Nuestro poema de cada día
22/10/2026@07:07:00
Juan Valera no pretendió reflejar en sus obras los ambientas más crudos de la sociedad, como hicieron otros escritores realistas, sino que se mostró partidario de “el arte por el arte” y las impregnó de un poderoso aliento lírico, Su prosa narrativa, especialmente en los pasajes descriptivos, y más si se trata de la naturaleza andaluza, está dotada de una alta carga poética que deja al descubierto su su fuerte sensibilidad estética. A modo de ejemplo, transcribimos dos fragmentos del artículo misceláneo “La cordobesa”, escrito en 1872.
Nuestro poema de cada día
El fragmento de "Las mieles del rosal" de Ramón María del Valle-Inclán describe un paseo en barca por un río sereno, donde Eulalia experimenta nostalgia y placer. La prosa destaca por su lenguaje poético y sensorial, evocando tranquilidad a través de imágenes vívidas y una cuidadosa selección léxica que sugiere belleza y calma.
Nuestro poema de cada día
La mexicana y monja jerónima sor Juana Inés de la Cruz (Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, 1651-1695) es la figura de mayor relieve de la lírica hispanoamericana de influencia gongorina en las últimas décadas del siglo XVII. Su obra incluye teatro -en especial autos sacramentales- y poesía, tanto religiosa como profana, en la que descuellan espléndidos sonetos amorosos. Muy celebrados en su época -y hoy lo siguen siendo- son sus villancicos para ser cantados, que le encargaron los cabildos de las catedrales de México, Puebla y Oaxaca, y que compuso a lo largo de 20 años, desde 1676 -cuando tenía 28- hasta poco antes de su muerte.
Nuestro poema de cada día
Como poeta y, sobre todo, como músico, Juan del Encina obtuvo gran celebridad con la publicación, en 1496, de su Cancionero, que marca -en el ámbito de la escuela polifónica castellana- el inicio de la polifonía en España; y como dramaturgo, es el autor de mayor renombre en el prerrenacimiento español, y el precursor del teatro español del Siglo de Oro. Además, cómo músico, perteneció a la escuela polifónica castellana, inicio de la polifonía en España. Ejerció el Priorato de San Marcos de León hasta su muerte. Sus restos descansan en la Catedral de Salamanca. Entre sus muchas composiciones sacras, hemos elegido una canción y un villancico.
Lastura Editorial, 2024
Este libro rinde pleitesía al espíritu de los grandes maestros de la pintura de todos los tiempos y se recrea en algunas de sus obras maestras.
El sello argentino Tiempo de Parque Ediciones publicó recientemente un nuevo poemario del autor local, una de las voces jóvenes de su país más destacadas
Cuarenta y una piezas, divididas en dos secciones, la que da título al volumen y Acepto la vida como viene, componen esta séptima entrega del poeta santafesino, quien acredita en No hagan ruido en la orilla (1) una franca maduración de su estilo poético, al punto de poder reconocerse ya cabalmente su registro en el variopinto panorama de la poesía argentina contemporánea.
Antonio Portillo Casado, nacido en Jaén en 1963, es un poeta y funcionario que utiliza los seudónimos Lope Machado y Quevedo. Desde los 16 años, la poesía ha sido su vocación. Desde su infancia, ha tenido una profunda pasión por la lectura y disfruta de pasear tanto por el campo como por la ciudad. Para perfeccionar su técnica poética, ha asistido a talleres dedicados a la poesía y la voz. El amor, lo social, la naturaleza y lo humano son temas recurrentes en su obra. Su poesía se caracteriza por ser misteriosa, armónica, crítica y comprometida.
La recopilación de la poesía reunida de Álvaro Salvador "La guarida inútil" incluye toda su obra publicada y el hasta ahora inédito "Aguaparra".
