Entrevista a Laia Grassi
13/10/2025@16:16:00
No la busquen detrás de un escritorio convencional. La encontramos inmersa en el silencio reverberante de un espacio aún por definir, midiendo la luz que se cuela por una ventana, palpando la textura de una pared, escuchando la historia que un lugar vacío ansía contar. Laia Grassi no es solo una directora de arte; es una traductora de sensaciones, una coreógrafa de experiencias. En un mundo hiperdigitalizado, ella reclama el poder táctil, emocional y profundamente humano de lo físico. Su trabajo no se ve; se siente. Se habla de "branding" y ella piensa en el latido del corazón de una marca. Se habla de "retail" y ella imagina el escenario donde una persona vivirá un recuerdo. Hoy, en esta conversación, no vamos a hablar de tendencias. Vamos a desmontar la realidad para preguntar: ¿Qué siente un espacio? ¿A qué huele la confianza de un cliente? ¿Cómo se diseña un susurro que se convierta en un grito en el alma de quien lo recibe? Bienvenidos a la mente de una arquitecta de emociones.
Rosalía de Castro resucitó el cultivo del gallego con su obra Cantares gallegos (Vigo, Imprenta de Juan Compañel, 1863). Su segundo y último libro escrito en versos gallegos lleva por título Follas novas (Madrid, La Ilustración Gallega y Asturiana, 1880), compuesto en la localidad vallisoletana de Simancas, donde entonces residía junto a su marido Manuel Murguía -con el que se había casado en 1858-, porque había sido nombrado Director del Archivo General de Reino de España, ubicado en esa localidad castellana.
Siempre habrá una única obra para un único autor. Así es el arte. Cada pieza no es sino un segmento que complementa al anterior y, a la vez (¿podría decirse sin una predisposición manifiesta?) condiciona o se adapta en rara armonía con el siguiente.
Edición la Primera Vértebra
El libro "Gabatha" navega el desierto, peregrina las escrituras, la carne y la cruz, es una plegaria silente de los días entre los días, en los días, huellas que otros hombres anduvieron levantando el polvo de la fe perdida en una prosa poética sin fondo en los ojos de la muerte. Un mirar entre la luz y el trueno donde la sombra concluye y se engendra, el lugar sagrado o críptico donde todo nace o todo muere.
"El silencio del bosque", de Jess Lourey, es un thriller psicológico sobre la desaparición de tres niñas en 1980. Cuatro décadas después, la detective Evangeline Reed y el forense Harry Steinbeck descubren un cadáver relacionado con el caso, enfrentándose a oscuros secretos del pasado que amenazan su seguridad.
El proceso identitario no sólo se refleja en el cuerpo, también es una manera de estar en el mundo geográficamente. Ahora que está tan de moda romper con todo lo anterior, y las tradiciones de la clase que sean huelen a rancio, todavía existe esa necesidad de pertenencia a un lugar sin el cual no seríamos las mismas personas. Por mucho que nos cueste reconocerlo somos de donde hemos nacido por muchos kilómetros que nos alejemos de ese punto inicial que nos perseguirá el resto de nuestros días.
Hay veces que me canso de ser hombre...
Autora de “Homenaje a tu silencio”
De origen francés y español, Paloma Caro es una persona que ha vivido como nómada y, en ocasiones, como emigrante, al igual que su familia a lo largo de generaciones. Nació en España, pero sus abuelos y padres residieron en Francia, Argelia y Marruecos antes de establecerse allí. Reconoce los lugares por su aroma, incluso en las zonas más limpias y ordenadas de las ciudades. Acaba de publicar la novela “Homenaje a tu silencio”, una novela que tiene muchos ecos de su historia.
El estruendo del silencio del miedo
En un panorama teatral a menudo complaciente, de humor, de evasión, donde parece que no queremos enterarnos de las cosas que están sucediendo, precisamente Las cosas por su nombre irrumpe en la cartelera como una llamada de atención de cruda lucidez.
