versátiles, capaz de moverse con soltura no sólo en la poesía y el ensayo –sus géneros preferidos- sino también en la novela y el cuento. Sus abundantes y atinadas letras iniciaron andadura allá por 1977 –con el poemario Reducto- y disfrutaron de un primer reconocimiento destacado en 1988, cuando el libro 34 posiciones para amar a Bambi –cuyo título resulta hoy más impactante incluso que hace cuatro décadas- fue merecedor del Premio Ámbito Literario de Poesía. Que el extenso volumen Otoño en el jardín de Pancho Villa reuniese en 2011 su producción lírica completa hasta la fecha en absoluto disuadió al autor de seguir trabajando en pos de la culminación de una obra total, entendida por encima de compartimentos estancos o de infelices marbetes. Culminación que no excluye en modo alguno la exploración o directamente la novedad: buen ejemplo de ello son, hoy, estas Flores de plástico con las que Manuel Lacarta nos ha dado a conocer su muy singular brega de aforista, casi cincuenta años después de su debut en el panorama literario y editorial de nuestro país.
Nuestro poema de cada día
Como escritora, la obra cumbre de Zenobia Camprubí son sus tres diarios: Diario I. Cuba (1937-1939), Diario II. Estados Unidos (1939-1950), Diario III. Puerto Rico (1951-1956): unos Diarios de incalculable valor: histórico, porque constituyen un testimonio del día a día de exiliados por la Guerra Civil; literario, porque están escritos en prosa de extraordinaria calidad; y humano, porque permiten conocer las interioridades de su relación con Juan Ramón Jiménez a lo largo de 40 años de matrimonio, hasta el extremo de convertirse en su “soporte creativo”.
Nuestro poema de cada día
Josefina de la Torre Millares (Las Palmas de Gran Canaria, 1907-Madrid, 2002). nacida en una familia dedicada a las artes (su hermano Claudio fue dos veces Premio Nacional de literatura: en 1924 por la novela En la vida del señor Alegre y, en 1950, por la comedia El río que nace en junio; su influencia sobre Josefina fue de gran importancia para su iniciación en el mundo de la literatura y también de la representación teatral) fue una mujer polifacética: poetisa -junto con Ernestina de Champourcín fue la única mujer incluida por Gerardo Diego en su famosa Antología de la poesía española Contemporáneos), de 1934-, novelista, cantante lírica, actriz (también de doblaje), columnista cinematográfica…; y una de las mujeres del 27 que forma parte de la nómina de “las sinsombrero”.
Una sinfonía de la soledad
El Teatro Maravillas pone el reloj en hora para mostrar seguidamente 90 minutos de representación. Una producción nacida de los pliegues de la realidad que se adentra en la cartografía de los afectos contemporáneos.
Nuestro poema de cada día
Una de las secciones de mayor interés lírico del poemario Canciones es la IV, titulada “Andaluzas”. Y en ella hay dos poemas con el mismo título: “Canción del jinete”. El primero de ellos lleva bajo el título una fecha: 1860. Es el poema que reproducimos y comentamos seguidamente.
Nuestro poema de cada día
El fabulista Félix María de Samaniego, Gloria Fuertes -poeta de niños… ¡y de adultos!-, el poeta catalán Pete Quart -seudónimo de Joan Oliver i Sallarès- y el profesor onubense Diego Díaz Herrero nos ofrecen unos divertidos poemas que pueden hacer las delicias de los más pequeños. Los comentarios que acompañan a los poemas no pasan de ser un “juego estilístico… para adultos”.
Nuestro poema de cada día
El poema "La soltera en misa" de Federico García Lorca presenta a Virginia, una mujer soltera atrapada en la mirada deseosa de los demás durante la misa. La obra explora su estaticidad y el contraste entre la religiosidad y su sexualidad reprimida, utilizando un lenguaje provocador y una estructura rítmica variada.