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Pérez Galdós ante la “sinfonía coral” de la miseria y su espiritualización lírica
En la descripción de las tres viejas pordioseras que piden limosna a las puertas de la iglesia de san Sebastián -en la novela Misericordia-, Pérez Galdós sabe extraer poesía y belleza de la pobreza más extrema, que presenta impregnada de un lirismo que va más allá de lo puramente estético. Por muy desagradable que resulte la “mendicidad profesional”, Pérez Galdós se las ingenia para que el lector sienta una intensa “misericordia poética” ante el sufrimiento humano. El fragmento que reproducimos y comentamos a continuación, con una prosa de marcado calado rítmico, trasciende la mera visión costumbrista, insuflada por un aliento a la vez trágico y lírico.
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Pardo Bazán, introductora del Naturalismo en España con “notable moderación”
Si el francés Émile Zola es la figura capital de Naturalismo -entendiendo por tal la corriente literaria del siglo XIX que intensifica los caracteres del Realismo inspirándose en la ciencia experimental y en la concepción determinista de las acciones humanas-, la condesa de Pardo Bazán (1851-1921), al menos en su producción novelística inicial, asume los planteamientos naturalistas, defendidos en una serie de artículos que agrupó bajo el título de La cuestión palpitante (1883), y que fueron objeto de enconadas polémicas, provocando un gran escándalo literario y social.
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"Pepita Jiménez" (1874) es el máximo exponente de la prosa lírica de Juan Valera. De las tres partes de que se compone la obra (“Cartas de mi sobrino”, “Paralipómenos” y “Epílogo. Cartas de mi hermano”), la primera de ellas -una recopilación de las cartas del seminarista don Luis de Vargas- posee fragmentos de un altísimo clima poético, ya sea cuando se describe idíìlicamente la naturaleza, ya sea cuando se manifiestan los conflictos que aquejan el alma del seminarista, ya sea en la forma en la que se expresa la idealización del amor.
Abre la pantalla un guiño macabro a ‘Bienvenido Mister Marshall’: ese pueblecito que se prepara para festejar a los italianos y la fiesta se invierte en un bombardeo. De Berlanga a Picasso, el ‘Guernica’ se desdobla en dos imágenes a cada cual más estremecedora. Un caballo negro que huye despavorido. Un jinete del espanto, con trompeta y sin montura, que se encarama a una escultura hecha pedazos, la del mártir que lleva su nombre: Sebastián, el protagonista medular de las tres historias que enhebra ‘La bola negra’. Desde mi perspectiva el largometraje de mayor potencia visual del cine español en los últimos cincuenta años.
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A la etapa modernista de Valle-Inclán pertenecen las cuatro Sonatas -Sonata de Otoño, Sonata de Invierno, Sonata de Primavera y Sonata de Estío-, así como las Comedias Bárbaras y el libro de poemas Aromas de leyenda. Progresivamente, Valle-Inclán se aparta del estilo modernista y crea una prosa enormemente expresiva con la que deforma y degrada la realidad con terrible ironía y mordacidad.
Sergio Hernández ha sido finalista con "La añoranza"
La escritora chilena Isabel Allende se ha alzado con el Premio Planeta de Novela 2026 presentada como "Los que faltan" y que tendrá como título definitivo "La hora antes del alba" en una edición especial que ha celebrado los 75 años del galardón. El escritor valenciano Sergio Hernández ha sido finalista con "Los caminantes" que se publicará con el título "La añoranza". La tradicional cena literaria, que se celebra cada el 15 de octubre, festividad de Santa Teresa, desde que José Manuel Lara creara el galardón en el año 1952, ha tenido lugar este jueves en el recinto de Montjuïc de la Fira de Barcelona; la ceremonia ha estado presidida por los Reyes.