Nuestro poema de cada día
El inconfundible estilo de Azorín. I
Es Azorín, uno de nuestros mayores estilistas. Su teoría del estilo queda plasmada en un capítulo del libro Un pueblecito: Riofrío de Ávila (1916) [1]. Cuenta Azorín -aunque pudiera tratarse de un mero recurso literario, similar al cervantino del autor morisco de El Quijote, el manuscrito encontrado en Toledo- que cayó en sus manos -en la Cuesta de Moyano- el libro Sentimientos patrióticos, publicado en 1791 por Jacinto Bejarano -cura párroco de la iglesia de san Martín en el pueblo abulense de Arévalo-. Y se identifica plenamente con él cuando afirma Bejarano que “El estilo es claro si lleva al instante al oyente a las cosas, sin detenerse en las palabras”; porque “De todos los defectos del estilo, el más ridículo es el que se llama hinchazón”. Y estas máximas se convertirán en la norma suprema del estilo azoriniano.
Con razón más que suficiente, el maestro Leopoldo Marechal desconfiaba de aquellos narradores que jamás habían incursionado en la poesía (como cultores o artífices del poema). Los motivos, que Marechal no especificó, son, con todo, muy fáciles de adivinar: la música de la palabra sólo se halla (y se aprende) y reside en el ancho territorio de la poesía. La recomendación más atinada que se le puede acercar a un joven que desee incorporar para sí (o aprender en qué consiste) la musicalidad que debe tener la prosa es que lea toda la poesía española escrita en el transcurso del Siglo de Oro: no conocemos escuela más fecunda.
Nuestro poema de cada día
Uno de los momentos de mayor lirismo trágico de toda la obra de Pérez Galdós: Los fusilamientos de los Sargentos de San Gil
Un lirismo de tinte trágico envuelve la recreación que Pérez Galdós hace del fusilamiento de los sargentos de San Gil, un acontecimiento histórico acaecido el 25 de junio de 1866, y que dejó tan impresionado al escritor que lo recoge tres veces en su obra: aparece en la novela Ángel Guerra (1890-1891), en un episodio nacional -La de los tristes destinos (1907), novela que cierra la cuarta serie-, y en las Memorias de un desmemoriado (1915-1916). El lirismo al que aludimos se traduce en una estética de la compasión popular: el pueblo de Madrid llora desconsoladamente el destino de los sargentos condenados, y su ejecución adquiere los tintes de una tragedia compartida. Es la sublimación del dolor, revestido de un hondo lirismo elegíaco. Leamos y comentemos un fragmento en el que una trágica realidad histórica queda reflejada con la sensibilidad literaria de la que siempre hace gala Pérez Galdós.
Presentar un libro siempre es un privilegio, pero también una responsabilidad, sobre todo tratándose del libro de una mujer con una gran trayectoria en la literaturas costaricense. Quienes escribimos sabemos que un poema no nace solamente de la inspiración, nace de las heridas, de las preguntas, de la memoria y de los silencios que nos acompañan durante años.
El cuento de nunca acabar
El dinero no siempre compra el silencio, pero a menudo financia la función principal.
Editorial De Conatus. 2026
Estas tres obras, entre las más conocidas de Florian Zeller, forman una trilogía, como lo demuestran sus títulos, su enfoque en una unidad familiar, la recurrencia de ciertos gestos o situaciones y la elección de los nombres de los personajes (siempre hay una pareja, Pierre y Anne, y su hijo, si lo tienen, se llama Nicolas y está destinado a conocer a una Elodie), aunque en realidad no se trate de los mismos personajes: los elementos de las tres obras son claramente incompatibles. Pero esta trilogía, según el autor, no fue planeada en absoluto desde el principio: la descubrió a medida que la escribía, a lo largo de unos diez años, parte por parte. Por lo tanto, analicémoslas en el orden de su creación (que no es el orden en que aparecen en este volumen).
Ed. HarperCollins. 2026
En El imperio en la tormenta, Pepe Calvo nos conduce a uno de los episodios más apasionantes y menos conocidos de nuestra historia: el enfrentamiento entre Felipe II e Isabel I de Inglaterra a finales del siglo XVI. Intrigas políticas, rivalidades religiosas, ambiciones imperiales y expediciones navales se entrecruzan en una época en la que el destino de dos grandes potencias parecía decidirse en las aguas del Atlántico. Una novela que entretiene, instruye y, sobre todo, invita a cuestionar algunas de las versiones históricas que hemos heredado.