Nuestro poema de cada día
De la sección IV -“Andaluzas”- del del poemario Canciones reproducimos y comentamos seguidamente “Canción del jinete”.
“Desecho e izquierdo” es un juego fonético y de sentido, que evoca de algún modo los juegos de Oliverio Girondo y remite, a través del primer sustantivo, al acto de “desechar”, es decir, al residuo, al resto, lo que se acerca al concepto de descarte. A través del segundo nombre: “izquierdo”, procedente del vasco y castellano antiguo, se señala aquello que no es capaz de destreza, dado que ese vocablo nombra el brazo generalmente menos hábil para el trabajo y la lucha. En latín, izquierdo equivale a “sinistrum”, lo relacionado con lo oscuro y peligroso (la izquierda por etimología nombra características y condiciones negativas). Todo esto no deja de remitirnos a Freud, a su texto “Lo siniestro”, en el que lo siniestro no es lo desconocido y ajeno, sino lo más familiar, lo más próximo que se vuelve extraño, lo doméstico que de repente adquiere características atemorizantes.
Ed. Valparaíso. 2026
En "Despertar en la aurora", de Alicia Aza, nos encontramos con una luminosa y sosegada poesía, concisa y rica al mismo tiempo, que actúa de manera eficaz a través de la simbología del mundo de los sentidos y de la naturaleza para expresar un camino de aprendizaje y de transformación personal necesaria. La herida, el abatimiento, el amor y desamor y la complejidad de la vida en general la empujan a la búsqueda de ese camino. El cuerpo concebido como expresión de la experiencia subjetiva del yo poético, el mundo sensorial, la feminidad, el lenguaje y la memoria se articulan en la insistencia de un espacio de autoafirmación y plenitud, de un despertar en un horizonte propio lejos de la herida, cerca de la esperanza.
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Todos sabemos que las doctrinas del culto al cuerpo convierten a nuestro organismo en bandera identitaria, pero también, en distintivo de clase, apología del hedonismo y obsesión materialista. Sin embargo, una reflexión comedida y equilibrada sobre nuestro cuerpo como campo de batalla de la mente, el tiempo y la erosión del mundo puede arrojarnos luz acerca del uso que hacemos o hacen de nuestro cuerpo, de la sintaxis de su lenguaje, de la historia de sus heridas. En esta dirección se encuentran las opiniones que Luisa Miñana vierte en "Este es mi cuerpo": la carne como pentagrama de una melodía que trasciende lo físico.
Salón de lectura
Ed. Arspoética (2019)
No es fácil adentrarse en el territorio de la poesía. Necesita de un esfuerzo que muy pocos están dispuestos a afrontar. Esa continua lucha con las palabras y su significado, su simbología y la interiorización del discurso poético no está entre las aspiraciones o anhelos de la mayoría de los seres humanos. Pero hay que decir, por el contrario, que la minoría que sustenta y participa de la creación poética es suficiente para que esta no desaparezca, para que la esperanza sea esa luz que siga iluminando el horizonte
Hay poéticas cuya máxima cualidad es su transparencia, la limpieza de su discurso, su vocación de ofrenda. La necesidad de comunicar de su autor es proporcional a la desnudez y apertura de su palabra. Este es el caso de María Ángeles Lonardi y su libro Poemas para leer a deshoras (Letra Impar Editores, 2017).
Sociedad Española de Estudios Humanísticos (SEEHU), Madrid, 2019
Cuando el discurso tiene como origen no solo la inteligencia, sino también el corazón del que habla, el mensaje llega al lector de una manera más nítida, más humana: y eso, al fin, es cuanto pretende el autor y desea el buen lector. Se trata de que a éste se le trate con la consideración debida, con amistad y respeto, con sosiego y argumentos que validen todo aquello de la vida que nos confiere proximidad, entendimiento, y no palabrería innecesaria.