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Para Pío Baroja, la novela "es un saco en el que cabe todo". Y, en efecto, sus novelas son de construcción muy libre y no se ajustan a ningún plan. Predomina en ellas la acción ("La acción por la acción -dice Baroja- es el ideal del hombre”), pero no son menos importantes sus amargas consideraciones sobre la vida y la sociedad, así como la pintura de paisajes -más emotivamente líricos los vascos que los castellanos, por lo general tétricos y hoscos- y de los más variados personajes, cuyos perfiles físicos y psicológicos están trazados con sorprendente rapidez y energía.
Nuestro poema de cada día
En este texto de Valle-Inclán, perteneciente a la Sonata de primavera, aparecen cuantos elementos configuran el estilo de la prosa modernista de Valle-Inclán.
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La renovación estética de la prosa noventayochista tiene en José Martínez Ruiz- Azorín- uno de sus más egregios representantes. De entre todos los miembros de la Generación del 98, es el escritor de mayor concisión; y para ello emplea una sintaxis simplicísima, a base de la oración breve, con una ordenación lógica de sus elementos. Pero también es el de la mayor propiedad léxica, con un vocabulario -buscado y aun rebuscado tanto en los clásicos como en las "fuentes vivas" de artesanos y labriegos- que sorprende por su inigualable riqueza. Ese gusto por el detalle, por las pequeñas cosas cotidianas en las que no solemos reparar, le permitió a Ortega y Gasset referirse a “los primores de lo vulgar”, en afortunada expresión con que titula su ensayo sobre Azorín -de 1917-, y que resume con claridad un estilo tan personal como inigualable.
"Dime el regreso" es el nuevo poemario del escritor gijonés Jordi Doce. En él se adentra en la complejidad de las emociones humanas, explorando temas como la nostalgia, el paso del tiempo y la búsqueda de identidad. A través de una voz poética introspectiva, reflexiva y muy personal, Doce invita al lector a un viaje íntimo donde los recuerdos y las experiencias se entrelazan en un tejido lírico provisto de una profunda humanidad llena de ecos personales.
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La humanización de los borricos, II. Con independencia del carácter poético de la prosa de Platero y yo, rica en imágenes sensoriales, nos parece oportuno subrayar esa maestría de Juan Ramón Jiménez en el uso del léxico para conseguir crear los oportunos climas afectivos. Así sucede, por ejemplo en los capítulos titulados “La carretilla” y “La cuadra”, que reproducimos y analizamos seguidamente.
Autora de "La noche en el corazón"
Tengo la suerte, y el enorme placer, de conversar en la médiathèque del Institut français de Madrid con Nathacha Appanah sobre su libro "La noche en el corazón". Una obra magnifica que entrelaza la vida de tres mujeres que sufrieron maltrato por parte de sus parejas. Dos fueron asesinadas; la otra es la autora.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos., I. “Platero y yo (Elegía andaluza)” es un libro que atrae a todo tipo de lectores, desde que se abre por su capítulo I, en el que Juan Ramón Jiménez nos presenta a Platero. Son 138 breves poemas en prosa lírica llenos de afortunadas imágenes y de toda una serie de recursos retóricos propios de la estética modernista que el autor emplea para obtener unas composiciones de gran belleza: adjetivación deslumbrante, palabras llenas de colorido y musicalidad….
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El paisaje de Moguer. I
Paisaje grana XIX. El paisaje de Moguer, en las alboradas en el los ocasos, ha sido desde siempre un elemento fundamental para trasladar a Juan Ramón Jiménez el equilibrio anímico del que tan necesitado estaba. Y si hay un capítulo en Platero y yo en el que el ocaso adquiere dimensiones que sobrepasan la pura contemplación física para adquirir un tono de eterna trascendencia, ese es el XIX, titulado “Paisaje grana”. Quienes hemos tenido la suerte de disfrutarlo -por ejemplo, en Fuentepiña, donde se encuentra la casa de verano y descanso del poeta- podemos dar fe de la grandeza de la prosa poética de Juan Ramón, que nos ha permitido descubrir sensaciones y emociones insospechadas.
