Reseña de la novela histórica "Daré el cielo por ti", de Jorge Molist
05/05/2026@13:31:00
LA TRAMA (EN ACRÓSTICO)
Desde el primer latido de "Daré el cielo por ti", de Jorge Molist, uno no entra en una historia: entra en un umbral suspendido entre lo que se derrumba y lo que aún no tiene nombre. La Caída de Acre no es solo el final de una ciudad, ni siquiera el cierre de una época: es el instante exacto en el que las certezas dejan de sostenerse. Todo arde, todo cae… y, sin embargo, en medio de ese final absoluto, mientras figuras como Guillaume de Beaujeu resisten no ya por victoria, sino por sentido, comienza algo mucho más íntimo: la lenta y silenciosa reconstrucción de un alma.
Nuestro poema de cada día
En "Cielo vivo", Federico García Lorca expresa su insatisfacción y búsqueda de amor en un paisaje idealizado, contrastando la deshumanización de Nueva York con la belleza natural. A través de imágenes vívidas, el poema refleja su anhelo por una conexión auténtica y la esperanza de encontrar alegría en el amor.
La jungla de cristal y sus secuelas... Este thriller de acción tuvo tanto éxito en 1988 que no solo dio lugar a una serie de secuelas, sino que también se convirtió en sinónimo de películas donde el o la protagonista debe enfrentarse a todo un ejército en un solo lugar. Los ejemplos abundan. Ya sea un bombero luchando contra criminales en un estadio en Muerte Súbita (1995) o un cocinero a tiro limpio en un acorazado repleto de terroristas en Alerta máxima (1992), el principio siempre es similar. Ahora se estrena Cleaner: rescate vertical, otra película que sigue los pasos del clásico. Sin embargo, también toma su propio camino y no acaba cumpliendo con todas las expectativas.
El Día Internacional de la Mujer es una jornada que late con el pulso de miles de historias, de luchas y de lágrimas. Es un día que nos recuerda que la igualdad no es un regalo, sino una batalla que se libra todos los días y en todos los rincones del mundo. Por lo tanto, debemos volver la mirada hacia atrás, celebrar lo que se ha logrado. Y, al mismo tiempo, proyectar la vista hacia adelante para reclamar con firmeza lo que aún falta por alcanzar.
Erik no levanta cabeza. No desde que ella no está. Carlos le observa por el rabillo del ojo cómo juguetea con una espada de plástico. Hace calor en el salón, pero se queda helado cuando le escucha decir entre dientes que con esa espada se va a ir con ella al cielo.
PLAZA DE GUIPÚZCOA
Hacer de la necesidad virtud, dijo Sánchez para justificar la Amnistía. Es como decir hacer de tripas corazón. Supongo que se refería a las tripas y no a las virtudes teologales de la doctrina católica: Fe, Esperanza y Caridad. O a las virtudes cardinales platónicas. Vete a saber. Mejor lo dejamos. Apaga y vámonos, que es como decir, aquí paz y después gloria.
Melisa Nungaray nos invita a acompañarla en su viaje por un cosmos de simbolismos en el que la naturaleza resulta ser su protagonista y el lenguaje el vehículo para expresarse. Nos hallamos ante un poemario que desde la primera página se muestra íntegro, libre y cautivador.
Sobre "Una carpa bajo el cielo" de Ludmila Ulítskaya
Ludmila Ulítskaya es una reconocida autora rusa contemporánea, considerada heredera de la gran tradicioón narrativa de su país. Una de sus novelas más ambiciosas, "Una carpa bajo el cielo", es un homenaje al arte y a aquellos que lucharon en primera línea por defenderlo, una obra profundamente humana que continúa la tradición de los grandes clásicos rusos como Dostoievsky, Tolstói y Pasternak, y que ha sido traducida a más de veinte idiomas. Ahora, por primera vez, llega a los lectores en español de la mano de Automática.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. III. “El pino de la Corona”. Empecemos por señalar una obviedad: Platero no es un burro real, sino literaruo. Por supuesto que reales eran los paseos que daba Juan Ramón subido en alguno de los varios burros simbolizados en la figura idílica de Platero. Conviene recordar que Juan Ramón Jiménez, tras una estancia en Madrid, regresa a Moguer en busca de tranquilidad y contacto con la naturalza, aquejado por una profunda depresión por la muerte de su padre; y aquí escribe Platero y yo, entre 1907 y 1912 (la primera edición reducida vio la luz en 1914 y la ediciìón íntegra se publicó en 1917). Por prescripción médica, a Juan Ramón se le había recomendado dar paseos al aire libre por el campo, y así lo hacía, en especial por los pinares de la finca de Fuentepiña; y sus convecinos estaban acostumbrados a verlo pasear ensimismado y vstido de riguroso luto, y hablando solo o con alguno de los burros que lo conducían.
