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RELATO

Cuando las primeras luces del alba todavía no se adivinan por el horizonte más lejano del Mediterráneo, Jaime Gil de Biedma regresa a su casa, y lo hace atrapado por esa soledad que la madurez ya no le permite volcar en un papel en forma de poema. No es la ausencia de los demás la causante de esa sensación, sino ese manto que recubre a sus días y le hace sentirse como un extraño dentro de sí mismo.

Has envejecido pronto, piensa él. Yo me conservo mejor, dentro de lo que cabe. Ella lo aguanta porque, ¿qué es el amor a partir de los cincuenta sino sentirse a gusto con la presencia del otro y echarlo de menos cuando no está? ¡Qué gran definición! ¿Cómo no se le había ocurrido? Tuvo que tragarse aquella previsible y monótona conversación telefónica de sábado con la vidente, doy fechas exactas, sin preguntas, sin sonsacar, joven y atractiva en la foto, septuagenaria en la voz, la vidente de los famosos de Puerto Banús, hasta que le oyó a la voz cascada pronunciar la gran definición definitiva, y entonces valió la pena, y el dinero, y el ridículo. El amor a partir de los cincuenta es… La frase la acompaña desde entonces, pero no la suelta a la menor ocasión, sino cuando la ocasión lo merece.

Le contrarió al hombre la perspectiva de llevar al hijo de cumpleaños en domingo justo al Karting situado en la misma avenida del mismo barrio donde cada mañana, desde las seis y media, debía personarse en el bar que llevaba regentando unos doce años para despachar cañas y bocadillos de serrano y manchego a los trabajadores de Neumáticos Roar, a los empleados de Dorta e Hijos Venta de Repuestos Automovilísticos Nuevos y Usados. ¿Cómo decirle que no a un niño?

Basado en hechos reales de la vida del artista japonés Tetsuya Ishida

Basado en una historia real

El hombre se sentó en el mismo banco del paseo, el que está más próximo al parque donde juegan los niños. Como ayer, cuando lo vi por primera vez, no llevaba periódicos, ni revistas, ni usó su móvil. Tal vez no tenga móvil. Todavía quedan personas mayores, como él, que no lo tienen. Igual lo tiene, pero se lo dejó en casa porque a veces se despista. Igual lo llevaba en algún bolsillo y tan sólo aguardaba una oportunidad para sacar una foto. Saludó a algunos vecinos que pasaron por su banco. Reuniones breves, de unos cinco minutos a lo sumo. Legales. Por lo demás, no hizo nada. Salvo observar a los niños.

Las malas lenguas, por malas, por viperinas, se equivocaban. No era cierto eso de que el hombre había tenido tanta buena suerte. En cuarenta años de desgaste en loterías, tragaperras y promociones, sólo le había tocado una vez El Gordo (y hacía ya más de veinte años), y el sorteo de los dos mil euros mensuales para toda la vida de Nescafé.

Tras una década de numantina resistencia, harta de la machacona idea de la nieta de acudir como público al programa de televisión que veía cada tarde, la septuagenaria accedió a marcar el número mágico. No sólo no tardaron en catapultarla al estrellato de los míticos estudios de Prado del Rey, donde compartió asombro, bocadillo de atún, Batido Mediterráneo sin azúcares añadidos y aplausos con un grupo nutrido de la tercera edad de Villalgordo del Júcar y otro nutrido grupo de la misma edad de la cercana localidad de Dolorosa de Hellín, no sólo sus vecinas del barrio se tragaron su envidia y su cara en todo un primer plano hasta tres veces, no sólo tuvo la dicha inmensa de conocer en persona al simpático y apuesto presentador del que obtuvo, además, autógrafo y dos besos en sendas mejillas, no sólo todo esto le fue dado, sino que regresó con un plan bajo el brazo. Un plan que cambiaría, de manera drástica e irreversible, el resto de sus días dorados.

cia/biblioteca/informes/archivo_24_julio_2001

Informe desclasificado sobre el expediente ZZ78400076XZ-.

¿Te causan admiración los crímenes perfectos? ¿Y escribir? Ahora, puedes participa el el nuevo concurso de Crimen Perfecto, dotado con 300 euros en premios y en el que puedes formar parte desde el 19 de agosto hasta el 3 de septiembre. En este artículo puedes leer las bases completas. El jurado lo forman: Mari Carmen Sinti, escritora de género negro; Beatriz Gómez Lorenzo, comisaria de Guadalajara en Negro; y Ramona Solé, comisaria en Les Borges Negres.

En la tarde noche de ayer, efectivos de la Policía Nacional procedieron a detener a H. G. Z., varón de 57 años, por asesinar a cuchilladas a G. Z. H., varón de 60 años y vecino con el que se encontraba en régimen de convivencia desde hacía 4 años. El arrestado se entregó en la comisaría de Añaza, en el municipio de Santa Cruz de Tenerife, poco después de cometer el crimen. “No aguantaba más,” declaró el homicida. El hombre ha pasado a disposición judicial.

Díganos: pudo haberlo evitado y, sin embargo, coadyuvó en el accidente.

Algo muy malo tiene que ocurrir para que de la combinación Haruki Murakami y Libros del Zorro Rojo no salga un libro maravilloso. Y como eso no ha pasado ha vuelto a salirles, en la estela de aquel Asalto a las panaderías que reseñé aquí hace ya unos meses. En este caso vuelven a la carga con Murakami con otro relato ilustrado por la ya mítica Kat Menschik y traducido también por otro nombre habitual en los libros de Murakami en español, Lourdes Porta. En este caso hablamos de "Sueño".

Vitruvio, Madrid, 2018

Ricardo Martínez-Conde: "El tiempo en las manos"

En su ya larga trayectoria creativa Ricardo Martínez-Conde ha cultivado diversos géneros literarios breves, especialmente la poesía (tiene en su haber más de una docena de libros) y el aforismo, en el que confluyen narración e idea (en castellano ha publicado Cuentas del tiempo, 1994, y Alusión al paisaje, Aforismos, 2002, y, en gallego, Debullar, 1998). Ahora nos gratifica con su primer volumen de microrrelatos, un libro muy personal que cristaliza su cosmovisión centrada en preocupaciones artísticas, existenciales y metafísicas. En las sesenta y seis piezas que conforman El tiempo en las manos, lo poético y lo reflexivo alternan con lo estrictamente narrativo, mostrando con ello la gran versatilidad del microrrelato, un “género de llegada”, para utilizar las palabras de José Mª Merino, que se nutre de materiales diversos y requiere mucha pericia por parte del escritor y un receptor culto y refinado.

No estaba convencida, pero sí esperaba encontrarse un detalle. Una caja, de esas rojas, rellena de bombones. Una novela de Almudena Grandes, aunque no fuera la más reciente. Algo.