05/01/2026@22:22:00
A la l hora, 50 minutos y 8 segundos del día 3 de enero de 2026, se produjo el inicio de la operación “Resolución absoluta”, la crónica de un ataque anunciado sobre Venezuela. 150 cincuenta aeronaves estadounidenses lanzaron con precisión milimétrica sus misiles sobre distintos y distantes objetivos militares sobre la base terrestre de Fuerte Tiuna, la base aérea de la Carlota y el cuartel de la Montaña en los alrededores de Caracas, el puerto de La Guaira, el aeropuerto de Higuerote y otras instalaciones militares en las provincias de Miranda y Arragua. En cuestión de minutos, superaron y neutralizaron las defensas venezolanas y permitieron que varios helicópteros Chinook se dirigieran raudos hacia el principal objetivo de la operación: la residencia-fortaleza en Tiuna del presidente de la República, Nicolás Maduro.
Prometí en mi anterior entrega para Todo Literatura compartir un fragmento de mi ensayo inédito “Tras el oro de la vanguardia”. Aunque pueda haber alguna oferta por el libro, prefiero que siga así de momento. Esa reunión con Houellebecq en Murcia, en compañía del filósofo Antonio Muñoz Ballesta y de Nico, su mujer (buenos amigos del escritor francés), que relaté hace años en El Ojo Crítico de Radio Nacional, encaja bien, me parece, en una revista literaria; y servirá para estrenar este 2026 del que espero que traiga felicidad, o al menos serenidad, a mis amables lectores.
En el día en que Mamdani ha asumido el puesto de alcalde de Nueva York, abriendo una nueva era en la ciudad y el país, publicamos una columna-poema de Gustavo Gac-Artigas para comenzar el año.
«Oh, dulce España, patria querida», Miguel de Cervantes Saavedra
Algunos cervantistas niegan la hidalguía de Miguel de Cervantes Saavedra y no registran que «el magnífico Señor» licenciado Juan de Cervantes, gobernador de las tierras y Estado del conde de Ureña Juan Téllez-Girón, el «virtuoso» Juan, lugarteniente de la Alcaldía de Alzadas y su tierra- abuelo paterno de Miguel-, y el «magnífico Señor» alcalde ordinario Andrés de Cervantes, -tío paterno de Miguel-, eran hidalgos debido a sus ocupaciones y no reconocen que Miguel declaró el 4 de junio de 1593 «ser hijo y nieto de personas que han sido familiares del Santo Oficio de Córdoba».
El invierno sueco no perdona. A las tres de la tarde ya es noche y el frío cala hasta los huesos. La Ciudad Vieja (Gamla Stan), ubicada en el corazón de Estocolmo, parece detenida en un paisaje de postal entre edificios ocres y rojizos, calles empedradas, tabernas, restaurantes, el mercadillo navideño y faroles que vencen la oscuridad como queriendo anunciar que algo bueno se avecina.
Ediciones Cátedra publicó hace poco la poesía completa de María Victoria Atencia. Hace poco le han dado el Premio Nacional de las Letras Españolas. Eso fue una luz imprevista que cayó sobre nosotros.
Veníamos alumbrados de Jerusalén, Atenas y Roma, ese triángulo divino por el que también se ha derramado mucha sangre. Ese viaje circular de luces y sombras fanáticas con sus muertos, sus héroes anónimos y sus falsos héroes. No hay duda de que en el resultado final -que la Historia estudia-distorsiona según autores y revisionismos- salen muchas más víctimas que verdugos, aunque los verdugos bajo el amparo de la lealtad a unas ideas reivindican asimismo su papel victimista. De modo que el mundo funciona como todo uno en su victimismo, es una única y gran víctima de sí mismo, está victimizado ad infinitum; pero bajo el alumbrado y las luces de las fiestas navideñas se rompen el hechizo de la queja y el encantamiento de la querella y entonces -no se sabe muy bien el porqué, el espíritu navideño- el mundo se libera de la victimización cultural y se vuelve dichoso, elegido y concordante.
PLAZA DE GUIPUZCOA
No es lo mismo ser disciplinada que obsesiva, ordenada que maniática o rigurosa que implacable. Reconócelo, todas tenemos TOCs, manías y fobias. Escribo en femenino y en primera persona porque estoy dispuesta a rasgarme las vestiduras y abrirme en canal.