Ed. Ático de los Libros. 2024
Estamos ante una obra (Libro del Año para History Today y New Yorker) muy diferente, y sumamente interesante sobre uno de los pueblos más crípticos del momento histórico que los contempló. Los escitas siempre tuvieron una enorme fama como caballeros, ya que eran unos de los mejores de Eurasia. Los escitas eran, sobre todo, pastores nómadas de las estepas del Asia Central, y son nominados como el primero de los pueblos conocidos que se trasladaron para buscar mejores lugares para sus gentes, y así son calificados por los historiadores y cronistas griegos y chinos. Eran un pueblo con una importante cohesión social, y fundamentada ella en una jerarquía feudal entre la divinidad y los seres humanos. En la cúspide de todo su devenir vivencial se hallaba el Dios Celestial, que era Uno y creador del cielo y de la tierra, así como del linaje de los monarcas de los escitas, y el rey era único y semidivino. La fundación de su pueblo era una historia de épica viva, relacionada con dioses de inferior categoría al Único.
Nuestro poema de cada día
Juan Ramón Jiménez, como cualquier poeta, emplea los vocablos no solo para evocarnos representaciones intelectuales y utilitarias, sino también para transmitirnos unos determinados sentimientos. De ahí que lleve a cabo una esmerada selección léxica que traduzce la correspondencia entre sus estados anímicos y las resonancias afectivas que los signos lingüísticos empleados en él despiertan. Este conjunto de asociaciones afectivas que, junto con su significado propio o específico, conllevan los vocablos -y que determina su valor connotativo- constituye un rasgo estilístico de primer orden, capaz, por sí mismo, de caracterizar al poeta de Moguer.
Nuestro poema de cada día
La humanización de los borricos, II. Con independencia del carácter poético de la prosa de Platero y yo, rica en imágenes sensoriales, nos parece oportuno subrayar esa maestría de Juan Ramón Jiménez en el uso del léxico para conseguir crear los oportunos climas afectivos. Así sucede, por ejemplo en los capítulos titulados “La carretilla” y “La cuadra”, que reproducimos y analizamos seguidamente.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. I
Paisaje grana XIX. El paisaje de Moguer, en las alboradas en el los ocasos, ha sido desde siempre un elemento fundamental para trasladar a Juan Ramón Jiménez el equilibrio anímico del que tan necesitado estaba. Y si hay un capítulo en Platero y yo en el que el ocaso adquiere dimensiones que sobrepasan la pura contemplación física para adquirir un tono de eterna trascendencia, ese es el XIX, titulado “Paisaje grana”. Quienes hemos tenido la suerte de disfrutarlo -por ejemplo, en Fuentepiña, donde se encuentra la casa de verano y descanso del poeta- podemos dar fe de la grandeza de la prosa poética de Juan Ramón, que nos ha permitido descubrir sensaciones y emociones insospechadas.
No existe una película que guste a todo el mundo, pero sí existe el concepto de público objetivo. El género de catástrofes también tiene su público fiel: cuando los barcos se hunden, los aviones se estrellan, los rascacielos arden: fiables y cómodos, gigantescos y lujosos, de repente revelan su vulnerabilidad, y nuestras vidas, su absoluta dependencia del azar. Vemos estas catástrofes en la pantalla, convencidos de que estamos a salvo en la comodidad de nuestras salas de cine. Hasta el primer terremoto, claro. Este nuevo thriller del director Steven Quayle fusiona el género de catástrofes con la ciencia ficción, igualmente popular: el accidente del vuelo 298 de Vero Airlines, que cubría la ruta de Seattle a Nueva Orleans, fue causado por monstruos alienígenas.