"Pensar no es repetir lo que dijeron los antepasados;
pensar es inventar el horizonte desde el cual
los antepasados aún no han hablado."
Adonis.
En sus poemas se respira el siglo contenido en el lenguaje. Su obra es la creación de mundos con sentido ontológico que devela el silencio y las sombras. Ese hombre del desierto destinado a revelar, interpretar e interrogar sobre el ser se llama Ali Ahmad Said Esber y es el poeta de la percepción y de la identidad.
Nuestro poema de cada día
Sorprende la rapidez y energía con que están trazados los perfiles físicos y psicológicos de los personajes de Pío Baroja. Y como ejemplo, ofrecemos el retrato de Yurrumendi.
Séanos disculpado volver sobre un concepto lezamiano que ya hemos enunciado en estas mismas páginas; ni influencia, ni plagio, ni intertextualidad (pese a que las tres especies no faltan, sino que abundan): impregnación. El propio Lezama Lima lo manifiesta con meridiana claridad: “La impregnación, la conjugación (…) son formas de la creación más sutiles que los desarrollos causales. Además, continuar a ‘A’ no significa seguir a ‘A’, pues la historia de la sensibilidad y de la cultura es una mágica continuación y no un seguimiento” (“Asedio a Lezama Lima” en Diarios, Ediciones Unión, La Habana, 2010, p. 167).
Nuestro poema de cada día
Pío Baroja describe desde un convento la naturaleza de Mirambel a través de las estaciones, sus colores, sonidos y animales, en una prosa impresionista de tono poético.
"El portador de la esvástica" es una recopilación fascinante y completamente actual de Joseph Roth. Este volumen reúne los artículos que el autor publicó entre 1919 y 1927 en las principales revistas de la República de Weimar. A través de su contenido, se recupera un conjunto de crítica política que diagnosticó con gran precisión la descomposición ideológica y moral que vivió Alemania en los años previos al colapso de la democracia. La publicación del libro se produce en un contexto particularmente complicado para Alemania, donde el ascenso del AfD, una ultraderecha que ha ganado terreno tras su reciente éxito en las elecciones de Sajonia Anhalt y Mecklemburgo, se hace evidente.
Nuestro poema de cada día
Para Pío Baroja, la novela "es un saco en el que cabe todo". Y, en efecto, sus novelas son de construcción muy libre y no se ajustan a ningún plan. Predomina en ellas la acción ("La acción por la acción -dice Baroja- es el ideal del hombre”), pero no son menos importantes sus amargas consideraciones sobre la vida y la sociedad, así como la pintura de paisajes -más emotivamente líricos los vascos que los castellanos, por lo general tétricos y hoscos- y de los más variados personajes, cuyos perfiles físicos y psicológicos están trazados con sorprendente rapidez y energía.
Nuestro poema de cada día
El empleo emotivo de la adjetivación. III
De paseo por Monóvar, Castalla, Sax, Villena, Elda… desde su evocación por Azorín.
Nuestro poema de cada día
Azorín “paisajista”. I
Ante todo y sobre todo, Azorín es un gran paisajista. Pocos como él han sabido percibir el alma de los pueblos castellanos y de sus gentes, y evocar los ambientes vetustos -con ligero sabor arcaico- de tantos lugares de Castilla en los que el tiempo parece que se ha detenido. Azorín se ha dedicado a desentrañar las bellezas que se esconden en las áridas estepas y en las calvas y ceñudas montañas castellanas, en las antiguas ciudades provincianas y en las aldeas perdidas, sumidas en la quietud de su inmovilismo; y las ha descrito con sostenida emoción cargada de lirismo, hasta extremos tales que el sentimiento de la naturaleza es consustancial a esa evocación de la vida castellana tradicional que se desparrama por sus obras. Y precisamente de Castilla entresacamos estos textos con el título global de “Una flauta en la noche”. [El texto de Azorín está dividido en cuatro partes, tres de las cuales van encabezadas por una fecha que alude al paso del tiempo: 1820, 1870, 1900].