FIRMA INVITADA
Por Eva Losada Casanova
Cuando hablo de la intencionalidad de la escritura, mi memoria regresa una y otra vez, como niño hambriento, a uno de los grandes personajes del escritor madrileño Luis Landero. Recuerdo como, a lo largo de la lectura de El guitarrista, este personaje se pasea por los rincones de su vida exclamando a los cuatro vientos que está escribiendo una novela, lo hace con una mezcla de altanería y desasosiego. ¡La novela del eterno novelista! Aquella que no solo nunca se acaba sino que comienza cien veces, quizá mil. La edad temprana es ese campo de cultivo en el que la romántica idea de ser escritores va y viene como una cometa. Colorida y libre. Queda muy bien hacer volar nuestra cometa mientras compartimos unas tapas en un bar o bajo un hipnótico y peligroso cielo estrellado. El problema es que llega un momento en el que ese trozo de tela se hace pequeño en un cielo limpio y azul o bien cae en picado y descompuesto a nuestros pies.
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El 3 de enero amanecimos con la noticia de que los Estados Unidos capturaron a Nicolás Maduro. Gustavo Gac-Artigas, poeta y dramaturgo chileno residente en USA, nos da su equilibrada opinión sobre un hecho que no se ajusta a derecho. Estamos a favor del regreso a la democracia en Venezuela y en todos los países de América, incluída USA.
Bien sabido es el estrecho vínculo que une el concepto de fiesta con el de tiempo: la fiesta constituye una tregua, un paréntesis, una ruptura: rompe la rutina cotidiana, la noria de los días y horada el muro uniforme y aparentemente impenetrable del tiempo: una bocanada de aire fresco aspirado en el marco del sofocante tiempo quevediano, aquel que no vuelve ni tropieza. El primer rasgo distintivo de esta fiesta porteña (Pinap Editora, Buenos Aires, 2025, 125 páginas), de la poeta argentina Sofía Castillón, es que, bien lejos de eximirlo, arroja al lector al implacable curso del tiempo.
De una Estación Santa Teresa Amurallada
Una divisoria y extensa masa de bloques apilados, canteados por maestros y discípulos de la piedra. Siglos de historia. Chinos y Mongoles. Romanos y Bárbaros. Cristianos y Musulmanes. Judios y lamentos. La Gran Muralla. El muro de Adriano. Ávila y el patrimonio de su muro; su gran muralla. Dividir, recaudar, proteger. El pretexto humano para crear un pretexto. Al fin y al cabo, construir para evolucionar y ocupar sus almas en la desidia del dolor ajeno.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
No es por fastidiar, pero te recuerdo que Jesucristo no nació el 25 de diciembre. No es opinión, es información y mis fuentes son los evangelios de Mateo y Lucas, que conocieron de cerca la infancia de Jesús de Nazaret.
Permítasenos principiar este bosquejo con dos sentencias apodícticas. La una pertenece al filósofo británico Alfred North Whitehead: “Toda la filosofía son notas a pie de página a la obra de Platón.” La otra es una conjetura de Jean Guitton que se puede leer en su breve, pero sustancioso, ensayo titulado Entrañas de Platón (Losada, Buenos Aires, 2005, p. 91): “Si Jesús no hubiera existido, sin duda Platón ocuparía, entre los inspiradores de la humanidad, el rango supremo. Porque de Platón se hubiera podido sacarlo casi todo” (el destacado pertenece al original). La hipérbole sobre la que descansan ambos juicios no los invalidan, sino, por el contrario, abrevan en un exceso deliberado que, a poco de detenerse en el mismo, se revela dotado de entera pertinencia. Platón es la piedra de toque de la filosofía occidental, y nos aventuramos a aseverar que su incidencia en la narrativa no es de menor calado.
Cuatro siglos separan a estas dos mujeres. Sin embargo, les une una circunstancia que ha traspasado las épocas: la brutal violencia marital, física y psíquica, contra las féminas.
Una pregunta que los periodistas siempre me formulan en las entrevistas se refiere a los móviles. No, no se asusten; no estamos hablando de los móviles en sentido penal —aunque, vistos los libros que circulan en el mercado en los últimos años, su autoría quizá podría, e incluso debería, incardinarse en algún tipo punitivo más o menos evidente —. Me refiero a las motivaciones, a las razones, a veces conscientes, a veces no tanto, que conducen a un autor a dar vida a una nueva obra.
FIRMA INVITADA
Por Margarita Melgar, autora de "El verano de nunca acabar"
A la gente le extraña muchísimo que Margarita Melgar seamos dos (Ana Sanz-Magallón y Montse Ganges), y que escribamos novelas. También escribimos guiones, pero esto no sorprende tanto: como espectadores ya sabemos que las películas son cosa de muchos. Pero como lectores, seguimos esperando que el autor sea esa Sherezade que se sienta a nuestro lado para susurrarnos solo a nosotros una historia, así que una novela escrita a cuatro manos suscita más preguntas. Por lo menos dos: cómo y por qué.
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