RIL Editores, Girona – Santiago de Chile, 2026
De amplia formación académica en los ámbitos filosófico y musical, Manuel Lacarta (Madrid, 1945) se ha ido convirtiendo en uno de nuestros autores más versátiles, capaz de moverse con soltura no sólo en la poesía y el ensayo –sus géneros preferidos- sino también en la novela y el cuento. Sus abundantes y atinadas letras iniciaron andadura allá por 1977 –con el poemario Reducto- y disfrutaron de un primer reconocimiento destacado en 1988, cuando el libro 34 posiciones para amar a Bambi –cuyo título resulta hoy más impactante incluso que hace cuatro décadas- fue merecedor del Premio Ámbito Literario de Poesía. Que el extenso volumen Otoño en el jardín de Pancho Villa reuniese en 2011 su producción lírica completa hasta la fecha en absoluto disuadió al autor de seguir trabajando en pos de la culminación de una obra total, entendida por encima de compartimentos estancos o de infelices marbetes. Culminación que no excluye en modo alguno la exploración o directamente la novedad: buen ejemplo de ello son, hoy, estas Flores de plástico con las que Manuel Lacarta nos ha dado a conocer su muy singular brega de aforista, casi cincuenta años después de su debut en el panorama literario y editorial de nuestro país.
Nuestro poema de cada día
Con esta nueva entrega sobre Juan Ramón Jiménez, Fernando Carratalá celebra su primer año como autor de "El rincón de la poesía". Su pasión por la poesía no solo se refleja en sus escritos, sino también en su compromiso con la difusión de la literatura a través de iniciativas como esta sección. Carratalá ha dedicado gran parte de su vida a explorar los matices del lenguaje poético. Su estilo se caracteriza por una profunda sensibilidad y una búsqueda constante de nuevas formas de expresión. Su objetivo es fomentar el amor por la poesía y proporcionar un espacio donde nuestra poesía. Fernando Carratalá y "El Rincón de la Poesía" representan un esfuerzo significativo por revitalizar el interés en la poesía. Felicidades por este primer año y esperamos que cumpla muchos más.
Hoy tengo el placer de compartir una entrevista amena que le realicé a la poeta, traductora e intérprete palestina Alice S. Yousef. Nació el 9 de diciembre de 1990 en Jerusalén, una ciudad hermosa e intrincada: llena de dolor, pero también profundamente inspiradora por ser una de las más antiguas del mundo, su magia se refleja en múltiples colores.
Ed. Espasa. 2025
El 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto tuvo lugar la gran batalla de ese mismo nombre y, sobre todo, la Europa cristiana consiguió derrotar a las tropas mahometanas de los turcos otomanos de Ali Pasha. Toda esa apetencia conquistadora del Islam parte del viernes 25 de mayo de 1453 cuando los bizantinos trataban, tras unos terribles cuarenta días, de resistir el asedio otomano comandado por los cañones de los turcos y su bombardeo constante y destructor. Ya el último emperador romano de Oriente o Bizancio, llamado Constantino XI lo había indicado cuando se preparaba para la definitiva defensa de su grandiosa capital.
Todavía deslumbrados por el “evento astronómico del siglo” y ya a la espera del siguiente, el próximo verano, viene a cuento la respuesta de Baroja un siglo atrás. Su sobrino, Julio Caro, le anticipa otro evento excepcional: el primer vuelo París-Nueva York. “Pasará sobre el Bidasoa, tío”. Respuesta de don Pío: “me lo puedo imaginar”, dijo, y no levantó la vista al cielo en todo el día.
Nuestro poema de cada día
El poema Iglesia abandonada (Balada de la Gran Guerra) está fechado el 29 de noviembre de 1929, y tuvo tres versiones impresas:; la primera apareció en la revista porteña Poesía (I, núms. 6-7, octubre-noviembre de 1933), con un subtítulo que posteriormente se modificará: “(Recuerdo de la Guerra Europea)”; una segunda edición publicada en el volumen VI de las Obras completas (1938), que contó como editor literario con Guillermo de Torre; y, finalmente, y ya con el subtítulo definitivo, figura en España Peregrina (I, núm. 4, 15 de mayo de 1940).