Nuestro poema de cada día
La renovación estética de la prosa noventayochista tiene en José Martínez Ruiz- Azorín- uno de sus más egregios representantes. De entre todos los miembros de la Generación del 98, es el escritor de mayor concisión; y para ello emplea una sintaxis simplicísima, a base de la oración breve, con una ordenación lógica de sus elementos. Pero también es el de la mayor propiedad léxica, con un vocabulario -buscado y aun rebuscado tanto en los clásicos como en las "fuentes vivas" de artesanos y labriegos- que sorprende por su inigualable riqueza. Ese gusto por el detalle, por las pequeñas cosas cotidianas en las que no solemos reparar, le permitió a Ortega y Gasset referirse a “los primores de lo vulgar”, en afortunada expresión con que titula su ensayo sobre Azorín -de 1917-, y que resume con claridad un estilo tan personal como inigualable.
Reseña del poemario "Homenajes. Imágenes. Y márgenes", de Rosa Romojaro. Publica Centro Cultural Generación del 27 (Málaga, 2025)
Hay libros que nacen de una voluntad previa, de una arquitectura largamente meditada, y otros que se van haciendo con el tiempo, reuniendo materiales que parecían destinados a permanecer dispersos. "Homenajes. Imágenes. Y márgenes", de Rosa Romojaro, pertenece en buena medida a estos últimos. No estamos ante un poemario concebido desde su origen como una unidad cerrada, sino ante poemas escritos en épocas y circunstancias disímiles: homenajes, fotografías, poemas escritos en tiempos distintos, pinturas, partituras y recuerdos que ahora, al encontrarse bajo una misma cubierta, establecen entre ellos inesperadas correspondencias, hasta construir ese particular libro-álbum del que habla la propia autora en las páginas iniciales. Porque existe finalmente una voluntad ordenadora: hermanar poesía e imagen, pero también palabra y música, haciendo convivir artes diferentes dentro de un mismo espacio.
Ediciones Vitruvio, 2019
En un panorama poético dominado por el estruendo discursivo y el adorno confesional, la poesía de Ricardo Martínez-Conde se erige sobre la contención verbal y el recogimiento interior. Publicado en Ediciones Vitruvio (Baños del Carmen), "Con la lluvia" emana de una actitud meditativa en la que mirar deja de ser un acto receptivo para convertirse en una forma de discernimiento y en una rigurosa disciplina del espíritu.
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Nada es lo que parece. Los silencios, las soledades, el desarraigo y los miedos que acompañan a nuestras vidas al final tienen una marca, indeleble, que aparece a poco que la dejemos salir a la luz en nuestra memoria. Como dijo Tolstoi: «Todas las familias felices se parecen; cada familia infeliz es infeliz a su manera». Y esa frase podría ser muy bien el punto de partida desde el que surge la novela de Sara Mesa, La familia.
Desde mi más temprana edad me dijeron que no utilizara las malas palabras, que era mala educación.
Inma Chacón nos sumerge en "Ojos de Bruna", de nuevo, en una novela histórica cautivadora. Secretos, emoción y suspense en una saga de la España rural del siglo XIX.
La situación que estamos viviendo en todo el mundo es, sencillamente, trágica: Irán-Israel, Rusia-Ucrania, Marruecos-Argelia (en el Sahara Occidental) y otros treinta conflictos armados en diferentes continentes y nadie parece prestarlos atención. ¿Para qué sirve la ONU?
Memoria enterrada, infancia en ruinas y el temblor de la verdad
En la mañana del 31 de mayo de 1970, la tierra tembló en Perú. El glaciar Huascarán se desgajó con furia y sepultó en minutos la ciudad de Yungay. La historia registra la cifra, la fotografía aérea del desastre, el silencio posterior. Pero ¿qué ocurre cuando la literatura decide mirar no solo la tragedia, sino la vida que resistió bajo ella?
Editorial Caleta Olivia
La pequeña patria, el lugar que uno habita donde se está al amparo, donde nada puede pasarte ya que lo inevitable no lo es aquí donde solo vale vagar en silencios, atravesar terrenos, hacer del viento un desalambrar. Así se territorializa en estas páginas que nacieron para ser espacio y literatura, palabra e imagen que dan el lugar.