Que la poesía escrita le debe su esencia rítmica a la música, es un hecho que desde la época de los juglares queda constatado. Poemas cantables, como las antiguas cantigas portuguesas, demuestran que la línea que separa al poema de la canción es muy fina, si es que no son la misma cosa. Obviando las diferencias entre ambas disciplinas y centrándonos en sus textos, tanto la música, como la poesía, poseen una función estética común pero sin embargo parece que articulan un discurso literario diferente.
SALA DE LECTURA
Quizá no sea necesario tanto alboroto. El ruido nos desequilibra y nos hace irascibles, inconsecuentes. Nos regresa a la barbarie de un tiempo inenarrable por díscolo y aciago. La razón del hombre se nubla y la violencia y el infortunio lo asiste cuando el mundo se vuelve retumbante en todos sus estadios. Será el silencio entonces como una luz que alumbre el camino, que nos dirija al deseado jardín, a todos los silencios que huyeron un día de nuestras vidas.
En el último rincón de nuestra alma reside el lenguaje, un lenguaje que quien se hunde en el silencio de la contemplación reconoce revelador, pues su sintaxis transparenta una semántica no dicha que amplía su campo de emoción y reflexión. Esto nos dice Eliana Cevallos Rojas, poeta ecuatoriana residente en Suiza que estudió Derecho y Psicología. Como anteriores obras de la autora se encuentran La didáctica del amor en pareja (libro de Psicología) y Donde se mecen suavemente las hojas, un poemario con el que llegó a ser finalista del Premio Mundial de Poesía Mística Fernando Rielo.
Nuestro poema de cada día
Nuestro poema de cada día
La miga y la pedagogía del castigo de doña Domitila. A lo largo de esta segunda semana de septiembre, niños y adolescentes vuelven a sus colegios e institutos para iniciar un nuevo curso escolar. Afortunadamente, la educación ha abandonado los procedimentos punitivos para sancionar el bajo rendimiento de los escolares, y nada tiene que ver con la escuela a la que se refiere Juan Ramón Jiménez en el capítulo VI de Platero y yo; una escuela en la que la maestra (la [a]miga), doña Domitila, impone una severa disciplina que incluye castigos físicos para los niños. Por eso, el poeta, irónicamente, no quiere que Platero participe de la crueldad de ese modelo pedagógico, y prefiere llevárselo al campo para enseñarle a disfrutar de la Naturaleza.
Nuestro poema de cada día
Miró, amante apasionado de la belleza. Gabriel Miró (Alicante, 1879-Madrid, 1930) dedicó su vida a la redacción de una obra artística que refleja su temperamento melancólico, su aguda sensibilidad y un dominio absoluto de todos los recursos del lenguaje. Aun cuando su prosa se inscribe en la órbita modernista, se le adscribe a la Generación Novecentista, tanto por su edad como por su afán de depuración formal, exacerbada hasta el tales extremos que Ortega y Gasset llegó a definir su estilo como "fatigoso a fuerza de ser pulcro y solícito". Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia.
Ed. Alhulia. 2025
«El lenguaje habla a través / del poeta. Es su instrumento. / En la gruta feroz de las palabras / no hay otra verdad que el verso. / El verso trasciende porque transmuta. / El verso es verso porque ama ser. (…) Para ser, el poeta es una / metáfora incompletea / cuyo sujeto se ha perdido. / He ahí lo infinito / de lo finito. / Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», escribe el poeta y crítico Enrique Villagrasa en su último libro En la esquina del verso. Me quedo con: «Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», que viene a conformar una sabia manera de entender el mundo, la poesía, la vida, al fin y al cabo.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
Nuestro poema de cada día
Una de las obras cumbres de Gabriel Miró: Figuras de la Pasión del Señor. Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia. La producción de Miró está integrada por un conjunto de relatos en los que el paisaje, profundamente humanizado, es más importante que la sencilla acción novelesca que lo tiene por escenario. Y a nuestro entender, la obra cumbre de Miró es Figuras de la Pasión del Señor (1916), evocación de los personajes bíblicos y del paisaje de Palestina -que no es sino el paisaje de las tierras y pueblos alicantinos-.
