09/02/2026@17:58:59
El diccionario tembló, el intelectual burgués rasgó vestiduras, mis huesos se sacudieron, mis nietas, las nietas que estaban viendo el espectáculo en el medio tiempo del Super tazón, rieron, cantaron, existieron.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Los jóvenes de la generación Y o Z no tienen ni idea de lo que significa el título de esta columna. Y los Alfa Centauro de 16 tacos ni te cuento. Les sonará a un rap de C. Tangana o Bad Bunny. Los chicos de ahora cambian la religión por los valores cívicos. Prefieren un tipo fashion de espiritualidad pop como el nuevo álbum de Rosalía.
Solo en el Quijote, hay 1.274 referencias al mundo clásico (531 en la Primera Parte y 743 en la Segunda). Virgilio es citado 94 veces, Ovidio 58, Homero 47, Aristóteles 46, Horacio 45, Platón 32, etc.
En el debate por Groenlandia, un eurodiputado danés ha mandado a Trump a la mierda. “Señor presidente, váyase a la mierda”, ha dicho en inglés, rotundo y enfático. Para qué andarse con eufemismos y chorradas.
El pasado 12 de enero, sin otro título, en esta revista (Todo Literatura) leía un artículo en el que se rememoraba el fallecimiento de Ramón Gómez de la Serna -escritor y periodista vanguardista, adscrito al Novecentismo- al tiempo que se le recordaba como el ínclito autor de las “Greguerías”, género literario creado por él (sic.) y se insertaban 20 de éstas.
La figura de la patrona de los ajedrecistas españoles, Santa Teresa de Jesús, ha sido noticia en Alemania a través de la publicación de un artículo en una página web especializada en ajedrez y por la iniciativa de World Chess sobre su patronazgo internacional.
Antes me cabreaba por las decisiones de la Academia Sueca para el Nobel. Me parecían caprichosas y absurdas. Tantos grandes escritores, como Murakami, Maalouf (este estúpido Word no sabe quién es Amin Maalouf y me lo subraya como si fuera un error, con una Olivetti no pasaba), etc esperando el Nobel toda su vida. Y tantos grandiosos que murieron sin el Nóbel. Mientras escritores mediocres lo tuvieron, no citemos nombres.
"Madrid-Puerta de Atocha-Almudena Grandes", anuncia su próximo tren con destino a "Estacion de Ávila-Teresa de Ávila". Suena encantador a mis oídos con las piernas estiradas, mochila en el suelo y ojos apretados sobre los pómulos. Corro desesperado al andén vacío, silente, era un sueño, uno de esos que repito insaciablemente en mi encéfalo. No confundamos a Bucéfalo, caballo de Alejandro Magno. Pero los sueños, sueños son y Calderón de la Barca no va en ese tren. Deseo en este siglo de oro que me escuchen los poetas de la vida y al despertar dentro de ésa bola de hierro sea el maquinista quien me diga: "Señor, ha llegado a "Estación de Ávila-Teresa de Ávila". ¿Desea bajar al andén?
FIRMA INVITADA
Por Eva Losada Casanova
Cuando hablo de la intencionalidad de la escritura, mi memoria regresa una y otra vez, como niño hambriento, a uno de los grandes personajes del escritor madrileño Luis Landero. Recuerdo como, a lo largo de la lectura de El guitarrista, este personaje se pasea por los rincones de su vida exclamando a los cuatro vientos que está escribiendo una novela, lo hace con una mezcla de altanería y desasosiego. ¡La novela del eterno novelista! Aquella que no solo nunca se acaba sino que comienza cien veces, quizá mil. La edad temprana es ese campo de cultivo en el que la romántica idea de ser escritores va y viene como una cometa. Colorida y libre. Queda muy bien hacer volar nuestra cometa mientras compartimos unas tapas en un bar o bajo un hipnótico y peligroso cielo estrellado. El problema es que llega un momento en el que ese trozo de tela se hace pequeño en un cielo limpio y azul o bien cae en picado y descompuesto a nuestros pies.
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Esto de vivir en Ávila y escribirle a todo lo que me resulta mágico, maravilloso, me ha despertado reivindicaciones innatas.
El enclave arqueológico Mezquitas funerarias de Málaga situado en la calle Agua nº 22, conserva dos mezquitas funerarias y un mausoleo del periodo almohade, cuya construcción se produjo de forma sucesiva entre los siglos XII y XIII aunque el uso del espacio perduró en época nazarí. Estas estructuras formaban parte de la necrópolis de Yabal Faruh, uno de los cementerios de la Málaga islámica, que estuvo en uso desde el siglo X hasta la conquista de los Reyes Católicos. Durante esos casi 500 años de uso fue creciendo en extensión y densidad de enterramientos, alcanzando en su época de máxima expansión, una superficie que se desarrollaba desde las inmediaciones de la Puerta de Granada hasta calle Agua y desde la ladera de Gibralfaro hasta El Ejido.
Publicamos una nueva columna poética de Gustavo Gac-Artigas.
Gustavo Gac-Artigas (1944). Poeta laureado, novelista, dramaturgo y hombre de teatro chileno. Miembro de la Sociedad de Escritores de Chile (SECH), del PEN Chile y del PEN América. Es miembro correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE) y académico de la Academia Tomitana y de la Academia Universalis Poetarum.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Esta actualidad estresante me sobrepasa. Me largo a dar una vuelta por los cerros de Úbeda. Es una estrategia eficaz para soportar el día a día, que cada vez está más jodido.
En su poemario “Si lo hubiera sabido…” (Valparaíso Ediciones) Gustavo Gac-Artigas exploraba los siete mantos del terror: capas sucesivas de miedo, poder y sometimiento que han cubierto al individuo y a la sociedad. En este nuevo texto, “El manto del silencio”, el autor parece añadir un octavo manto, quizá el más inquietante de todos: aquel que no se impone por la fuerza, sino que se teje con nuestras voces selectivas y nuestros silencios cómplices. Más que una ruptura, este texto prolonga y radicaliza esa reflexión, desplazando el foco desde el terror visible hacia la responsabilidad íntima y colectiva de callar selectivamente.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Lo han conseguido. El planeta es un sindiós. Los poderes fácticos se han pasado la democracia por los mismísimos y han convertido la política en un antro de perdición, por no decir en una casa de putas. Tendré que cambiar de aficiones. Qué pena, tío. Con lo que yo disfrutaba comentando los pifostios de los chupópteros y mangantes que dirigen el mundo.
FIRMA INVITADA
Por Margarita Melgar, autora de "El verano de nunca acabar"
A la gente le extraña muchísimo que Margarita Melgar seamos dos (Ana Sanz-Magallón y Montse Ganges), y que escribamos novelas. También escribimos guiones, pero esto no sorprende tanto: como espectadores ya sabemos que las películas son cosa de muchos. Pero como lectores, seguimos esperando que el autor sea esa Sherezade que se sienta a nuestro lado para susurrarnos solo a nosotros una historia, así que una novela escrita a cuatro manos suscita más preguntas. Por lo menos dos: cómo y por qué.
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