Igual que las tempestades se tornan en calma, el amor se diluye entre los recuerdos que nos proporciona el paso del tiempo. Exigua mirilla de la verdad que nada más que nos deja ver un plano corto que lo enfoca todo en una única imagen. Los antiguos amantes, así, se pierden en la plenitud de un presente que no comparten. Y lo dejan todo en manos de las exiguas muecas de un pasado borroso e inapetente.
Colección “A la ya te ve ré”, N.10, Sevilla, 2026
"Sueño del viento negro" no es una novela con un único argumento continuo, sino una antología compuesta por 16 relatos fantásticos, o por ser exacto, 16 magníficos relatos fantásticos. Escritor, docente, ha publicado novela con títulos como Mi nunca dicha razón de amor, Tarde sin orillas (Premio Internacional Luis Berenguer), Princesa en la red, recientemente una novela histórica Eras la noche, poesía con libros como La mirada inclemente o Palabra de Adán, sin olvidar el ensayo histórico Crónica del desarraigo y, por supuesto, su faceta de articulista en periódicos como Diario de Cádiz o La voz de Cádiz.
Esta sección se vistió de luto con la catástrofe de Adamuz, el 31 de enero. La titulé ‘Una tragedia anunciada’ y la cerré con esta reflexión: “¿Quién nos garantiza que no volverá a ocurrir? Nadie. ¿Aprenderemos? Por supuesto que no”. Acertar un pronóstico fatalista con este Gobierno es fácil, trágicamente fácil. Nos tiene acostumbrados a lo peor, a superarse a sí mismo en su acelerada huida hacia adelante, siempre con víctimas directas e indirectas, daños colaterales de su nefasta gestión.
Pocas veces el siempre discutido criterio de la Academia ha estado más acertado que este año, con la concesión del Nóbel de Literatura a la canadiense Anne Carson. Helenista de formación clásica, pero con la inventiva suficiente para transformar su escritura en un cóctel decididamente iconoclasta. Bien capaz de maridar a Paul Celan con Simónides de Ceos, y hasta a Kant con Mónica Vitti.
Nuestro poema de cada día
Con la publicación de El caballero encantado (1909), Pérez Galdós abandona el realismo estricto de las primeras décadas de su producción para adentrarse en el “realismo mágico”, en el que los elemento fantásticos y las figuras alegóricas están envueltos en un halo de lirismo. El fragmento que reproducimos seguidamente está protagonizado por Gil, identidad mágica que adopta don Carlos de Tarsis y Suárez de Almondar, “marqués de Mudarra, conde de Zorita de los Canes», un aristócrata ocioso que explota a sus peones, convertido en un humilde jornalero de los campos de Castilla por intervención del personaje alegórico “La Madre”, que representa a España. El novelista introduce a veces pasajes de idealización de la naturaleza y del paisaje castellano; sin embargo, por lo general se centra en su cruda aridez y no tanto en embellecerlo, pues se vale de ella para denunciar el caciquismo, el abandono agrario y la miseria de la España rural. La escena de labranza que transcribimos a continuación sirve para reivindicar el duro trabajo agrícola.
"Una novela de bandoleros", de Alejandro Marín, es una obra que te atraviesa. Una huida desesperada hacia la muerte. Un western contemporáneo.
Nuestro poema de cada día
La fuerza lírica de la introspección psicológica de los personajes
El lirismo galdosiano se intensifica cuando la narrativa se adentra en el terreno del subconsciente, los sueños y la locura. En Fortunata y Jacinta -y, por supuesto en sus novelas en general-, Benito Pérez Galdós recurre al estilo indirecto libre y, de esta manera, introduce los pensamientos y la voz interior de los personajes directamente en la narración, con lo que se borra la frontera entre el narrador y el personaje, permitiendo al lector sumergirse en su profunda psicología. Así ocurre, por ejemplo, en el fragmento en el que el novelista nos presenta a Manuel Moreno Isla, el perpetuo enamorado de Jacinta, a cuya muerte vamos a asistir; un fragmento en el que no faltan ciertos toques líricos (lenguaje metafórico, exclamaciones, interrogaciones retóricas, adecuación del ritmo narrativo al contenido, etc.).