Nuestro poema de cada día
El porqué de la obra. Juan Ramón Jiménez insistió hasta la saciedad en que su obra Platero y yo no tiene como destinatarios a los niños. Indiscutiblemente, la versión definitiva de 1917, con 138 capítulos, no es un libro para niños; y es muy discutible que lo fuera la versión de 63 capítulos, publicada en 1914, por la editorial La Lectura, en su “Biblioteca Juventud”. Bien es verdad que estos 63 capítulos escogidos por el autor para dicha edición, amén de la profunda lección de humanidad que encierran, resultan ser de los más alegres y poéticos del conjunto de la obra, y que en ellos se ofrece una visión idealizada del mundo de Moguer, con abundante presencia de niños y de animales domésticos. Y no es menos cierto que el libro terminó por convertirse en un clásico de la Literatura Infantil, y que su lectura llegó a ser poco menos que inexcusable en los primeros niveles educativos, tanto en España como en Hispanoamérica. Pero Juan Ramón Jiménez -insistimos- no escribió Platero y yo para los niños. Y ya que los niños del primer tercio del siglo XX leyeron la obra, se nos ocurre preguntarnos si su lectura -en la versión de 138 capítulos- está al alcance del lector infantil -y juvenil- actual.
Reseña de la novela "Comenzar el olvido", de Pepo Paz Saz
Escribir bien es relativamente fácil. Solo es necesario leer a los grandes escritores, Proust, Joyce, Woolf, Borges, Cortázar, Morrison, Coetzee, Mateo Díez, por ejemplo y por centrarme en el siglo XX y citar a uno español, y así ya podemos presumir de una prosa más o menos literaria, poética o lírica, académica, coloquial, de cristal o transparente, según los gustos. Lo que no es tan sencillo es crear un "mundo propio" que me diga algo diferente a lo que he leído mil veces. Eso es lo que ha hecho el escritor y editor Pepo Paz Saz con su primera novela, “Comenzar el olvido” (2026, Reino de Cordelia), al menos con la parte inicial, ya que las otras me resultan más convencionales.
Nuestro poema de cada día
Juan Ramón Jiménez, como cualquier poeta, emplea los vocablos no solo para evocarnos representaciones intelectuales y utilitarias, sino también para transmitirnos unos determinados sentimientos. De ahí que lleve a cabo una esmerada selección léxica que traduzce la correspondencia entre sus estados anímicos y las resonancias afectivas que los signos lingüísticos empleados en él despiertan. Este conjunto de asociaciones afectivas que, junto con su significado propio o específico, conllevan los vocablos -y que determina su valor connotativo- constituye un rasgo estilístico de primer orden, capaz, por sí mismo, de caracterizar al poeta de Moguer.
Que nuestros nombres no se borren de la historia
Acérquense al Gran Teatro Pavón, y contemplen, no impasibles, que el silencio de las cunetas y los húmedos muros de la Cárcel de Ventas el 5 de agosto de 1939 viene a exigir su sitio sobre las tablas en este inicio de la temporada 26/27.
Decía Borges, uno de los grandes ensayistas del tango, que estudiar el tango era profundizar en una de las vicisitudes del alma; y la historia de los argentinos es la historia del tango, su propia historia, su idiosincrasia. Será a finales del XIX; en las casas de mala vida y “los casinos de baja estofa” donde comienza el tango a despuntar. Este género inicial era alegre, descarado y valiente; un baile de cortes y quebradas asociado al honor, al guapo y al duelo a cuchillo entre compadritos. Este tango de cimitarra y resarcimiento era el que admiraba Borges.
