07/09/2025@17:17:00
En ése disco duro que es la retina, grabamos un remolino de sucesos inesperados, encantadores y no tan idílicos, que forman una bobina de película enlatada, como las que se cortaban en los cines del pueblo, gritando el nombre del proyeccionista ya fuera un: "Juanito dale al rollo y ponla ya". Las imágenes que queremos que circulen por nuestro hipotálamo las guardamos con súbito delirio, las que no, también se quedan porque no queda otro remedio.
Con Viaje a la Alcarria -1948-, Cela inicia sus incursiones en un género en el que se ha revelado como un maestro excepcional: el libro de viajes. Sus obras en este género -a este libro siguen Del Miño al Bidasoa (1952), Primer viaje andaluz (1959), Viaje al Pirineo de Lérida (1966), etc.-, a pesar de su carácter documental, no están exentas de virtuosismo estilístico; y en ellas se recogen artísticas descripciones de paisajes y una amplia galería de tipos curiosos, en una línea más próxima al cuadro de Goya o de Solana, o al esperpento de Valle-Inclán, que al costumbrismo tradicional.
El 24 de agosto de 1898 nació en Buenos Aires Jorge Luis Borges. Razón suficiente para que los argentinos celebren cada año en esa fecha el "Día del lector". Poeta, ensayista, narrador, conferenciante..., Borges ocupa un lugar de privilegio en la literatura universal.
Nuestra propia experiencia de aula nos ha venido demostrando el desinterés por la lectura, incluso por la de carácter recreativo, de no pocos alumnos. A la vista de sus propias opiniones mayoritarias para tratar de corregir esta calamitosa situación, presentamos a continuación algunas de las “actuaciones concretas” que hemos venido adoptando, con objeto de lograr que disfruten autónomamente de la lectura como forma de comunicación que, además de fomentar su enriquecimiento cultural, les sirva de entretenimiento lúdico y les ayude a desarrollar sus capacidades creativas.
[La tarde]
Los campos y el cielo se desnudan del humo del bochorno. Septiembre se levanta palpitando de un aire dulce de cosechas: cosecha de algarrobas afiladas y retorcidas como cuernas de carnero; cosechas de almendras de color de canela, que pronto irán trocándose en panales de Navidad. Todos los días amanecen las higueras con más higos maduros, de piel regañada, saliéndoseles almíbar. Las pomas de invierno principian a engordar de azúcar, que ha de cristalizarse en los relentes. Los huertos rebrotan en la segunda primavera del año agrario. Crecen los alcaciles y van estilizándose como capiteles de acantos; los zarcillos de los frisuelos y de las calabazas saben escoger los nudos del panizo, y así se irá colgando toda la mata; los habares abren su flor de antifaz, y en los ribazos se asoman las mejillas redondas y sofocadas de las granadas.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Nos quedamos en lo superficial, verano, vacaciones, jiji, jaja, qué tiempo tan feliz. Pero esa convivencia con tu churri 24/30, es mortal como una gota malaya. Septiembre es el mes que más demandas de divorcio se presentan.
(Un texto autobiográfico de Miguel Delibes)
El texto de Delibes está incluido en Mi vida al aire libre (Memorias deportivas de un hombre sedentario). Fragmento del capitulo III. Barcelona, Ediciones Destino, 1989. Colección Áncora y delfín, núm. 638); publicado con antelación en un libro para niños (Valladolid, Miñón, 1988).
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Es tendencia que las celebrities enseñen su casa en el pueblo. La de Jennifer López y Kim Kardashian donde dice casa, tienes que leer casoplón estilo mediterráneo y donde dice pueblo, imagina una paradisíaca playa de Malibú.