Las cosas buenas requieren tiempo. Lo mismo ocurre con Laika. Si bien este estudio, uno de los más conocidos de stop-motion, junto con Aardman Animations (creadores de La oveja Shaun), fue bastante prolífico en sus primeros años, últimamente la espera se ha hecho muy larga. Desde el estreno en 2019 de Mr. Link: El origen perdido, que giraba en torno a la búsqueda del eslabón perdido entre el ser humano y el simio, el estudio estadounidense había permanecido en silencio. Aunque ya en 2021 anunciaron que la adaptación de la novela fantástica Wildwood, de Colin Meloy y Carson Ellis, sería su siguiente película, han tenido que pasar otros cinco años hasta ver el resultado final. Afortunadamente, la espera ha merecido la pena: esta aventura animada constituye un nuevo hito en la filmografía de Laika y una de las obras más bellas que nos ha dejado este año cinematográfico.
“Hasta el mejor escribano echa un borrón”, dice el refranero popular. Ahora que estamos, según muchos, en tiempos guerracivilistas, aunque yo no estoy de acuerdo. Traigo a la memoria dos sonetos que escribieron los hermanos Antonio y Manuel Machado sobre personajes de nuestra guerra civil, ambos repudiables, ambos sonetos incomprensibles por venir de dos personas que creemos buenas.
La huida como espacio en el que perderse para experimentar en uno mismo lo insondable que resulta el destino y la necesidad de búsqueda y encuentro que posee éste. «No soy nada. / Nunca seré nada. / No puedo querer ser nada. / Aparte de esto, tengo en mí todos los sueños del mundo.» nos decía el poeta portugués Fernando Pessoa en el arranque de su afamado poema Tabaquería. Y, de esa nada, Víctor Colden parte en busca de una nada capaz de volver a llenarlo todo.
Ed. Espasa. 2026
Acaba de salir a la luz pública el último libro de uno de los políticos españoles con más amplia proyección en nuestra historía de los últimos cincuenta años.
Nuestro poema de cada día
Pío Baroja describe el paisaje castellano que recorre Alvarito desde el amanecer hasta la noche, destacando su relieve variado, sus contrastes de color y las escenas rurales que acompañan el viaje.
La destrucción o el amor
El teatro no solamente es asistir a él de manera pasiva; hay que padecerlo o habitarlo. En el patio de butacas, en este El público, el público deja de ser público para convertirse en testigo mudo y, a la vez, en el andamiaje invisible de la tragedia.
Escribe Albert Camus en La peste que “hay una cosa que se desea siempre y se obtiene a veces: la ternura humana”. Su escasez y su mendicidad en estos tiempos de sensiblería cursi nos definen y nos determinan como especie, porque es un sentimiento humilde y sincero, una felicidad recogida y privada, incompatible con esa felicidad chillona y aspaventosa y publicitada sin límites -retransmitida hasta la exageración- que ha conseguido adueñarse de nuestras vidas como una manifestación obligada y conveniente. El mundo no puede destilar espontáneamente ternura porque está muy ocupado en recitar cada dos por tres una oda estridente a la dicha y hacerla viral con codicia, con gula, con lujuria. Y justamente en ese mero acto consiste propiamente la dicha más que en experimentarla con profundidad y arraigo.
Nuestro poema de cada día
El inagotable acervo léxico de Azorín
El léxico de Azorín es tan variado como extenso; y lo mismo toma vocablos de la legua hablada por los campesinos y por los diferentes artesanos de los rincones de Castilla que visita -dignificando así el habla rural-, como de los escritores clásicos -empleando arcaísmos y vocablos de contenido fuertemente decadentista- y modernos -de los que sabe extraer acertados neologismos. En el artículo “La palabra y la vida” afirma Azorín que “lo que debemos desear al escritor es ser claros, precisos y concisos”. Y añade más adelante: “Cada cosa en el lenguaje escrito debe ser nombrada con su nombre propio; los rodeos, las perífrasis, los circunloquios embarazarán y recargarán y ofuscarán el estilo. Pero para poder nombrar casa cosa con su nombre… debemos saber los nombres de las cosas. Echemos una mirada por la casa y por el campo; a centenares se nos ofrecerán las cosas, los detalles, los particulares, las faenas y operaciones que no sabemos nombrar. Y, sin embargo todo eso tiene o ha tenido su nombre; debemos conocer y usar esos nombres. Si están esos nombres en el habla baja, popular, llevémoslos sin vacilar al lenguaje literario: si están en libros viejos -en los clásicos-, exhumémoslos también sin reparo”.