Nuestro poema de cada día
Del extraordinario libro La luna nueva (poema de niños) ofrecemos, en la versión de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, unos textos traducidos del inglés que constituyen una prodigiosa labor de recreación literaria. Están revisados por el propio autor. El sorprendente lirismo y la acendrada espiritualidad que emanan estos textos revela la incomparable sensibilidad de Tagore para afrontar temas con un fondo de tristeza que tienen como protagonistas a personajes infantiles.
Nuestro poema de cada día
"El hombre acecha" es el penúltimo poemario de Miguel Hernández, y el segundo escrito durante la Guerra Civil, tras Viento del pueblo (publicado en Valencia por Socorro Rojo Internacional el 2 de octubre de 1937). Se compone de 19 poemas sin uniformidad temática: en algunos de ellos irrumpen sus preocupaciones sociales y políticas; otros, como es el caso de los titulados “Rusia” y “La fábrica-ciudad”, surgen como resultado de su viaje a la Unión Soviética formando parte de la comisión que representaba a España en el V Festival del Teatro Soviético. Y aunque el tono exaltado de Viento del pueblo se ha moderado, un sentimiento de aflicción recorre el poemario, que está precedido por una dedicatoria a Pablo Neruda.
Nuestro poema de cada día
El poema Iglesia abandonada (Balada de la Gran Guerra) está fechado el 29 de noviembre de 1929, y tuvo tres versiones impresas:; la primera apareció en la revista porteña Poesía (I, núms. 6-7, octubre-noviembre de 1933), con un subtítulo que posteriormente se modificará: “(Recuerdo de la Guerra Europea)”; una segunda edición publicada en el volumen VI de las Obras completas (1938), que contó como editor literario con Guillermo de Torre; y, finalmente, y ya con el subtítulo definitivo, figura en España Peregrina (I, núm. 4, 15 de mayo de 1940).
Nuestro poema de cada día
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963, escritor y periodista vanguardista, adscrito al Novecentismo, es el creador de un género literario al que bautizó con el nombre de greguería -palabra que literalmente significa "lenguaje ininteligible, incomprensible", y que pasa a designar "una idea ingeniosa, plasmada en prosa, una imagen, una comparación sorprendente, un intento de redefinir metafóricamente facetas de la realidad a través de asociaciones inesperadas, originales y humorísticas".
Berenice publica el nuevo libro de Zoé Valdés, "París era una rumba", retrato de su llegada a la ciudad del Sena a los 23 años, cuando amar, gozar, leer y vivir era la vida de la escritora cubana.
Nuestro poema de cada día
El poema de Federico García Lorca expresa el dolor y la dificultad de amar. A través de un estribillo repetido, se refleja el sufrimiento que provoca el amor no correspondido, utilizando metáforas sobre el aire y la tristeza. Su musicalidad y ritmo evocan la tradición folclórica andaluza.
Nuestro poema de cada día
De la sección VI -“Juegos”- de Canciones, de García Lorca, ofrecemos comentados los poemas titulados “Al oído de una muchacha”, “(Las gentes iban)” y “(Naranja y limón)”.
Nuestro poema de cada día
El poema "Caracola" de Federico García Lorca evoca emociones a través de la imagen de una caracola que canta un mar interior. El yo poético expresa su conexión emocional con el mar, llenando su corazón de agua y pececillos. La musicalidad y el simbolismo destacan en esta obra lírica.
Colección Alayateveré, N. 13, Pandora Ediciones, Sevilla 2026
Colores que vibran y texturas que nos marcan conforman las ilustraciones del pintor sanroqueño. Flores rojas que se refuerzan con copas de vino y un fondo amarillo nos abre las puertas a un bodegón con dosis abstractas. El manejo de colores que contrastan generan una atmósfera cálida para ese cuento titulado “Demasiada realidad”, que se inspira del poema de Eliot “Burnt Norton”, en concreto del verso “Go, go, said the bird. Human kind cannot bear too much reality”, con la certeza del ser humano precisando ocio y distracción para superar, al menos tolerar, la desconcertante naturaleza de la existencia.
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