Nuestro poema de cada día
En su obra Cantares gallegos, publicada en 1863, Rosalía de Castro, partiendo del dicho popular “Non che digo nada... ¡Pero vaia!”, hace una severa crítica del comportamiento de determinados tipos de personas: la jovencita pobre, pero que va bien vestida y no se sabe en qué trabaja; la casada que baila en las fiestas y “brega” con los mozos; la chica tímida que va a misa con las beatas, pero que no tiene inconveniente en relacionarse con otras personas; el mozo siempre dispuesto a amoríos, pero poco proclive a trabajar la tierra…
Intentar atrapar la luz, como si eso fuera posible con sólo estirar el brazo y cerrar el puño. Es, en ese punto, donde la evanescencia de una nube se convierte en cielo, o donde los sueños chocan contra la realidad de las esquinas de una habitación mientras intentan convertirse en otra cosa.
Reseña del poemario "El paraíso de las luciérnagas", de Vanessa Fens. Publica Malpaso (2025)
Hay libros que aspiran a ofrecer una explicación del mundo o de la existencia; en cambio, otros se convierten en una propuesta personal desde la que constituir un lugar propio, una habitación repleta de interrogaciones, de indagaciones, de búsquedas, sin finales preconcebidos ni certezas de llegadas.
Nuestro poema de cada día
Cuando ya se ha instalado en el mundo literario el nuevo arte vanguardista, Gerardo Diego, máximo representante del Creacionismo español, publica Manual de espumas (Madrid, Cuadernos literarios, 1924), libro adscrito a este movimiento. Recordemos que el Creacionismo proclama la total autonomía del poema, el cual no ha de imitar o reflejar a la naturaleza en sus apariencias, sino atender a sus propios impulsos y a su lógica interna.
Nuestro poema de cada día
En el capítulo 14 de Gramática de la fantasía, Rodari plantea lo que él llama la “falsa adivinanza”, porque en ella está contenida, en alguna forma, la solución. En efecto, la atención del oyente la desvía Rodari concentrándola en dos “porque” -causales ambos- que aparentemente ofrecen una alternativa válida -según la fórmula “porque […] o porque […]”, cuando para encontrar la respuesta justa hay que prescindir de esta "trampa" y, prestando especial atención, recurrir a la lógica deductiva. Véanse, a título de ejemplo, un par de “falsas adivinanzas" propuestas por el propio Rodari:
Nuestro poema de cada día
Las Cantigas de Santa María conforman una colección de 427 poemas escritos en gallego-portugués -idioma de prestigio para la poesúa culta en la corte de Castilla-, entre 1270 y 1283, y en buena parte, parecen ser obra personal de Alfonso X, que prefería esta lengua -quizá por su musicalidad- al castellano para el cultivo del género lírico -y, de hecho, alrededor de la décima parte de las Cantigas no son de tipo narrativo, sino lírico-; y muchas ofrecen como forma métrica el zéjel de procedencia arábiga, influencia oriental que también se manifiesta en las composiciones musicales que acompañan a los textos, ilustrados con exquisitas minuaturas. Gran parte de las Cantigas -algo más de 350- están dedicadas a difundir milagros de la Virgen.
Ed. Crítica. 2024
Este libro de casi mil páginas es una auténtica joya sobre la evolución y el triunfo de la religión fundamentada en las enseñanzas del Hijo de Dios, Jesucristo. En la segunda mitad del siglo IV d. C. el cristianismo ya está en sazón, tras haber sufrido una enormidad pavorosa y sangrienta, en forma de persecuciones por parte de los emperadores de Roma.
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El abismo del fracaso
Los rascacielos tienen la leyenda de la nostalgia. Sirven, además de para contemplar unas vistas espectaculares, si subimos a su chapitel, entre otras cosas, para inducir a un posible suicidio, para que se encuentre una pareja y, después de besarse, se declaren su amor incondicional a pesar de dificultades, para llamar al orden al subordinado de turno y que no pase por la humillación de que el resto de la oficina se entere, para fumarse un cigarro cuando se está dejando de fumar, para llorar sin que nadie nos vea, para increpar en voz alta cuando no nos atrevemos a hacerlo directamente a la cara del interfecto, para hablar más de cerca a Dios o a quien sea de forma espiritual, o para ponerle trampas a alguien ante un horizonte que le cercará en un día de lluvia y donde lo verá todo nublado, extendiendo las sombras de un sol insolente en la azotea.