FIRMA INVITADA
Por Eva Losada Casanova
Cuando hablo de la intencionalidad de la escritura, mi memoria regresa una y otra vez, como niño hambriento, a uno de los grandes personajes del escritor madrileño Luis Landero. Recuerdo como, a lo largo de la lectura de El guitarrista, este personaje se pasea por los rincones de su vida exclamando a los cuatro vientos que está escribiendo una novela, lo hace con una mezcla de altanería y desasosiego. ¡La novela del eterno novelista! Aquella que no solo nunca se acaba sino que comienza cien veces, quizá mil. La edad temprana es ese campo de cultivo en el que la romántica idea de ser escritores va y viene como una cometa. Colorida y libre. Queda muy bien hacer volar nuestra cometa mientras compartimos unas tapas en un bar o bajo un hipnótico y peligroso cielo estrellado. El problema es que llega un momento en el que ese trozo de tela se hace pequeño en un cielo limpio y azul o bien cae en picado y descompuesto a nuestros pies.
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Ponerte un nombre al nacer se hace difícil cuando tus progenitores rebuscan en ancestros, en revistas de moda, series de televisión o en profundos recuerdos de sueños, viajes, exparejas, en el nombre del padre, de la madre y del sunsuncorde. Ya de por sí habrá algún que otro enfado,discusiones familiares, suegros con pataletas y tíos con anginas de suplicar en sus segundos compuestos un acuérdate de mí cuando lo inscribas. Es una tarea titanica mientas el vientre se hincha apresurado y las aguas vienen de camino, sobre todo las que rompen en cualquier lugar. En una parada de autobús, taxi, en el portal de la vecina, o en el preámbulo de un antojo. En cualquier caso es difícil, muy difícil o cuesta mucho llamarse Antonio, Manuel o Maria Concepción. Una vez que lo llevas en una pulsera de plástico reciclado con un código de barras en un hospital de cualquier lugar ya es imposible que se borre de la memoria del grupo familiar que te visita, del ramo de flores del amigo o amiga que te ha llamado o escrito por WhatsApp ni se sabe las veces.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Ya estamos otra vez dando la brasa con el emérito. Vuelve la burra al trigo. Y si solo fuera la burra, tío. Vuelve Ana Obregón a la portada del Hola con sus posados de verano. Antes, con sus bikinis excitantes, ahora, con su nieta retozando en la playa.
Siempre habrá una única obra para un único autor. Así es el arte. Cada pieza no es sino un segmento que complementa al anterior y, a la vez (¿podría decirse sin una predisposición manifiesta?) condiciona o se adapta en rara armonía con el siguiente.
Agosto se llama así en honor del emperador Augusto. Y ciertamente algo tiene de imperial y soberbio en la imposición de sus leyes, las que son perceptibles, las meteorológicas, y las que son larvadas y telúricas y se nos escurren corazón adentro entre la superstición y las creencias. En agosto hasta el llanto tiene altura y es majestuoso con las Lágrimas de San Lorenzo, las Perseidas. Las risas simplemente saben a cloro y a sal marina. Son frescas y recentales, antes de la moral y de los quebrantos.
No sé cuándo nació. Tampoco tengo recuerdo de cuándo murió; me encontraba lejos de mi país de origen.
Tras los saludos protocolarios y las felicitaciones a distancia, vía WhatsApp, que el nicaragüense le presentó al suramericano, los dos entraron en otros temas que tenían en la agenda. Sin embargo, el quisquilloso pensamiento del segundo, por demás esquivo y dado a ocupar su mente en otros asuntos distintos a los que de sus labios solían salir en momentos como aquellos, entró en callada reflexión, sin dejar, en parte, de estar atento a lo que el primero animado le compartía.
«Oh dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra
«Este ejército que ves
vago al hielo y al calor,
la república mejor
y más política es
el mundo, en que nadie espere
FIRMA INVITADA
Por Margarita Melgar, autora de "El verano de nunca acabar"
A la gente le extraña muchísimo que Margarita Melgar seamos dos (Ana Sanz-Magallón y Montse Ganges), y que escribamos novelas. También escribimos guiones, pero esto no sorprende tanto: como espectadores ya sabemos que las películas son cosa de muchos. Pero como lectores, seguimos esperando que el autor sea esa Sherezade que se sienta a nuestro lado para susurrarnos solo a nosotros una historia, así que una novela escrita a cuatro manos suscita más preguntas. Por lo menos dos: cómo y por qué.
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