Ed. Alhulia. 2025
«El lenguaje habla a través / del poeta. Es su instrumento. / En la gruta feroz de las palabras / no hay otra verdad que el verso. / El verso trasciende porque transmuta. / El verso es verso porque ama ser. (…) Para ser, el poeta es una / metáfora incompletea / cuyo sujeto se ha perdido. / He ahí lo infinito / de lo finito. / Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», escribe el poeta y crítico Enrique Villagrasa en su último libro En la esquina del verso. Me quedo con: «Todo es posible. Solo es amar…Belleza / perecedera / del instante», que viene a conformar una sabia manera de entender el mundo, la poesía, la vida, al fin y al cabo.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
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Retrato de una etnia: Los húngaros.
Sin perder su asombrosa capacidad lírica, no todos los capítulos de “Platero y yo” ofrecen una visión idealizadora de las realidades descritas y/o narradas. Tal es el caso, por ejemplo del capítulo XXXIII, titulado “Los húngaros”. Como sobrevolando el texto, se advierte la preocupación del autor por la pobreza e ignorancia de las gentes -los húngaros son, en este caso, el mejor exponente de la falta de educación y cultura del pueblo, simbolizada, quizá, en esta escena: “el chiquillo se orina en su barriga”, reforzada con el símil “como una fuente en su taza”-, que contrasta con la belleza natural que encierra el pueblecito de Moguer y su entorno. Sin más preámbulos, transcribimos el texto y ofrecemos su comentario.
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En "La tarde" de Gabriel Miró, Sigüenza pasea por la naturaleza en septiembre, disfrutando del paisaje y los pueblos de La Marina Baja. Se encuentra con un gato abandonado, lo que provoca una reflexión sobre la compasión. La prosa destaca por su belleza sensorial y conexión emocional con la tierra.
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Un texto saturado de sonoridad: “El pan”.
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Una de las secciones de mayor interés lírico del poemario Canciones es la IV, titulada “Andaluzas”. Y en ella hay dos poemas con el mismo título: “Canción del jinete”. El primero de ellos lleva bajo el título una fecha: 1860. Es el poema que reproducimos y comentamos seguidamente.
Carmen Palomo Pinel explora en sus poemas el espacio que existe entre lo visible y lo invisible, así como entre lo mínimo y lo inmenso, y también entre lo cotidiano y lo sagrado.
Nuestro poema de cada día
Ya nos lo dijo Dámaso Alonso en su día, con estas palabras:
Leemos un pensamiento profundo en una obra científica, y lo admiramos, pero no nos conmovemos. Nuestra intuición es puramente intelectual, no afectiva, no imaginativa. Flecha veloz, flecha que quizá atraviese distancias estelares, se mueve por un cielo desvaído, un cielo sin color, y sin más dimensión que la del volador avance. He aquí que un pensamiento semejante penetra en la esfera artística. Un poeta de genio lo ha atenazado un instante, se lo ha asimilado y lo ha expresado. La flecha silba veloz, pero ahora ilumina y puebla mundos en su avance, atraviesa un cielo que es suprarreal (porque está hecho de infinitas dimensiones) y, a la par, realísimo; y -el milagro más importante- por nuestro corazón pasan efluvios de un dulce dolor o de un gozo amargo; sí, impelido por la ternura, también nuestro prisionero corazón se siente pájaro. El pensamiento del filósofo puede abrir una sima a nuestros pies; el del poeta no nos abre los ojos al abismo, sino a la belleza del abismo y su atracción: estamos movidos, conmovidos. (cf. Poesía española. Ensayo de métodos y límites estilísticos. Madrid, editorial Gredos, 1966. BRH, Estudios y ensayos, núm. 1, p. 113).