Autor de "El cielo abierto"
… el cielo abierto de nuestra correspondencia, las miradas de lectores desconocidos venían a amplificar nuestra historia: la abrían a un exterior que contradecía felizmente nuestra clandestinidad…
Una catedral medieval como un prodigio de alta tecnología. Esta es la idea. Una idea que se abre a un juego de binomios: forma y función, tiempo y espacio, sentido y sensibilidad. Hablamos de la catedral de Notre Dame, en París, restaurada en todo su esplendor cinco años después de que un incendio arrasara el “bosque” de su techumbre y esa aguja que se desplomó envuelta en llamas.
La belleza, el arte, la poesía… amenazadas
Cielos se desarrolla en un subterráneo, en un búnker, casi en una alcantarilla. Desde ahí tendrán que desencriptar mensajes amenazantes y terroristas, para impedir una catástrofe a nivel mundial, una debacle con desgraciadas consecuencias.
Cada vertiente artística a lo largo de la historia humana, ha adscrito y diversificado la forma de observar y en contra de lo que pudiera pensarse con dicha premisa, se continúan presentando nuevas formas y temáticas nutriendo el vasto panorama. Incluso en este punto de la historia del arte, donde el enfoque artístico se ha centrado en temas propios e internos del ser humano, todavía existe resistencia.
En "La proporción armoniosa", de Jesús Zatón, nos encontraremos cómo se han construido un gran número de edificios aplicando la arquitectura sagrada. Una forma de cómo construir el cielo en la tierra, de la prehistoria al renacimiento.
Nuestro poema de cada día
Miró, amante apasionado de la belleza. Gabriel Miró (Alicante, 1879-Madrid, 1930) dedicó su vida a la redacción de una obra artística que refleja su temperamento melancólico, su aguda sensibilidad y un dominio absoluto de todos los recursos del lenguaje. Aun cuando su prosa se inscribe en la órbita modernista, se le adscribe a la Generación Novecentista, tanto por su edad como por su afán de depuración formal, exacerbada hasta el tales extremos que Ortega y Gasset llegó a definir su estilo como "fatigoso a fuerza de ser pulcro y solícito". Artista puro, Miró posee una delicada sensibilidad para percibir y expresar la belleza sensorial del paisaje levantino, que se incorpora a nuestra literatura a través de sus páginas con toda su luminosidad y fragancia.
Espasa Editorial. 2025
Como indica el subtítulo estamos ante un retrato desconocido sobre los Doce Apóstoles del Hijo de Dios, Jesús de Nazaret. Y, obviamente, es una obra de Historia sobre los escogidos directamente por Jesucristo para que le siguiesen y predicasen su doctrina. Todos ellos, como es de rigor, aparecen con casi los mismos nombres en los Evangelios, y algunos son sumamente paradójicos e, históricamente, ejemplificadores.
Nuestro poema de cada día
El porqué de la obra. Juan Ramón Jiménez insistió hasta la saciedad en que su obra Platero y yo no tiene como destinatarios a los niños. Indiscutiblemente, la versión definitiva de 1917, con 138 capítulos, no es un libro para niños; y es muy discutible que lo fuera la versión de 63 capítulos, publicada en 1914, por la editorial La Lectura, en su “Biblioteca Juventud”. Bien es verdad que estos 63 capítulos escogidos por el autor para dicha edición, amén de la profunda lección de humanidad que encierran, resultan ser de los más alegres y poéticos del conjunto de la obra, y que en ellos se ofrece una visión idealizada del mundo de Moguer, con abundante presencia de niños y de animales domésticos. Y no es menos cierto que el libro terminó por convertirse en un clásico de la Literatura Infantil, y que su lectura llegó a ser poco menos que inexcusable en los primeros niveles educativos, tanto en España como en Hispanoamérica. Pero Juan Ramón Jiménez -insistimos- no escribió Platero y yo para los niños. Y ya que los niños del primer tercio del siglo XX leyeron la obra, se nos ocurre preguntarnos si su lectura -en la versión de 138 capítulos- está al alcance del lector infantil -y juvenil- actual.
Nuestro poema de cada día
La exaltación de los sentidos. Leer cualquier página de “Platero y yo” implica sumergirse en un mundo de belleza en el que las experiencias sensoriales tienen un destacado papel poético. Abrimos el libro y nos topamos con un capítulo, elegidos al azar, en el que podemos comprobar cómo las sensaciones, procedentes de cualquier ámbito sensorial e incluso entremezcladas, gracias a las sinestesias, son fundamentales para poder disfrutar de la estética juanramoniana: “El pozo” (capítulo LII), un nombre que se va a cargar de insospechadas resonancias líricas.