Reseña del libro "Mujeres con memoria". Córdoba: Babel, 2026, 146 pp
Cumplido medio siglo del golpe de Estado que el 24 de marzo de 1976 dio inicio a la última y más sangrienta dictadura cívico-militar argentina, hay que celebrar la publicación de Mujeres con memoria bajo el sello Babel que dirige el editor cordobés Ramiro Iraola. En septiembre de 2026 celebramos su aparición más aún de lo que habríamos concebido a lo largo de las tres décadas de democracia electoral que precedieron a la victoria del candidato libertario Javier Milei en el balotaje del 19 de noviembre de 2023. Es un libro coral, compuesto en dos secciones. La primera, “Poemas con memoria”, reúne poemas de Silvia Barei, Ernestina Elorriaga, Livia Hidalgo y Nora Luna; la segunda, “Relatos con memoria”, los textos de Eugenia Cabral, Carmen Colazo, Alicia Corzo y Mónica Flores. Todas ellas nacieron en la provincia argentina de Córdoba, salvo Elorriaga —nacida en Darregueira, provincia de Buenos Aires—, que ha elegido la provincia mediterránea como su lugar en el mundo.
Nuestro poema de cada día
El inconfundible estilo de Azorín. II
Las estructuras sintácticas de la prosa azoriniana son muy sencillas: frente a los párrafos elocuentes y caudalosos, tan característicos de la novela del siglo XIX, Azorín prefiere el párrafo corto y las oraciones breves y simples unidas por yuxtaposición o por coordinación copulativa; y con verbos en presente de indicativo, que le permiten una mayor interacción “actualizada” con el lector -ya fuera de un tiempo y un lugar concreto-, al que no tiene reparos en dirigirse a menudo para lograr así una vía de comunicación más afectiva y afectiva. Prosa, pues, la suya despojada de toda ornamentación retórica.
Editorial etc El Toro Celeste. 2026
Mediante una prosa poética de gran belleza, Inés Montes nos envuelve con una palabra sutil y honda a la vez en las composiciones de "Incendios" que llegan al lector/a como cercanas fulguraciones. El fuego, símbolo de emoción profunda, por naturaleza intenso, refulge y arde en el interior de quien lo siente, en este caso un sujeto poético que se manifiesta con tono meditativo y contemplativo sobre la raíz que destella en cada latido en el que la soledad, el amor ausente y la memoria se fusionan en una realidad cambiante transformada por el transcurrir vital.
Pregúntale a un viajero habitual qué agarraría primero si tuviera diez segundos para salir de una habitación de hotel, y la mayoría no dirá el pasaporte. Dirán el teléfono. La tarjeta de embarque, la llave de la habitación, el mapa, el traductor, el banco, los contactos de emergencia, todo ello reside ahora en un solo dispositivo. Ese cambio ocurrió silenciosamente a lo largo de una década, aproximadamente, y ha reescrito en silencio lo que realmente implica preparar un viaje.
Nuestro poema de cada día
La gran innovación literaria de Azorín reside en su estilo, caracterizado por la sencillez, precisión y sobriedad. Oraciones muy breves, con predominio de las simples, que se suceden con fluidez y soltura; lenguaje llano, que rehuye la retórica y la afectación para ir directamente a la expresión del pensamiento de la manera más natural; y léxico increíblemente rico, extraído tanto de la lengua de los campesinos y artesanos de los distintos rincones de Castilla que recorre como de las obras de los escritores clásicos y modernos, que nos acerca a través de personalísimas interpretaciones que manifiestan su exquisita sensibilidad.
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