Guillermo José Sevilla González (Comarca San Pablo, Acoyapa - Chontales - Nicaragua 11 de Diciembre de 1998). Es poeta, escritor y cuentista nicaragüense. Licenciado en Ciencias Sociales graduado en la UNAN CUR CHONTALES. Es miembro activo del Movimiento de poesía Arte e Historia "Gregorio Aguilar Barea", en Juigalpa y miembro directivo del Festival de poesía Latinoamericana de Juigalpa. Es coautor de la Antología la casa de los poetas, Editada por el Movimiento de Poesía, Arte e Historia “Gregorio Aguilar Barea”, (Chontales, Nicaragua, 2021).
Uno de los posibles y múltiples modos de acceder o, al menos, atisbar el genuino fenómeno literario (y tal es el caso de Alberto Boco: un fenómeno inequívocamente genuino y literario, como se constata en su reciente antología de poemas, titulada Enigmática gracia de las cosas) sería establecer, grosso modo, cuál de los cinco sentidos predomina en la producción de un autor. Acaso un par de ejemplos, entre tantos, resulten lo suficientemente ilustrativos: Proust huele y transmite con admirable –y aún no igualada- precisión la textura y los matices de cada aroma: el césped recién cortado, la pátina que deja la lluvia sobre el empedrado de las calles parisinas y hasta las fachadas de las catedrales; en la cadencia de la prosa faulknereana, por su parte, cada sonido halla su asiento y todo murmullo hace su habitación: las frases astilladas de un débil mental, la crepitación de un vestido de seda o el estruendo de un martillo que hunde los clavos sobre la tapa de un ataúd. La poesía de Boco, en principio, mira; mira con ojos incendiados y voraces.
El talento joven se hace presente en el BAJO 35, el festival Iberoamericano de Poesía que reúne a algunos de los creadores más interesantes menores de 35 años. Con el lema "Parada poética", la segunda edición del festival tendrá lugar del 2 al 5 de abril en el distrito Tetuán, Madrid. En un mundo caracterizado por la prisa y la inmediatez, la poesía nos invita a detenernos.
Publicamos una selección de poemas de nuestro colaborador Rolando Revagliatti de su poemario "Trompifai". La poesía al servicio de la cinematografía.
Nuestro poema de cada día
La fuerza lírica de la introspección psicológica de los personajes
El lirismo galdosiano se intensifica cuando la narrativa se adentra en el terreno del subconsciente, los sueños y la locura. En Fortunata y Jacinta -y, por supuesto en sus novelas en general-, Benito Pérez Galdós recurre al estilo indirecto libre y, de esta manera, introduce los pensamientos y la voz interior de los personajes directamente en la narración, con lo que se borra la frontera entre el narrador y el personaje, permitiendo al lector sumergirse en su profunda psicología. Así ocurre, por ejemplo, en el fragmento en el que el novelista nos presenta a Manuel Moreno Isla, el perpetuo enamorado de Jacinta, a cuya muerte vamos a asistir; un fragmento en el que no faltan ciertos toques líricos (lenguaje metafórico, exclamaciones, interrogaciones retóricas, adecuación del ritmo narrativo al contenido, etc.).
En el 2024, en Tomis-Constanza, la poeta francesa Nicole Laurent-Catrice nos entregó a mí y a Gustavo una copia dedicada de su poemario Pour la vie* (La Part Commune, 2020). En su dedicatoria nos decía: “A Gustavo y Priscilla a quienes ya no tengo nada que enseñar de la vida. Con amistad”. Con esta dedicatoria nos puso en diálogo con su poesía “pour la vie” compartiendo sus consejos “para la vida”, brindando con nosotros “por la vida” y dejándonos su legado de amor y de amistad, “para toda la vida”.