Nuestro poema de cada día
El paisaje de Moguer. II. La cañada de las Brujas. Un ambiente de misterio envuelve todo el capítulo V de “Platero y yo”. En el primer párrafo, Juan Ramón Jiménez logra suscitar la sensación de miedo; y así, aparecen, en los prados soñolientos, cabras negras -símbolo del diablo- entre las zarzamoras -símbolo de represión y rechazo-; sombras que se ocultan al paso de Platero y Juan Ramón, no se sabe con qué enigmáticas intenciones; nubes bajas, que provocan una tenue neblina; humedad y silencio en el ambiente...; y, como marco misterioso que todo lo envuelve, la Cañada de las Brujas por la que transitan.
“Vivimos en un mundo que tiene poco sentido”
Santiago Roncagliolo, periodista y escritor peruano, ha destacado la importancia de las herramientas del periodismo de investigación y la escritura creativa en su nuevo libro “El pastor y los lobos”. “Este libro es un tipo de obra donde se fusionan ambas disciplinas”, dijo hoy en Madrid, añadiendo que con el papa actual se siente “muy identificado” con esa zona híbrida.
Ya me gustaría a mí llamarme así. Pero esa expresión ya la usó Darío Méndez Salcedo en su libro sorprendente y fascinante “Juventud sin tierra”.
«El Quijote es, entre otras cosas, nuestro campo de entrenamiento para
aprender métodos de aproximación a Dickens, Flaubert, etcétera»
(Vladimir Nabokov, “Curso sobre el Quijote”)
«A lo largo de todas las demás novelas que leamos, el Quijote,
en cierto modo, seguirá estando con nosotros»
(Vladimir Nabokov, “Curso sobre el Quijote”)
¿Ganó o perdió el hidalgo más famoso de la literatura? Un profesor ruso enamorado de las mariposas, del ajedrez y de Cervantes se sentó a contar, uno por uno, los 40 combates del Caballero de la Triste Figura. El resultado, digno de una final de infarto, lleva setenta años esperando a que alguien le encuentre refutación.
Nuestro poema de cada día
Nuestro poema de cada día
Del extraordinario libro La luna nueva (poema de niños) ofrecemos, en la versión de Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez, unos textos traducidos del inglés que constituyen una prodigiosa labor de recreación literaria. Están revisados por el propio autor. El sorprendente lirismo y la acendrada espiritualidad que emanan estos textos revela la incomparable sensibilidad de Tagore para afrontar temas con un fondo de tristeza que tienen como protagonistas a personajes infantiles.
Nuestro poema de cada día
Hay que remontarse a la Grecia del siglo VI a.C. para encontrar en el escritor Esopo los antecedentes de una fábula en prosa que inicialmente tuvo como protagonistas a una hormiga y a un escarabajo, en lugar de a una perezosa cigarra. Este es el texto en griego atribuido a Esopo, acompañado de su traducción al castellano:
Nuestro poema de cada día
El primer libro de la canaria Josefina de la Torre lleva por título Versos y estampas, y se publica en la revista Litoral, por la Imprenta Sur de Málaga, en 1927, con prólogo de Pedro Salinas; un libro con hibridación de géneros, ya que se combinan el verso (17 poemas en versos de arte menor, en los que se perciben ecos de la poesía pura de Juan Ramón Jiménez) y la prosa poética (las llamadas “estampas”, 16 en total, y que funcionan como “instantáneas sensoriales”); por lo tanto, el número de composiciones es de 33, en las que se advierten, además de influencias neopopularitas -propias del 27, a cuya generación se incorpora desde sus inicios-el contacto con las vanguardias.
Nuestro poema de cada día
En 1924, Rafael Alberti paso unos meses en las sierra de Guadarrama -concretamente en Los Ángeles de San Rafael- para recuperarse de una afección pulmonar, y allí surgieron los poemas que componen un libro que, finalmente, se llamará Marinero en tierra, y que ese mismo año obtuvo el Premio Nacional de Literatura (ex aequo con Gerardo Diego, por su obra Versos humanos).
Nuestro poema de cada día
Los avatares del manuscrito. El Ministerio de Cultura de España, de común acuerdo con la Fundación García Lorca, compró el 28 de noviembre de 2007, por 30.757 euros, el único manuscrito del poema “Crucifixión” -una de las piezas más valiosas del legado de García Lorca-, perteneciente a su obra Poeta en Nueva York, que salió a la venta en la casa de subastas Sotheby's, de Londres. El hológrafo, -de 42 líneas y repleto de tachaduras y correcciones, de aspecto frágil y casi apergaminado, con las esquinas carcomidas por el paso del tiempo-, formaba parte de un lote que incluía también dos cartas mecanografiadas de García Lorca dirigidas a su amigo Miguel Benítez. Según la sobrina del poeta, “Crucifixión” completa el volumen de manuscritos originales de Poeta en Nueva York, que ya adquirió la propia Fundación por 230.000 euros en otra subasta celebrada en 2003 en la casa Christie's de Londres. La adquisición del Estado español supone el fin del largo y azaroso periplo de este manuscrito, que el autor escribió durante su estancia como becario en la neoyorquina Universidad de Columbia, agobiado por esa “oscura ciudad” de “temblorosos ríos de polilla”.
Nuestro poema de cada día
Ramón Gómez de la Serna (1888-1963, escritor y periodista vanguardista, adscrito al Novecentismo, es el creador de un género literario al que bautizó con el nombre de greguería -palabra que literalmente significa "lenguaje ininteligible, incomprensible", y que pasa a designar "una idea ingeniosa, plasmada en prosa, una imagen, una comparación sorprendente, un intento de redefinir metafóricamente facetas de la realidad a través de asociaciones inesperadas, originales y humorísticas".
Atendiendo a la sugerencia lúcida de Borges: censurar y alabar son operaciones sentimentales que nada tienen que ver con la crítica, le propongo a mis lectores una operación más sensata: un seguimiento al texto "A-Dioses", que hable el libro, no quien traza estas líneas.
Con "Cuello de botella", la escritora y periodista ovetense María Dillon se hizo con el I Premio de Novela Joven LEER SUMA que concedió la Fundación José Manuel Lara.
Entrevista a Gudol & Haerang
Premiado con el Sorcières al mejor libro de conocimientos del año, además del Korea Book Awards y el Openbook Awards de Taiwán, este libro propone un viaje fascinante por 24 fronteras del mundo y nos recuerda que vivimos en un planeta con más de 200 vecinos. Desde las cumbres más altas hasta las dunas más desiertas, del océano a los territorios más habitados, cada frontera se convierte aquí en una puerta abierta a la reflexión sobre la identidad, la convivencia y la diversidad. Con mirada poética y vocación pedagógica, la obra traza un recorrido que va de Suiza a Canadá, de Perú a Corea, de Gaza a la India, pasando por Marruecos y España, para preguntarnos qué es realmente una frontera y qué significa habitar un mundo compartido. Un canto a la igualdad, a la paz y al diálogo entre pueblos, presentado en una cuidada edición de gran formato, con detalles metalizados en la cubierta e ilustraciones realistas de Haerang. Esta novedad editorial de este 2026 esta editada por Duomo Editorial.
Nuestro poema de cada día
En estos sencillos versos, Emilio Prados contrapone la placidez de la tarde, la serenidad del cielo, el sosiego de la noche, la quietud de las estrellas y el lento discurrir del agua del río a la fuerza del viento, que incansable, sin cesar nunca, en todo pone perturbación y desorden.
Ver en un Berlingot de lait, esos merengues piramidales tan populares en la Francia de los ’70, una presencia fantasmal, una sombra blanca que crece hasta alcanzar la magnitud de una montaña. Y, ya en Tránsito, convertir esa montaña en el Revolving Castle artúrico, Avalón o Innis-Vitrin, la isla giratoria de las tradiciones celtas. Congelar la serpiente que atraviesa el corazón de Africa, el río Congo, en una arborescencia vegetal que desborda la escala humana. Y ésta, elocuentemente miniaturizada, encriptada. Como si fuera posible extractar los siete tomos de À la recherche du temps perdu en la pálida imagen de una cocotte abandonada en el camino-río que conduce a Chez Swann.
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