Nuestro poema de cada día
El interés de Pérez Galdós por la condición humana. Las novelas de Pérez Galdós son una expresión viva e intensa de la vida humana en todo su ritmo complejo de sentimientos y pasiones. Menéndez Pelayo, hablando de Fortunata y Jacinta, escribe: “Tal es Fortunata y Jacinta, libro excesivamente largo, pero en el cual la vida es tan densa; tan profunda a veces la observación moral; tan ingeniosa y amena la psicología, o como quiera llamarse aquel entrar y salir por los subterráneos del alma; tan interesante la acción principal en medio de su sencillez; tan pintoresco y curioso el detalle, y tan amplio el escenario, donde caben holgadamente todas las transformaciones morales y materiales de Madrid desde 1868 a 1875, las vicisitudes del comercio al por menor y las peripecias de la revolución de Septiembre. Es un libro que da la ilusión de la vida: tan completamente estudiados están los personajes y el medio ambiente. Todo es vulgar en aquella fábula, menos el sentimiento; y, sin embargo, hay algo de épico en el conjunto, por gracia, en parte, de la manera franca y valiente del narrador, pero todavía más de su peregrina aptitud para sorprender el íntimo sentido e interpretar las ocultas relaciones de las cosas, levantándolas de este modo a una región más poética y luminosa. Por la realización natural, viviente, sincera; por el calor de humanidad que hay en ella; por la riqueza del material artístico allí acumulado, Fortunata y Jacinta es uno de los grandes esfuerzos del ingenio español en nuestros días, y los defectos que se la pueden notar, y que se reducen a uno solo, el de no presentar la realidad bastante depurada de escorias, no son tales que puedan contrapesar el brío de la ejecución, con que prácticamente se demuestra que el ideal puede surgir del más humilde objeto de la naturaleza y de la vida, pues, como dice un gran maestro de estas cosas, no hay ninguno que no presente una faz estética, aunque sea eventual y fugitiva.” [1].
Nuestro poema de cada día
Pérez Galdós y la reanudación de la tradición novelística española del Siglo de Oro. Es necesario llegar a Benito Pérez Galdós (1842-1920) para que se restaure nuestra tradición novelística. “Entre ñoñeces y monstruosidades dormitaba la novela española por los años de 1870, fecha del primer libro del señor Pérez Galdós. Los grandes novelistas que hemos visto aparecer después eran ya maestros consumados en otros géneros de literatura, pero no habían ensayado todavía sus fuerzas en la novela propiamente dicha. No se habían escrito aún ni Pepita Jiménez [Juan Valera, 1874], ni Las ilusiones del doctor Faustino [Juan Valera, 1875], ni El escándalo [Pedro Antonio de Alarcón, 1875], ni Sotileza [José María Pereda, 1885], ni Peñas arriba [José María Pereda, 1885]”. [1] Y, en efecto, Pérez Galdóses nuestro mayor novelista después de Cervantes, y puede emparejarse concualquiera de su siglo (Dickens, Balzac, Zola, Flaubert, Doistoievski o Tolstoi); y pocos novelistas europeos -más bien ninguno- pueden competir con él en capacidad creadora: así lo atestiguan los cerca de ocho mil personajes producto de su rica inventiva; unos personajes que sorprenden por su variedad y por su caracterización psicológica, que permite comprobar el interés que el autor siente por su condición humana.
Nuestro poema de cada día
La “estética mesurada” del estilo de Valera: la descripción de Rosita
Juan Valera publicó por entregas, entrre octubre de 1874 y junio de 1875, Las ilusiones del doctor Faustino, en la Revista España y, como libro impreso, en ese mismo año de 1875. El protagonista de la novela, Faustino es un personaje con sueños de grandeza, pero abúlico y perezoso, encorsetado en la debilidad de su carácter. Sirva como ejemplo lo que el doctor Faustino piensa de sí mismo: “Cuando miro el centro de mi alma, el abismo que tal vez el orgullo abrió allí, me finjo que soy grande como un dios. Cuando miro mis actos y los resortes de mi voluntad, que a tales actos me inducen, se me antoja que soy más vil que un perro. Por cierto que y en él se ha pretendido ver, al menos en su juventud, un trasunto del propio Juan Valera.
"El portador de la esvástica" es una recopilación fascinante y completamente actual de Joseph Roth. Este volumen reúne los artículos que el autor publicó entre 1919 y 1927 en las principales revistas de la República de Weimar. A través de su contenido, se recupera un conjunto de crítica política que diagnosticó con gran precisión la descomposición ideológica y moral que vivió Alemania en los años previos al colapso de la democracia. La publicación del libro se produce en un contexto particularmente complicado para Alemania, donde el ascenso del AfD, una ultraderecha que ha ganado terreno tras su reciente éxito en las elecciones de Sajonia Anhalt y Mecklemburgo, se hace evidente.
Colección El levitador, Ediciones Polibea, Madrid, 2026
Cada publicación de Francisco Acuyo encierra gratas sorpresas, experimentación desde la metodología e intuición y la consolidación de una obra poética singular, profunda y exquisitamente original. Para la ocasión, un tributo a los felinos que en su vida incidieron y, presentados aquí bajo el abanico del pensamiento, filósofos o “felinos socráticos, aristotélicos, platónicos o kantianos”, según nos reconoce el propio autor. A todas luces, los ecos de grandes obras de Lope de Vega y Cervantes, como La gatomaquia y El coloquio de los perros tomarán la palabra y, los 17 poemas que conforman el poemario podrían leerse como un solo y extenso poema, una suerte de poema río donde confluyen afluentes, arroyos, estanques, cualquier espacio que permita indagar, teorizar, poetizar.
En junio pasado se celebró en Lenox, Massachusetts, una cumbre mundial sobre Edith Wharton, una de las grandes escritoras de la época moderna. Me hubiera gustado ir, pero no pude.
Ed. HarperCollins Ibérica. 2026
La novela debut de Elizabeth Becker, "Las sanadoras de la Luna", entrelaza dos líneas temporales —la Virginia contemporánea y la Francia de la Segunda Guerra Mundial— para explorar las misteriosas habilidades curativas transmitidas de generación en generación entre las mujeres. Si bien la premisa es cautivadora y la carga emocional es sólida, la ejecución flaquea en ocasiones, sobre todo en el ritmo narrativo y el desarrollo de los personajes.
Ediciones Vitruvio, 2019
En un panorama poético dominado por el estruendo discursivo y el adorno confesional, la poesía de Ricardo Martínez-Conde se erige sobre la contención verbal y el recogimiento interior. Publicado en Ediciones Vitruvio (Baños del Carmen), "Con la lluvia" emana de una actitud meditativa en la que mirar deja de ser un acto receptivo para convertirse en una forma de discernimiento y en una rigurosa disciplina del espíritu.
Nuestro poema de cada día
"Catalina de dos mundos" es la nueva novela histórica del autor boliviano Juan Claudio Lechín Weise. La obra nos transporta a un periodo crucial en la historia de América Latina, en concreto a los acontecimientos que ocurrieron en la ciudad de Potosí cuando se falsificaron las monedas de plata -del real de a ocho- que encargaba hacer el rey Felipe IV en aquellas tierras. A través de los ojos de su protagonista, Diego Jiménez, un joven de la población andaluza de Andújar amigo de infancia de Catalina, el autor teje una narrativa rica en matices y emociones que explora no solo los eventos históricos, sino también las complejidades humanas que surgen en tiempos de cambio y conflicto.
Nuestro poema de cada día
La miga y la pedagogía del castigo de doña Domitila. A lo largo de esta segunda semana de septiembre, niños y adolescentes vuelven a sus colegios e institutos para iniciar un nuevo curso escolar. Afortunadamente, la educación ha abandonado los procedimentos punitivos para sancionar el bajo rendimiento de los escolares, y nada tiene que ver con la escuela a la que se refiere Juan Ramón Jiménez en el capítulo VI de Platero y yo; una escuela en la que la maestra (la [a]miga), doña Domitila, impone una severa disciplina que incluye castigos físicos para los niños. Por eso, el poeta, irónicamente, no quiere que Platero participe de la crueldad de ese modelo pedagógico, y prefiere llevárselo al campo para enseñarle a disfrutar de la Naturaleza.
Nuestro poema de cada día
Miró, amante apasionado de la belleza. Gabriel Miró (Alicante, 1879-Madrid, 1930) dedicó su vida a la redacción de una obra artística que refleja su temperamento melancólico, su aguda sensibilidad y un dominio absoluto de todos los recursos del lenguaje. Aun cuando su prosa se inscribe en la órbita modernista, se le adscribe a la Generación Novecentista, tanto por su edad como por su afán de depuración formal, exacerbada hasta el tales extremos que Ortega y Gasset llegó a definir su estilo como "fatigoso a fuerza de ser pulcro y solícito". Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.
Nuestro poema de cada día
Una de las obras cumbres de Gabriel Miró: Figuras de la Pasión del Señor. Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia. La producción de Miró está integrada por un conjunto de relatos en los que el paisaje, profundamente humanizado, es más importante que la sencilla acción novelesca que lo tiene por escenario. Y a nuestro entender, la obra cumbre de Miró es Figuras de la Pasión del Señor (1916), evocación de los personajes bíblicos y del paisaje de Palestina -que no es sino el paisaje de las tierras y pueblos alicantinos-.
Nuestro poema de cada día
La exaltación de los sentidos. Leer cualquier página de “Platero y yo” implica sumergirse en un mundo de belleza en el que las experiencias sensoriales tienen un destacado papel poético. Abrimos el libro y nos topamos con un capítulo, elegidos al azar, en el que podemos comprobar cómo las sensaciones, procedentes de cualquier ámbito sensorial e incluso entremezcladas, gracias a las sinestesias, son fundamentales para poder disfrutar de la estética juanramoniana: “El pozo” (capítulo LII), un nombre que se va a cargar de insospechadas resonancias líricas.
Reseña de la novela "Comenzar el olvido", de Pepo Paz Saz
Escribir bien es relativamente fácil. Solo es necesario leer a los grandes escritores, Proust, Joyce, Woolf, Borges, Cortázar, Morrison, Coetzee, Mateo Díez, por ejemplo y por centrarme en el siglo XX y citar a uno español, y así ya podemos presumir de una prosa más o menos literaria, poética o lírica, académica, coloquial, de cristal o transparente, según los gustos. Lo que no es tan sencillo es crear un "mundo propio" que me diga algo diferente a lo que he leído mil veces. Eso es lo que ha hecho el escritor y editor Pepo Paz Saz con su primera novela, “Comenzar el olvido” (2026, Reino de Cordelia), al menos con la parte inicial, ya que las otras me resultan más convencionales.
Nuestro poema de cada día
El porqué de la obra. Juan Ramón Jiménez insistió hasta la saciedad en que su obra Platero y yo no tiene como destinatarios a los niños. Indiscutiblemente, la versión definitiva de 1917, con 138 capítulos, no es un libro para niños; y es muy discutible que lo fuera la versión de 63 capítulos, publicada en 1914, por la editorial La Lectura, en su “Biblioteca Juventud”. Bien es verdad que estos 63 capítulos escogidos por el autor para dicha edición, amén de la profunda lección de humanidad que encierran, resultan ser de los más alegres y poéticos del conjunto de la obra, y que en ellos se ofrece una visión idealizada del mundo de Moguer, con abundante presencia de niños y de animales domésticos. Y no es menos cierto que el libro terminó por convertirse en un clásico de la Literatura Infantil, y que su lectura llegó a ser poco menos que inexcusable en los primeros niveles educativos, tanto en España como en Hispanoamérica. Pero Juan Ramón Jiménez -insistimos- no escribió Platero y yo para los niños. Y ya que los niños del primer tercio del siglo XX leyeron la obra, se nos ocurre preguntarnos si su lectura -en la versión de 138 capítulos- está al alcance del lector infantil -y juvenil- actual.
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